<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391</id><updated>2011-04-21T17:38:34.648-07:00</updated><title type='text'>Grimmes</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>32</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-5194108328571974095</id><published>2008-11-19T13:02:00.000-08:00</published><updated>2008-11-19T17:48:14.992-08:00</updated><title type='text'>Capítulo XXXII / Tres</title><content type='html'>Los camiones no llegaron a la hora acordada, veinte minutos de retraso provocó que la mayoría de la gente que estaba presente se desesperara. Yo también estaba desesperada pero tenía fe en que vería nuevamente a Ewan. Pasaron diez minutos más de terrible espera cuando por fin, se vio el primer camión militar. Sonreí al instante y mi corazón comenzó a latir rápidamente. Avancé unos pasos, no fueron muchos ya que toda la gente se amontonaba con tal de poder ver a sus familiares.&lt;br /&gt;Poco a poco los reclutas bajaban de los camiones, sonreían y saludaban. Estaba al pendiente por si veía a Ewan o a Alan, no podía ver mucho así que estiré mi cuello y mi levanté de puntitas. Por suerte, una señora que estaba enfrente de mí se salió de su lugar, al parecer vio a su hijo o su esposo, rápidamente me acomodé en aquél lugar donde la vista era mucho mejor. Sólo cinco personas estaban frente a mí, pero aún así veía muy bien que alcancé a ver una reja que limitaba el acceso a los camiones que estaban a unos cuatro metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los soldados seguían bajando pero a ninguno de ellos reconocí. El tercer camión se vació y no vi por ningún lado a mi esposo. Esperé con ansias el cuarto y último camión, ya no era necesario pelearme por tener una vista mejor pues había poca gente y cada vez había menos. Del último camión no bajó ni un soldado más. Respiré hondo y di media vuelta. Las únicas personas que estaban en la calle, eran simplemente transeúntes. Me abracé a mí misma y caminé a casa, se estaba haciendo de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Señorita? —gritó una voz detrás de mí. Me limité a voltear pero me detuve. Traté de mirar de reojo por encima de mi hombro pero no vi nada, por lo que decidí voltear — ¿Buscaba al soldado Grimmes?&lt;br /&gt;— ¡Ewan! —sonrió al verme y mis esperanzas revivieron al instante. Mi corazón se aceleró y sin pensarlo corrí hacia él. Segundos después dejó caer su maleta para extender sus brazos en busca de un abrazo. Me lancé a sus brazos con tanta fuerza que juré haberle sacado el aire. Su mano derecha levantó mi mentón y me besó con ternura. No dude en llorar y abrazarlo fuertemente. Mis ojos se encontraron con los suyos.&lt;br /&gt;—No llores, amor. Ya estoy en casa —dijo con una gran sonrisa.&lt;br /&gt;—Estás vivo —susurré acariciando sus suaves mejillas.&lt;br /&gt;—Tú también lo estás —No entendía cómo mi esposo estaba allí, pues jamás lo vi bajar de algún camión.&lt;br /&gt;—Pero... Pero ¿Por dónde llegaste? Los camiones se vaciaron y nunca te vi bajar.&lt;br /&gt;—No vine en camión. Louis, mi teniente, me mandó en auto con los generales porque mi baja en la compañía fue un pequeño secreto. Llegué hace unos minutos y supuse que estarías aquí, esperándome.&lt;br /&gt;—Vaya —solté una leve sonrisa. Ewan miró a ambos lados, buscando a alguien.&lt;br /&gt;— ¿Y Karim y Evan dónde están? —me quedé pensando, no sabía cómo contestar. ¿Cómo reaccionaría mi esposo ante la muerte de nuestra hija?&lt;br /&gt;—Ehhhh... Bueno, Evan está en casa, podemos irnos y lo verás.&lt;br /&gt;—Vamos entonces —respondió feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el camino le conté sobre el trabajo que tenía y no dejé que Ewan me preguntara sobre Karim. Lo atacaba preguntándole todo lo que se me ocurría. Me contó la terrible muerte de Alan, me habló un poco de Nicole, de sus últimas batallas y la manera en que le entregaron su medalla. Llegamos a casa y Ewan sonrió al darse cuenta en dónde estábamos viviendo. No creía que estuviéramos ocupando la casa de su abuelo. Ewan intentó abrir la puerta pero se lo impedí para preguntarle si hablaba enserio sobre su baja en la compañía, me respondió con una gran sonrisa afirmando con su cabeza que era verdad aquella noticia. Acarició mi mejilla y luego abrió la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Compraste muebles? —preguntó al ver las pocas, pero útiles, cosas que teníamos.&lt;br /&gt;—Son de segunda mano. Regina y yo las compramos —Ewan recorrió el pequeño espacio tocando ligeramente la mesa y mirando todo lo que había, pronto miró las camas y suspiró para preguntar.&lt;br /&gt;— ¿Por qué hay tres camas? ¿Acaso tu madre no está?&lt;br /&gt;—Ewan, creo que debemos hablar —levanté mis hombros y me acerqué a la silla más próxima para sentarme, Ewan hizo lo mismo. Pronto lo tomé de la mano y hablé —Ewan, mi madre murió.&lt;br /&gt;—Oh, lo siento, cariño. Sé lo importante que era ella para... —Interrumpí. Los ojos de Ewan parpadeaban más rápido que de costumbre, podía ser por la impresión.&lt;br /&gt;—Está bien, no te preocupes. Cuando mi madre murió, Katia también murió, pocos días después —Ewan estaba tratando de entender a lo que me refería, miró en la habitación buscando a Evan o a Karim —Y luego...&lt;br /&gt;— ¿Evan? Es Evan, ¿verdad? —Rompí a llorar, no me atrevía a mirarlo y decirle que estaba equivocado, mantuve mi cabeza baja, respiraba hondo para intentar dejar de llorar pero no pude. Pronto sacudí mi cabeza negando a su pregunta.&lt;br /&gt;—Fue el mismo día que murió Katia —dije suspirando aún con la cabeza baja. Ewan volvió a tomar mi mentón para levantar mi cara, sus ojos tenían la tristeza que esperaba.&lt;br /&gt;— ¿Dónde está mi bebé?&lt;br /&gt;—Luisip Garden —Ewan soltó mi mentón y se levantó rápidamente de la silla frustrado por la noticia —Fue mi culpa. No pude hacer nada ese día. Una bomba cayó destruyendo todo y a todos. Resulté herida pero lo que me pasó no se compara con lo que le sucedió a mi Evan...&lt;br /&gt;— ¿Dónde está Evan? —preguntó sin esperanza. Sus manos reposaban en su cadera y su rostro reflejaba demasiada rabia.&lt;br /&gt;—Con Regina —respondí instantáneamente para no hacerlo pensar en cosas malas— En el parque. No tardan en llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan y yo continuamos hablando sobre nuestra bebé. Me hizo comprender que le dolía en el alma la noticia y que no había sido mi culpa. Pronto los dos superaríamos su muerte. Unos pocos minutos de silencio cautivaron a Ewan, miró nuevamente a su alrededor y fijó su vista en la alacena. Nuestra foto de hace casi diez años lo atrapó. Ewan sonrió y tomó la foto, se acercó a mí y me abrazó. Dijo que la guerra para nosotros había terminado. Pronto mi esposo me propuso mudarnos de Londres, mientras discutíamos la idea, la puerta se abrió; Evan y Regina estaban en casa.&lt;br /&gt;Evan entró de espaldas, platicándole a Regina el resumen de su partido en el parque, como era costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Y luego, yo pateé el balón y cruzó la cancha! ¡Todos corrimos hacia el balón! —expresó con alegría y una gran sonrisa. Ewan volteó y se sorprendió de ver a Evan, había crecido tanto. Evan dio media vuelta y se quedó boquiabierto al ver a su padre con vida. Le costó trabajo decir algunas palabras, al final pudo hablar — Pa... ¡Papá!&lt;br /&gt;—Hola, hijo —Ewan y Evan se abrazaron, Ewan lo cargó entre sus brazos y besó su cabello —Evan, te extrañé tanto. Me alegro volver a verte.&lt;br /&gt;—Yo también te extrañé. Creí que habías muerto —dijo sin dejar de abrazar a su papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche fue larga para todos, ya que nos quedamos hasta tarde platicando sobre las cosas que nos acontecían. Contarle a Ewan sobre la muerte de Karim me hizo sentir fuerte, quizá era lo que necesitaba. Cuando Evan se fue a dormir, Ewan se acercó para cobijarlo, como solía hacerlo en la casa de Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Papá?&lt;br /&gt;—Dime hijo.&lt;br /&gt;—No volverás a la guerra, ¿verdad? —Ewan pensó regalarle una sonrisa a su hijo, pero sabiendo que Evan hablaba enserio, decidió responderle con la misma seriedad, aunque sus ojos reflejaban felicidad.&lt;br /&gt;—No, no volveré.&lt;br /&gt;— ¿Nunca?&lt;br /&gt;—Nunca —Ewan sonrió y cobijó a su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, Ewan me pidió que lo llevara al lugar donde Karim descansaba. Cuando terminamos el desayuno, nos dirigimos a Luisip Garden.&lt;br /&gt;Una lápida que decía el nombre de mi bebé con su año de nacida y su año de muerte, estaba unido al de mi hermana Katia. Nos detuvimos y Evan puso flores blancas encima de la lápida. Nos quedamos una hora y luego salimos del túmulo.&lt;br /&gt;Decidimos ir a caminar a la plaza pero Ewan tenía otros planes para nosotros. Nos llevó al Big Ben.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Mira papá! Es el Big Ben —gritó Evan con alegría.&lt;br /&gt;—Así es y adivina qué —sonrió.&lt;br /&gt;— ¿Qué?&lt;br /&gt;—Te tengo una sorpresa, estoy seguro que te gustará.&lt;br /&gt;— ¡Estupendo!&lt;br /&gt;— ¿Qué le tienes preparado a tu hijo? —pregunté alegre, Ewan me miró y me guiñó el ojo.&lt;br /&gt;—Ya verán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan corrió hacia un fotógrafo y fue entonces que supe las intensiones de mi esposo. Ewan hablaba con aquél hombre, inmediatamente sacó un billete de su bolso derecho y se lo entregó. Nos hizo señas de apresurarnos hasta donde estaba y allá fuimos. Cruzamos la calle con cuidado y nos acomodamos de tal manera que Ewan estuviera del lado derecho, yo del lado izquierdo y finalmente nuestro Evan al frente de nosotros. El Big Ben yacía detrás de nosotros, como paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas pocas semanas después, Ewan decidió ir en busca de la familia de Alan. Con la ayuda de Mirabell y sus contactos, los encontramos.&lt;br /&gt;Ese mismo día, nos dirigimos a dicha casa. Ewan sabía qué les diría, sería difícil para mí. Llegamos a la calle que buscábamos y no tardamos en encontrar el número 7.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Estás seguro de esto, Ewan? —Le pregunté. Por un momento mantuvo silencio y suspiró.&lt;br /&gt;—Sí, seguro —dijo— Vamos —Ewan se acercó a la puerta y tocó dos veces.&lt;br /&gt;—Quizá ya no vivan aquí —repuse. Sin darme cuenta la puerta se abrió.&lt;br /&gt;—Discu... Disculpe, ¿La familia Miller? —Tartamudeó Ewan. La mujer que estaba detrás de respondió en voz baja, tanto que parecía un susurro — ¿Dana?&lt;br /&gt;—Sí, ¿Quién es usted? ¿Qué busca?&lt;br /&gt;—Soy Ewan Grimmes. ¿Me recuerdas? —Dana se impresionó, al fin lo conocía en persona y sonrió.&lt;br /&gt;—Sí. Pero por favor, entren. No se queden afuera, entren —Dana abrió completamente la puerta. No me sentía bien, traíamos malas noticias y Dana no lo sabía. Mientras nos sentábamos en el sofá, mi mirada se detuvo en bebita, que estaba dentro de un corral para bebés, era Sofía, la hija de Alan. Dana entró y cargó a Sofía entre sus brazos —Un gusto conocerte, Ewan.&lt;br /&gt;—El gusto es mío, Dana. ¿Es Sofía?&lt;br /&gt;—Sí, es ella. Mi bebé.&lt;br /&gt;—Es hermosa —repuse. Sofía tenía el cabello rubio y sus ojos color verde eran enormes, sus mejillas estaban rojas, del mismo color que Karim tenía su frente. Sofía tenía la misma edad que tendría mi bebé. Mis sentimientos se encontraron cuando recordé a mi hija, mis visiones de mi hija se cortaron cuando vi a Dana sentarse, para hacernos compañía.&lt;br /&gt;— ¿Qué te trae por aquí, Ewan? —preguntó Dana.&lt;br /&gt;—Bueno, yo... Esto es para ti —dijo Ewan dándole a Dana la medalla que le pertenecía a Alan. Dana lo tomó y en cuanto lo vio, cerró su mano— Sabías que Alan era mi mejor amigo.&lt;br /&gt;—Sí, lo sé. Siempre me escribía sobre ustedes, pero ¿dónde está? ¿Sigue en la guerra? ¿Por qué tú no estás con él, Ewan? Pasa algo... es... ¿está Alan muerto? —Nadie en la sala dijo nada. El silencio se interrumpió con el sollozo de Dana.&lt;br /&gt;—Dana... —mi voz se quebró cuando me miró— Dana, sé cómo te sientes, es difícil y duele. ¿Sabes? Yo... yo perdí a mi bebé hace un año, tenía sólo tres meses de edad —mi voz se terminó de quebrar en las últimas palabras. Ewan estaba detrás de mí y pronto me tomó por los hombros al percatarse que no podía seguir hablando.&lt;br /&gt;—Karim tendría la misma edad que tu hija —dijo por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dana abrazó a su hija de la manera más tierna que nunca había visto. Lloró durante el tiempo que estuvimos con ella y le prometimos que estaríamos en contacto.&lt;br /&gt;Camino a casa, Ewan volvía a apoyarme con el tema de Karim. Recordar a mi hija me ponía muy triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante las siguientes semanas, Ewan consiguió trabajo en una librería, uno de sus lugares favoritos y como su antiguo trabajo. Por mi parte, renuncié a mi trabajo. Mirabell no quería que me fuera, pero tuve que decirle que ahora que mi esposo estaba en casa, me sentía obligada a prepararle un plato de sopa caliente para cuando llegara del trabajo y por otra parte, estaba esperando un bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 17 de Febrero de 1943, nació Gulliver; nuestro tercer hijo y un año después, el 18 de Septiembre de 1944, Ewan y yo tuvimos gemelas, Carol y Cathy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meses después del nacimiento de las bebés, Ewan compró un radio en el cual escuchábamos las noticias de los últimos años de la guerra. En especial, con la noticia de la muerte de Hitler y cuando la guerra llegó a su fin con la bomba atómica en Hiroshima. Todas las noches era cuando prendíamos el radio. No sólo eran noticias lo que escuchábamos sino también Evan aprendió algunas canciones y en la noche cantaba para nosotros.&lt;br /&gt;Ewan pronto fue ascendido en su trabajo, gracias a sus conocimientos y su facilidad para aprender idiomas. Llegó a ser Director de Library Wairneth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Evan tuve una gran cercanía, pues fue con él que sobreviví los duros momentos de la guerra. Nuestra relación de madre-hijo jamás se vio afectada de ninguna manera, estábamos conectados.&lt;br /&gt;—Evan, toma hijo. Esto te pertenece —le dije mientras limpiaba un cajón de la alacena.&lt;br /&gt;— ¿Qué es? —preguntó curioso.&lt;br /&gt;—Tu casquillo —respondí con una sonrisa. Evan no lo creía, pues durante los últimos 3 años, el casquillo estuvo guardado en aquél cajón. El mismo casquillo que Evan me dio minutos antes de que Karim naciera— ¿Recuerdas dónde me lo diste?&lt;br /&gt;—Sí —acariciaba su casquillo y sacó la nota que había, un papel ya viejo que aún conservaba el escrito— Minutos antes de que Karim naciera.&lt;br /&gt;—Así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los siguientes años fueron los más tranquilos de mi vida.&lt;br /&gt;Evan Grimmes se casó a los 22 años, con Lisa Jabers y tuvieron a su primera hija, a la que llamaron Karim. Ambos se mudaron a Francia, como lo hicimos Ewan y yo hace 22 años. De vez en cuando, nos venían a visitar o Ewan me llevaba a verlos.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Gulliver Grimmes, se convirtió en médico. Jamás se casó, pues era un donjuán, como Ewan lo fue en sus años de soltería. Se mudó a América en 1970&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Carol, la gemela mayor se casó y tuvo dos niños, Owen y Eric. Y Cathy, siempre fue la consentida de Ewan, su pequeña Cathy. Estudió Literatura y ahora es maestra en una de las universidades de Oxford.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ewan y yo no volvimos a saber algo de Thomas o Nicole. Dana se mudó y jamás volvimos a tener contacto. Nunca nos mudamos de Londres. Viajamos juntos a Nueva York para visitar a la familia de Ewan. Para el año de 1993, Ewan y yo habíamos cumplido 50 años de casados. Llegamos juntos a la vejez y en el año de 1994, Ewan falleció por una falla al corazón en el Hospital de Londres. Un mes después, mi corazón también se detuvo. Ewan y yo perdimos la vida a la edad de 80 años.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-5194108328571974095?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/5194108328571974095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=5194108328571974095' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5194108328571974095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5194108328571974095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/11/captulo-xxxii-tres.html' title='Capítulo XXXII / Tres'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-3742306535067765346</id><published>2008-11-14T16:52:00.000-08:00</published><updated>2008-11-14T18:34:16.956-08:00</updated><title type='text'>Capítulo XXXI // Esperanza</title><content type='html'>Año nuevo fue una época difícil. No teníamos la felicidad suficiente para celebrar. Ese día no hicimos más que asistir a misa y cenar pollo. Evan tuvo regalos, un suéter y un carrito de madera, gracias a Regina. Una época con mucho frío, un año nuevo sin mi familia completa. Celebraciones completamente tristes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el año de 1942. Enero, febrero y marzo se pasaron volando. Londres se estaba reponiendo del caos que meses atrás reinó.&lt;br /&gt;Después de escribir documentos locales, Maribell percibió que terminaba mis trabajos rápidamente, motivo por el cual en los ratos libres que tenía, me mandaba al área de mensajería para ayudar a escribir cartas a aquellas personas que no supieran leer ni escribir. Los sentimientos que emanaban las personas al relatar sus cartas, me reconfortaban aunque ellos no lo supieran, y debido a esto, en varias ocasiones llegaba triste a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto día, en un trabajo rutinario, Mirabell me llamó. Mi cuerpo comenzó a temblar, fueran buenas o malas noticias mi cuerpo temblaba. Atravesé la oficina y toqué antes de abrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Adelante —Ordenó mi jefa y abrí la puerta. Ni siquiera me permitió preguntar qué necesitaba cuando ya tenía la respuesta— Klein, tengo un trabajo para ti. Necesito de tus ágiles dedos para transcribir este documento.&lt;br /&gt;—En pocos minutos estará listo.&lt;br /&gt;—Así me gusta, Klein —estiró su brazo para hacerme llegar la hoja que estaba escrita a lápiz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí rápidamente para hacer mi trabajo, no me tomé la molestia de leerlo hasta que me senté. Mi corazón palpitó rápidamente conforme leía el documento; mis esperanzas de ver a mi esposo resurgieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;'Aviso Importante:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Camiones militares trasladarán a hombres provenientes de haber brindado apoyo incondicional a su país en el extranjero el próximo viernes 17 de abril a las 18.00hrs en la avenida principal de Whaldest.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Atte. Gobierno'&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Sin esperar más comencé a teclear con cuidado y agilidad cada letra. Estaba emocionada, vería nuevamente a mi esposo. De un momento a otro, mis emociones se apagaron al contemplar la idea de que Ewan podía estar muerto, pero esos malos pensamientos se opacarían cuando recordé que jamás me llegó una notificación donde me informaran tal hecho.&lt;br /&gt;Terminé pronto y corrí nuevamente a la oficina de Maribell.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aquí tiene —estiré mi brazo para entregarle el folleto ya terminado. Mirabell lo tomó y leyó con cuidado pues ningún error debía tener.&lt;br /&gt;—Perfecto, Klein —dijo— Mandaremos a imprimir más y espero que la gente se entere.&lt;br /&gt;—Seguro que se enterarán.&lt;br /&gt;— ¿Irás? —preguntó intrigada.&lt;br /&gt;—Sí, tengo esperanza de que esté con vida. Hace un año que no sé nada de él.&lt;br /&gt;—Espero que lo encuentres, eres una mujer maravillosa y no mereces perder a alguien más de tu familia.&lt;br /&gt;—Gracias —asentí.&lt;br /&gt;—Por nada, vuelve a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Administrar la comida en aquél tiempo parecía ser algo fácil. Ewan estaba tranquilo administrando los víveres que se necesitaban y la comida que se consumía. Las veces que Ewan estaba con Nicole, lo hacían fuera de la campaña de enfermería pues el soldado no aguantaba la presión del recuerdo de su amigo. El recuerdo de Alan aún le dolía, quizá Ewan podría haber resistido a todo lo que veía en enfermería pero la perdida de su amigo fue grande y dolorosa.&lt;br /&gt;Un día por la mañana Ewan se preparó para hablar con su comandante, el que estaba a cargo de todo en aquél campamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenos días, Grimmes —Saludó Louis— ¿Usted quiere hablar conmigo?&lt;br /&gt;—Así es señor.&lt;br /&gt;—De acuerdo, siéntate y dime qué sucede —Louis esperaba que Ewan volviera a la guerra, era un muy buen líder a ojos de Louis.&lt;br /&gt;—Señor, pido su autorización para volver a Inglaterra —dijo.&lt;br /&gt;—Oh —exclamó Louis asombrado— Vaya soldado, debo admitir que me tiene impresionado su comentario. La verdad no esperaba eso de usted —Ewan sabía que ese era su fin dentro de aquella compañía.&lt;br /&gt;—Sólo pido mi retiro de la compañía, señor.&lt;br /&gt;—Verá, Grimmes. Usted es un buen líder, esta compañía necesita a alguien como usted. Entiendo que todo esto se haya complicado desde que su compañero Miller murió, pero si así lo desea, no me queda otra opción que autorizar su retiro.&lt;br /&gt;—Muchas gracias, señor. Seguiré en contacto con ustedes, no me desapareceré —Sonrió Ewan, se encontraba feliz pues ya no se sentía atado a la compañía, se sentía un hombre libre.&lt;br /&gt;—Sólo le pido una cosa, soldado.&lt;br /&gt;—Dígame.&lt;br /&gt;—Mantenga todo esto en secreto —Sonrió. Ewan le devolvió la sonrisa y por última vez se despidió típicamente de su comandante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan salió de la oficina de Louis y se dirigió a sus dormitorios para preparar lo poco que tenía. Estaba totalmente tranquilo, iría a buscarnos a Inglaterra lo antes posible con la esperanza de encontrarnos con vida. Durante el camino a su dormitorio se encontró con Nicole. Ewan sentía tener que dejar a Nicole sin decirle ni una palabra, no decirle nada a la mujer que por un tiempo lo apoyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Ewan! —gritó Nicole para saludarlo.&lt;br /&gt;—Hey, Nicole. ¿Qué haces aquí? Deberías estar cuidando a los heridos —bromeó Ewan. Nicole palmeó el brazo derecho de Ewan a modo de que este dejara de caminar— ¿Qué sucede?&lt;br /&gt;—Necesito hablar contigo —dijo tímidamente. Ewan adivinó hacia dónde se dirigía la plática por lo que la trató de evitar.&lt;br /&gt;—Escucha, Nico, realmente no tengo tiempo ahora. Podemos vernos en otro momento.&lt;br /&gt;—No llevará más de cinco minutos, es sobre el beso de aque... —Nicole dejó inconclusa la frase, pues supo que Ewan ya entendía a qué se refería.&lt;br /&gt;—De verdad, Nicole. Podemos hablarlo en otro momento —Ewan trató de huir pero ella se aferró a su brazo.&lt;br /&gt;—Ewan, yo... yo siento algo más por... ti. —Los ojos de Nicole reflejaban la verdad, su respiración profunda respaldaba aún más sus palabras. Ewan no esperó más y soltó a la sanitaria, no quería lastimarla.&lt;br /&gt;—Lo siento, de verdad tengo que irme —dijo y salió a toda prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Semanas después de haberle informado al comandante su retiro de la compañía, los papeles de Ewan estaba listos, todo estaba en orden. El único problema que había, eran los sentimientos que ataban a Ewan de Nicole. Había sido tan buena con él que no se merecía lastimarla de ninguna manera.&lt;br /&gt;Por la noche, antes de partir, Ewan tomó un lápiz y una hoja. Sin esperar más, comenzó a escribir una carta donde le explicaría las cosas y los por qué que Nicole tenía.&lt;br /&gt;Ewan pensó que sería una tarea fácil pero resultó muy tedioso; tres borradores hechos pelota descansaban sobre el buró que estaba cerca de su cama, ya estaba escribiendo la cuarta carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan partió a Inglaterra dejando atrás los terribles momentos por los que pasó con su amigo Alan. No se despidió de nadie, ni siquiera de Nicole pues le había dejado una carta. Durante el camino recordaba aquellos momentos que pasó con Evan y la vez que conoció a Karim. Recordó el primer día que partió a guerra y la pequeña casa en Francia; las buenas noticias que le solían llegar por cartas, las mías.&lt;br /&gt;En el campamento, cuando Nicole tuvo un momento libre, salió para poder hablar con Ewan. Camino al campamento vio a los últimos camiones que partían. '&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Suertudos&lt;/span&gt;', pensó para sí misma. Llegó a la campaña y abrió la cortina, esperaba verlo allí sentado, como siempre lo encontraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh —exclamó al ver a Roger y dos reclutas más— Yo... venía a buscar a Grimmes... pero... supongo que estará en... la cocina, disculpen.&lt;br /&gt;— ¿Nicole? —preguntó Roger.&lt;br /&gt;—Sí, soy yo.&lt;br /&gt;—Ehhh... Ewan dejó esto para ti —respondió sacando de su bolsillo derecho del pantalón la carta y se la hizo llegar.&lt;br /&gt;—Gracias —aceptó la carta— ¿Dónde está? ¿Salió?&lt;br /&gt;—Sí, parece que sí pero no sé a dónde.&lt;br /&gt;—Gracias de cualquier manera —Roger asintió y Nicole salió para leer la carta. Buscó un lugar tranquilo, sabía que algo estaba escondido y que todo estaba por descubrirse cuando leyera la carta. Se sentó en una caja, detrás de la campaña donde dormía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="font-style: italic;"&gt;Nicole:&lt;br /&gt;Siento mucho no haber podido entregarte esto personalmente. ¿Sabes? Yo también siento algo más por ti, me siento feliz de haberte encontrado en algo tan aterrador como lo es la guerra. Perdona si te evadía para hablar sobre el beso, la verdad nunca quise hacerlo. Aquél beso fue un error, un gran error por parte mía. Alan me dijo que algún día tendría que decírtelo y no encuentro momento exacto para todo esto. Nicole, tengo una familia. Tengo una esposa y dos hijos; una bebé de un año y meses y un hijo de siete años. Discúlpame por no haberte dicho esto antes, no quiero lastimarte. Eres una buena mujer. El tiempo que pasé contigo me ayudó mucho, porque fue como sentirme en casa. Tu dulzura al curar y tu gran timidez son algo especial en ti. Tengo un sentimiento muy grande por tí, pero no me puedo arriesgar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta madrugada he salido para mi casa, a Londres. El teniente Louis autorizó mi retiro y me voy a casa. No quise despedirme de ti porque sería difícil para ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuídate mucho, Nicole y gracias por todo.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Ewan Gordon Grimmes.&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicole rompió en llanto. Los camiones que había visto salir hace unos minutos atrás llevaban a Ewan. No podía con el dolor de no volver a verlo más. Limpió sus ojos que estaba empapados en lágrimas, guardó la carta en su bolsillo de su falda y volvió a su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fecha de los folletos había llegado. Los folletos estaban pegados en las paredes de las calles anunciando las mejores noticias desde que la ciudad dejó de ser atacada. Hice un plan con Regina que consistía en llevarse a Evan para que no se diera cuenta de los camiones militares ni del movimiento que se avecinaba. No quería esperanzar a mi hijo a algo que no sabíamos con exactitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="file:///C:/Users/C.C/AppData/Local/Temp/moz-screenshot.jpg" alt="" /&gt;— ¿Regina?&lt;br /&gt;—Dime —respondió. Antes de hablar me aseguré de que Evan estuviera dormido.&lt;br /&gt;—Tienes todo en orden, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Sí, Klein. No te preocupes. Todo está como lo planeamos —asentí y pronto me fui a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, mi cuerpo temblaba. Llevé a Evan a la escuela, como todos los días, fingí que nada fuera de lo normal sucedería. En mi trabajo, Mirabell estaba muy optimista. Cuando Regina salió de su trabajó, pasó por Evan. Se irían al Parque Tidlert.&lt;br /&gt;La hora acordada había llegado y salí a toda prisa. Tenía muy presente qué hacer si Ewan no volvía de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;'Vamos, Ewan. Tienes que llegar, no me puedes dejar sola con Evan. Te necesitamos'&lt;/span&gt;. Me dije a mí misma.&lt;br /&gt;Estaba parada en la avenida Whaldest, con la mirada fija. Pensando una y otra vez en la alegría de ver a Ewan.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-3742306535067765346?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/3742306535067765346/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=3742306535067765346' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/3742306535067765346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/3742306535067765346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/11/captulo-xxxi-esperanza.html' title='Capítulo XXXI // Esperanza'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-2747180750041964559</id><published>2008-11-08T15:43:00.000-08:00</published><updated>2008-11-08T18:44:13.220-08:00</updated><title type='text'>Capítulo XXX // Por él</title><content type='html'>— ¿Y Alan? ¡¿Dónde carajos está Alan?! —preguntó Ewan cuando volvió a la batalla.&lt;br /&gt;— ¡No lo sabemos! —gritó uno de los soldados que disparaba su arma— ¡Estaba aquí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan estaba furioso al no encontrar a su amigo. A pesar de estar en plena batalla, Ewan tenía la valentía de salir en busca de su amigo. Por suerte no fue tanto problema ya que Alan se encontraba defendiendo el lado Norte junto con diez soldados más. Ewan se unió a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Deberías avisarme cuando abandonas tu posición! —masculló Ewan.&lt;br /&gt;— ¡Los besos en batalla no son muy seguros, idiota! —bufó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que ambas personas de las que Ewan se preocupaba estaban con bien, pudo concentrarse de lleno en la batalla. Como líder de su pelotón, observó que el lado Este estaba desprotegido, por lo que distribuyó a sus hombres para cubrir aquél lado.&lt;br /&gt;Todo fue inútil ya que el líder del segundo pelotón, Phelham, replegó a sus soldados y los nazis comenzaron a entrar por el lado Este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Repliéguense! ¡Repliéguense! —gritaba Phelham a todo pulmón. Agitaba su mano libre para indicarles hacia donde moverse. Ewan al percatarse de esto, corrió para detener la acción. Era un error fatal dejar entrar a los enemigos.&lt;br /&gt;— ¡Vuelvan a su posición! ¡No retrocedan! ¡Vuelvan a sus posiciones! —Ordenó Ewan. Phelham miraba con enojo, ya que estaba Ewan tomando su lugar de una mejor manera.&lt;br /&gt;— ¿Qué estás haciendo, Grimmes? —estalló en rabia.&lt;br /&gt;— ¡No puedes replegar a tus hombres! ¡Están dejando entrar al enemigo! —respondió con la misma intensidad. Los disparos se estaban aproximando a tal punto de que ambos se encontraban en un punto rojo. Ewan se percató e insistió a Phelham alejarse.&lt;br /&gt;— ¡No me tienes que decir lo que tengo que hacer!&lt;br /&gt;— ¡No te pongas así! ¡Regresemos! —insistía Ewan. Lo jaló por el uniforme pero Phelham jamás se movió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un disparo inmovilizó a Phelham y pronto comenzó a jadear. Ewan lo miró pasmado, podía ver en el rostro de su compañero el dolor que demostraba. Ewan lo dejó caer y abandonó tan rápido como pudo aquél punto rojo.&lt;br /&gt;— ¡Cayó Phelham! —declaró Ewan cuando se acomodó junto a sus compañeros quienes no tardaron en sorprenderse. Nadie dijo nada y continuaron con la batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios minutos, la batalla parecía estar llegando a su fin con la victoria por parte de los aliados. La ayuda que habían solicitado minutos antes les fue de gran ayuda al llegar justo a tiempo. Ahora la tarea era asegurar la zona nuevamente. Los disparos bajaron de intensidad poco a poco. Todos descansaron y meditaron la muerte de Phelham y varios reclutas más.&lt;br /&gt;De pronto, sin tenerlo contemplado y totalmente desprevenidos, otra sección nazi volvió a contraatacar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Maldita sea! —se quejó Alan— ¡Estúpidos nazis! ¡Mierda!&lt;br /&gt;— ¡No puede ser cierto! ¡Vienen más, creo que moriremos! —gritó Bausch.&lt;br /&gt;— ¡Calla y defiende! —chilló Ewan— ¡Será mejor que vaya a apoyar a otra sección! —sugirió Ewan ya que eran demasiados para proteger sólo el lado Este.&lt;br /&gt;— Tienes razón —afirmó Alan— ¡Te buscaré cuando todo esto termine!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan corrió al lado Noroeste. Al parecer todo estaba resultando bien, no eran tantos nazis como Bausch lo pensó. Los enemigos se retiraban ágilmente, pero no se irían sin causar algún daño permanente por lo que varias municiones estallaron cerca de donde Alan y sus compañeros se encontraban. Los estallidos fueron ensordecedores que todos en aquél campo guardaron un silencio profundo por un gran momento.&lt;br /&gt;Ewan se levantó rápidamente para saber dónde había sucedido todo y una gran llama se levantó ante sus ojos.&lt;br /&gt;La batalla había terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Alan —dejó escapar el único aliento que Ewan tenía.&lt;br /&gt;—Estúpidos nazis... Hijos de puta —murmuró Bill, un reemplazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los soldados y médicos corrieron a auxiliar a los sobrevivientes de aquél estallido dramático. Ewan estaba totalmente atónito, no dejaba de mirar aquél incendio. Un soldado pasó corriendo y empujó a Ewan sin querer, esto hizo que Ewan aterrizara sus pensamientos y comenzó a caminar, cada paso que daba era un freno para no llegar a lo sucedido. Pensaba en aquellos grandes momentos por los cuales pasaron, las bromas que se hacían uno a otro, el día que se conocieron, las palabras de aliento que se decían y la felicidad que compartieron por haber conocido a sus hijas. Una ola de rabia enfureció a Ewan y soltó a correr hasta donde su amigo se encontraba.&lt;br /&gt;Varios soldados tapaban los cuerpos de sus compañeros que habían perdido la vida. Ewan preguntó sin esperanza de quiénes eran aquellos cuerpos. Ran, Erwin, Speer, Paul y Gerald, todos reemplazos. El soldado que tapó el último cuerpo le indicó a Ewan dónde estaban los dos sobrevivientes. Ewan no esperó más y corrió varios metros al norte. Una multitud de soldados se hacía ver y supo Ewan que ahí podría estar su amigo.&lt;br /&gt;Abrió paso para entrar y todos los soldados que se encontraban allí le lanzaban miradas de pena. Ewan ya avecinaba lo peor. Alan estaba recostado en el pasto. Su mano izquierda reposaba sobre sus costillas derechas, sonrió al ver a Ewan. Su respiración entre cortada daba la razón de qué tan mal herido se encontraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Amigo —Ewan dejó caer sus rodillas en el suelo. Un gran nudo sentía en su garganta y a pesar de querer sonreír no lo lograba. Las lágrimas se le salieron en un parpadeo— Ánimo, amigo.&lt;br /&gt;—Sí... —fue lo único que salió de su boca. Alan se quejaba de su herida tan profunda que tenía. Un metal de aquél estallido se clavó en su costado derecho, llevaba tanta potencia que el metal atravesó el cuerpo de Alan— Sue... suerte.&lt;br /&gt;— ¡Vamos, Alan! ¡Por tu hija! —Ewan se acercó y tomó la mano de su compañero, éste sintió todo el apoyo que Ewan le brindaba.&lt;br /&gt;—Gracias... —Alan parecía estar sufriendo o convulsionando. Se estaba asfixiando con su propia saliva y sangre. Nada estaba cuadrando, de pronto cerró los ojos y con un gesto de agonía tomó el último suspiro y se desmoronó frente a Ewan.&lt;br /&gt;— ¡No! ¡No! Alan, responde, amigo. ¡Vamos! Despierta —Ewan lo sacudía con desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los médicos tardaron en reaccionar, ya que Ewan estaba encima de su compañero tratando de traerlo a la vida nuevamente. Con todas las fuerzas que Ewan tenía, presionaba con sus dos manos el pecho de Alan. Se cansaba más de lo que realmente estaba haciendo. La furia que tenía la sacaba con gritos y exhalaba el aire bruscamente. Sus impulsos estaban siendo inútiles. Los soldados que estaban alrededor, poco a poco se fueron retirando. No había nada qué hacer pero Ewan se aferraba a su amigo incondicional. Seguía presionando el pecho con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Basta, Grimmes... —musitó Woley, el teniente. Ewan negaba con la cabeza.&lt;br /&gt;—Grimmes... —habló otra voz, esta vez era Roger. Mientras más le hablaban a Ewan, éste se negaba rotundamente y presionaba con fuerza el pecho de su amigo sin vida— Grimmes, basta.&lt;br /&gt;—No... —continuaba pero ahora con más fuerza de la que se debería usar— Alan no. ¡Vamos, Alan! Hazlo por Sofía, por tu esposa. ¡Vamos! —Sus lágrimas se derramaron en el cuerpo inerte de Alan— ¡Con un carajo! ¡Respira ya!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teniente ordenó a sus hombres quitar a Ewan encima de Alan. Ewan se resistía y forcejeó con varios de ellos, hasta que se resignó y abrazó al soldado más próximo que tenía. Por su mente, pasaba una y otra vez la idea de que había muerto, le era increíble aceptarlo.&lt;br /&gt;Ewan levantó la mano en señal de que estaba tranquilo, se acercó lentamente a Alan y arrancó la placa que llevaba en el cuello. Le susurró unas cuantas palabras al oído, se levantó y se marchó sin rumbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicole se percató de que todo había terminado y salió de su escondite. Pronto brindó ayuda a cuan herido la necesitara. Aún se escuchaban disparos, pero muy a lo lejos. Nicole buscaba con la mirada a Ewan y avanzó hasta una gran pradera. Ewan estaba sentado, con la mirada perdida en algún punto de aquella pradera, tenía los ojos hinchados y se le notaba la nariz roja a pesar de que estaba cubierta de mugre y pintura negra. Nicole lo reconoció y lo llamó, Ewan volteó al escuchar su nombre y se levantó. Ella corrió tanto como pudo, llevaba los ojos empapados en lágrimas y al llegar, lo abrazó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Estás vivo! —celebró Nicole. Se apartó de Ewan con una sonrisa. Varios soldados le gritaban a la sanitaria para que los apoyara con sus habilidades médicas. Nicole les hizo una seña para que esperaran, juntó su dedo índice con el pulgar y los demás dedos los cerró formando un puño. Volvió su mirada a Ewan, pero este no sonreía— Escucha, iré a ayudar. En cuanto me desocupe de todo este caos, te buscaré, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;—De acuerdo —asintió Ewan. Pensó que era el momento adecuado para decirle todo lo que Alan le había sugerido— Nicole...&lt;br /&gt;— ¿Sí? —Nicole volteó esperanzada al tema del beso.&lt;br /&gt;—Me alegra verte.&lt;br /&gt;—Yo también me alegro de verte —dijo. Ewan suspiró debido al llanto que minutos atrás experimentó. Nicole lo notó— ¿Ewan? ¿Pasa algo que quieras decirme?&lt;br /&gt;—Sí&lt;br /&gt;—Dime —sonrió.&lt;br /&gt;—Yo... Lo que sucedió fue... —volvió a pensar en decirle toda la verdad.&lt;br /&gt;—Ewan, me estás espantando. Habla ya.&lt;br /&gt;—Alan murió —se arrepentía después de todo, pensó que no era lo que Nicole se merecía. Ella se quedó atónita a lo que escuchaba. El mejor amigo de Ewan no estaba más con él. Nicole sintió la necesidad de abrazar a Ewan y en verdad él lo necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas para nosotros estaban mejorando. El trabajo era abundante y me pagaban puntualmente. Evan volvió a la escuela dos semanas atrás. Yo lo pasaba a dejar a la escuela mientras que Regina lo recogía al salir de su trabajo.&lt;br /&gt;Poco a poco comprábamos los electrodomésticos necesarios, aunque fueran de segunda mano. Lo único nuevo que teníamos eran dos mudas de ropa para cada quien. Regina y yo compartíamos el dinero que nos alcanzaba para lo justo. La casa se veía tan diferente con una mesa, una estufa, sillas y dos camas.&lt;br /&gt;Por la tarde de cierto día, Evan hacía la tarea mientras Regina y yo ajustábamos cuentas y administrábamos el dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No entiendo los verbos —Se quejó Evan tirando su lápiz lejos.&lt;br /&gt;—Tranquilo, hijo. Ve por el lápiz, anda —le ordené. Evan se levantó de mal humor y lo recogió.&lt;br /&gt;— ¿Me explicar qué son los verbos? —me pidió. Le sonreí y asentí.&lt;br /&gt;—Los verbos son las cosas que haces, como comer, beber, correr, ver —dije de la manera más clara. Evan sacudió la cabeza y le volví a decir —Un verbo es cuando tú comes, tú duermes, tú gritas.&lt;br /&gt;— ¿El aire es un verbo? —preguntó tontamente.&lt;br /&gt;—No, hijo —solté una risilla y negué con la cabeza.&lt;br /&gt;—No entiendo —suspiró y recargó su brazo en la mesa, donde acomodó su mejilla derecha en su mano derecha— Mi papá explicaba mejor que esta maestra —Regina y yo miramos a Evan con sorpresa, era la primera vez que mencionaba a su papá después de tanto tiempo.&lt;br /&gt;—Bueno, ve a dormir —rompí el silencio— Y mañana le pides a la maestra que te explique mejor.&lt;br /&gt;—Mamá, ¿extrañas a mi papá? —inquirió tiernamente. Su pregunta me destrozó el alma.&lt;br /&gt;—Todos los días —respondí quebrando las últimas palabras.&lt;br /&gt;—Yo también —dijo y se bajó de la silla para irse a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche fue difícil. Llorar en silencio era difícil ya que no quería despertar a Regina ni a Evan. Mis llantos se hundían entre la almohada y entre las cobijas. Sentía claramente como las lágrimas recorrían mis sienes y llegaban hasta mis oídos donde desaparecían.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, cuando llevábamos a Evan a la escuela, Regina me preguntó si alguna vez había pensado en buscar a Ewan. Le contesté afirmativamente, pero que no tenía los papeles suficientes para encontrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 26 de diciembre llegó, Regina y yo sabíamos realmente lo que sucedía, mi Karim cumpliría un año de vida. Parte del día estuve triste, tuve varios errores en mi trabajo lo que me costó más de dos llamadas de atención seguidas.&lt;br /&gt;La cicatriz de Evan que veía todos los días me recordaba lo increíble que el tiempo pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan cambió desde el día en que vio morir a Alan. Su rendimiento no fue el mismo a pesar de tener el apoyo incondicional de Nicole. Al teniente no le quedó más remedio que cambiar a Ewan de área, ahora estaba en el área de cocina.&lt;br /&gt;Varias veces Nicole intentó levantarle el ánimo pero todo era inútil. Ewan sufrió una gran pérdida.&lt;br /&gt;El 26 de diciembre, Ewan recordó el primer cumpleaños de Karim. Ese mismo día recibió una medalla por haber dirigido correctamente la batalla y por no permitir que los alemanes entraran al territorio.&lt;br /&gt;Ewan dedicó su medalla a Alan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-2747180750041964559?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/2747180750041964559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=2747180750041964559' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/2747180750041964559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/2747180750041964559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/11/captulo-xxx-por-l.html' title='Capítulo XXX // Por él'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-5930884461983113334</id><published>2008-11-07T10:19:00.000-08:00</published><updated>2008-11-07T15:41:48.836-08:00</updated><title type='text'>Capítulo XXIX // Trabajos</title><content type='html'>&lt;div&gt;Los días pasaban y las cosas en Londres parecían volver a la normalidad. Ambulancias y algunos soldados acudían a nuevos ataques lejos de donde nos encontrábamos. Estar en una zona segura nos tranquilizaba. Nuestra calidad de vida estaba mejorando, no como quisiéramos pero era algo. Teníamos qué comer; cerca de la casa, había una iglesia donde cada tercer día personas se formaban para recibir la comida que los sacerdotes dejaban: las sobras.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;—Necesito conseguir trabajo —me dijo Regina mientras comía un poco de lo que había.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Trabajo? ¿Para qué? —respondí sin importancia.&lt;/div&gt;— ¿Para qué? No podemos seguir comiendo las sobras de los sacerdotes. Además, Evan necesita ropa y nosotras también —desafié con la mirada a Regina.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Dudo que consigas trabajo.&lt;/div&gt;—Duda lo que quieras, voy a buscar lo que haya y cuando lo consiga, ni creas que te daré algo de lo que gane.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—No lo necesitaré —respondí a la defensiva. Me daba rabia pensar que mi hermana sí tenía ganas de conseguir trabajo y que mis ganas estuvieran más abajo del suelo.&lt;/div&gt;—Tú no, pero Evan sí —dijo y salió tras de sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mis ojos se llenaron de lágrimas por la rabia que me daba. Evan me miraba con miedo y preocupación, tenía la intención de preguntarme algo pero por el miedo que tenía no lo hizo. Me acerqué a él y lo abracé, mi hijo respondió al abrazo y comencé a llorar. Sabía que tenía que vivir y sobresalir por él, aún era tan pequeño y tan indefenso.&lt;/div&gt;Nos quedamos en casa, platicando y jugando. Después de unas horas, la noche cayó y Regina llegó a casa. Me sentía totalmente avergonzada con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Regina ¿puedo hablar contigo? —me acerqué temerosa.&lt;/div&gt;—Claro, dime —dijo con total normalidad ¿Será que acaso había olvidado la discusión de esta mañana?&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Quiero disculparme. Sé que he estado mal estos días, no sé en qué pensar... No sé qué hacer —Ni qué decir, pensé para mí. Regina sonrió y me abrazó.&lt;/div&gt;—No dudes, Klein. Estaré siempre contigo, somos hermanas. Yo también siento lo de esta mañana.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Conseguiste trabajo? —cambié el tema y me limpié las lágrimas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Sí —respondió ella— Hay una panadería cerca. Por el momento no me pagarán mucho, también con lo que sobre de pan. Al menos no moriremos de hambre —echó a reír.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¿Sabes? Creo que yo también necesito conseguir trabajo —Era cierto, serviría también para distraerme en algo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Qué bueno que pienses así, Klein. Supongo que hay un trabajo que te interesará, es con la señora Mirabell, necesita personas que sepan leer y escribir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Mañana iré, así que me voy a dormir. Gracias Regi.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Por nada, buenas noches.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Para la mañana siguiente, cuando Regina se fue a trabajar, levanté a Evan para que me acompañara. Oler mal en aquella época se estaba volviendo común. Despojé a Evan de toda su ropa y limpié su frágil cuerpo con agua. Evan se resistía ya que el agua estaba muy fría, encorvaba su espalda y al sentir las gotas frías de agua por su espalda, se enderezó como resorte. Terminé los últimos detalles en la ropa de mi hijo y salimos de casa a toda prisa.&lt;br /&gt;Solía competir con mi hijo para descubrir quién era más rápido, aunque fuera obvio. Evan no volvía a preguntar por su padre, su hermana, abuela o tía, lo cual me daba alegría. No quería explicarle cosas tan crudas.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a la calle Terra, número diecisiete. Una puerta grande que estaba abierta, daba la bienvenida a una gran casa, tipo hacienda. Dentro de la casa un gran letrero amarillo con letras negras solicitaba mecanógrafas con el único requisito de saber leer y escribir, por lógica. Los informes eran dados por la señora Maribell, dueña de aquella casa. Corrí en busca de aquella señora, por suerte la encontramos en uno de los pasillos. Era fácil reconocerla, era una mujer alta y de cabello castaño, bien vestida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vengo por el empleo de mecanógrafa —tartamudeé.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Oh vaya, una más. Me alegra que lleguen más personas. Acompáñame por aquí —Mirabell nos indicó el camino y pronto llegamos a una gran oficina. Mujeres apuradas, presionaban con prisa cada tecla de su máquina de escribir, todas concentradas con el único fin: escribir. Entramos a la que parecía ser la oficina principal —Adelante.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Gracias —Asentí y empujé a Evan para que entrara.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Una más —murmuró Mirabell y se sentó en su respectiva silla, detrás de su escritorio— ¿Tienes buena ortografía?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Sí, no es la mejor pero sé lo básico —sonreí tímidamente. Mirabell respondió a la sonrisa y ladeó la cabeza para mirar a Evan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¿Es tu hijo?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Sí, tiene siete años. Se llama Evan —pensé que pondría 'peros' aunque no fue así. Volvió a sonreír. Evan se escondía detrás de mí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Hay máquinas disponibles, podrías empezar a trabajar ahora, si así lo quieres.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Claro —respondí aliviada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¿Tu nombre? ...&lt;br /&gt;—Klein —respondí de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mirabell me indicó mi máquina y me dio unas hojas para transcribirlas. Fue fácil y las terminaba rápido, aunque tuviera más hojas que transcribir. Evan estaba aburrido. Sentado debajo de mi escritorio jugaba tontamente con su dedo, dibujando líneas imaginarias en el suelo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;—Toma, dibuja con esto —le ofrecí una hoja y un lápiz— Puedes borrar.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sonrió y tomó la hoja junto con el lápiz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El tiempo seguía su curso y el mes de Diciembre llegó. Las tropas británicas habían entrado en sus objetivos con dificultad. Dos o tres tropas habían fracasado rotundamente y miles de cuerpos llegaban en cuestión de semanas.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La compañía donde viajaba Ewan fue reubicada nuevamente en Bélgica. Nicole temía que la separaran de Ewan, así que justificó su ayuda médica por Alan y le permitieron viajar a Bélgica. El frío calaba los huesos en aquél país.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Alan se había recuperado en un ochenta por ciento. Motivo bueno para Nicole. A pesar de que Bélgica aún no era un lugar seguro, la compañía brindaría apoyo de cualquier manera.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nicole y Ewan habían hecho bueno lazos, por lo que Ewan comenzó a sentir otro tipo de simpatía por aquella enfermera. Las revisiones que Alan tenía con Nicole era la forma más cercana de verse, debido a los compromisos militares que ambos tenían.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;—Al parecer, no le has comentado nada a Nicole sobre tu familia, ¿verdad? —musitó Alan. Ewan interrumpió su tarea de limpiar su arma, miró con desdén a Alan y éste esbozó una leve sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—No —respondió Ewan— aún no. Qué mierda de frío hace —se quejó para cambiar el tema pero no lo logró.&lt;/div&gt;—En mi juicio, no creo que está bien darle esperanzas que ella tiene.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Cuáles? No veo ninguna —dijo Ewan con toque irónico.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Vamos, no seas imbécil. Háblale de tu familia antes de que te proponga matrimonio —bromeó Alan. Ewan le lanzó el casimir color gris con el que limpiaba su arma.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Llegará el momento de decirle, cuando sea adecuado —sonrió Ewan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Ewan llevaba un año sin saber nada de nosotros, su conciencia le decía que nada malo había sucedido. Se encontraba tranquilo y un poco feliz al recordar que se aproximaba el cumpleaños número uno de Karim. Caminó solo para despejar su mente, su atuendo color café impecable y bien planchado lo hacía lucir más apuesto de lo que era. De un momento a otro, su pensamiento se desvió en Nicole.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Nicole era la mujer que apoyaba a Ewan, lo que él necesitaba al no tenerme cerca. Era uno de los motivos por los cuales su rendimiento estaba claro y más aún con el regreso de su amigo Alan, su fiel amigo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ewan llegó al campamento y entró a su tienda para cambiarse. Eran las doce con treinta minutos del día, su llamado era a la una de la tarde, por lo que sus compañeros ya estaban listos. Nicole lo vio entrar y corrió tras él, para saber dónde se había metido. Ewan se sacó los pantalones y la camisa, enseguida se sentó en una cama para ponerse su otro uniforme. Justo en este instante Nicole abrió la cortina y lo miró. Ewan se levantó para abrochar su pantalón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;—Oh lo siento —dijo Nicole llevándose las manos a su cara avergonzada— No vi nada, lo juro.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Tranquila —echó a reír Ewan— Está bien, puedes abrir los ojos, tengo el pantalón abotonado. No hay problema.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Lo siento —volvió a disculparse. Ewan aún no llevaba la camiseta puesta y Nicole lo miró. Contempló su torso descubierto, mirándolo de arriba a abajo. Quedó pasmada al ver sus cicatrices que mostraban las grandes y dolorosas batallas por las que Ewan había pasado. Nicole se imaginaba horrores que aquél soldado vivió. Si por algún momento de su vida ella pudiera cambiar algo, sería la época en la que vivieron. Sus pensamientos se cortaron cuando Ewan cubrió su torso con la camisa color verde-café.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¿Por qué tan callada? ... ¿Qué haces aquí? —sonrió.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Ehhh... Yo... Bueno, venía a desearte buena suerte. Cuídate Ewan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Lo haré y sino, tú me curarás.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Me gustaría no hacerlo, te ves mejor sano —se mordió la lengua.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ambos salieron de la campaña. Ewan y su escuadrón acudían a otra línea de resistencia.&lt;br /&gt;Aquella enfermera hurtó medicamentos para dárselos a Alan y Ewan. Los necesitarían. Partieron hacia el bosque. Ewan se sentía feliz de que Alan regresara a batalla con él.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Al llegar a la línea se sorprendieron de la situación. Las caras de los reclutas estaban demacradas, sus uniformes eran más negro que verde, sus caras de tristeza preocuparon a Alan.&lt;/div&gt;El teniente de aquél batallón, Dixon, cambió a sus hombres por la compañía que acababa de llegar.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Gracias y suerte —dijo Frad, un soldado totalmente destrozado— Hace frío, abrígate bien y suerte nuevamente.&lt;br /&gt;—Gracias —murmuró Ewan con miedo. Tragó saliva y sacudió la cabeza para eliminar sus malos pensamientos. Alan se acercó a Ewan intentando encender un cigarro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Hace frío, uh —dijo Alan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Sí, mucho —Ewan optó por sentarse y esperar a lo que tuviera que pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aquella noche, Ewan y Alan charlaban como cualquier otra noche juntos. Reían de las torpezas que ambos decían y fumaban sin cesar. El teniente Woley, pasó a echar un vistazo a sus hombres para advertirles de lo que se podía avecinar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;A primera hora de la mañana, Ewan despertó con alteración a Alan palmeando con demasiada fuerza su flanco izquierdo. Alan brincó y parpadeó debido al susto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;— ¡Levántate! ¡Arriba! ¡Arriba! —aplaudió Ewan para apresurar a su compañero.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Qué sucede? —preguntó con desconfianza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¡Vamos! —Jaló a su compañero por el uniforme, haciéndolo levantarse— ¡Dije que te levantaras! Toma tu arma y camina. ¡Anda! ¡Anda! —Ewan empujó a Alan para que llegaran pronto hasta donde los camiones arribaban. Un soldado fornido contaba a los reclutas que llegaban. Pronto subían a los camiones que iban rumbo al campamento.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¡Cinco más! —chilló el fornido soldado— ¡Sólo cinco más!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¡Yo! —gritó Ewan jalando consigo mismo a Alan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Dos... cuatro, cinco —contó Mark. Alan y Ewan estaban dentro de esos cinco últimos— ¡Suban! ¡Suban!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Tendrás que explicarme de qué se trata todo esto —exigió Alan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los enemigos habían atacado por sorpresa el campamento. Algunos que escaparon, corrieron a pedir ayudar de los soldados que habían partido. Los reclutas que horas antes habían cambiado su posición, defendieron el campamento con lo poco que tenían. Al escuchar esta noticia, Ewan pensó rápidamente en Nicole. Haría lo que fuera por salvarla. Se daba cuenta que algo más sucedía con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Metros antes de llegar al campamento, los soldados desocuparon las camionetas para entrar a pie. Parecía que Alan estaba nervioso, como la primera vez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por grupos de diez era como se escabullían entre el bosque. Ewan parecía tomar el mando de su sección, le urgía encontrar a aquella enfermera. Fue entonces que entraron al campo. Sin pensar, todos tiraban de sus armas matando a los que se descuidaban y a los que no lograban ocultarse.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aquél escuadrón parecía marcar la diferencia entre los buenos y los malos, aunque no contaban con que los enemigos traían más hombres. La parte aliada había llamado a su armada que ya venía en camino.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ewan buscaba con desesperación a Nicole, veía de todo pero menos a la sanitaria. Se sentía sin esperanza de no verla en el estado en el que estaban, en batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¡Al suelo! ¡Ewan, al suelo! —chilló Alan. Ewan comprendió su orden de inmediato y se agachó. Una bomba se estrelló en la pared que estaba a espaldas de Ewan. De no ser por Alan, Ewan estaría detrás de aquella pared, quizá muerto o muy mal herido. Alan se percató de que Ewan no estaba concentrado y corrió a él— ¡Ewan! ¡Concéntrate, idiota! ¡Casi te matan!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Cúbreme —fue lo que dijo Ewan. Alan no entendía a su compañero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¡¿Qué?! ¿Estás loco?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—No preguntes nada y cúbreme —Forzó su quijada y dejo entre ver sus dientes con una furia muy característica de él. Alan tomó aire y asintió.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Avanza —apresuró Alan a su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ewan atravesó por la lluvia de balas y entre soldados, enfermeras y médicos, vio a Nicole. Sintió un alivio al verla que ayudaba a sus compañeros. Ella volteó y Ewan sonrió. Nicole se apresuró a correr hacia él, pero una bomba cayó en una campaña muy cerca de donde ella se encontraba. Sin preverlo, Ewan la miró fijamente y el estallido que se había ocasionado segundos antes lo hizo agacharse tomando su casco con su mano libre y cerrando los ojos. Se levantó rápidamente y corrió para encontrarla, fuera en la manera que fuera. Sentía una emoción de tristeza al pensar que la podía perder, pronto esos pensamientos se ausentaron cuando se aproximó a ella y la vio tirada, tosiendo. El alma de Ewan descansó. La tomó por el brazo derecho y le ayudó a levantarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;—Encuentra un buen lugar y refúgiate—Ewan la tomó por los hombros, frente a ella y le habló— Te busco cuando todo esto termine.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¡No! No te vayas ¿Y si no vuelves? —preguntó preocupada y clavó sus manos en sus bíceps.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Volveré. ¡Corre! ¡Corre ahora mismo! —Ordenó Ewan con enojo y soltándole una mirada furiosa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nicole abrió los ojos tanto como pudo y se quedó sin aire, pues Ewan jamás le había gritado con esa furia. Sin pensarlo, Nicole tomó a Ewan por las mejillas y haló su cabeza para poder besarlo. Ewan respondió al beso con la misma intensidad que ella lo hacía; hundiendo sus dedos entre el sedoso cabello de él. Nicole se despegó de los labios de Ewan debido a la falta de aire que provocaban. Ewan alcanzó a morderle una parte del labio inferior de ella y se quejó.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—Lo siento, no te quería morder —se disculpó rápidamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—No importa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;— ¡Refúgiate! —fueron las últimas ordenes que Ewan dijo y le dio la espalda a Nicole para entrar a defender a sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nicole se escabulló entre el bosque. Notó que en el suelo de aquél bosque, se encontraba un reducido espacio que encajaba perfectamente como un escondite. No dudó en meterse y ahí esperó.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Escuchaba con horror los disparos y gritos a lo lejos. Por su mente rondaba una y otra vez aquél intenso beso que se presentó. Sacaba conclusiones del por qué Ewan había respondido de tal manera y una sonrisa temerosa se dibujó en sus labios. Esa sonrisa pronto desapareció cuando su mente recordó que él estaba en batalla, luchando por sobrevivir.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-5930884461983113334?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/5930884461983113334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=5930884461983113334' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5930884461983113334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5930884461983113334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/11/captulo-xxix-trabajos.html' title='Capítulo XXIX // Trabajos'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-6905148218156548658</id><published>2008-11-05T10:52:00.000-08:00</published><updated>2008-11-06T18:38:48.198-08:00</updated><title type='text'>Capítulo XXVIII // Despertar</title><content type='html'>&lt;div&gt;Alan llevaba varios días herido. Nicole se hacía cargo de él mientras que Ewan seguía con sus deberes dentro de la compañía, cualquier momento libre que Ewan tenía, no dudaba en visitar a su amigo, aunque éste no mostrara ninguna mejoría. Nicole le insistía a Ewan que descansara, ya que en los próximos días tenía que salir a primera hora de la mañana junto a su escuadrón para una gran batalla, pero él se rehusaba totalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te llamarán la atención si bajas tu rendimiento —dijo Nicole implorándole a Ewan que fuera a descansar.&lt;br /&gt;—Está bien —dijo al fin— Pero si algo sucede con Alan, házmelo saber de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicole asintió y sonrió. Pronto Ewan volvió a su campaña para descansar.&lt;br /&gt;Esa madrugada, mientras la enfermera revisaba a Alan, éste despertó. Nicole le habló tranquilamente para que no se alterara y para hacerle saber lo que había sucedido. Eran las tres de la mañana y Nicole corrió hacia el campamento de Ewan, quería darle la buena noticia con sus propios labios. Cruzó el pequeño bosque y llegó a la entrada donde un soldado le preguntó a dónde se dirigía; Nicole le explicó lo necesario, sin dar detalles y aquél buen soldado le mostró el camino. Al encontrar la tienda donde Ewan descansaba, Nicole abrió cuidadosamente la cortina y se metió. Cinco soldados dormían en sus respectivas camas. La enfermera caminó de puntitas con tal de no despertar a todos, por suerte, Ewan se encontraba cerca de la entrada. Con la luz de la luna, Nicole lo reconoció y lo contempló por un momento acariciando su suave cabello. Dormía tan placenteramente que la enfermera dudó en despertarlo, era demasiado cansancio el que Ewan tenía y mucho trabajo lo esperaba. Nicole salió de aquella tienda y caminó hacia la suya.&lt;br /&gt;Julie, su compañera, preguntó qué había sucedido ya que ella esperaba que llegara con Ewan, Nicole se sentó donde Alan no pudiera escucharlas y le dijo a Julie que prefería dejar al soldado dormir, podía ser que mañana por la mañana Ewan pasara a ver a su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las seis de la mañana, el escuadrón de Ewan partió hacia la línea de resistencia de Friaul. Nicole esperaba verlo antes de que se marchara pero Ewan no apareció. '&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Quizá venga mañana, no puede dejar de ver a su amigo&lt;/span&gt;' Se dijo a sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La línea de resistencia de Friaul estaba indefensa, tenía pocos hombres y necesitaban refuerzos de inmediato. Para Ewan, esa guardia era difícil, no se podía concentrar en su posición ya que pensaba constantemente en la salud de su amigo. Tres o cuatro intentos de ataques hacia su resistencia por parte de los enemigos, no causó gran cambio para los aliados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por nuestra parte, Evan se recuperó muy bien, al menos ya no era doloroso para nadie. De vez en cuando le punzaba su herida pero no era nada de que preocuparse. Salimos del subterráneo para buscar un lugar donde quedarnos, el subterráneo era usado sólo para heridos. Pedimos informes para encontrar la calle Celles, donde estaba la casa del abuelo de Ewan. Supimos qué tanto nos habíamos desviado desde que dejamos el sótano, creíamos que no había sido mucho pero tantas calles por las que recorrimos nos alejaron cada vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mamá ¿por qué todo está destruido? —preguntó Evan. Su curiosidad era grande al ver la ciudad envuelta en escombros.&lt;br /&gt;—Porque los aviones alemanes dejaron caer bombas, pero tú no te preocupes, vamos a estar bien —dije sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos caminado demasiado, quizá una hora o más. Nos detuvimos para descansar, Evan tenía sed y no teníamos agua al alcance. Regina se ofreció para ir a una casa y pedir agua mientras Evan y yo la esperábamos. Durante la espera, mi cabeza comenzó a pensar en Karim, no tenía ni la menor idea de cómo le iba a decir a Ewan todo lo que sucedió y tampoco tenía idea de si seguía con vida.&lt;br /&gt;Regina volvió con una botella grande llena de agua y tan pronto como la destapó, Evan bebió más de la mitad hasta quedar satisfecho.&lt;br /&gt;Volvimos a caminar, quedaba poco para llegar a la única casa donde podríamos vivir, al menos por ahora.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Caminamos quince minutos más y ahí estaba. La pintura verde caída y unas cuantas ventanas rotas. Evan se emocionó al ver la casa. Por alguna extraña razón, ninguno de los vidrios de la ventana en forma de arco estaba roto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Entramos casi derribando la puerta; todo estaba tal y como la última vez que estuvimos allí, parecía que el tiempo no había pasado, todo estaba tan normal que una ola de sentimientos con respecto a mi bebé se me vino encima. Era triste saber que ya no estaba más conmigo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;— ¿Nos vamos a quedar a vivir aquí? —preguntó muy entusiasmado Evan. Sus ojos brillaban al ver toda la casa.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Sí, por el momento. ¿Qué te parece? —sabía que mi hijo estaba feliz, no podía darle algo mejor que un buen lugar.&lt;/div&gt;— ¡Genial!&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una cobija, dos abrigos, una botella con agua y algo de comida era lo único que teníamos. Evan y Regina buscaban cosas útiles; encontraron dos velas en muy mal estado, una caja de cartón resistente y un cojín roto que apestaba.&lt;/div&gt;Esa noche nos instalamos frente a la pequeña chimenea que había en el primer piso. Regina llevaba una sola caja de fósforos, las que usó para sus trucos, encendió una vela y allí nos quedamos. Evan cayó dormido muy rápido pues el camino lo agotó.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Qué le dirás a Ewan cuando vuelva? —Regina estaba realmente intrigada por el tema de Karim y Ewan.&lt;/div&gt;—Ni siquiera sé si está vivo ¿Qué crees que le pueda decir?&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Veo que todas las esperanzas que tenías cuando llegaste se han ido ¿verdad? —Mi hermana bajó la mirada y la fijó en aquella flama. Tenía razón. El silencio fue largo hasta que Regina se levantó y caminó lejos, con su abrigo.&lt;/div&gt;— ¿A dónde vas? —pregunté confundida.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Estoy harta de ti —no dije nada. Si yo estaba enojada, ella lo estaría más si no le contestaba — ¡Basta Klein!&lt;/div&gt;— ¿Y ahora qué? —respondí con voz alta que Evan entre abrió los ojos.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¡Tu silencio me hiere! ¿Acaso has perdido la cordura? ¡Ewan está vivo! ¿Dónde quedó esa esperanza?&lt;/div&gt;— ¿Crees que la hay?&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Klein, tú eras la que nos animaba —se levantó del suelo y caminó hacia mí— Entiendo que lo de Karim te haya afectado pero no puedes dejar que afecte a Evan, te necesita y no puedes caer llevándotelo contigo. Debes ser fuerte y salir por Evan.&lt;/div&gt;—Lo sé y te pido que me dejes en paz, yo sé lo que es mejor para él. No quiero mentirle ni esperanzarlo a algo que no sé si sea cierto. Buenas noches —dije y me recosté con Evan.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La línea de resistencia, en donde estaba Ewan llevaba dos días a la defensa, era una batalla dura, los enemigos italianos no caían y cada día llegaban más refuerzos por ambas partes. Ewan estaba exhausto, llevaba horas disparando su arma. Era difícil hacer algún cambio con otro soldado. Varios conocidos de Ewan ahora yacían en el campo sin vida. Ewan no daba para más, podía dejar abandonado su puesto y hacerse pasar por un cuerpo más hasta que la verdadera muerte le llegara.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;—Hey, despierta Grimmes...&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Está muerto —aclaró Dan al ver que Ewan no respondía mientras lo intentaba mover con su propio pie. Ewan estaba tirado en el suelo boca abajo, sus brazos reposaban a la altura de sus orejas y estaba cubierto con algo de tierra.&lt;/div&gt;—No lo está. Si lo estuviera... —el soldado suspiró y se acercó a Ewan— Si lo estuviera, no respiraría.&lt;br /&gt;Ewan comenzó a escuchar entre sueños las voces de sus compañeros y al percatarse de que había amanecido, tomó un puñado de tierra y hojas secas.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Ves? Te dije que no estaba muerto —sonrió Gare.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Ewan había caído exhausto treinta minutos antes de que la guerra de balas tuviera fin y su escuadrón acaparara el triunfo. Las drogas que había tomado Ewan lo ayudaron a mantenerse despierto cerca de veintiséis horas y las consecuencias de esa mañana, lo mataban. Todo a su alrededor giraba, sentía la cabeza pesada y un dolor dentro de ella lo idiotizaba. Veía las cosas con desenfoque y se tambaleaba cada que intentaba sentarse; su pecho estaba rígido, tan rígido que Ewan pensó que en cualquier momento le daría un ataque al corazón. Sentía sus piernas débiles y le había parecido un gran logro haber tenido las fuerzas suficientes para tomar un puñado de hojas secas y tierra.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Necesitas ayuda? —preguntó Dan con timidez al ver en el estado que se encontraba.&lt;/div&gt;— ¡Claro que necesita ayuda! —gritó su compañero Gare— Tómalo por el brazo derecho y ayúdame a levantarlo.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Ambos soldados levantaron a Ewan y lo llevaron hasta la zona más civilizada. Entre trompicones y jalones, Ewan pudo agradecerles con esa voz ronca y débil. Llegaron pocos metros antes del campamento, Ewan era demasiado pesado para aquellos dos débiles soldados que lo ayudaban.&lt;br /&gt;—Chicos... les agradezco que... intenten lleva... llevarme —murmuró Ewan que todavía seguía sufriendo las consecuencias. Dan fue por ayuda y minutos después cuatro soldado más llegaron para llevarse a Ewan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al campamento, Nicole empujaba a toda persona que se le cruzara por el camino. Llegó hasta donde Ewan descansaba y lo vio envuelto en sudor. Ewan sonrió al verla y ella se sonrojó devolviéndole la sonrisa.&lt;br /&gt;—Tranquilo, estarás bien. Son las consecuencias de la droga —replicó Nicole limpiando la frente de Ewan.&lt;br /&gt;—Lo sé... —respondió Ewan en un hilo de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días posteriores de la batalla, Ewan se reestableció pero sin salir de la cama. Estaba bajo observación de Nicole. En una de sus revisiones, Nicole aprovechó para darle la buena noticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenos días, señor dormilón —saludó alegremente. Ewan sonrió y tomó la taza de té y algo de comida que Nicole le llevaba. Ewan estaba tan alegre de verla que le respondió en el mismo tono alegre —Me alegra haberte encontrado despierto.&lt;br /&gt;— ¿Sí? ¿Y eso a qué se debe? —Ewan merodeó varias ideas, a excepción de que su amigo había despertado.&lt;br /&gt;—Alan despertó —dijo sin rodeos— Sucedió la madrugada antes de que te fueras a batalla. Fui a buscarte pero estabas tan dormido que no me escuchaste cuando intenté despertarte.&lt;br /&gt;— ¿Enserio? ¿Y cómo está?&lt;br /&gt;—Siendo sincera, no ha tenido mucha mejoría, pero es una buena señal el que haya despertado.&lt;br /&gt;—Tengo que ir a verlo —murmuró Ewan e intentó levantarse de la camilla, Nicole al percatarse de este acto lo ayudó y Ewan la miró con desconcierto ya que pensó que lo regresaría a la cama. — ¿No intentarás detenerme?&lt;br /&gt;— ¿Por qué habría de hacerlo?&lt;br /&gt;—No lo sé —se encogió de hombros— Se supone que deberías hacerlo pero como no es así, ayúdame a llegar con mi amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicole asintió y un brazo de Ewan cruzó por el cuello de ella, para que se apoyara. Realmente no era mucha ayuda, ya que Nicole era de estatura media y Ewan era más alto, esto lo causaba gracia y se divertía al ver que le costaba más trabajo a ella que a él mismo.&lt;br /&gt;Llegaron con dificultad hasta donde Alan se encontraba. Ewan estaba feliz de ver a su amigo despierto. Alan tenía la cabeza enrollada en vendas, sólo su cara estaba libre de ellas. Alan resistía a sonreír o hablar, era doloroso para él. Ewan le habló y le explicó que todo estaría bien. Al escuchar sus palabras, los ojos de Alan se llenaron de lágrimas, pudo haber sido la emoción que tuvo de ver a su amigo con bien. Ewan lo tranquilizó haciéndolo bromear sobre Nicole, sin que ella se diera cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien, no te haré reír más. Descansa amigo, mañana pasaré a verte —Alan asintió y Ewan salió de la campaña con la ayuda de Nicole.&lt;br /&gt;—Te ves mejor. Ver a Alan te ayudó mucho —sonrió Nicole. Se mordía la lengua por decir tales cosas, estaba avergonzada.&lt;br /&gt;—Sí, ya lo creo. Pero, me haría mucho mejor ver a mi familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicole no sabía nada de la familia de Ewan. Ella pensaba que  Ewan se refería a sus papás, hermanos o abuelos, jamás le pasó por la mente que aquél soldado del cual estaba enamorada, ya era papá y que estuviera casado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-6905148218156548658?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/6905148218156548658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=6905148218156548658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6905148218156548658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6905148218156548658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/11/captulo-xxviii-despertar.html' title='Capítulo XXVIII // Despertar'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-270687836244278955</id><published>2008-10-26T18:40:00.000-07:00</published><updated>2008-10-26T20:48:22.903-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XXVII / Luisip Garden</title><content type='html'>Evan se recuperaba lentamente, al menos ya podía dormir. El subterráneo era grande y albergaba a la mayoría de las personas heridas. De nuestro lado derecho se encontraba un joven de aproximadamente 16 o 18 años, nadie parecía visitarlo o cuidarlo. Las enfermeras que lo revisaban lo llamaban Joseph.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, salí en busca de Karim y Katia. Regina se quedó al cuidado de Evan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Es tu hijo? —preguntó Joseph al darse vuelta para descansar mejor.&lt;br /&gt;—No —respondió Regina que estaba sentada cabeceando— Es mi sobrino.&lt;br /&gt;— ¿Qué le pasó?&lt;br /&gt;—Un edificio cayó cerca de él y de su mamá, el 19 pasado. ¿A ti qué te pasó?&lt;br /&gt;—Casi lo mismo. Estaba en casa con mis papás cuando una bomba la destruyó.&lt;br /&gt;—Oh vaya —exclamó Regina mirando las vendas de Joseph— ¿Y tus papás están bien?&lt;br /&gt;—Murieron.&lt;br /&gt;—Lo siento mucho, no era mi intención... —interrumpió Joseph.&lt;br /&gt;—No te preocupes, ya tiene casi medio año que los perdí —murmuró. Joseph estaba tan tranquilo como si sus papás estuvieran bien. Sin duda, era un chico fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el escuadrón, Ewan y varios soldados más llevaron a Alan hasta la campaña de enfermeras para que lo atendieran tan rápido como fuera posible. Nicole, una de las enfermeras vio a lo lejos venir a un grupo de soldados llevando con ellos a uno de los suyos herido. Nicole se metió de inmediato a la campaña para preparar lo que fuera necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por aquí. En Aquella cama —señaló— ¿Qué ha sucedido?&lt;br /&gt;—Francotirador —respondió Ewan mientras acomodaba a su amigo.&lt;br /&gt;— ¿Qué hizo el médico? —preguntó antes de aplicar algún medicamento.&lt;br /&gt;—Morfina y vendó el cuello —dijo Ewan con la respiración agitada— Gracias por ayudarme, chicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicole, de apenas 25 años de edad, tenía un gusto muy particular por Ewan desde que lo vio. Era de estatura media, ojos cafés y un cabello obscuro muy sedoso que escondía debajo de aquella cofia blanca que llevaba en la cabeza. Su uniforme la hacía verse más delgada de lo normal. Nicole había llegado a la campaña el mismo día que Ewan, siempre se levantaba temprano para verlo pasar y Ewan lo sabía. De vez en cuando, Alan bromeaba constantemente a su amigo por lo mismo pero éste lo ignoraba.&lt;br /&gt;Nicole examinó a Alan y se dirigió por algunas gasas estériles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Se va a recuperar? —preguntó Ewan con esperanza.&lt;br /&gt;—Eso espero. Todo depende de qué tanto haya lastimado la bala dentro de su cuello y qué tan bien responda su cuerpo —habló Nicole atropellando las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan miraba con tristeza a su compañero, su único amigo estaba mal herido al igual que Evan, pero sin saberlo. Esa noche, Ewan se quedó al pendiente de Alan y Nicole lo revisaba tantas veces fuera necesario o si Ewan se lo pedía. Cualquier movimiento de Alan era un llamado a Nicole por parte de Ewan. Durante una ronda, Nicole le llevó una taza de té a Ewan y así fue como comenzó la plática. Por naturaleza, Ewan tenía una mirada seductora y un lenguaje corporal extraño, y aún más cuando éste hablaba en voz baja. Esa era una de las razones por las que la mayoría de las mujeres lo seguía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicole jamás pensó en tener esa cercanía con aquél soldado. Se encontraba nerviosa debido a que nadie estaba en aquella campaña, a excepción de Alan, Ewan y ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cuánto tiempo llevas aquí? —preguntó Ewan cuando terminó de dar un sorbo a su taza. Estaba sentado cerca de Alan.&lt;br /&gt;—Desde que tu compañía llegó —respondió— Desde ese día hasta ahora no ha habido mucho movimiento, pocos heridos por fortuna. Alan es el tercero.&lt;br /&gt;—Entiendo —Nicole seguía atropellando las palabras, Ewan lo entendía y soltaba una sonrisa para hacerla entrar en confianza, pero lo que no entendía era que aquella sonrisa sólo la ponía más nerviosa.&lt;br /&gt;— ¿Te ha...pasado algo grave? ...—preguntó Nicole dudosa, los nervios la traicionaron ya que ella no pretendía preguntar nada. Ewan dejó de beber y levantó su ceja derecha, Nicole se maldijo a sí misma —Bueno, yo...lo digo por...aquella cicatriz ¿Te molesta?&lt;br /&gt;—No de ninguna manera —respondió. Notaba su nerviosismo y eso le causaba diversión, recordaba sus años antes de que Evan naciera —Sí, he tenido varios accidentes; un muro ha caído encima de mí, un pedazo de hierro se me ha incrustado en el brazo, por eso la cicatriz. Y he quedado sordo, cosas comunes, ya sabes. He vivido un año en esto y Alan es el que me ha acompañado.&lt;br /&gt;—Mejores amigos —respondió Nicole.&lt;br /&gt;—Así es, sé tanto como él sabe de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicole sonrió y ambos pasaron toda la noche platicando, Nicole ya había entrado en confianza.&lt;br /&gt;La tarea de limpiar la entrada del bosque Friaul tuvo éxito, con tres bajas y un mal herido. Alan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí del subterráneo para encargarme de mi hija y de mi hermana. Caminé entre las calles irreconocibles, por un momento me detuve y pensé si estaría bien ir a buscarlas. No tenía en mi mente la imagen de mi hija muerta y no quería tenerla, pero quería que ella tuviera un lugar en dónde buscarla y llevarle flores. No tenía otra opción.&lt;br /&gt;Llegué hasta la calle Dolls Hills, aún estaban los escombros y cinco personas buscaban entre los escombros. Pensé que serían ayudantes y caminé para preguntarles por los cuerpos, ya que no se veía nada en la calle. Rectifiqué la zona y era la misma de aquél día. No había nada de cuerpos, había sangre seca pero no cuerpos. Decidí acercame aún más y sus caras me decían que no eran civiles normales, sino ladrones. Detuve mi paso asustadamente y justo en ese instante corrieron hacia mí. Cinco tipos contra mí, tenía que huir de allí.&lt;br /&gt;En ese tiempo existían muchos saqueadores y ladrones que desvalijaban los destruidos edificios. En casos peores los ladrones sin escrúpulos robaban a los muertos y heridos.&lt;br /&gt;Corrí tanto como pude y doblé en la esquina Wood Road, sabía que en donde tuviera que dar vuelta me perdería, pero era mi seguridad. Di vuelta como predije en la primera calle que encontré y choqué contra un señor. Pensé que había chocado con alguno de los malos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Suélteme! —pegué contra el pecho de aquél señor. Éste me tomó por los hombros y me sacudió.&lt;br /&gt;—Tranquila, no le haré daño. Tranquila señora —dijo con voz serena. Me percaté que no era uno de los ladrones y mi alma descansó.&lt;br /&gt;—Lo siento, venían unos hombres tras de mí y corrí tanto como pude...pero luego...&lt;br /&gt;—Lo sé, lo noté. Los Cinco de la Cuadra, pero no se preocupe, usted está a salvo —dijo con una bella sonrisa. Bajé mi mirada, el señor canoso y de ojos marrones volvió a hablar— ¿Qué hacía usted por aquí?&lt;br /&gt;—Aquí murió mi hija...y mi hermana— un nudo en la garganta me impidió seguir hablando.&lt;br /&gt;— ¿Vino por los cuerpos?&lt;br /&gt;—Sí —respondí en un hilo de voz.&lt;br /&gt;—Entiendo. Los cuerpos se los llevaron ayer por la tarde —replicó. Subí la mirada y abrí los ojos, el caballero notó mi reacción.&lt;br /&gt;—Y... ¿sabe a dónde se los llevaron? —pregunté angustiada.&lt;br /&gt;—Sí, avenida Souree, dan dos días para que reclamen los cuerpos.&lt;br /&gt;— ¿Me podría llevar? Sabe, no reconozco la ciudad, hay calles desaparecidas y todo es muy confuso, calles bloqueadas y edificios caídos...la verdad me perderé.&lt;br /&gt;—Con gusto. Mi nombre es Dave.&lt;br /&gt;—Klein, mucho gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos dirigimos hacia la calle Souree. Dave me hizo la platica muy amena y me explicaba los movimientos de aquél día. Llegamos a la avenida y cientos de ataúdes pre-fabricados cubrían la mayor parte de la avenida. Algunos ataúdes eran más grandes que otros, de cartón o de madera, mal y bien fabricados. Sentí un nudo en el estómago. No sabía si podría reconocer a mis familiares, no quería ver tantos muertos. Dave se acercó a la encargada de aquél lugar macabro. Luego volvió y me pidió que lo siguiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos por un gran pasillo, al parecer llegamos a tiempo ya que al entrar a una sección en donde se encontraba mi hija, un camión del ejército llegó con más cuerpos.&lt;br /&gt;No estaba segura de lo que quería ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aquí están los que llegaron ayer por la tarde. Hay dos niños, ¿qué edad tiene su hija? —preguntó con naturalidad.&lt;br /&gt;—Cuatro meses...bueno, en realidad tenía tres. Este mes cumplía los cuatro.&lt;br /&gt;—Vaya, entonces es éste —dijo acercándose al ataúd más pequeño y lo palmeó. Abrió la tapa y algo dentro de mí me dijo que me rehusara a reconocerla — ¿Una niña?&lt;br /&gt;—Sí, así es —contesté rápidamente.&lt;br /&gt;—Necesito que la reconozca. Será fuerte, pero le aseguro que si es su hija se sentirá mejor de saber dónde descansará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí y me acerqué lentamente, rogaba porque estuviera completa. No quería llevarme a la tumba una imagen horrible de mi hija. Quería verla como siempre estaba; con sus mejillas rosadas, su cabello castaño y esos puntos blancos en su nariz. Tomé aire y me asomé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, es ella.&lt;br /&gt;—Bien, me dará su nombre y en unos momentos más le diré en dónde la llevaremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hija parecía un ángel. Parecía estar dormida, con su pequeña boca a medio abrir. Envuelta en aquella cobija color gris y un poco de polvo en ella. Sus mejillas totalmente redondas, ninguna hendidura como lo había imaginado. Su pequeña frente que era color roja, ahora estaba blanca y aquellos puntos blancos no habían desaparecido. La miré por un largo momento. Mis dedos rozaron sus frías mejillas, aún eran suaves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconocer a Katia fue un poco más difícil. Seis cuerpos, que sin querer los miré, me desgarraron el alma. Katia parecía estar dormida también. No entendía por qué no estaba en mal estado si estaba muerta, pero al mirar su vestido con una mancha roja y con lodo, tuve una idea de la magnitud de aquella bomba. El piso se movió, había visto demasiado y todo eso me provocó náuseas, tantas que me retiré del ataúd de mi hermana y caí de rodillas, escupiendo lo poco que tenía en mi boca. Dave se ofreció en ayudarme y me levantó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llené los formularios en donde reconocía a mis familiares. Tardaron dos horas para sepultarlas dignamente. Por fin sabía en dónde descansaban, Luisip Garden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias, Dave. De verdad te lo agradezco. No tengo cómo pagarte.&lt;br /&gt;—No te preocupes, Klein. Sabes que si necesitas algo puedes buscarme en mi cafetería. Que se recupere Evan.&lt;br /&gt;—Gracias, cuídate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré al subterráneo y Evan estaba sentado, comiendo una manzana. Rompí a llorar cuando lo vi sonriendo. Todo por lo que tenía que vivir se encontraba sentado en aquél subterráneo que lidiaba con el dolor y sobrevivía a una guerra mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A dónde fuiste, mami? —preguntó mientras yo tomaba lugar a su lado.&lt;br /&gt;—Tuve que arreglar unas cosas, pero ya estoy aquí. Contigo —le besé su cabello.&lt;br /&gt;— ¿Y mi hermana? —la pregunta difícil había llegado. No dije nada y Evan no insistió. Más adelante le diría a mi hijo lo que había sucedido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-270687836244278955?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/270687836244278955/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=270687836244278955' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/270687836244278955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/270687836244278955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/10/captulo-xxvii-luisip-garden.html' title='Capítulo XXVII / Luisip Garden'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-6680584221679171384</id><published>2008-10-15T18:17:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T19:51:03.401-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XXVI //  Heridos</title><content type='html'>Ewan y su pelotón habían estado ganando las batallas en las que participaban. Tanto Alan como Ewan, se sentían felices por el gran avance de la compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espero que el batallón vaya así de bien como nosotros —dijo Roger.&lt;br /&gt;—Espero que sí, así la guerra terminará y todos iremos a casa —respondió Alan. Roger se acercó a Alan y le dijo algo al oído mientras veía a Ewan —No sé qué le pase, creo que le urge irse a Londres, tú sabes, ver a sus hijos y a su mujer.&lt;br /&gt;—Lo sé, creo que ha visto demasiado —replicó Roger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan estaba más solitario sin razón alguna. A Alan le preocupaba y ese mismo día decidió hablar con él. Justo para la noche, tendrían que recuperar un lugar llamado Friaul, un bosque habitado por soldados italianos. El plan sería el mismo que les dio éxito en Bardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estamos juntos de nuevo, es genial ¿no lo crees? —dijo amigablemente Alan.&lt;br /&gt;—Sí, lo es —respondió Ewan. Alan no soportó la indiferencia de Ewan y terminó por gritarle.&lt;br /&gt;— ¡Basta! Dime qué sucede. Has estado muy extraño.&lt;br /&gt;—No es nada —miró intensamente Ewan— Extraño a mi familia y nada más.&lt;br /&gt;—Entiendo, pero yo también existo, soy tu amigo y no te quiero perder. Ni que la amistad se termine.&lt;br /&gt;—Lo sé...por algo nos tocó estar juntos, ¿no? —sonrió Ewan y Alan respondió al gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una patrulla inglesa había ido a inspeccionar una parte de la zona. Friaul era un bosque traicionero, se rumoraba que nadie que no fuera de la armada italiana era torturado o puesto en custodia. La tarea de recuperar aquél bosque sería complicado. Tuvieron sólo dos días para estudiar el plan de ataque. Y todo parecía estar listo. El pelotón en donde estaban Ewan y Alan fue el primero para limpiar parte de la entrada del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Necesito tres hombres para limpiar la entrada, ¿voluntarios? —preguntó el teniente. Todos se miraron entre sí y nadie respondió. Siendo esto, el teniente maldijo en voz baja.&lt;br /&gt;—Yo iré —dijo Alan al fin. Ewan quedó confundido al escuchar que su amigo se ofrecía.&lt;br /&gt;—No hablas enserio, ¿verdad? —preguntó Ewan con desconcierto. Alan sólo sonrió y levantó sus grandes cejas.&lt;br /&gt;—Bien —dijo el teniente— Charles y Roger también irán, Alan es el líder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los soldados se levantaron y caminaron cautelosamente, no estaban seguros de que alguien habitara aquél bosque. La patrulla que había ido anteriormente no encontró nada, pero querían asegurarse. Los soldados caminaban entre la hierba que los escondía y de pronto la hierba se movió a unos cuantos metros de distancia. Alan alzó la mano en señal de alto total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que esta zona no es segura, Alan —dijo Charles con angustia— Se nota que la zona no está limpia, anda regresemos.&lt;br /&gt;—Calla, Charles. Si se trata de algún animal y regresamos con esa alerta ¿qué dirán? ¡Nos fusilarán! Hay que investigar —respondió Roger.&lt;br /&gt;—Yo iré, ustedes quédense aquí —dijo Alan y avanzó con arma preparada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A unos cuantos metros se veían grandes árboles, la hierba era enorme y fácilmente podía llegar a la cintura, incluso más arriba. Alan se acercó y abría aún más sus ojos, su tensión crecía. Un francotirador que se encontraba en la copa del árbol disparó contra Alan y éste cayó sin hacer ruido, la bala entró en la parte izquierda del cuello, la sangre llegaba rápidamente a su hombro. Alan comenzó a tener dificultad para respirar y de pronto comenzó a salir sangre por su boca. Hacía lo posible por emitir algún sonido, tenía tanta presión por no poder respirar que la vena de su frente resaltaba y su cara se tornó color rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡¡Francotirador!! —gritó Roger avisando a su escuadrón y se ajustó el cuello.&lt;br /&gt;Charles corrió en busca de Alan para auxiliarlo, estaba espantado y se curvó para que los francotiradores no lo vieran. Llegó hasta donde Alan que estaba en agonía.&lt;br /&gt;—Tranquilo, viejo. Estarás bien —le dijo Charles. Roger y Charles arrastraron a Alan por las dos correas que se ajustaban debajo de sus hombros del uniforme&lt;br /&gt;— ¡Un médico! ¡Necesito un médico! —gritó Roger al llegar. El médico ya esperaba a Alan. Ewan empujaba a cuan soldado tenía enfrente, trataba de ver a su amigo y al verlo quedó atónito. El médico sacó una bolsa de morfina y la aplicó en el cuello de Alan.&lt;br /&gt;— ¡Maldita sea, Alan! —Gritó Ewan— ¡Tienes que salir de esto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevábamos un día fuera de la estación Brompton, no nos había dejado entrar a la estación debido a que sólo los heridos graves estaban dentro, saturado. Evan estaba menos nervioso. La noche fue pesada. Si su herida punzaba, lloraba. La tela estaba empapada. Durante toda la noche su llanto se unía al de otras personas herida. El no poder dormir y su herida tensaban la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cuándo llegará la ayuda? —pregunté a Regina.&lt;br /&gt;—Dicen que mañana por la mañana, pero lo dudo —respondió— Si no llega la ayuda, iremos a buscarla por nuestra parte.&lt;br /&gt;— ¿Podrás irte con Evan...sola? —le dije. Regina mostró cara de incredulidad, ya sabía que esa sería su reacción —Tengo que buscar a Karim y Katia...sabes que no la puedo dejar...&lt;br /&gt;—Sí, lo sé. ¿Y estás segura de ir?&lt;br /&gt;—Sí, sí, muy segura. Tú te encargaste de nuestra madre, ahora yo me encargaré de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina se encargó del cuerpo de mi madre cuando murió. No tenía que dejar a Karim y Katia sin un lugar donde descansaran en paz. Estaba consiente de que me encontraría con algo fuerte, debía superarlo. Tenía también que pensar en qué le diría a Ewan y cómo le explicaría a Evan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana siguiente la ayuda llegó. Enfermeras bajaban en grupos de tres y corrían a ayudar a los heridos. Varias enfermeras pasaron a mi lado y les pedía que ayudaran a mi hijo pero ninguna lo hizo. En mi desesperación por no obtener ayuda, me levanté y jalé por el brazo a una enfermera, la más cercana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡¿Qué le sucede?! —preguntó con irritación.&lt;br /&gt;—Necesito de su ayuda y me ignora -respondí con la misma irritación.&lt;br /&gt;—Hay más personas heridas ¿no lo ve?&lt;br /&gt;—Mi hijo tiene una herida grave —bajé el tono de mi voz— por favor, se lo suplico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin más, la enfermera tomó varios medicamentos y la conduje hasta Evan. Mi hijo yacía en posición fetal. Estaba pálido, su boca reseca y unas ojeras enormes. Me daba cuenta que le costaba trabajo sólo mover la boca. La enfermera se acuclilló y destapó a mi hijo. Pensé que no se impresionaría por la herida de Evan, creí que había visto cosas peores pero no fue así. La tela tenía una gran mancha roja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Necesito llevarlo al subterráneo —dijo.&lt;br /&gt;— ¿Cree que haya espacio para él? —pregunté con miedo.&lt;br /&gt;—Sí, sí lo habrá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enfermera lo cargó y nos dirigimos hacia el subterráneo. Abby, la enfermera habló con el policía que cuidaba la entrada y nos dejó entrar. Dentro del subterráneo había heridos recostados, señoras y señores muy mal heridos, algunos implorando por más medicina. Bebés y niños llorando. Era mucho peor que afuera, el olor era nauseabundo y el clima era caliente. Abby lo recostó sobre una manta y Evan se quejaba del dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lleva dos días así —dijo Regina.&lt;br /&gt;— ¿Qué edad tiene? —preguntó sin tocarlo.&lt;br /&gt;—Seis... ¡siete! Siete años —respondí.&lt;br /&gt;— ¿Cómo se llama?&lt;br /&gt;—Evan —Abby se acercó para inspeccionar mejor la tela y ver por dónde comenzar a quitarla.&lt;br /&gt;—De acuerdo. Evan, sé que me puedes escuchar —le dijo al oído— te quitaré el pedazo de tela para ver la herida, ¿bien? Me ayudará, señora.&lt;br /&gt;—Lo haré yo —respondió Regina— Soy su tía, ella es mi hermana.&lt;br /&gt;—Muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente no tenía la fuerza suficiente para soportar el sufrimiento de mi hijo. Abby quitaba con cuidado la tela, Evan movía los pies en señal de molestia. Todo iba tranquilamente hasta que llegó la parte final. La herida de Evan se estaba cerrando junto con la tela, tendrían que removerla. A pesar de que la enfermera tenía experiencia era difícil y un pequeño jalón le quebraba el alma a mi hijo. Nuevamente comenzó a gritar e implorar que lo dejaran en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Ayuda, mamá! —gritaba Evan con sus ojos secos, las lágrimas no le salían.&lt;br /&gt;—Tranquilo, Evan. No te muevas, ya casi terminamos —decía Abby.&lt;br /&gt;— ¡No! ¡Basta, basta! ¡Duele! ¡Mamá! ¡Auxilio, auxilio! —imploraba. Me acerqué a su rostro quebrado y entre mis lágrimas, sonreí. Acaricié el rostro y trataba de calmarlo. Abby no lo quería lastimar y Evan se movía demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El momento en que la enfermera tomó el pedazo de tela, Evan se jaló sin querer y la tela salió de su herida. Evan quedó sin voz, el aire se fue...Y de pronto, el grito de dolor partió mi corazón. La herida se volvió a abrir, Abby espolvoreó un poco de morfina y cosió cuidadosamente la herida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-6680584221679171384?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/6680584221679171384/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=6680584221679171384' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6680584221679171384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6680584221679171384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/10/captulo-xxvi-heridos.html' title='Capítulo XXVI //  Heridos'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-7935010947529625706</id><published>2008-10-11T18:52:00.000-07:00</published><updated>2008-10-11T21:07:30.367-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XXV // Sufrimiento</title><content type='html'>Katia estaba destrozada por la muerte de mi madre, no decía ni una sola palabra y parecía que la sonrisa tan brillante que tenía había desaparecido.&lt;br /&gt;No sabíamos dónde estábamos, la ciudad estaba irreconocible, no sabíamos a dónde avanzar, por todos lados había peligros. Yo seguía pensando en mi bebé, Evan y Ewan. Me preocupaba que le pasara algo malo a mi bebé, Evan estaba extraño, no sabía si seguía siendo por los celos o por las traumantes escenas que habíamos pasado juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Mamá? ¿Mi abuela volverá?&lt;br /&gt;—No, Evan, no lo creo—respondí naturalmente.&lt;br /&gt;—Nos abandonó...esta no era la clase de visita que esperaba—dijo. Dejé de mirar a Karim y fijé mi vista en los ojos de mi hijo.&lt;br /&gt;— ¿Qué clase de visita esperabas? —pregunté con culpabilidad.&lt;br /&gt;—Dijiste que la visitaríamos y lo hicimos, pero no volveremos a casa, esto no es una visita —Quedé perpleja al escuchar tal declaración por parte de mi hijo. Sentía una gran culpa, no sabía que le había hecho tanto daño; físicamente y sentimentalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ataques a Francia, los constantes bombardeos a Londres, la destrucción del sótano y nuestra casa, la separación de Ewan y ahora la muerte de su abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Perdóname, hijo —susurré— No quería provocarte todo esto, te mentí al traerte aquí, me siento culpable, yo sólo quería salvarte...&lt;br /&gt;— ¿Salvarme?&lt;br /&gt;— El mundo está en guerra, tuvimos que salir de casa porque nos iban a hacer daño si nos quedábamos. Te mentí usando a tu abuela...y...tu padre se separó de nosotros... —sentí el nudo más grande en la garganta, me sentía tan culpable. Evan no dijo nada, sólo asintió la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá dos días pasaron cuando aviones alemanes comenzaron a llenar el cielo de Londres, una vez más podías sentir que tocabas los aviones con sólo alzar la mano. El terror reinó cuando una ola de gente corría en nuestra dirección; mujeres, niños, ancianos y unos cuantos jóvenes llevaban caras de preocupación. Levanté a Evan y corrimos con toda la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina llevaba a Karim y Katia estaba entrando en pánico. Nos adentramos en el mar de gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Disculpe, ¿qué sucede? ¿A dónde se dirigen? —pregunté a una señorita alta y de cabello castaño que tenía unos ojos verdes enormes y una pequeña boca.&lt;br /&gt;—Si usted vio los aviones alemanes que pasaron hace un momento, debe saber que atacarán y estamos huyendo a algún lugar seguro —respondió y luego apresuró el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía creer que nuevamente tendríamos que refugiarnos, era algo desesperante. No solté a Evan y corría al paso de la demás gente. Los nervios eran más grandes, sólo podía pensar en un lugar seguro muy cerca de donde estábamos, no quería otra muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escuadrón de Ewan estaba en guardia por las zonas que había conquistado. Jeeps y camionetas de cargan pasaban constantemente. Todo indicaba que era una zona segura, al menos más segura que la de Bélgica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan y Alan estaban de guardias. Se encontraban en su refugio, detrás de unos costales llenos de tierra, ambos estaban sentados y fumando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿En qué piensas, Ewan? —preguntó Alan al ver a su amigo tan pensativo y con la mirada fija hacia el infinito.&lt;br /&gt;—Ehhh...bueno, en qué haré cuando esta puta guerra termine —respondió.&lt;br /&gt;— ¿Y qué harás?&lt;br /&gt;—Creo que me iré de Europa, con mi familia. ¿Recuerdas que mi familia vive en Nueva York?&lt;br /&gt;—Vaya...y ¿Klein lo sabe?&lt;br /&gt;—No...No, no sabe nada pero supongo que me apoyará...— dijo en tono dudoso.&lt;br /&gt;—Verás que sí.&lt;br /&gt;— ¿Y tú? ¿Qué piensas hacer? —preguntó Ewan. Alan sacudió la cabeza.&lt;br /&gt;—No lo sé, no he pensado en eso. Supongo que disfrutar a mi hija y a mi mujer.&lt;br /&gt;—Y contarle las aventuras y batallas por las que pasaste —sonrió Ewan.&lt;br /&gt;—Claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los siguientes días, dormimos en las calles. Evan estaba volviendo a ser el niño de antes, estaba asustado por las condiciones en las que estábamos, sólo necesitaba tiempo para acostumbrarse y también dejaba de preguntar por su abuela. Katia estaba un poco mejor, ya hablaba. Regina seguía al pendiente de todos, como siempre. Y yo, yo pensaba constantemente en mi esposo, en cuándo lo volvería a ver y a abrazarlo de nuevo. Todas las mañanas, cuando veía a Evan dormir, era como ver a Ewan, así que no perdía la costumbre de ver a mi esposo cada mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué pasa, Regina? —pregunté.&lt;br /&gt;—Presiento que algo malo sucederá, no quiero espantar a nadie.&lt;br /&gt;—No te preocupes —le dije. Yo también tenía un presentimiento parecido, pero no dije nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, Londres volvería a ser atacado.&lt;br /&gt;Dormíamos y el silencio era enorme, de pronto un estallido llegaría a ser escuchado por nosotros. Varias personas se levantaron y los murmullos comenzaron. Regina se levantó y justo en esos instantes, las turbinas de un avión se comenzaron a escuchar. Levanté a Evan como pude, Katia se llevaría a Karim, en esos momentos dos personas más hicieron lo mismo que nosotros, después otra familia se levantó y de pronto, todos hacían lo mismo. El avión pasó muy bajo, tan bajo que era necesario taparte los oídos por el fuerte sonido que ocasionaba. Y así, bombas y explosiones acapararon la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Katia! ¡Lleva con cuidado a Karim! —grité. Katia asintió la cabeza y avanzó entre la gente. Evan intentaba apresurar el paso pero no podíamos, mi espalda me lastimaba.&lt;br /&gt;—Mamá, apresúrate. Tenemos que alcanzar a mi tía y a Karim —decía Evan.&lt;br /&gt;—Calma, los alcanzaremos —lo tranquilicé. Regina venía detrás de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aviones pasaban y justo enfrente de nosotros, un avión dejó caer una bomba. Al estallar, Regina, Evan y yo nos agachamos por el impacto. Inmediatamente pensé en Katia y mi hija, me incorporé como pude y a pesar de que era noche, pude verlas. Nos dirigíamos a alguna estación del subterráneo, la más próxima estaba a doce cuadras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mamá, ¿A dónde vamos?&lt;br /&gt;—Al subterráneo, ya casi llegamos —le dije. Estábamos cerca de Katia, pero nunca las alcanzamos. Evan se detuvo y jaló mi mano haciéndome retroceder, yo lo jalaba en sentido contrario pero se rehusaba.&lt;br /&gt;— ¡Viene un avión, mamá! ¡Hay que regresar! —Su cara era de angustia.&lt;br /&gt;— ¡Evan! ¡No podemos regresar! —le insistí. Lo jalaba hacia a mi, el avión seguía acercándose, Evan ponía toda su resistencia apoyando sus pies contra el suelo, no pensé que mi hijo tuviera tanta fuerza.&lt;br /&gt;— ¡No, mamá! ¡Regresemos! —me imploraba con lágrimas.&lt;br /&gt;— ¡Basta, Evan! —le grité y le solté una mirada furiosa. Nuevamente lo jalé fuerte pero seguía resistiendo. Una persona que pasaba corriendo me empujó y debido a la fuerza del golpe, mi mano soltó la mano de Evan y éste cayó sentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tristeza me invadió cuando lo vi sentado en el suelo llorando. Era típico que Evan cayera de esa manera cuando yo intentaba meterlo a la casa a altas horas de la noche, pero no era típico que llorara. Evan reía, esa era una manera de jugar antes de que lo metiera a dormir, las caídas más comunes que tenía Evan en aquellos tiempos reinaron mi mente, pero ahora no estábamos jugando. Me apresuré a levantarlo, fue un gran esfuerzo que hice debido a mi espalda. Lo cargué y corrí tanto como pude, luego me di cuenta de que Evan tenía razón. El avión dejó caer su bomba y escuchamos el sonido más ensordecedor que nunca. Una segunda bomba derrumbaría lo poco que quedaba de un edificio abandonado, el edificio quedaba cerca por donde Evan y yo pasábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Evan! ¡Evan! ¡Evan! — grité.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No escuchaba respuesta alguna. No supe dónde había quedado mi hijo. Me senté y comencé con una tos espantosa por tanto polvo que inhalé. Mi mente comenzó a pensar que mi hijo estaba muerto. Me levanté y lo busqué entre los escombros. Sentí que una persona se paró frente a mí; Regina me ayudó a mantener el equilibrio y enseguida le pregunté por Evan. No estuve muy segura de haberle preguntado o si sólo lo había pensado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Regina, contéstame! —le pedí alterada.&lt;br /&gt;—Klein...lo siento... —me dijo sollozando. Me quedé petrificada y mis ojos parecían platos, me costó respirar y solté mi llanto. Regina tenía la cabeza baja.&lt;br /&gt;—No...No, Regina...No puede ser posible.&lt;br /&gt;—Fue en el primer estallido, los vi caer —dijo. Me confundí.&lt;br /&gt;— ¿Caer? ¿De quién estás habla...? No...Mi bebé no ¡No!&lt;br /&gt;—No se pudo hacer nada, Klein... ¡Lo siento mucho!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina estaba hablando de mi hija y Katia. Mi bebé tenía sólo cuatro meses de edad, no era justo. Era sólo un bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Calma, Klein! ¡Te entiendo!&lt;br /&gt;— ¡Mi hija murió! ¡No puedo calmarme! —Gruñí y justo en ese instante, un llanto me levantaría la esperanza, era Evan&lt;br /&gt;— ¿Dónde está Evan? —preguntó.&lt;br /&gt;—No lo sé —fueron las palabras que pudieron salir de mi garganta — ¡¡Evan!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina me soltó y comenzó a tratar de levantar piedras, hice lo mismo. Mientras gritaba el nombre de mi hijo, éste me respondía. Tenía que encontrar a mi hijo, no sabía si estaba mal herido o sólo espantado. Mi propia sangre me impedía buscar bien, me sentía débil pero con ganas de encontrar a Evan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Klein! ¡Aquí está! —gritó Regina.&lt;br /&gt;— ¡Ya voy! —apresuré mi torpe paso para ver a mi hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No reconocí a Evan. Me llevé la mano a la boca, Evan estaba bañado en sangre, al parecer un gran pedazo de concreto lo golpeó o se cayó y se pegó fuertemente. Evan estaba tirado, parecía estar muerto pero no era así, su llanto me decía que estaba vivo. Me acerqué y mi hijo temblaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ma...má —tartamudeaba.&lt;br /&gt;—Evan, vas a estar bien...resiste, hijo —lo anhelé.&lt;br /&gt;—Mi...brazo, mami...me duele...mucho —se quejó y soltó a llorar.&lt;br /&gt;—Déjame ver —Me espanté al ver la herida tan grande que tenía. Miré a mi alrededor y había varios vidrios, supe entonces que algún vidrio le había hecho la gran herida de su bíceps derecho. Sangraba demasiado y pude ver su carne. Me dio un poco de asco y miedo, pero tenía que ser fuerte.&lt;br /&gt;—Evan, te amarraré este pedazo de tela a tu brazo, ¿de acuerdo? — dijo Regina. Evan sólo asintió la cabeza. Regina tenía un pedazo de sábana, algo grande para el brazo de mi hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levanté la cabeza de Evan y mis dedos tocaron un charco de sangre que había debajo de su cabecita. Regina levantó su brazo y Evan soltó un grito desgarrador. Me espanté, mi hijo estaba grave, su herida lo mataba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡No! ...Regina, basta —intervine por Evan.&lt;br /&gt;—Tu hijo se puede desangrar, Klein. Sé que dolerá pero necesitamos parar la hemorragia —Se volvió a Evan y se lo impedí.&lt;br /&gt;— ¡No ves que está sufriendo!&lt;br /&gt;—No quieres verlo muerto, Klein... ¿Verdad? —Sus palabras me congelaron el alma y permití que le atara la tela a su brazo. Los gritos de Evan me dolían en lo más profundo. No podía mirar su sufrimiento. Tenía claro que si mi hijo pudiera, se retorcería del dolor pero un mínimo movimiento le privaba la respiración con tal de gritar todo lo que podía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina y yo lo levantamos con demasiado cuidado pero no pudimos evitar que su herida lo lastimara más. Regina lo cargó en sus brazos y caminamos hacia la dirección contraria a donde nos dirigíamos. Las calles estaban bloqueadas por escombros, buscaríamos otra ruta para llegar al subterráneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Katia y Karim murieron el 19 de abril de 1941.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-7935010947529625706?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/7935010947529625706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=7935010947529625706' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7935010947529625706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7935010947529625706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/10/captulo-xxv-sufrimiento.html' title='Capítulo XXV // Sufrimiento'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-3369035211191335933</id><published>2008-09-23T17:17:00.000-07:00</published><updated>2008-09-25T20:05:42.678-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XXIV / Primer Deceso</title><content type='html'>&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Los ataques a Londres eran tan intensos como la vez pasada, llevábamos casi tres semanas fuera del albergue. Desde esa vez, nos refugiamos con Julie, una mujer de unos cincuenta años de edad, delgada y de cabello gris, caminaba algo jorobada y era bastante parlanchina. Julie estaba encantada con Evan, pues ambos hicieron muy buena conexión y platicaban de todo, nos hacían reír muy a menudo. Yo trataba de cuidar la boca de Evan, para que no dijera cosas de más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 10 de abril de 1941, celebré mis 27 años en la habitación de una fábrica abandonada que estaba cerca de la calle Autumn. No fue un gran cumpleaños a excepción de que estaba celebrando con mis hijos, me llenaba de felicidad saber que estaban bien, aunque faltara Ewan.&lt;br /&gt;Cuatro días posteriores a mi cumpleaños, estaba el cumpleaños de Regina; 29 años para ella no estaba nada mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ataques a Londres eran intensos, la fábrica no nos protegería por mucho tiempo durante aquellos ataques.&lt;br /&gt;El 16 de abril sería el día más difícil para todos. Nos encontrábamos en la habitación, nuestro refugio. Evan estaba acostado en el suelo, jugando con sus manos. Ese día no platicaba con Julie como los demás días, era extraño que estuviera de esa manera. Quizá se enfermaría o estaba cansado, así que me levanté de mi silla y me recosté con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué le sucede a este jovencito? —pregunté con tono amable. Quería que Evan sintiera confianza, me percaté que lloraba ya que pasó una de sus manitas sobre su mejilla, limpiándose sus lágrimas— ¿Evan? ¿Qué sucede?&lt;br /&gt;—Nada —dijo en voz baja.&lt;br /&gt;— ¿Extrañas a papá? —Negó con la cabeza— ¿Entonces qué sucede?&lt;br /&gt;—Tú ya no me quieres.&lt;br /&gt;— ¿Por qué dices eso? ¿Te hice algo?&lt;br /&gt;—Todos me regañan y tú no dices nada, además ya no juegas conmigo como lo hacías antes...&lt;br /&gt;—Eso no es cierto, Evan —repuse, entendía de qué se trataba. Mi hijo estaba celoso de Karim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traté de explicarlo las cosas pero no terminé de decirle todo porque un intenso ataque nos alertaría.&lt;br /&gt;—Evan, te amo. Nunca lo olvides, siempre te voy a querer.&lt;br /&gt;—Yo también, mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos ataques se daban en zonas muy cerca a la nuestra. Una bomba daría en la fábrica e hizo que ésta vibrara, pedacitos de techo se desprendían y el polvo comenzaba a caer. Salimos sin tomar cosas, mi madre no podía correr por lo que nos dificultó avanzar hacia una zona donde no nos pasara nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir todo era un caos. La gente corría en todas direcciones y era difícil saber a donde ir. Mi hermana Regina tomó por la mano a Evan y nos hizo señas de seguirla, yo cargaba a Karim y Katia ayudaba a mi madre. Los gritos de las personas alteraban la situación, el ruido de las turbinas de los aviones enemigos eran más ruidosas que otras veces debido a que volaban muy bajo al igual que las armas que disparaban desde los mismos aviones, a eso se le sumaban los estallidos de las bombas que dejaban caer. Era aterrador escuchar todo aquello en un sólo lugar, era horroroso ver lágrimas y caras de desesperación. Llegamos hasta la calle Crydon, esa era la calle equivocada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina y Evan iban a unos metros delante de mí y unos pocos metros atrás estaba Katia con mi madre. De ambos lados de la calle había casas y una gran casa donde se fabricaban zapatos. Gente de aquella gran casa salía desesperada por la puerta. Seguía avanzando con Karim en brazos, al mirar al frente veía las espaldas de mi hermana y mi hijo que avanzaban y brincaban escombros que estorbaban el camino, se equilibraban para no caer. Me preguntaba cómo le haría mi madre para pasar por aquellos escombros que estaba por delante. Sentía impotencia al no poder correr más y regresar hasta donde mi madre para ayudarla. Volví a mirar hacia atrás y no entendía por qué Katia dejaba a mi madre.&lt;br /&gt;Me detuve para esperar a Katia pero un avión alemán dejó caer unas bombas por esa calle. Cubrí mi cara contra mi hija y cerré mis ojos, me acuclillé y dejé que todo pasara. No aguanté más y dejé salir un grito desgarrador al sentir que algo me había golpeado, mis oídos zumbaban, estaba completamente desconcertada, mis manos me temblaban y temía que dejara caer a mi bebé. Sentía desvanecerme y me costaba respirar. Supe entonces que tenía que moverme de ahí y lo hice. Tropecé con un gran pedazo de piedra, no sabía en dónde estaba, no podía ver con claridad a mi bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vas a estar bien, Karim, no te preocupes —No me escuché al decir aquellas palabras, no sabía si lo estaba diciendo o lo estaba pensando —Necesito ver a Evan...mi madre...Katia venía detrás de mí...tranquila Klein.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de unos segundos, comencé a ver mejor; iba en dirección contraria. Varias personas estaban tiradas, algunas heridas y algunas muertas., busqué a Katia y la vi hincada. Miré hacia atrás y no veía a Evan ni a Regina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡¡Klein!! —gritó Katia. No sabía qué hacer, si correr hacia mi hermana que me gritaba o dar la vuelta y buscar a mi hijo —¡¡Klein!! ¡¡Klein!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Katia lloraba como nunca jamás la vi llorar. Mi madre podía estar herida, fue lo primero que pensé. Sin pensarlo me dirigí a ella. Me percaté que Karim hacía gestos y me tranquilicé al verla viva. Crucé por un gran pedazo de escombro que me dividía de mi hermana. Quedé perpleja al ver a mi madre tirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ma... ¿mamá? —me acerqué— No...mamá... ¡Mamá!&lt;br /&gt;—Está muerta, Klein —me dijo Katia entre sollozos.&lt;br /&gt;— ¡No puede ser cierto, Katia! ¡No puede estar muerta! —le dije sin dejar de mirar a mi madre. Sentí cómo mis ojos se humedecían y salió una lágrima, abracé con miedo a Karim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto me acerqué a Katia y la abracé también, un abrazo amargo que no quería volver a sentir. Katia lloraba sin consuelo, habíamos perdido a nuestra madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué haremos ahora, Klein? —suspiró.&lt;br /&gt;—Vamos a estar bien —fueron las únicas palabras que salieron de mi boca. No podía dejar de llorar.&lt;br /&gt;— ¿Evan? Ahí viene Evan y no tiene que ver a mi madre —Se despegó Katia de mí. Giré velozmente y miré a mi hijo con bien, Regina corría hacia nosotras. Me llevé una de mis manos libres a mi cabello que estaba alborotado. Aviones alemanes continuaban pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Katia! ¡Tenemos que irnos! —grité.&lt;br /&gt;— ¿Y mi madre? ¡No pienso dejarla aquí!&lt;br /&gt;—Katia, no hay tiempo. ¡No nos podemos quedar aquí! ¡Regresaremos por ella!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Katia accedió y huimos de aquél lugar. Sé que era difícil dejar a mi madre pero teníamos que sobrevivir, refugiarnos. Avanzamos un poco y pronto Regina nos alcanzaría de frente. No mencionamos nada de mi mamá pero nuestros ojos nos delataron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y mi mamá, Klein? —preguntó Regina sin dar un paso.&lt;br /&gt;—Te explico después, tenemos que estar seguros, anda —dije seriamente.&lt;br /&gt;—Mami, estás llorando —murmuró Evan. Le sonreí y seguí el camino. Necesitaba despejar mi mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El peligro se fue y nos quedamos en una calle principal donde había más gente. Evan se sentó en la banqueta, estaba desconcertado, miraba a toda esa gente ir y venir, volteaba ciertas veces hacia a mí, entonces fue que supe que me preguntaría algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Mamá?&lt;br /&gt;—Dime, Evan —le sonreí y me senté junto a él.&lt;br /&gt;—Mamá, ¿dónde está mi abuela? —dijo con lástima. Su cara de lástima me partió el alma y me puse a llorar, Evan se levantó y me abrazó.&lt;br /&gt;—Es difícil de explicar, Evan.&lt;br /&gt;— ¿Por qué?&lt;br /&gt;—Tú abuela ya no está...con nosotros —dije en un hilo de voz.&lt;br /&gt;— ¿A dónde se fue? ¿Muy lejos?&lt;br /&gt;—Sí, Evan. Ella está lejos, no sé en dónde —fueron mis últimas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Katia le había explicado a Regina todo y como era de esperarse, soltó a llorar.&lt;br /&gt;Esa tarde, cuando el sol se estaba escondiendo, nos dirigimos a otras pocas calles que quedaban cerca. Pasaríamos la noche en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas pasaron  nadie decía nada. Pensar que mi madre ya no estaba con nosotros era imposible de creer. Regina me ayudaba con Karim, la arrullaba ya que mi espalda no me permitía cargarla como se debía, tenía ya cinco meses y pesaba cada vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío era terrible, no teníamos con qué taparnos, sólo llevábamos una pequeña cobija que era de Karim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si quieres dame a Karim —le dije a mi hermana.&lt;br /&gt;— ¿Sí? ¿No te molesta más la espalda? —preguntó.&lt;br /&gt;—No, estoy bien. Me recargaré en la pared y descansaré —dije con una media sonrisa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me recosté en la pared y dejé que Evan recostara su cabeza en mis piernas. Regina me entregó a Karim y extendí lo más que pude la cobija para tapar a Evan pero era insuficiente. Dormí a Karim sobre mi pecho y la cubrí con el suéter que yo llevaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué sucedió cuando el edificio se derrumbó? No los vi después —le pregunté a Regina&lt;br /&gt;—Nos pegamos a una de las paredes de una casa. Supe que algo les había sucedido al ver la gran nube de polvo pero me limité a ir.&lt;br /&gt;— ¿Por Evan?&lt;br /&gt;—Sí, estaba angustiado y quería salir corriendo. Después de que los aviones se fueron salimos a buscarlas, jamás me imaginé que mi madre...&lt;br /&gt;—Yo tampoco, Regi. Katia no quiere hablar, supongo que debemos darle tiempo.&lt;br /&gt;—Lo mismo digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evan estaba temblando, el frío era fuerte. Evan se despertaba constantemente y estaba enfadado por lo mismo, la cobija no cubría sus piernas. Un señor de unos 55 años se aproximó a nosotros y le obsequió a Evan su abrigo. Agradecí y de inmediato tapé a Evan, ahora tendría una noche un poco más cómoda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-3369035211191335933?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/3369035211191335933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=3369035211191335933' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/3369035211191335933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/3369035211191335933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/09/captulo-xxiv-primer-deceso.html' title='Capítulo XXIV / Primer Deceso'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-7028468957827965960</id><published>2008-09-20T23:19:00.000-07:00</published><updated>2008-09-20T21:30:26.742-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XXIII // Bardía</title><content type='html'>Sin problema alguno, Ewan pudo llegar hasta la base en Bélgica donde ya se estaban preparando para partir hacia Italia. Entre tantas caras nuevas, Ewan buscaba alguna que le fuera familiar, le preocupaba que ya no perteneciera a su escuadrón. Sin encontrar a alguien de los suyos, rápidamente se dirigió hacia las camillas de recuperación esperando encontrar a alguien pero no tuvo éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Disculpa, ¿sabes algo del escuadrón 218? —preguntó Ewan a un joven soldado que llevaba un pedido.&lt;br /&gt;—Están entrenando en el campo, por allá. Se irán a Italia muy pronto —respondió —No queda muy lejos de aquí pero no le recomiendo ir, es peligroso y más por la zona en donde estamos.&lt;br /&gt;—Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan se sintió más tranquilo al saber lo que estaba sucediendo. Se dirigió hacia su cama correspondiente y descansó mientras Alan llegaba.&lt;br /&gt;Quizá una hora o dos pasaron cuando Alan despertó a su amigo. Se alegraron al verse uno al otro, se dieron un abrazo y bromeaban una que otra vez con respecto a las mentiras de Alan. Ewan le explicó que entendía la necesidad de mentir y que no había nada que perdonar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me alegra que los hayas visto —murmuró Alan.&lt;br /&gt;—Los extraño. Son hermosos mis hijos —Ewan hizo una pausa para recordar lo de la ida a Italia — ¿Qué hay de Italia? ¿Noticias?&lt;br /&gt;—Sí, nos mandarán, sobre todo a los que tuvimos pases y no fueron revocados. Bardía es el lugar en donde atacaremos, se dice que hay pocos refuerzos y probablemente ganemos la batalla. Para la Royal Air Force no fue difícil, atacaron muy bien y sin problema alguno.&lt;br /&gt;—Suena bien. Espero que todo salga bien, no he entrenado y estamos ya por salir.&lt;br /&gt;—No te preocupes, Ewan, para defenderte estoy yo —respondió con una gran sonrisa.&lt;br /&gt;—Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan y Alan se incorporaron a su batallón, el teniente Woley les explicó las estrategias y les ordenó memorizar sus posiciones para antes de atacar. Ese mismo día viajaron en avión, como paracaidistas, hasta Bardía. Llegaron de madrugada y muy entrada la mañana emprendieron la batalla. Varias compañías estaban fuertemente armadas, tenían pocas posibilidades de fracasar. Ewan estaba tranquilo al saber que nos había dejado con bien. Antes de atacar, Alan se acercó a Ewan para hablarle sobre el trato de protegerse uno al otro y así era, el plan aún estaba de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pelotones avanzaban con cautela entrando a territorio italiano. El clima era extraño, quizá frío y pesado. Dos pelotones corrieron hacia el lado este para pegarse a una llana de un carruaje italiano. Ewan estaba con Jhonny, un joven de 23 años, reemplazo. Jhonny tenía cabello café y unos pequeños ojos azules, llevaba coraje y era corpulento. Ewan se sentía menos al estar a su lado. Ambos avanzaron para proteger su zona correspondiente e hicieron señas a sus demás compañeros para avanzar. Justo en ese instante una lluvia de balas se dejó venir, Ewan y Jhonny no podían disparar, estaban detrás del carruaje que los protegía; no sabían en dónde estaban los enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Iré a investigar —dijo Ewan con seguridad pero Jhonny puso una mano en su hombro impidiéndole avanzar.&lt;br /&gt;—Déjame ir—exclamó Jhonny —Es una lluvia de balas y no sabemos ni cuántos son, podré llegar al otro extremo.&lt;br /&gt;—Escucha, es más fácil que vaya yo, podré correr lo más que pueda y refugiarme, dudo que una bala me atraviese. En cuanto veas a alguno de ellos, dispara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea de Ewan era brillante, Jhonny no lo detuvo más y Ewan corrió entre las balas. Se escuchó cómo la balacera subió de tono en cuanto Ewan y varios compañeros más se dejaron ver por los italianos. Ewan brincó una tabla que estaba por su camino, eso hizo que perdiera velocidad y que por un segundo no llegara hasta el edificio vecino. Jhonny estuvo atento y pronto dispararía su arma hacia un italiano que estaba escondido entre unos arbustos muy bien colocados, Jhonny sonreía. El plan de su escuadrón funcionó a medias, sólo unos pocos italianos revelaron involuntariamente su posición, parecía ser el líder quien ordenó a los soldados restantes que guardaran su posición. Cuando la mayoría del escuadrón se dio cuenta de que el plan había fallado, entraron deprisa al plan B. Ewan volvió con Jhonny y dos soldados más se unirían con ellos; Kamen y Pierre. Grupos de cuatro soldados rodearían su zona para asegurarla. El plan avanzaba y se veía a los grupos avanzar para salvar su zona correspondiente. Mientras la batalla avanzaba, una escena dejaría perplejos a varios soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jhonny, Pierre, Kamen y Ewan se encontraban defendiendo la zona, disparando y cubriéndose de las balas cuando encontraron de frente a tres soldados italianos que llevaban consigo un mortero ya preparado. Ewan, Jhonny y Pierre se quedaron inmóviles al ver el mortero, sabían que tenían que moverse de inmediato pero no hubo tiempo suficiente para dar siquiera un paso; el soldado italiano retrocedió al disparar el mortero por la fuerza de éste. Fue tarde para intentar hacer algún movimiento. Ewan sintió una gran explosión y pronto cayó al suelo. Trató de incorporarse rápidamente, pero la explosión lo dejaría desconcertado, tuvo la necesidad de tocar como pudo sus extremidades para saber que estaba bien antes de saber que sus oídos estaban a punto de reventar. Entre tanto polvo y pedazos de material que desconocía supo que estaba bien, estaba sordo y lo único que escuchaba era su corazón latir y unas cuantas voces a lo lejos. Su frente tenía una herida de la cual brotaban chorros de sangre, entre el denso polvo y la sangre que recorría su frente le era imposible saber por dónde iba. Se arrastró como pudo para salir de aquella nube de polvo y un soldado lo ayudó a refugiarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Allá! —Gritó señalando hacia el lugar del incidente— ¡Estoy bien! ¡Ellos necesitan ayuda!&lt;br /&gt;— ¡Es demasiado polvo! ¡Aún no podemos ir! —gritó Jack.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pocos segundos, Ewan se recargó sobre el pilar de un edificio viejo y guardó calma. Miró hacia su lado izquierdo y vio a Pierre tirado en el suelo, sin su pierna derecha y sangre por todos lados. Pierre trataba de saber qué había sucedido y al mismo tiempo se quejaba desconcertado.&lt;br /&gt;Alan y Paul auxiliaron a Pierre, lo arrastraron hasta una zona segura dejando rastros de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Médico! ¡Un médico!— gritaba Alan.&lt;br /&gt;— ¡Mi pierna!... ¿Dónde está mi maldita pierna? —Pierre estaba al borde de la desesperación. Aunque fuera imposible de creer, Pierre se quejaba menos, quizá por la adrenalina que tenía. En cuanto el médico llegó, Pierre lo jaloneó del uniforme pidiendo una explicación de su pierna.&lt;br /&gt;— ¡Tranquilo Pierre! ¡Si no me sueltas será imposible curarte! —enfureció el médico. Pierre lo soltó con repugna y dejó que lo curaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La batalla se inclinó a favor de los británicos y ese día capturaron a los italianos. Sin duda fue una batalla dura, con muchas bajas por parte de ambas naciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el mes de enero, no estábamos acostumbrando al clima frío de aquella época. A veces era difícil dormir, por el frío o por Karim. El último día del mes, Londres volvió a ser atacada, temíamos que algo malo nos sucediera dentro del sótano. Un estallido muy cerca nos haría cubrirnos por completo contra la cama. Karim lloraba sin consuelo y eso nos ponía de nervios a todos, me preocupaba que les pasara a algo a mis hijos, le dije a Evan lo mismo que cuando los soldados alemanes nos sacaron de aquél sótano en Bélgica. Evan estaba asustado pero aún así trataba de demostrar valentía. Los bombardeos siguieron escuchándose por un largo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Sabes? Eres muy valiente —le dije a Evan.&lt;br /&gt;—Lo sé —respondió secamente.&lt;br /&gt;—Me enorgullece que seas mi hijo y que Karim tenga un hermano como tú. Eres el mayor.&lt;br /&gt;—Ya casi cumplo siete años, cuando tenga siete los cuidaré muy bien.&lt;br /&gt;—Sé que nos cuidarás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas pasaban y los ataques cedieron, salimos de nuestro pequeño escondite al estar seguros de que ya no corríamos peligro y así fue.&lt;br /&gt;Evan nos despertó en su día alardeando que era su cumpleaños, estaba feliz. Todos lo felicitamos y él se sentía muy grande al tener ya siete años. No hubo regalos, no habría nada que regalarle en las condiciones en las cuales nos encontrábamos. Días después, Evan estaba triste por la ausencia de su padre, era el primer cumpleaños que lo pasaba sin él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Mamá? ¿Mi papá supo de mi cumpleaños?&lt;br /&gt;—Sí, ¿por qué? —pregunté con tono amable. Sabía que venía algo difícil y sentí la necesidad de contestarle con madurez, como a un adulto.&lt;br /&gt;— ¿No va a volver, verdad? —bajó la cabeza.&lt;br /&gt;—Ya habrá más cumpleaños por celebrar, no te preocupes —le dije y acaricié su suave rostro. Ese mismo día las cosas no irían bien. Mi hermana Katia tendría una mala noticia.&lt;br /&gt;— ¡Klein! —Gritó alarmada al entrar al sótano— Klein tenemos que salir de aquí ya&lt;br /&gt;— ¿Por qué? ¿Qué sucede? —pedí tratando de que mi voz sonara tranquila y calmar la situación. Katia comenzó a sacar cosas, elegía las que nos iban a servir, según ella.&lt;br /&gt;— ¡Se rompió un tubo de gas, fue durante los ataques pasados! ¡No nos podemos quedar aquí! —se detuvo al mirar mi cara cuando le grité.&lt;br /&gt;— ¡Katia! ¿Podrías tranquilizarte? —Dije entre dientes— Evan está presente, no quiero que lo espantes.&lt;br /&gt;—Klein tiene razón, tranquilizarte —repuso Regina y se volvió a mí— Debemos salir lo antes posible, tomen cosas necesarias, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos obedecimos a Regina, traté de parecer despreocupada ante el hecho de abandonar el sótano y salir a no sé dónde. La casa del abuelo Evan era una opción pero pronto desaparecía de mi mente al recordar que varias ataques se habían citado en aquél sitio. Dos cajas y varias cobijas era lo que llevábamos. Salimos y al parecer no éramos los únicos en abandonar la colonia Stroke, muchísimas familias más se iban de sus refugios.&lt;br /&gt;Mis hermanas cargaban con una cada quien, mi madre las cobijas y Evan dos almohadas. Yo no podía cargar con algo más que no fuera Karim. Era difícil tener que irnos del sótano, estábamos expuestos a cualquier ataque, sólo podíamos rezar para que nada malo sucediera. Sólo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a un lugar llamado Cameci, ahí nos albergamos. Había más de cien personas ahí. Por suerte nos tocó un buen lugar, donde no hacía frío, ni viento. Era la mejor parte, el lugar era espacioso, con pequeñas ventanas rectangulares en lo más alto de las paredes de color blanco, bien podría ser una fábrica o quizá un gimnasio. Los días siguientes, la luz de la mañana entraba por el lado opuesto de donde descansábamos. Era agradable no tener que lidiar con la luz del sol.&lt;br /&gt;Más de una semana pasó cuando otro ataque enemigo tomara por sorpresa a Londres. Las luces de aquél refugio comenzaron a fallar y pronto el pánico subía de tono. Ewan me llegó a decir en varias ocasiones que los lugares públicos podrían ser un blanco perfecto para los alemanes. Escuchamos un estallido cerca, Evan corrió a mi y me sujetó por mí vestido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cualquier cosa que suceda, no te sueltes de mí —le dije.&lt;br /&gt;— ¿Va a suceder algo malo?&lt;br /&gt;—No lo sé, no quiero que te separes de mí —me percaté que mi hijo tenía un morral verde, la correa cruzaba su pecho, pensé que la pudo haber encontrado o alguna buena persona se la obsequiaría, así que no dije nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro estallido aún más cerca terminaría de alborotar el pánico y en menos de lo esperado un sonido ensordecedor cubriría aquella estampida humana. No había mucha luz, pero algo enorme destruyó el techo del refugio y el sonido de cristales rotos era constante. Me reincorporé gritando el nombre de mi hijo, era difícil escuchar mi propio grito entre tantos otros gritos. Pronto sentí que Evan me jalaba de mi vestido, me alegré al verlo con bien. Mis hermanas y mi madre nuevamente cargaban las cosas, una vez más saldríamos sin saber a dónde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al parecer los escombros del techo bloquearon una de las salidas —dijo Regina.&lt;br /&gt;—Toda la gente está comenzando a salir por ahí —indiqué hacia la única salida de nuestro lado derecho —No nos podemos meter allí, nos aplastarían.&lt;br /&gt;—No podemos esperar mucho, tenemos que ir ya —gruñó Regina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ninguna opción, nos aventuramos a los apretones. Por suerte salimos con bien pero lo que nos esperaba era mucho peor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-7028468957827965960?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/7028468957827965960/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=7028468957827965960' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7028468957827965960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7028468957827965960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/09/captulo-xxiii-barda.html' title='Capítulo XXIII // Bardía'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-6996584411831270240</id><published>2008-09-12T19:29:00.000-07:00</published><updated>2008-09-12T17:29:34.110-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XXII // Cielo Iluminado</title><content type='html'>&lt;div&gt;— ¿Papá?... ¿estás despierto?&lt;/div&gt;—Evan, no molestes a tu padre. Ven aquí.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Pero yo vi que abrió sus ojos, lo juro mami.&lt;/div&gt;—Quizá está soñando, anda ven aquí — le dije a mi hijo. Ewan estaba despierto, yo era su cómplice y mi esposo estaba a punto de atacar a Evan; atacarlo de cosquillas. Evan seguía hincado sobre la cama esperando a que su padre abriera los ojos nuevamente y éste al no hacerlo hizo que Evan se rindiera. Se arrastró hacia el otro extremo de la cama, bajó sus pies y estuvo a punto de levantarse cuando Ewan lo tomó por la cintura y lo elevó piernas arriba, dándole una vuelta para terminar de estrellarlo delicadamente contra la cama. Evan soltó a reír tratando de liberarse de su padre, Ewan levantó la camisa y tocó la tibia piel de su hijo con sus manos frías.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¡Basta papá! ¡Estás helado! — gritaba y al mismo tiempo reía retorciéndose entre las cobijas.&lt;/div&gt;—Ewan, no lo vayas a lastimar — Sabía que estaban jugando pero un mal cálculo podría lastimar al flacucho de mi hijo.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—No, no pasará nada. Este muchachito se debe defender — dijo mientras inmovilizaba tiernamente a Evan — ¿Se rinde? ¿Se rinde, jovencito?&lt;/div&gt;— ¡Jamás! — enfureció Evan y se soltó de las manos de su padre. Se alejó y se acomodó del extremo opuesto de la cama, tomó aire y se abalanzó hacia su padre. Ewan lo atrapó y ambos se dejaron caer en la cama, Evan estaba encima de Ewan y ahora era el hijo quien preguntaba si se rendía. Ewan aceptó su derrota y el juego terminó.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para la tarde del 29 de diciembre de 1940, nos alistábamos para ir a casa abandonada del abuelo de Ewan. No estaba segura de salir, aún me sentía extraña por el alumbramiento de Karim pero aún así insistí en poder ir. Karim se quedó con mis hermanas, era muy vulnerable y aún más con el frío de aquél tiempo. Esa tarde nevaba, no llevábamos mucha ropa los tres y así salimos. El frío era fuerte, se podía sentir en las mejillas y nariz, se sentía tal y como cuando una paleta helada es puesta en tu mejilla. Caminamos hasta la casa y al llegar una capa de nieve cubría el tejado de la puerta principal.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;— ¿Quién vive allí? —preguntó Evan sin soltar de la mano a su padre.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—Allí vivía el abuelo Evan — respondió y dejó salir un suspiro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Entramos a la casa y nos situamos en el primer piso donde había menos frío. En ese mismo piso había un gran ventanal arqueado, era increíble cómo después de tanto tiempo ninguno de los seis vidrios estuvieran rotos. Por ese ventanal, Ewan y yo solíamos ver los atardeceres y algunas veces los amaneceres; ahora estábamos ahí los tres. La tarde caía y Ewan contaba todo lo que sucedía antes de que naciera Evan. Los ojos de mi hijo brillaban al imaginarse todo lo que Ewan describía; contaba los planes que teníamos y ahora comenzaba a contar lo que haríamos al terminar todo este tiempo de despedidas constantes que teníamos. Según los planes, viviríamos en la casa de su abuelo, Karim y Evan tendrían sus propias habitaciones, tendríamos una sala cómoda y una gran cocina con una mesa grande de madera. Las ideas que Ewan relataba te hacían imaginar que todo aquello mencionado lo tendríamos. La luz de la luna comenzaba a iluminarnos cuando Evan se levantó y apuntó hacia el fondo del paisaje.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué es eso, papá? — Unas pequeñas luces empezaban a iluminar el cielo, aparecían de poco en poco. Mi corazón se aceleró y pensé que era tiempo de regresar con mi hija, mis hermanas y mi madre.&lt;/div&gt;—Ewan, creo que es tiempo de irnos.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;—No, no. Me quiero quedar un momento más aquí —replicó Evan sin saber a lo que nos exponíamos si nos quedábamos más tiempo.&lt;/div&gt;—Tenemos que irnos, hijo. Pronto volveremos, ¿de acuerdo? —murmuró Ewan.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Lo prometes?&lt;/div&gt;—Te lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;— ¿Así como prometiste enseñarme francés? —Evan levantó sus ojos hacia su padre, se le llenaron de lágrimas y pude ver la sensación que tuvo cuando sintió un nudo en su pequeña garganta. Ewan se hincó y le habló:&lt;/div&gt;—Siento mucho que hayamos tenido que dejar la casa de Francia, Evan, pero fue por nuestro propio bien; ahora estamos juntos. No te quiero decepcionar, te prometo que regresaremos a ésta casa, no sólo te lo prometo a ti, sino a tu mamá también. Por ahora debemos salir de aquí y regresar al sótano, ¿bien? — Evan asintió la cabeza y dejó que su padre lo cargara.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Al salir de la casa el cielo se seguía iluminando, volteábamos de vez en cuando para saber que aún estábamos a salvo. Yo no podía dejar de pensar que aquellas bombas incendiarias pronto llegarían a nosotros, caminábamos a prisa antes de que la necesidad de correr se apoderara de nosotros. Doblamos en la esquina para llegar a la calle en donde se encontraba nuestro sótano. Me sentí más segura al ver que aún el cielo estaba libre de luces. Entramos al sótano y el calor de éste nos cobijó dulcemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último día del año de 1940 lo vivimos como cualquier otro día. Lo diversión comenzaría entrada la noche. Una pequeña prenda que pertenecía a Evan le quedaba enorme a Karim. Evan reía a carcajadas al igual que su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni modo, no hay más ropa. No se burlen, todo le queda perfecto a Karim, es hermosa — Exclamé alzando a mi hija y dándole un beso.&lt;br /&gt;—Lo sé, es linda. Se parece a ti —respondió Ewan.&lt;br /&gt;—Gracias, te amo.&lt;br /&gt;—Yo también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evan preguntó la hora y Katia sacó un viejo reloj que estaba debajo de una de las camas, aún servía; marcaba las once con quince minutos. Aún faltaba y la poca comida estaba lista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Aún recuerdan mi viejo truco de las cajas con fósforos? —preguntó Regina.&lt;br /&gt;—Necesitas varias cajas —respondí tímidamente. Regina se levantó de la mesa y sacó dos pequeñas cajas, teníamos fósforos suficientes así que no se preocupó y las tomó.&lt;br /&gt;— ¿Te servirán sólo esas?—pregunté alzando las cejas mientras miraba las cajas.&lt;br /&gt;—Sí, puedo con dos —repuso sarcásticamente haciendo una mueca con su boca y sonriendo.&lt;br /&gt;—Evan, pon atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermana escondió sus brazos por la espalda y Evan miraba fijamente mientras escuchaba en qué consistía el juego. Era fácil, sólo tendría qué adivinar qué caja contenía los fósforos. Katia miraba pesimistamente a Regina, mi madre lo hacía también. Yo sabía que tomarían esa actitud, jamás pudieron derrotar a Regina con su truco. Ewan ponía atención. Regina sacudió las dos cajas, las movía constantemente de lugar y preguntaba en qué caja estaban los fósforos, Evan no acertó ni una vez, estaba asombrado y miraba a su padre para encontrar alguna respuesta y fue entonces que Ewan se encogió de hombros y sonreía sin parar; sabía el secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Es tu última oportunidad, ¿listo? —preguntó nuevamente Regina.&lt;br /&gt;—Sí—Evan no perdía de vista la caja en donde creía que estaban los fósforos.&lt;br /&gt;—Bien, aquí vamos. Elige una.&lt;br /&gt;—Eh...ésa, la derecha —respondió Evan dudando.&lt;br /&gt;— ¿Seguro?&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina abrió la caja y no estaban ahí. Todos nos alborotamos y Regina sonreía. Sin duda alguna era buena para los trucos.&lt;br /&gt;Las horas pasaron y el reloj marcó doce menos cinco. Nos levantamos y esperamos la cuenta regresiva. El día estaba terminando perfectamente, estábamos celebrando como si no existiera guerra, estábamos todos juntos; a excepción de mi padre que en algún lugar de la guerra se estaría acordando de nosotros. Un sentimiento de tranquilidad y felicidad me llenó y comencé a llorar. Evan me abrazó y me dedicó un tierno beso, agradecí y brindamos por un mejor año.&lt;br /&gt;El sótano no estaba bien iluminado, por lo que la poca luz arrullaría a Evan, Ewan lo cargó, lo llevó hasta la cama y lo arropó. Mis hermanas no tardaron en hacer lo mismo y mi madre se fue a dormir también. Estábamos sólo Ewan, Karim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Te irás esta tarde, verdad? —pregunté triste.&lt;br /&gt;—Así es, no quiero que te preocupes, todo irá bien como hasta ahora.&lt;br /&gt;— ¿Cuándo volverás?&lt;br /&gt;—No lo sé, espero venir constantemente. Explícale bien las cosas a Evan como se lo has estado explicando, yo sé que entenderá. Y en cuanto a esta pequeña bebé, quiero que la mimes mucho, la consientas y la eduques.&lt;br /&gt;—Te necesitaré para educarla.&lt;br /&gt;—No te asustes, Klein. Sabes qué hacer en cualquier urgencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la tarde del primer día de 1941 Ewan estaba preparando su maleta. Ese día sentí lo mismo que sentí cuando se fue por primera vez. Evan ayudaba a su padre, justo como lo hizo la última vez. Sabía que en cualquier momento podría perder a Ewan, no sabría qué hacer si eso llegaba a suceder, mi preocupación ahora era el doble; por Karim. Sólo pedía que todas esas despedidas continuas terminaran, que nunca más nos separáramos y volviéramos a ser lo que éramos antes. Pedía que las únicas preocupaciones fueran qué hacer de comer o a dónde salir a caminar y no la preocupación de saber si Ewan sobreviviría. Los ataques a Londres ya no se hacían presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acompañamos a Ewan hasta la esquina de nuestra calle. Se podía ver a la gente tratando de reparar sus cosas, el ambiente era triste y gris al igual que el cielo. Hacía frío. Al darme cuenta mi hermana Katia estaba llorando, a pesar de todo dolía ver partir a Ewan. Varias veces le repetía a mi esposo que se cuidara y que no dejara de escribirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Papá, de verdad nos tienes que dejar? —preguntó Evan. Ewan tuvo un nudo en la garganta y trató de sonreír —No quiero que te vayas.&lt;br /&gt;—Volveré, no te preocupes —repuso tratando de que su voz no se quebrara.&lt;br /&gt;—Despídete ya, Evan. Tenemos que regresar, hace frío —dijo mi madre. Odiaba tanto las despedidas.&lt;br /&gt;—Ewan, cuídate por favor, no olvides escribirnos —le dije. Ewan me tomó de las manos y prometió escribir.&lt;br /&gt;—Ya te dije que no te preocupes, nos volveremos a ver.&lt;br /&gt;—Vuelve pronto, ¿si?&lt;br /&gt;—Lo haré, cuidas a Karim —murmuró acercándose a ella. Besó por última vez su pequeña cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan se alejó de nosotros, sin saber cómo, Evan se safó de la mano de mi madre y corrió detrás de su padre. Rompía el corazón ver aquella escena, era extraño ver a un hombre llorar y ver cómo se despedía de su hijo. Un presentimiento me rodeó y sabía que algo malo iba a suceder, tenía la inquietud de algo aterrador. Podría tratarse de Ewan, no lo sabía. Traté de sonreír intentando disimular mis lágrimas para que mi esposo no se preocupara y se fuera tranquilo. Ewan se hincó y hablaba con Evan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hijo, entiendo bien todo esto, pero sólo es por un tiempo. Volveré, ya te lo dije.&lt;br /&gt;—Pero yo no quiero que te vayas.&lt;br /&gt;—Yo no quiero dejarte, pero tengo que hacerlo —al decir esto, Evan limpió una lágrima que rodaba por la mejilla de su padre y éste sonrió.&lt;br /&gt;— ¿Puedo ir contigo? —preguntó tiernamente.&lt;br /&gt;—No, Evan. ¿Quieres escuchar un secreto? —Evan asintió la cabeza —Recuerdas el truco de tu tía Regina, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Sí, ¿qué sucede?&lt;br /&gt;—Cuando mires nuevamente el truco, asegurate de mirar por debajo de su muñeca, encontrarás toda la magia ahí.&lt;br /&gt;— ¿Ya te sabías el truco? —exclamó con intriga.&lt;br /&gt;—Sí, pero no digas nada —Susurró y se llevó el dedo a sus finos labios. Evan lo imitó —Ahora ve con tu madre, te quiero.&lt;br /&gt;—Yo también.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-6996584411831270240?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/6996584411831270240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=6996584411831270240' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6996584411831270240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6996584411831270240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/09/captulo-xxii-cielo-iluminado.html' title='Capítulo XXII // Cielo Iluminado'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-3900029245249740772</id><published>2008-08-14T18:22:00.000-07:00</published><updated>2008-08-27T21:26:47.473-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XXI // Karim.</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;/div&gt;Karim nació el 26 de diciembre de 1940. Todos, incluida yo, pensábamos que nacería para principios de enero de 1941, pero debido a una mala alimentación por falta de recursos y mal cuidado durante el embarazo, la bebé llegó antes. La noche previa sentía malestares, nunca pensé que esos malestares se volverían cada vez más fuerte y tampoco pensé que para el comienzo de la mañana tendría ya en mis brazos a mi bebé. Todo sucedió en la madrugada. Mis malestares no me dejaban dormir, las horas pasaban y las contracciones empezaron; las primeras las podía aguantar pero mientras el tiempo seguía su curso, era tiempo de despertar a mis hermanas y mi madre. Al percatarse de lo que me sucedía no tardaron en recostarme sobre la cama donde hace unos minutos atrás dormían tranquilamente. Evan estaba profundamente dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina y Katia sacaron unas sabanas que guardaban para cuando el momento llegara y las pusieron debajo de mí. Mi madre y Regina tenían algo de experiencia, eran buenas parteras y eso justificaba el que muchas mujeres embarazadas las buscaran, presenciaron muchos nacimientos. Al menos eso me hacía sentir segura y saber que estaba en buenas manos. Las contracciones se hacían cada vez más intensas por lo que mi madre sugirió que me recostara en forma fetal y así lo hice. Había olvidado lo doloroso que era tener en ese tiempo un hijo.&lt;br /&gt;Cada vez que sentía una contracción, cerraba mis ojos y encogía aún más mis cortas piernas haciendo presión, llevándome la mano al vientre pretendía que podía detener la contracción. Mi hermana menor insistía en que gritara si era necesario, pero me rehusaba totalmente ya que no quería despertar a mi hijo. Mis aguantes de no gritar no servirían de nada, el constante movimiento de mis hermanas, el ir por agua y atenderme cada minuto lo despertarían durante la cuarta ronda. Katia no dejó que Evan se acercara a mí, pensó que sería realmente fuerte para Evan saber cómo nacía un bebé. Sentí una tristeza enorme al ver sólo la espalda de mi hijo, ansiaba tanto que Ewan estuviera en esos momentos con él y le explicara las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Regina, acerca a Evan hacia mí, por favor - le pedí.&lt;br /&gt;-Eh...no creo que sea una buena idea, Klein - respondió. Mi madre ordenó a Katia y Regina que no dejaran que Evan se me acercara, me pareció algo tonto en esos instantes, decidí desobedecer a mi madre.&lt;br /&gt;-Haz lo que te digo, es mi hijo. Anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina asintió la cabeza y fue por Evan. Yo seguía en posición fetal mientras veía a mi hijo acercarse a mi, tenía cara de preocupación. Al mirarlo le regalé una sonrisa y lo saludé, Evan se arrodilló a la altura de mi cara y preguntó cómo me sentía. Le respondí que no tenía por qué preocuparse, todo saldría bien. Me percaté que sus manos jugaban el casquillo que su padre le regaló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sueltas por nada ese casquillo, ¿verdad?&lt;br /&gt;-Bueno...quiero que lo tengas, parece que da suerte si lo mantienes contigo - dijo y puso el casquillo cerca de mi almohada.&lt;br /&gt;-Gracias Evan, te quiero.&lt;br /&gt;-Yo también mamá - Evan puso su pequeña mano en mi frente, limpió el poco sudor que tenía y me dio un tierno beso. Mis ojos se llenaron de lágrimas y al parpadear mis lágrimas salieron. Regina volvió a llevar a Evan a la cama y nuevamente veía la espalda de mi hijo. Pareciera que estaba castigado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas seguían pasando, ya no aguantaba más y mis ganas de pujar eran inmensas. Mi madre me decía que aún no era tiempo y ciertas veces pujaba sin querer por lo que ella me lo reprendía. La mejor etapa fue cuando, por fin, mi madre me dijo que era tiempo de que mi bebé naciera. En cada contracción daba mi mejor esfuerzo y contenía mis músculos para no dejar ir la fuerza que ya tenía. Podía sentir ya la cabeza del bebé, con un esfuerzo más mi bebé estaría completamente fuera. El dolor ya se había ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una niña - dijo mi madre.&lt;br /&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;-¿Klein? Ya nació, es una niña - volvió a repetir Regina. Sentí una profunda alegría cuando segundos después escuche a Karim llorar por primera vez. Mis lágrimas recorrieron mis mejillas y desaparecieron en mi cuello. Mi madre cortó con una pequeña navaja el cordón umbilical y Regina no tardó en limpiarla para luego acercarla a mi cara y poder besarla. Karim estaba roja como una manzana, tenía unos pequeños puntos blancos sobre su nariz. No supe qué dijo Evan sobre su hermana, ya que caí dormida minutos después por el esfuerzo que hice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan se encontraba sentado en las escaleras de la casa de su abuelo pensando en dónde más podríamos estar. Pensó que quizá Thomas nos llevó a otro lugar y eso lo llenó de rabia. La idea de que podríamos estar en una pequeña casa construida en la parte de atrás de la casa llegó a la cabeza de Ewan quien no tardó en llegar al lugar y se percató que no había nadie. Otra idea llegó tan pronto a su cabeza; la casa de mi madre. Sin pensarlo dos veces salió en busca con la única esperanza que tenía.&lt;br /&gt;Durante el camino se preguntaba por qué estaríamos en casa de mi madre. Siguiendo encontrar una respuesta, cruzó la avenida que solía transitar durante varios años atrás. Tan pronto como se guiaba por las casas que reconocía, vio la de mi madre, ya sin el primer piso y con escombros por todos lados. Ewan cojeaba tratando de no lastimarse aún más su débil rodilla, a lo lejos observó a un niño que bien podría ser Evan. Ewan apresuró sus torpes pasos tratando de hacerse notar para no gritar. Evan lo reconoció al instante y de inmediato dejó caer la madera que sostenía en sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Papá! - gritó entusiasmado y echo a correr. Ewan detuvo el paso y espero a que Evan llegara. Sintió un gran alivio al ver que nos había encontrado con vida. Evan seguía corriendo a todo lo que sus piernas daban. Estuvo a punto de tropezar pero alcanzó a equilibrarse bien y en cuanto estuvo cerca de su padre, se lanzó a sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hey pequeño, ¿cómo estás? - preguntó Ewan acariciando con su manos derecha el sedoso cabello de Evan.&lt;br /&gt;-Bien, te extrañé mucho, papi.&lt;br /&gt;-Yo también, hijo. ¿Y tu mamá?&lt;br /&gt;-En el sótano. No creerás lo que sucedió anoche - gritó. Evan se refería a esa madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan bajó a Evan de sus brazos y ambos se dirigieron hacia el sótano. Ewan ya pensaba en encontrarse con su bebé. Evan entró diciendo en voz alta que su padre estaba en casa. Regina calló al instante a Evan para que no despertasen a la bebé ni a mí. Los ojos de mi madre se clavaron en Ewan al verlo parado sobre la puerta. Katia y Regina estaban atónitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días - exclamó Ewan bajando los tres escalones.&lt;br /&gt;-Ewan...buenos días. Un gusto volver a verte, pasa, no te quedes allí - dijo Regina - Klein está dormida, ¿sabes? esta madrugada nació tu bebé, es una niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan buscó a la bebé, Karim se encontraba dormida en la cama que estaba junto a la pared del lado de la puerta. Ewan no la vio ya que al entrar la cama se encontraba a espaldas. Ewan me vio dormir sobre la cama que estaba cerca de la mesa. Pidió silencio a Evan que estaba a punto de despertarme. Se giró y encontró el pequeño bulto de cobijas de la cama, supo entonces que ahí se encontraba Karim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es ella? - preguntó. Se sintió tonto al preguntarlo, ya que sabía que sí era ella.&lt;br /&gt;-Sí. Nació esta madrugada - repuso mi madre con su sonrisa de oreja a oreja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan se acercó cuidadosamente, buscaba el rostro de Karim entre el mar de cobijas y al encontrarlo vio que dormía. Quitó una parte de la cobija que cubría la frente de la bebé para observarla mejor. Era tan hermosa, estaba roja, su nariz pequeña con puntos blancos, su cabello estaba mojado del sudor y sus manos eran muy pequeñas. Ewan no tardó en ponerla en sus brazos y hablarle por primera vez. Jamás se imaginó aquél gran momento, era uno de sus mejor días. Karim fruncía el cejo cuando Ewan la movía. No pesaba tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se llama Karim - murmuró Evan. Subió a la cama y se colocó por la espalda de su padre para observar a la bebé. Evan tenía la misma sonrisa que su padre, era grande y mostraba una gran dentadura.&lt;br /&gt;-Es un bonito nombre, ¿quién lo eligió? - preguntó sin dejar de mirar a Karim. Su mirada estaba perdida en aquella linda bebé.&lt;br /&gt;-Mi mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cierto, le llamé Karim. Realmente no tuve un por qué al llamarla así. Supe que sonaba bien, no era un nombre fuerte, trataba de pensar en algo no tan complicado para mi bebé y Karim encajaba a la perfección.&lt;br /&gt;Horas después de que tomara una siesta, el lloriqueo de mi hija me empezaría a despertar. No hice tanto caso, aún estaba cansada, así que esperaría a que alguien me levantara para avisarme que Karim estaba hambrienta; nadie lo hizo. Me alegré al saber que nadie me molestó, pero pocos segundos después me levanté como resorte al pensar que algo malo podría estar sucediendo con ella. Vi a Ewan sentado en la cama, su espalda descansaba en la pared y Karim dormía en su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días, dormilona - saludó al fin.&lt;br /&gt;-Ewan...no...te esperaba - respondí. Estaba algo confusa, no sabía si era un sueño.&lt;br /&gt;-Es hermosa y tan pequeña, había olvidad lo pequeños que son al nacer - dio un beso en la miniatura cabeza de Karim al mismo tiempo que palmeaba en la también miniatura espalda. Miré hacia la habitación y busqué a Evan, mis hermanas y mi madre. Mi madre estaba de espaldas viendo qué podía hacer de comer. Ewan se percató que buscaba a Evan y sonrió - No te preocupes, Evan está afuera tratando de ver que sirve, está con tus hermanas.&lt;br /&gt;Me acerqué hacia la cama donde estaba Ewan y Karim.&lt;br /&gt;-¿Cómo has llegado hasta aquí?&lt;br /&gt;-Alan me consiguió un pase, por suerte no fue revocado y el viaje ha sido largo.&lt;br /&gt;-Dime que esto no es un sueño, Ewan - miré a mi esposo con la esperanza de que sus respuestas no salieran de sus labios; si era falso, en cualquier momento tendría que despertar, pero si era cierto, sería demasiado perfecto para serlo.&lt;br /&gt;-No es un sueño, Klein - sonrió.&lt;br /&gt;Es demasiado perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche cayó, todos nos encontrábamos comiendo lo poco que había. Ewan estaba realmente feliz de ver a su padre, mis hermanas y mi madre estaban felices por Karim. Ewan y yo, estábamos felices de estar todos bien. Ewan me contó todo sobre su posible ida a Italia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Celebrarás el año nuevo con nosotros? - pregunté al saber que lo mandarían a Italia. Ewan me miró con su sonrisa de lado tan peculiar, se acercó a mi y sus labios tocaron los míos. Suspiré al sentirme segura.&lt;br /&gt;-Lo más probable - respondió.&lt;br /&gt;-Pero regresarás a la guerra en tres días.&lt;br /&gt;-No, no lo haré. Regresaré el primer día de enero, por la tarde.&lt;br /&gt;-Tu pase dice que sólo hasta el 30 de diciembre - me alteré.&lt;br /&gt;-Tranquila, puedo decir que mi transporte jamás llegó y todo se retrasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan estaba tan seguro de lo que hacía, así que no me preocupé y continuamos la cena tan normal que teníamos. Al día siguiente Ewan se hizo cargo de Karim todo el tiempo que pudo, platicaba con Evan sobre lo que pasaría y le contaba a mis hermanas las experiencias durante el combate.&lt;br /&gt;Cierta noche todos dormían, Ewan estaba esperando a que Thomas se apareciera en el sótano, su desesperación terminó y decidió preguntarme, yo podía notarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está Thomas? - preguntó con algo de indiferencia. Al escuchar su pregunta mi sonrisa se desvaneció e imágenes rodearon mi mente, aquellas escenas traumantes de cuando se lo llevaron, sus lágrimas al confesarme la muerte de su esposa.&lt;br /&gt;-No lo sé.&lt;br /&gt;-¿Supieron que venía y huyó? Dime la verdad, Klein. Sabes que no me enojaré contigo.&lt;br /&gt;-No lo sé, Ewan. No sabía que vendrías. ¿De dónde sacas eso? - dije un tanto frustrada, odiaba que me levantaran falsos. Ewan dejó de fruncir sus cejas y abrió su boca, algo parecía no estar claro.&lt;br /&gt;-¿No sabías que vendría?&lt;br /&gt;-¿Cómo quieres que lo sepa? No me llegó nada, Ewan - mi voz sonó tranquila.&lt;br /&gt;-Pero...¿Qué hay de Alan? ¿No te lo dijo?&lt;br /&gt;-¿Alan? No, ¿qué tenía que decirme? Ewan, no entiendo nada.&lt;br /&gt;-Verás - dijo tomándome de la mano y llevándome hasta la mesa, nos sentamos - Hace un mes Alan vino a Londres, visitó a su familia y me dijo que también te había visitado a tí. Me contó cómo se encontraban y que Thomas seguía con ustedes, fue por eso que el primer lugar que busqué al llegar a Londres fue la casa de mi abuelo, pensé que estarías allí con él - explicó. Miré a Ewan con ternura y de pronto solté a reír.&lt;br /&gt;-Ewan, Alan te timó. Thomas no está con nosotros desde hace unos meses - dije - Antes de llegar a Brugge nos desviamos porque los soldados alemanes bloquearon los caminos. Nos quedamos en un pueblo muy cerca de Diksmulde. Al día siguiente alemanes asaltaron el pueblo llevándose presos a los judíos, no sé a dónde, por razones curiosas me encontré con mi madre. Los alemanes nos dejaron cerca del puerto de De Pann, donde me encontré con mi padre y luego desembarcamos hacia Inglaterra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan pareció entender y maldijo a su amigo. Justo y como Alan lo supuso, Ewan olvidó la mentira al razonar que no valía la pena enojarse, lo mejor era que estábamos juntos y que estábamos listos para celebrar el año nuevo junto a una nueva persona que trajo felicidad en tiempos difíciles.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-3900029245249740772?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/3900029245249740772/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=3900029245249740772' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/3900029245249740772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/3900029245249740772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/08/captulo-xxi-karim.html' title='Capítulo XXI // Karim.'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-8735567547613597421</id><published>2008-08-08T19:45:00.000-07:00</published><updated>2008-08-14T10:32:58.354-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XX // ¿Dónde están?</title><content type='html'>&lt;div&gt;Alan despertó justo cuando el camión llegó a la base. Ewan lo esperaba con ansias, quería saber qué supo de nosotros. Alan bajó del camión y vio a Ewan que estaba ya sin muletas, se veía tan feliz. Alan no quería decepcionarlo pero tampoco quería mentirle y sin opción alguna, tendría que hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bienvenido de nuevo, viejo - le dijo Ewan con una gran sonrisa, era más que obvio que Ewan estaba feliz.&lt;br /&gt;-Gracias, Ewan. ¡Me voy por unos días y ya no tienes muletas! ¿Qué pasó?&lt;br /&gt;-Bueno, verás. Me estoy recuperando tan bien que ya no las necesito.&lt;br /&gt;-Es interesante...pero algo me dice que me estás mintiendo - dijo Alan.&lt;br /&gt;-De acuerdo, me conoces. No me gusta usarlas - aceptó Ewan - pero no debes decir nada.&lt;br /&gt;-Muy bien - respondió Alan con una sonrisa de convencimiento.&lt;br /&gt;-¿Qué tal tu viaje?&lt;br /&gt;-Muy bien, tengo una hija. Es niña y se llama Sofía - respondió con un gran brillo en sus ojos.&lt;br /&gt;-Felicidades, viejo - dijo Ewan dándole a su amigo unas palmadas en la espalda.&lt;br /&gt;-Gracias.&lt;br /&gt;-¿Supiste algo de mi familia? - preguntó al fin Ewan. Estaba esperando tanto preguntar, no lo hizo antes por el respeto que le tenía a su amigo. No quería que Alan se sintiera usado.&lt;br /&gt;-Ehhhh sí. Ellos están bien, sólo que hubo un problema - mintió.&lt;br /&gt;-¿Cuál?&lt;br /&gt;-Perdí tu carta...bueno, no fui yo realmente. Supongo que se perdió en el tren y no pude entregársela a tu esposa.&lt;br /&gt;-Pero la viste, ¿no? - volvió a preguntar con un tono desesperado.&lt;br /&gt;-Sí, claro que sí - Alan sentía que estaba mintiendo demasiado, pero no podía retractarse en esos momentos.&lt;br /&gt;-¿Cómo está? ¿Cómo está Evan y mi bebé? - preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Bueno, tu bebé sigue creciendo, Klein sigue siendo linda y Evan es el mismo niño que conocí hace unos meses, aunque con el cabello un poco más largo.&lt;br /&gt;-Ya me lo imagino.&lt;br /&gt;-Sí, Klein me pidió que te dijera que te ama y que no te preocupes por ellos...y también debes saber que...&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Thomas está con ella - Alan no sabía lo que decía. Pensaba que Thomas seguía con nosotros, dijo tal mentira para que Ewan no se sintiera preocupado si algo nos pasaba. Pensaba que él nos seguía cuidando.&lt;br /&gt;-¿Thomas? No puede ser, es un maldito - se enojó Ewan.&lt;br /&gt;-Bueno, cálmate. No te preocupes, antes de regresar a la base, lo amenacé. Así que tranquilo - volvió a mentir Alan para componer de alguna manera su mentira anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de mucho pensar, Alan se dio cuenta que mentirle a su amigo no había sido una mala idea. Si no mentía, Ewan podría ponerse triste y de cualquier manera, sus mentiras no afectarían; si Ewan nos encontraba con vida se olvidaría rotundamente de las mentiras de su amigo y si no nos encontraba con vida, al menos Ewan se sentiría tranquilo por algunos días y nunca sabría de dichas mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mamá? ¿Puedo jugar con el bebé? - preguntó Evan.&lt;br /&gt;-Estoy cansada, Evan. En otro momento, ¿de acuerdo? - dije y me dí la vuelta para descansar en la cama. Minutos después el sueño me estaba venciendo, Evan se dio cuenta e intentaba que no durmiera.&lt;br /&gt;-Mami, no te duermas - decía.&lt;br /&gt;-¿Por qué? Evan, estoy cansada, por favor.&lt;br /&gt;-Mamá, no te duermas, todavía es de día - insistía en que no me durmiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina invitó a Evan a sentarse a la mesa para que me dejara descansar. Últimamente me sentía demasiado cansada, me costaba dormir por las noches, me mareaba con frecuencia y presentía que mi bebé estaría en mis brazos muy pronto. Era un embarazo difícil, no tenía la comida suficiente para alimentarme bien y tampoco no tenía el descanso adecuado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;-¿Mi mamá se va a morir? - preguntó Evan sin querer. Le preocupaba que me sintiera mal o que algo malo me sucediera.&lt;div&gt;-No, Evan. Es sólo que se siente mal porque llevar a tu hermanito dentro es muy pesado para ella - respondió. Evan se volteó para mirarme y entender lo que Regina le decía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Cuándo nace?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Estamos en diciembre, quizás para enero - dijo y se quedó haciendo cuentas mentalmente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Y para eso falta mucho? &lt;/div&gt;&lt;div&gt;-No, un mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;La noche cayó, me sentía realmente desesperada, cada noche que pasaba no podía encontrar una buena posición para dormir. Me levanté de la cama y caminé dentro del sótano para calmarme un poco, fui por un vaso con agua. Me volteé y me acerqué para mirar a Evan. Mi hijo dormía tranquilamente, verlo de esa manera me hizo pensar en que aún tenía fuerzas para seguir adelante entre la guerra en la que vivíamos, las soluciones a los problemas llegaban fácilmente a mi cabeza, las respuestas que tenía en mente para cuando Evan me hiciera una pregunta difícil estaban listas en mi boca. Sentía tener todo bajo control, todo bajo control como antes. '' &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Evan, te prometo que nada malo te sucederá, no mientras yo esté a tu lado&lt;/span&gt;'' me dije en mi mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a tomar otro vaso con agua y me metí a la cama, traté de conciliar el sueño y por fin caí dormida al sentir la fresca almohada que tocaba mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la espera tan larga que tuvo Ewan, llegó el día en que preparaba su maleta para viajar a Londres. No podía creer que estaba a punto de partir hacia su ciudad natal. Alan le contaba todo lo que probablemente se encontraría en el camino, Ewan le ponía atención sin descuidar lo que estaba empacando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entendiste? - preguntó Alan para comprobar.&lt;br /&gt;-Sí, todo perfectamente. No me espantaré en la entrada de la capital - respondió Ewan con su característica sonrisa. Alan le contó lo que vio en Londres y le aconsejó tomar algunos caminos transitables para que pudiera llegar más rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la noche Ewan no podía dormir, pensaba una y otra vez en Evan. De pronto se dio cuenta que el sueño lo estaba venciendo, trataba de no dormir para seguir pensando en nosotros, pero al final no pudo y entró en sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 24 de diciembre de 1940, Ewan salió hacia los camiones militares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buen viaje, Ewan - le deseó Alan.&lt;br /&gt;-Gracias, Alan. Feliz navidad - dijo Ewan. Fue el primero en desearle una feliz navidad. Alan sonrió y soltó un gran abrazo hacia su compañero. Ambos sintieron un fuerte sentimiento de hermandad, a pesar de todo estaban muy unidos más que nunca. Ewan se sentía un poco mal por no estar con Alan durante esas fechas, pero sabía que Alan entendía su necesidad de ver a su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo podía ver como Evan jugaba por la pradera junto con Ewan, ambos reían y corrían uno detrás del otro. Podía sentir la tranquilidad de estar en paz. Ewan se acercaba hacia mí para hacerme recordar el amor que me tenía y darme un beso en mi mejilla. El cielo se estaba tornando color gris y decidimos irnos antes de que la lluvia nos alcanzara primero, pero todo sucedió tan rápido que ni tiempo nos dio de correr, de un momento a otro ya estábamos completamente mojados, un rayo caería muy cerca de nosotros. Ewan tomó a Evan y lo cargó para que pudiéramos llegar a tiempo a casa, pero nunca llegaríamos. Por el camino que recorríamos varios soldados salieron de la nada y nos dispararían sin razón alguna, mi angustia era demasiada. Vi claramente como Ewan y mi hijo estaban en el suelo, me vi gritándoles e implorando que me dieran alguna señal de vida. La muerte de mi hijo y mi esposo me hizo brincar de la cama y despertar de la horrible pesadilla. Los disparos que oí en mi sueño fue de unos trastes que mi madre dejó caer por accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días - me dijo. La miré mientras trataba de entender la pesadilla que tuve.&lt;br /&gt;-Buenos días, mamá - le respondí aún sin entender.&lt;br /&gt;-Parece que hoy es un buen día, ¿no lo crees? - dijo y se volteó para mirar a Evan quien miraba hacia el suelo.&lt;br /&gt;-¿Por qué lo dices? ¿Hay buenas noticias de algo? - pregunté levantándome de la cama. Me disponía a tenderla cuando vi que Evan estaba usando un par de zapatos que no eran los suyos.&lt;br /&gt;-¿Acaso no ves los zapatos nuevos que trae tu hijo?&lt;br /&gt;-¿De dónde los tomaste, Evan?&lt;br /&gt;-Mi tía me los trajo, me dijo que es mi regalo de navidad - respondió feliz.&lt;br /&gt;-¿Tu regalo de navidad? ¿De dónde los trajo? - me acerqué hasta donde estaba mi hijo y le sonreí por sus 'nuevos' zapatos.&lt;br /&gt;-No lo sé, pero... ¡mira! Me quedan muy bien. Los zapatos que tenía ya los tiramos mi abuela y yo. ¿Verdad que me quedan bien, mamá? - preguntó tratando de modelar.&lt;br /&gt;-Claro que sí, ahora los debes cuidar, ¿bien?&lt;br /&gt;-¡Sí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hijo tuvo un regalo de navidad. Esa noche no cenamos como solíamos cenar cada navidad, sólo cenamos con lo que teníamos. Evan me dio un beso y un abrazo deseándome una bonita y feliz navidad antes de dormir. Esa noche me volví a quedar despierta para pensar en cómo la estaría pasando Ewan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan llevaba apenas un día de viaje. Durante su recorrido pensó en cómo habíamos celebrado nuestra cena de navidad, cómo habían celebrado sus papás y Alan. Ewan celebró quedándose dormido mientras llegaba hasta un puerto cercano donde pronto estaría abordando para llegar a Inglaterra. Al entrar al barco recordó el día en que nos mudamos de Londres a Francia, su mente se le llenó de lindos y buenos momentos. Ewan sonreía a cualquier persona que hiciera lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por aquí, señor - dijo un marinero al terminar de revisar el pase de Ewan.&lt;br /&gt;-Muchas gracias y feliz navidad- sonrió Ewan y pronto encontró su lugar correspondiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Largas y desesperantes horas tuvo Ewan para poder llegar a Inglaterra, sabía que estaba en su país, en su casa pero no en su hogar. Al mirar varios edificios caídos, un pensamiento de no encontrarnos con vida rodeo totalmente la mente de Ewan, pero pronto desaparecería cuando recordó las palabras de su amigo Alan. Ewan no esperó más y se dirigió a la estación de tren, donde haría su último y largo recorrido para llegar a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A dónde viajas? - preguntó una señorita que oscilaba entre los 20 y 23 años. Tenía cabello castaño claro y muy bien peinada, sus ojos eran grandes y verdes.&lt;br /&gt;-¿Disculpa?&lt;br /&gt;-¿A dónde te diriges? - volvió a preguntar la joven pero ésta vez con una sonrisa tímida.&lt;br /&gt;-¡Ah! Bueno...a Londres - respondió Ewan mientras se rascaba su sien.&lt;br /&gt;-Nunca he conocido Londres, pero muy pronto lo haré - dijo. Ewan no sabía quién era aquella joven y tampoco sabía por qué le estaba hablando. Quizá la mujer lo conocía pero Ewan a ella no.&lt;br /&gt;-¿Te conozco? - preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Me llamo Alicia, un placer hablar con un soldado - se presentó estirando la mano.&lt;br /&gt;-Ewan Grimmes - respondió al saludo.&lt;br /&gt;-No me conoces, ni yo a ti. Me pareciste muy amable y decidí platicar un poco, espero no haberte incomodado.&lt;br /&gt;-No, para nada - dijo sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan y Alicia comenzaron a armar una conversación mientras esperaban sus respectivos trenes. Alicia era una enfermera francesa, había sido enviada a Liverpool para ayudar a los civiles heridos durante los bombardeos que recibió la ciudad hace unos meses. El camino de Alicia era más largo que el de Ewan. Al llegar el tren de Ewan, éste le deseó la mejor suerte y una feliz navidad Alicia hizo lo mismo y despidió a Ewan. Al abordar el tren, Ewan no tardó en encontrar un buen lugar donde pasaría largas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la noche y parte de la madrugada servirían para que Ewan llegara al fin a Londres, recordó las palabras de Alan sobre el gran cambio que tenía la ciudad. Ewan pudo imaginárselo pero la realidad superó su imaginación. Estaba pasmado mientras caminaba por algunas calles, apresuraba su paso para encontrar la casa de su abuelo en donde creía que estábamos Evan y yo. Ewan vio el Big Ben y se acordó de Evan al instante '&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Lo habrá visto mi hijo?&lt;/span&gt;' '&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Habrá visto el Big Ben&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;?&lt;/span&gt;' se preguntaba a sí mismo. Dieron las 545 de la mañana y Ewan estaba parado frente a la casa de su abuelo mientras el frío era insoportable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-8735567547613597421?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/8735567547613597421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=8735567547613597421' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/8735567547613597421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/8735567547613597421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/08/captulo-xx-dnde-estn.html' title='Capítulo XX // ¿Dónde están?'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-7205208695332814983</id><published>2008-08-06T21:11:00.000-07:00</published><updated>2008-08-08T20:24:05.173-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIX // Sin Aviones Alemanes</title><content type='html'>Tras 67 días de ataques diarios a Londres, el 3 de Noviembre de 1940 ningún avión alemán se vio por los cielos. Podría decir que los londinenses tuvimos un suspiro de esperanza. Ese día salimos para sentir por unos momentos el calor del sol que por varias semanas no lo sentimos. Evan estaba realmente feliz. Al salir del sótano nos llevamos la sorpresa de ver que todas las casas estaban destruidas o la mayoría de las casas de nuestra calle; nuestra casa no tenía el segundo piso ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamá, ¿ésa es nuestra casa? - preguntó Evan asombrado.&lt;br /&gt;-Sí, Evan - respondió mi madre - Es nuestra casa. Es increíble verla de esa manera ¿verdad? Tantos años dedicados a ésta casa y es así como termina.&lt;br /&gt;-Podemos volver a construirla, no te preocupes abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regina y yo decidimos entrar entre escombros a la casa, o lo poco que quedaba de ella. Era difícil caminar entre tantos palos y piedras. Sin darme cuenta, pisé un débil palo que al romperse me hizo tambalearme para luego caer al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mamá! - gritó Evan y corrió hacia mí soltándose de Katia&lt;br /&gt;-¡Evan regresa! - gritó Katia. Evan llegó hacia mi y sus pequeñas manos intentaron ayudarme a ponerme de pie.&lt;br /&gt;-Gracias, Evan.&lt;br /&gt;-¿Estás bien? - preguntó Katia mientras me sacudía el polvo de mi vestido.&lt;br /&gt;-Sí, sólo me doblé el pie...con esa maldita tabla - maldije entre dientes. Al darme cuenta de la palabra que dije, miré a Evan y éste me miraba algo sorprendido ya que nunca había dicho una palabra así frente a él. De pronto Evan me sonrió dándome a entender que todo estaba bien.&lt;br /&gt;-Mami, tu pierna está sangrando.&lt;br /&gt;-Cierto, debes sentarte, Klein - dijo Regina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pedazo de astilla me rasguñó  la pierna derecha haciéndome sangrar, no era grave pero a mis siete meses de embarazo, lo era para mis hermanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas con Ewan parecían estar bien. Su escuadrón no fue mandado a Italia, ayudarían por un tiempo a los soldados de reemplazo a adentrarse a la guerra, les enseñarían todo lo que un soldado preparado debe saber. Dos días después, Ewan estaba despidiendo a Alan quien por fin iría a Londres para ver a su familia, su pase no le fue revocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buena suerte, Alan - dijo.&lt;br /&gt;-Gracias, estoy muy emocionado por ver a mi bebé. Te prometo que buscaré a tu esposa y le daré tu carta - dijo guiñando un ojo.&lt;br /&gt;-Muchas gracias, no olvides decirles que los amo y que en diciembre estaré con ellos.&lt;br /&gt;-No lo olvido, te veo luego - se despidió Alan llevándose su maleta al hombro.&lt;br /&gt;-Cuídate, buen viaje - le dijo Ewan tratando de hacer equilibro ya que usaba muletas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan se encontraba fuera de la base viendo el movimiento de los camiones militares que llevarían a su amigo al puerto más cercano para llegar Londres. Alan estaba realmente feliz, vería por primera vez a su hijo y nuevamente a su esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi dos días de viaje harían a Alan llegar a su destino. Viendo la destrucción de su ciudad natal, Alan tuvo el pensamiento de no encontrar con vida a su familia. Se trasladó a una de las avenidas principales por donde durante 16 años Alan caminó. Al llegar a su calle vio su casa de pie. Fuera de la puerta principal, estaba una señora de aproximadamente 50 años de edad barriendo unos pocos escombros. Alan se acercó para hacerse notar y la señora al darse cuenta dejó caer la escoba para caminar tan pronto como pudiera hacia su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hijo! ¡Alan!&lt;br /&gt;-Madre - dijo cuando sintió los calurosos brazos dándole una dulce bienvenida - ¿Cómo estás?&lt;br /&gt;-Bien, hijo. No puedo creer que estés aquí.&lt;br /&gt;-Así es madre. ¿Y mi Dana? ¿Mi bebé ya nació?&lt;br /&gt;-Sí, Alan. Fue una hermosa niña, están dentro de la casa. Anda, entra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan entró a la casa y vio a su esposa amamantando a su pequeña hija. Alan no quiso interrumpir la dulce escena y se acercó poco a poco. Dana presintió y miró hacia atrás para saber quién se acercaba. Se quedó boquiabierta cuando vio que era Alan, éste se llevó su dedo derecho a sus labios pidiendo silencio y mirando a su hija, Sofía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es hermosa... - dijo Alan.&lt;br /&gt;-Nació hace unas semanas. No te esperaba Alan - sonrió su esposa.&lt;br /&gt;-Yo tampoco esperaba estar aquí. Ewan me consiguió un pase y heme aquí.&lt;br /&gt;-¿Quieres cargarla? - dijo Dana y se tapó su seno derecho. Alan tomó a Sofía entre sus grandes brazos, sintió una ternura especial al verla dormir. Pronto se sentaría en un sillón donde la contemplaría por un largo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuánto tiempo te quedarás, Alan? - preguntó su madre mientras ponía algunos platos sobre la mesa. Rebeca tenía 53 años de edad.&lt;br /&gt;-Un par de días, tres para ser exactos - respondió.&lt;br /&gt;-Oh, entonces regresarás. ¿Has sabido algo de tu hermano? - preguntó con la esperanza de tener alguna noticia buena. Alan se quedó en silencio y su madre pronto supo que no eran buenas noticias, se sentó junto a Alan para esperar su respuesta.&lt;br /&gt;-Mamá...bueno, no sé que decir. Una carta me llegó hace unas semanas donde me decían que David... - se le cortó la voz.&lt;br /&gt;-¿Qué? Anda Alan, no me hagas esperar por favor - respondió su madre intentando no pensar en lo peor.&lt;br /&gt;-Mamá...David...David murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora Rebeca comenzó a negar que su hijo estaba muerto, pronto se soltó a llorar y sentía que el aire le faltaba. Alan le pedía que se calmara para explicarle las cosas, pero la señora se rehusaba a escuchar, se tornó histérica al punto de desmayarse por tal noticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, mi pierna estaba mejorando. Yo sabía que no era nada malo. Dentro del sótano Evan se divertía con su hermano, podía sentir como se movía y eso era extraordinario para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que le gusta que juegue con él, mamá - dijo.&lt;br /&gt;-¿Sí? ¿A qué juegan? Cuéntame - le pregunté intentando entrar a su juego.&lt;br /&gt;-Verás, pongo mi mano en este lado y el bebé se mueve. Inténtalo - me dijo.&lt;br /&gt;-Está bien, veamos - Intenté lo que Evan me dijo pero no sucedía nada, de pronto Evan tomó mi mano y tan pronto como la puso sobre mi vientre mi bebé se comenzó a mover.&lt;br /&gt;-¿Lo sientes? - preguntó sonriendo sin soltar mi mano.&lt;br /&gt;-Claro que lo siento.&lt;br /&gt;-¿Falta mucho para que nazca? - preguntó mientras juntaba su oído con mi vientre.&lt;br /&gt;-No, no falta mucho. Cada día que pasa, falta menos - le respondí acariciando su suave cabello.&lt;br /&gt;-¿Mi papá lo va a conocer?&lt;br /&gt;-Esperemos que sí, Evan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis hermanas entraron al sótano cargando sabanas, ropa y algunos víveres. Ahora era un poco más fácil conseguir cosas que hace unas semanas atrás. La época de frío se estaba acercando y era necesario tener más cobijas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Klein, te traje algo, son unos pequeños trapos que creo que te servirá para cuando nazca tu bebé - dijo Regina.&lt;br /&gt;-Gracias, Regina, estoy segura que me servirá, al menos como pañales.&lt;br /&gt;-Lo sé, también te traje esto. La encontré entre los escombros hoy por la mañana - dijo dándome una vieja foto.&lt;br /&gt;-Es muy vieja esta foto, gracias Regina. Creí que la había perdido cuando me mudé a Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La foto estaba rota de la parte superior derecha, algo rasgada de en medio y nos mostraba a Ewan y a mí fuera de la casa de su abuelo cuando éramos jóvenes. Había sido tomada hace 8 años atrás, jamás recordé quién la tomó. Ewan estaba abrazándome en la foto con su gran sonrisa que lo distinguía y al mirar nuevamente la foto, me sentí otra vez enamorada de él como en esos viejos tiempos. Pronto le mostré la foto a Evan y me dijo que lo volveríamos a ver con vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche Ewan no conseguía dormir, pensaba una y otra vez en el día que sus padres lo corrieron de la casa. Pensaba que después de todo, sería una buena idea irlos a visitar a Nueva York si es que la guerra terminaba. Se preguntaba cómo estarían ellos y sus hermanos, qué había sido de ellos y qué tanto habrían crecido. Carl y Susan llevaban 27 años de casados, era una pareja muy estricta y no muy amable. A pesar de todas sus exigencias y rencores de ellos hacia Ewan, él no les guardaba odio de ninguna manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Duerme, Ewan, mañana tienes que levantarte temprano - se dijo a sí mismo - tendrás otro momento para pensar en tus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan se levantó al día siguiente para ir en busca de Evan y de mí con miedo de que los aviones alemanes atacaran en cualquier momento. Preguntó y pidió informes acerca de las calles que Ewan le había dicho, pero nadie pudo decirle nada. Al parecer las familias londinenses estaban revueltas y las calles no eran lo que parecían. Siguió buscando hasta que la noche cayó y fue ahí donde decidió regresar a su casa para gastar los últimos momentos que tenía con su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuídate mucho Alan - dijo Dana dándole un dulce beso de despedida y agradeciendo haber estado con ellas por tres días.&lt;br /&gt;-Tú también, cuida muy bien a Sofía y pronto estaré con ustedes - sonrió.&lt;br /&gt;-Te amo, Alan. No lo olvides.&lt;br /&gt;-No lo haré. Yo también te amo - dijo. Se volteó hacia su madre y le dio un abrazo.&lt;br /&gt;-Cuídate Alan, por favor.&lt;br /&gt;-Lo haré, mamá. Hasta pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan se alejó de su familia con lágrimas en los ojos, le costaba pensar que estaba volviendo a la guerra, pero el tiempo que pasó con su familia lo ayudarían y le daría fuerza para sobrevivir dentro de una zanja sin tiempo definido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-7205208695332814983?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/7205208695332814983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=7205208695332814983' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7205208695332814983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7205208695332814983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/08/captulo-xix-sin-aviones-alemanes.html' title='Capítulo XIX // Sin Aviones Alemanes'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-4981327333989996266</id><published>2008-08-04T20:56:00.001-07:00</published><updated>2008-08-04T21:08:14.779-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVIII // Evan</title><content type='html'>-Muy bien, Ewan. ¿Sientes algún dolor? – preguntó el doctor.&lt;br /&gt;-No, ninguna – mintió Ewan. Su rodilla le daba molestia pero no dijo nada ya que quería salir del hospital lo antes posible.&lt;br /&gt;-Bueno, en ese caso dentro de unos pocos días volverás a tu escuadrón.&lt;br /&gt;-Gracias doctor – dijo Ewan.&lt;br /&gt;-Por nada – respondió el doctor y salió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan estaba emocionado, pronto estaría lejos del hospital. Todo el tiempo que estuvo dentro del hospital le ayudó a pensar todas las cosas por las que pasaba, lo que haría o diría. Recordaba a Evan y ansiaba verlo, después de ese sueño que tuvo Ewan sabía que volvería a ver a Evan y a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Alan! Qué bueno que estas aquí – gritó Ewan.&lt;br /&gt;-Un gusto verte de pie, Ewan – dijo Alan abrazando a su amigo – Y ¿qué hay de nuevo? Vi salir al doctor hace un momento de aquí.&lt;br /&gt;-Sí, vino a revisarme y adivina algo.&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Dentro de unos pocos días, me dará de alta.&lt;br /&gt;-¡Genial! Qué buena noticia – Sonrió Alan. Para Alan era una buena noticia ya que sentía que le hacía falta la presencia de Ewan.&lt;br /&gt;-Cambiando de tema ¿Qué sabes de Londres? – preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Siguen atacando, de hecho han comenzado a atacar por las noches. No sé nada más y tampoco sé si podamos entrar a Londres.&lt;br /&gt;-Ya verás que sí. ¿Has pensado en decirle a tu mamá sobre lo…de…?&lt;br /&gt;-Sí, sí. Le diré cuando esté allá, si es que no nos mandan a Italia antes – respondió Alan con pena.&lt;br /&gt;-Pero eso no es seguro, ¿verdad? ¡Nuestra compañía no está completa!&lt;br /&gt;-Los reemplazos están llegando, no se sabe nada, Ewan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios ejércitos ingleses estaban por entrar a Italia. Dentro del batallón en donde Ewan se encontraba, unos pocos escuadrones serían mandados también. Ewan no sabía si se quedaría en el mismo escuadrón o lo cambiarían y tampoco sabía si saldría en batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, dentro del sótano, Evan estaba jugando con Regina. Vi a mi hijo tal cual era, pensé que estaba volviendo a ser el de antes. Mi hermana Katia y mi madre habían salido a conseguir algo de comida, no era probable que encontraran algo, pero no perdíamos la esperanza. Regina y yo temíamos que no regresaran, los bombardeos eran constantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llegamos – dijo Katia abriendo la puerta.&lt;br /&gt;-Me alegra – dijo Regina.&lt;br /&gt;-No conseguimos mucho, pero creo que será suficiente para unas cuantas semanas más – dijo mi madre mientras sacaba las cosas de una gran bolsa – Klein, necesito decirte algo, ven acá.&lt;br /&gt;-Sí – tomé a mi madre y nos alejamos de la mesa – dime, soy toda oídos.&lt;br /&gt;-Fui a la tienda del señor Ralph y escuché que hay alerta en todo Reino Unido, porque se teme que haya una invasión alemana – dijo mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé petrificada al escuchar tal declaración. En ese mismo instante pensé en Evan y en mi hijo que estaba por nacer. Sentía que todo estaba yendo mal. Decidí explicarle a Evan lo que podía suceder esa misma tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Evan, ven aquí – le dije.&lt;br /&gt;-Dime.&lt;br /&gt;-Tengo algo que decirte&lt;br /&gt;-¿Es malo? – preguntó abriendo los ojos.&lt;br /&gt;-Escucha, ¿recuerdas cuando nos atacaron en los suburbios? – pregunté sin tratar de preocupar a mi hijo.&lt;br /&gt;-Sí, mami.&lt;br /&gt;-Bueno, pues es posible que suceda lo mismo. No te quiero preocupar hijo, sabes que yo te cuidaré. Veremos muy pronto a tu papá y todo volverá a la normalidad, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;-¿Vamos a volver a Francia?&lt;br /&gt;-No lo sé, Evan, pero por ahora no – dije.&lt;br /&gt;-De acuerdo, mami – dijo dándome un abrazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde nos sentamos a la mesa a comer lo que había y justo al comenzar a recoger la mesa, escuchamos a los aviones alemanes a atacar todo Londres. Evan , quien tenía un plato en sus manos lo dejó caer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Evan…tranquilo, no pasará nada, hijo – lo miré.&lt;br /&gt;-Sí…- respondió cortado y asustado. Evan estaba respirando muy rápido y fuerte, tan fuerte que podía escucharlo.&lt;br /&gt;-Katia, no llores – dijo mi madre. Regina le dijo que no sucedería nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto comencé a recoger la mesa intentando fingir que nada malo sucedería, mi madre me siguió y pronto Regina hizo lo mismo. Los bombardeos eran cada vez más constantes, por unos momentos se detenían pero no tardaban en volver a dejar caer bombas. Un estallido se escucharía muy cerca de donde estábamos. Pudimos escuchar como las casas se derrumbaban, posiblemente podía ser la nuestra. Dentro del sótano, nadie decía nada, estábamos asustados. Pasaron casi cuatro horas antes de que decidiera al fin hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Regina ¿has pensando en algún nombre para mi hijo? – rompí el silencio.&lt;br /&gt;-Ehhh…yo, la verdad no, pero creo que Katia sí – respondió&lt;br /&gt;-Me gusta el nombre de Ángela – dijo Katia.&lt;br /&gt;-¿Ángela? – Preguntó mi madre - ¿Y si es niño?&lt;br /&gt;-Charlie – respondí. Me sentía bien que mi decisión por romper el silencio haya funcionado. Mis hermanas, mi madre y Evan ya no estaban pensando de lleno en los bombardeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía aproximadamente cinco meses y medio de embarazo. Ciertas noches pensaba en cómo le gustaría a Ewan llamar a nuestro bebé, pensaba en que yo tenía la decisión y debía asegurarme de que Ewan estuviera de acuerdo conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan y Alan se encontraban solos en una habitación. Ewan yacía en su camilla mientras que Alan estaba sentando en un sillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Has pensado en cómo llamar a tu hijo cuando nazca? – preguntó Alan.&lt;br /&gt;-No, no lo sé. Quizás… ¿Charlie? – Se preguntó a sí mismo – Evan se iba a llamar Charlie, ¿lo sabías?&lt;br /&gt;-No, ¿Por qué lo llamaste Evan entonces?&lt;br /&gt;-Por mi abuelo. Murió unas semanas antes de que Evan naciera&lt;br /&gt;-Oh lo siento – se lamentó Alan.&lt;br /&gt;-No te preocupes, está bien. Mi abuelo era muy amable y ansiaba tanto que Evan naciera. Lo quería mucho, me apoyaba en todas mis decisiones y siempre estaba yo ayudándole en lo que podía. Podía confiar en él ciegamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan tenía razón, su abuelo era todo para él. El señor Evan ayudó a Ewan a conseguir la pequeña casa en Francia. Nos ayudaría a mudarnos pero por desgracia murió de un infarto al corazón. Para ese tiempo Ewan experimentó su tristeza que muy pronto se convertiría en felicidad cuando Evan nació. Ewan decidió cambiar el nombre de Charlie a Evan en honor a su gran abuelo al que extrañaba demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si es niña? La llamarás como tu madre, supongo – dijo Alan.&lt;br /&gt;-No, difícilmente podría llamarla como mi madre.&lt;br /&gt;-¿Puedo preguntarte algo?&lt;br /&gt;-Claro, dime – respondió Ewan.&lt;br /&gt;-¿Qué hay de tus papás? Digo, lo que pasa es que te preocupa mucho Klein y Evan, pero nunca he escuchado que preguntes por tus padres – Alan miró a Ewan esperando que no metiera la pata y no fue así, pues Ewan sonrió.&lt;br /&gt;-Bueno, debes saber que ellos no viven en Londres. Se mudaron a América cuando mi abuelo murió. Mi hermano Frank y mi hermana Catherine también viven allá – respondió Ewan con algo de pena. Sin pensarlo los recordó. Alan notó su cambio de cara.&lt;br /&gt;-Vaya, creo que no terminaron bien, ¿cierto?&lt;br /&gt;-Exacto, me corrieron de la casa cuando supieron que Klein estaba embarazada, me fui con mi abuelo y la única persona que no dejó de hablarme fue Frank, mi hermano.&lt;br /&gt;-Eso no lo sabía – respondió dudoso.&lt;br /&gt;-¿Y que hay de tu padre? Sólo sé de tu madre, espero no incomodarte – preguntó tratando de cambiar rápidamente el tema.&lt;br /&gt;-No, para nada. Mi padre vive en América también. Mi madre no lo sabe pero el día en que mi padre nos abandonó lo seguí hasta la estación de tren. Traté de esconderme pero me vio, se acercó a mí y me dijo que lo hacía por mi bien, que mi madre no se debía enterar. Me dijo que si algún día quería hablar con él que lo buscara en América.&lt;br /&gt;-¿No te dijo en qué parte de América? América es muy grande – dijo Ewan.&lt;br /&gt;-No. ¿Tú sabes en dónde está tu familia?&lt;br /&gt;-Sí, Nueva York – respondió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-4981327333989996266?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/4981327333989996266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=4981327333989996266' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/4981327333989996266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/4981327333989996266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/08/captulo-xix-evan_04.html' title='Capítulo XVIII // Evan'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-6501727739330148340</id><published>2008-07-19T23:02:00.000-07:00</published><updated>2008-08-02T19:52:13.290-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVII // Sueño</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CUsers%5CB.B%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:SimSun; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-alt:宋体; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;} @font-face 	{font-family:"\@SimSun"; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:SimSun;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;      &lt;p style="font-family: georgia;font-family:georgia;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Varios días habían pasado desde que llegamos a escondernos al sótano. El Blitz dio comienzo el 24 de agosto. Días después, aviones alemanes comenzaron a atacar durante las noches. Los bombardeos eran constantes, eran diarios y poco a poco te acostumbrabas a ellos. Ciertas veces, cuando una bomba estallaba cerca era cuando recordabas que la Luftwaffe estaba atacando Londres. Evan comenzaba a preguntar cada vez más acerca de su padre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;font-family:georgia;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;font-family:georgia;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿En dónde está mi papá ahora, mami?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;font-family:georgia;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-No lo sé, Evan. Realmente no sé en dónde, pero supongo que debe estar pensando en ti – le respondí con ternura. Sentía que la cara de Evan estaba cambiando, se estaba volviendo muy negativo ante las cosas. Preguntaba constantemente si Ewan volvería vivo a casa, si algún día llegaría a ver al bebé o si volvería para su cumpleaños.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;font-family:georgia;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;font-family:georgia;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ewan se encontraba desayunando en su camilla, a pesar de que se veía bien sus piernas le estaban comenzando a dar problemas. El tiempo para Ewan se le hacía eterno, sentía que jamás saldría de ahí. Días antes, Alan no visitaba a Ewan y éste sabía que algo malo estaba sucediendo, ese mismo día Alan se apareció. Ewan sintió un alivio al verlo bien y tenía ansias de que le contara toda nueva noticia que tuviera.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;font-family:georgia;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;font-family:georgia;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Buenos días. Es un milagro que te aparezcas por aquí – dijo Ewan bromeando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Lo sé, ¿cómo estás? – preguntó Alan fríamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Bien, gracias aunque mis piernas me están dando molestias, creo que es por aquél día que salí de la camilla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Ya sabía yo que no era una buena idea. Bueno, tengo que irme, pasé a saludarte – se despidió Alan con una mirada triste. Ewan supo de inmediato que algo no estaba bien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Espera, algo sucede y no me quieres decir. Anda dime, soy tu amigo, puedes confiar en mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Gracias Ewan, de verdad te lo agradezco, pero tengo que irme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-No, tú no te vas hasta que me digas que está sucediendo – insistió Ewan pensando que se trataba sobre Evan y yo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-No tienes de qué preocuparte, es… - se le quebró la voz a Alan. Tomó asiento y tragó saliva para deshacer el nudo en su garganta. Ewan lo miraba esperando ansioso una respuesta, quería saber qué era lo que realmente sucedía ya que la cara de Alan reflejaba una mala noticia. Por fin salieron unas palabras de su boca, se trataba del hermano de Alan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Qué sucede con él? – preguntó Ewan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Murió hace unos días – La garganta de Alan no dejó que terminara su oración y oprimía sus labios, miraba al suelo intentando no derramar alguna lágrima.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Lo siento mucho, Alan. No lo conocí pero supongo que fue un buen hermano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Gracias, Ewan – dijo. Su hermano se llamaba David, tenía 22 años y murió a causa de una granada. David llevaba 8 meses dentro de la guerra, cada vez que podía le escribía a Alan contándole todo lo bueno y lo malo. Esa mañana Alan no podía creer que su hermano estuviera muerto, no tenía idea de cómo decirle a su madre a la que vería dentro de unas pocas semanas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Les dirás ahora a tu madre? – preguntó Ewan curioso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-No lo sé – respondió Alan con la cabeza baja.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La noche en Londres cayó, mis hermanas, mi madre, Evan y yo nos encontrábamos cenando y platicando sobre los recuerdos de hace algunos años atrás. En mi cabeza rondaba una y otra vez la idea de escribirle a Ewan, que supiera que estábamos bien, pero llegaba al mismo punto, a la misma duda en si llegaría la carta. Casi la mitad, o incluso, toda la ciudad estaba destruida, dudaba en si alguna oficina de correos estaría abierta, la noche continuaba y se podían seguir escuchando los bombarderos.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Ya terminé, mamá – dijo Evan acercándome su vaso vacío.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Muy bien, ahora da las buenas noches a tu abuela y tus tías.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Buenas noches abuela, buenas noches tía Katia, buenas noches tía Regina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Buenas noches, mi niño – dijo mi madre dándole un beso en su frente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-A la cama, anda – le ordené.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;      &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Minutos después de que Evan se fue a la cama, mis hermanas hicieron lo mismo. Me quedé sola con mi madre a la mesa; platicando. Pensé que era el momento adecuado para aclarar lo que Evan me dijo hace unas semanas antes de refugiarnos en el sótano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Mamá, necesito que hablemos de algo – le dije seriamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Claro, hija. Dime&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-No aquí. Salgamos – propuse&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Salir? ¡Estás loca, Klein! – gritó por dentro. Pudo haberlo dicho de manera más fuerte, pero el silencio que había dentro del sótano la obligaba a no hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-No puedo discutir esto aquí, por favor mamá – insistí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Mira, Klein, te juro que si algo nos pasa…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-No nos pasará nada. Anda, afuera – le dije en voz baja.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al salir el frío calaba los huesos, me abracé a mi misma mientras mi madre maldecía el clima. Sus dientes comenzaban a chocar, podíamos haber discutido dentro del sótano, pero quería darle una lección a mi madre. Los aviones alemanes se escuchaban pasar, oíamos algunos bombardeos a lo lejos. Miré hacia el cielo estrellado, bajé la cabeza y mi madre me miraba de mala manera.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Qué cosa no puedes decirme dentro del sótano? ¡Andale! Verás que aquí sí puedo gritar – dijo. Le sonreí maliciosamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Por qué le dijiste a Evan que su padre mata gente? – solté mi pregunta. Mi madre me miró y pronto recordó lo que le dijo a Evan, supe que me contestaría de la manera más cínica que pudiera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Porque es la verdad, hija. ¿Quieres que le mienta? – preguntó impertinente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¡Por favor, mamá! ¿Puedes dejar tu impertinencia a un lado? ¡Evan es un niño, tiene 6 años! No seas tan grotesca con él – le grité llevándome las manos a mi cadera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Acaso tu marido y tú nunca se lo dijeron? No, no lo hicieron.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Si no le dijimos absolutamente nada fue por una razón – le respondí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Por miedo? Hija, Evan ya vivió lo suficiente para saber qué es lo que realmente su padre hace dentro de la guerra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Hay maneras de explicárselo ¿Acaso no sabes que hay maneras de decírselo? ¡¿Sabes lo que Evan puede hacer al saber ese tipo de cosas tan crudamente?! ¡¿Lo sabes?! – pregunté llorando. Mi madre se quedó en silencio y supo que había hecho mal en decirle a Evan sobre su padre. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-No, hija. No lo sé – respondió.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Pues espero que ahora lo sepas y tengas claro esto porque no quiero que le vuelvas a tocar el tema a Evan, no te corresponde hablarle de esa manera. Te lo prohíbo, te prohíbo que le hables de Ewan – dije aún con lágrimas en los ojos. En cuanto pude me metí al sótano, dejando a mi madre sola. Entré a la cama con Evan, lo abracé y traté de dormir.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Mamá? – Dijo Evan en voz baja – tu pancita ya está creciendo, ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Sí, Evan – Sonreí con los ojos cerrados y le dije que durmiera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CUsers%5CB.B%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:SimSun; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-alt:宋体; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;} @font-face 	{font-family:"\@SimSun"; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:SimSun;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;      &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ewan se encontraba dentro del vagón del tren que lo llevaría hasta Londres. Sabía que dentro de poco nos encontraríamos. Estaba algo impaciente por verme, se miraba sus zapatos, jugaba con sus manos y sonreía. Llevaba puesto su traje militar y pensaba en qué decirle a Evan cuando lo viera, pensaba en cómo estábamos. De pronto el vagón se detuvo, Ewan se incorporó rápidamente y tomó su equipaje. Estaba feliz de estar en casa. Al salir vio demasiada gente, buscó entre tantas caras alguna que le fuera familiar y encontró la de mi hermana Katia, miro hacia los lados y ahí estaba yo, se apresuró y al llegar miró a Evan que ya no era el niño de 6 años, lucía más grande.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Evan? – preguntó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¡Papá! ¡Papá llegaste! – gritó Evan con alegría. Ewan no tardó en abrazarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Están bien? ¿Tu mamá está bien? – preguntó emocionado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Sí, estamos bien – respondí mirando a Ewan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Klein…no puedo creerlo – tartamudeó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Bienvenido nuevamente a Londres, Ewan – dijo mi madre con una sonrisa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Muchas gracias, señora Emily – dijo Ewan extendiendo su mano – Estoy muy feliz de verlos nuevamente, por todo lo que pasé esto es realmente lo mejor. Mirar a nuestro hijo, que no lo vi durante casi cuatro años.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Papá ¿puedes contarnos lo que te sucedió en la guerra? – preguntó el más pequeño de la familia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Claro, hijo. Eso mismo venía pensando en el tren, tengo mucho que contarles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Cómo te llamas, papá?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Ewan - contestó confundido.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Ewan&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;? – volvió a preguntar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Sí, Ewan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Ewan abrió sus ojos respirando profundamente. Poco a poco entendió que todo lo que sintió vivir no fue más que un sueño, se sintió triste y decepcionado. Sus ansias por vernos eran tan grandes que soñaba con volver a vernos en Londres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;-¿Ewan? – llamó uno de los doctores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;-Sí, soy yo – respondió con voz alta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;-¿Qué tal? ¿Cómo te sientes el día de hoy? – preguntó amablemente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;-Bien, gracias – respondió tratando de sentarse en la camilla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:100%;"&gt;-Muy bien, Ewan. Veremos como estás, te haré caminar, ¿de acuerdo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;      &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Sí -- El doctor revisó a Ewan para su rehabilitación. Pronto se recuperaría y volvería a las filas de su escuadrón.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-6501727739330148340?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/6501727739330148340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=6501727739330148340' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6501727739330148340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6501727739330148340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/07/captulo-xvii-sueo.html' title='Capítulo XVII // Sueño'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-4644377773714900107</id><published>2008-07-19T07:32:00.000-07:00</published><updated>2008-08-04T21:09:36.863-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XVI // Sótano</title><content type='html'>&lt;div&gt;La mañana que escuchamos los aviones alemanes pasar, supimos que algo malo estaba por suceder. Rápidamente me dirigí hacia la habitación de Evan en donde creí que estaría dormido, pero no era así. Estaba despierto, descalzo y asomándose por la ventana de puntitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Evan, ¿estás bien? – pregunté al entrar.&lt;br /&gt;-Sí, mamá. Mira, son aviones – dijo volviéndose a la ventana. Mi madre y mis hermanas pronto llegaron a la habitación, pregunté si estaban bien. Katia, mi hermana menor, estaba realmente asustada.&lt;br /&gt;-¿Katia? ¿Estás bien hija? – preguntó mi madre.&lt;br /&gt;-Sí, es sólo que tengo miedo – contestó.&lt;br /&gt;-Siéntate. Tranquila, no pasará nada – le dijo Regina mientras la llevaba a cama de Evan.&lt;br /&gt;-Iré a prepara té – dijo mi madre y bajó hacia la cocina.&lt;br /&gt;-Tranquila, Katia, quizá sólo pasen por asustar a la gente, no te preocupes – le dijo Regina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabíamos que los alemanes estaban tratando de invadir todo Reino Unido, tratarían de entrar como fuera. Hace casi un mes, la R.A.F. (Royal Air Force, rama aérea de las Fuerzas Armadas Británicas) había atacado por primera vez en Berlín y días antes del 8 de agosto atacaron objetivos alemanes. Los aviones que pasaban por la ciudad podrían ser respuesta del gobierno alemán por aquellos ataques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡El té está listo! – gritó mi madre minutos después para hacernos bajar.&lt;br /&gt;-Vamos, Evan. Ponte los zapatos, no quiero que te enfermes.&lt;br /&gt;-Anda, Katia, debemos bajar también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al estar en la mesa no sabíamos si hablar sobre los aviones alemanes que pasaban constantemente, lo pensábamos por Evan pero él sería el que comenzaría con el tema. Preguntó por qué estaban los alemanes en Inglaterra y qué hacían aquí a lo que mi madre, como siempre, no dudó en decirle la verdad de la manera más cruda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Toda Gran Bretaña está en guerra con Alemania – dijo.&lt;br /&gt;-¿Por qué? – volvió a preguntar Evan.&lt;br /&gt;-No lo sé, tu abuelo sabe de esas cosas, a mi no me interesan los temas políticos.&lt;br /&gt;-Mamá ¿qué son temas políticos? – me preguntó.&lt;br /&gt;-Tiene que ver con leyes, presidentes, derechos, obligaciones y todo eso – le respondí.&lt;br /&gt;-Suena aburrido – respondió con una mueca.&lt;br /&gt;-¿Qué haremos si comienzan a atacarnos? – preguntó Katia.&lt;br /&gt;-Nos podemos esconder en el sótano por un tiempo, no sin antes tener unas cuantas provisiones – respondió Regina.&lt;br /&gt;-Pero hasta estar seguras, ¿de acuerdo? No quiero asustar a Evan – dije.&lt;br /&gt;-De acuerdo, hoy por la tarde iré a comprar unas cosas y a traer algo de dinero, hay unas personas que me deben – dijo mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi para el medio día, cuando nos alistábamos para salir escuchamos explosiones muy cerca de la casa. No sabíamos realmente qué sucedía. Pensamos en cancelar la salida pero no lo hicimos. Tratábamos de disimular que todo estaba bien, todo fuera por la tranquilidad de Evan.&lt;br /&gt;Nos dirigimos a casa de las personas que le debían dinero a mi madre, con ese dinero compraríamos víveres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Caminamos de casa en casa recolectado dinero, para el final llegamos a la tienda y compramos lo necesario. Cuando salimos tres aviones alemanes pasaron volando muy bajo, tuvimos tanto miedo de que dejaran caer una bomba que corrimos a escondernos. Supimos que estábamos bien y nuevamente salimos a caminar. Pensar por un segundo que una bomba podía caer y matarte era una sensación terriblemente de miedo pero al saber que el peligro estaba lejos podías sentirte tranquilo e incluso sonreír por lo que pensaste segundos atrás. Era un miedo extraño o al menos lo era para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan seguía en recuperación, la espera era muy larga y ansiaba que diciembre llegara. Se preguntaba una y otra vez cómo estaríamos y si estábamos en Londres. Le preocupaba que no estuviéramos en casa pero trataba de pensar positivamente. Antes de separarnos en Kortrijk, me dio el dinero que el gobierno le da, Ewan sabía que al menos teníamos para comer y buscar un lugar para dormir.&lt;br /&gt;La noticia de que la Luftwaffe estaba atacando Londres pronto llegaría a oídos de Ewan. Dos soldados que estaban cerca de donde Ewan descansaba, comentaron sobre la posible respuesta que la R.A.F. le daría a los alemanes. Sin esperar, Ewan trató de recorrer la cortina que separaba las camillas y al lograrlo los soldados que platicaban, miraron a Ewan con rareza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Hola – saludó Ewan con vergüenza para romper el silencio.&lt;br /&gt;-Hola – respondió el soldado que descansaba en cama.&lt;br /&gt;-Siento interrumpirlos, escuché que la Luftwaffe está atacando Londres ¿es cierto? – preguntó.&lt;br /&gt;-Sí, lamentablemente sí.&lt;br /&gt;-¿A qué escuadrón perteneces? – preguntó molesto el soldado que estaba de pie.&lt;br /&gt;-Escuadrón 104 – respondió.&lt;br /&gt;-¿El que quedó atrapado en su propia base?&lt;br /&gt;-Sí, así es – dijo Ewan.&lt;br /&gt;-La Luftwaffe destruirá Londres, es la noticia que ronda por todos lados - dijo el soldado Pierre que estaba molesto debido a que sus pases fueron revocados por ir a ayudar a sus compañeros de aquél escuadrón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Gracias – respondió Ewan y se volvió hacia su cama pasmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esa misma tarde trató de entretenerse en algo para olvidar un poco lo que había escuchado, pero era imposible ya que un soldado llegó mal herido y gritaba por el dolor que su pierna le provocaba debido a que la morfina no tenía efecto. Desafortunadamente, los gritos de dolor eran repetitivos y eso alteraba a Ewan que no pudo más y consiguió levantarse de la cama e ir a caminar. En la salida, se encontró con Alan quien lo visitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ewan ¿qué mierda haces fuera de la cama? – preguntó alterado.&lt;br /&gt;-No creo poder más, Alan. ¿Escuchaste la última noticia de la Luftwaffe? – preguntó Ewan con pena.&lt;br /&gt;-Sí…sí, Ewan. Lo escuché – respondió Alan – vamos, te llevo a tu cama.&lt;br /&gt;-No, no. Hay demasiados gritos y no quiero volver, al menos por ahora – dijo Ewan.&lt;br /&gt;-Bien, ¿pero te sientes bien? Por las heridas.&lt;br /&gt;-Sí, sí. Estoy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ewan veía a Alan se sentía tranquilo, de alguna manera ambos se apoyaban mutuamente y se daban el ánimo que necesitaban. No tardaron en sentarse en unas bancas cerca de la entrada y platicaron intensamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por otra parte, al llegar a casa de mi madre, Evan me ayudó a prepara la sopa, era muy colaborador y a pesar de su corta edad tenía idea de cómo cocinar una sopa, jamás dejé que se acercara a la estufa, a un cuchillo o algún picante o algo realmente caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Listo ¿y ahora? – pregunté.&lt;br /&gt;-Dejamos… ¿calentar? Hasta que huela muy rico.&lt;br /&gt;-¿Y qué más? – volví a preguntar. Evan trataba de acordarse, supe que no contestaría por sí solo así que le ayudé – Y no dejar que…&lt;br /&gt;-¡No dejar que se queme! – gritó.&lt;br /&gt;-Sí, exacto. Tienes que perfeccionar esa memoria ¿entendido?&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Evan se sentó correctamente en la silla y comenzó a jugar con las cucharas mientras que yo acomodaba los vasos dentro de la vitrina. Evan no platicaba, se me hizo extraño y supe que en cualquier momento soltaría su pregunta o su opinión sobre algo y así fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamá, si una persona mata gente, ¿es una mala persona? – preguntó con curiosidad.&lt;br /&gt;-Así es, Evan – le dije.&lt;br /&gt;-¿Mi papá es malo? – preguntó. Al escuchar su pregunta, detuve lo que hacía, me dirigí hacia Evan y lo miré.&lt;br /&gt;-No, tu papá no es una mala persona – respondí.&lt;br /&gt;-¿Entonces por qué mata gente? – volvió a preguntar con inocencia.&lt;br /&gt;-¿Quién te dijo eso? ¿Regina? ¿Katia? – Nunca le dije ni insinué a Evan tal cosa, sólo le decía que Ewan protegía a los ingleses, a sus compañeros.&lt;br /&gt;-Mi abuela – respondió.&lt;br /&gt;-¿Por qué te lo dijo?&lt;br /&gt;-Le pregunté qué es lo que hace mi papá en la guerra, me contestó que mataba gente, gente alemana. ¿Es cierto? ¿Mi papá mata gente? – preguntó angustiado. No supe que contestar, Ewan y yo sabíamos que si le decíamos a Evan exactamente lo que sucedía, él podría intentarlo, como imitación a su padre.&lt;br /&gt;-Mira, Evan, esto es algo difícil. Quizá no lo comprendas bien. Tu papá no es malo, pero…a veces…tiene que lastimar gente, no lo hace por gusto.&lt;br /&gt;-¿Por qué los lastima?&lt;br /&gt;-Para defenderse –contesté.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Thomas era malo?&lt;br /&gt;-No, no era malo.&lt;br /&gt;-¡Entonces por qué no se defendió cuando los nazis lo atraparon! – gritó.&lt;br /&gt;-A ver, Evan, tranquilo. Él no se podía defender, era como nosotros – le dije.&lt;br /&gt;-¿Los judíos son malos?&lt;br /&gt;-No. Nadie de nosotros es malo, sólo tratamos de sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos sentamos a comer, miraba a mi madre con enojo. Siempre decía las cosas tan descarnadamente. Estuve a punto de decirle a mi madre todo lo que Evan me dijo, pensaba hacerlo frente a mis hermanas, pero no lo hice. No fue p&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;or ganas, lo que me detuvo fue un ataque. Un avión alemán dio justo a dos cuadras de nuestra casa. Supimos que era tiempo de refugiarnos.&lt;br /&gt;Nos levantamos de la mesa y fuimos por las provisiones que habíamos guardado; cobijas, almohadas, alimento, agua, ropa y todo lo que fuera necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamá ¿por qué nos tenemos que esconder? -preguntó Evan mientras caminaba hacia el sótano llevando dos almohadas.&lt;br /&gt;-Porque tenemos que estar seguros, apresúrate - le dije mientras lo hacia caminar más a prisa ya que los aviones alemanes se escuchaban pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sótano no era muy pequeño, antes de que mi padre se fuera a la guerra metió tres camas inservibles con sus respectivos colchones. Allí nos quedaríamos por un buen tiempo.&lt;/span&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CUsers%5CA.A%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:applybreakingrules/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:usefelayout/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:SimSun; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-alt:宋体; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;} @font-face 	{font-family:"\@SimSun"; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:SimSun;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-4644377773714900107?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/4644377773714900107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=4644377773714900107' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/4644377773714900107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/4644377773714900107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/07/captulo-vxi.html' title='Capítulo XVI // Sótano'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-7631789057120545105</id><published>2008-07-12T21:57:00.000-07:00</published><updated>2008-07-16T16:09:06.600-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XV // Nuevos ataques</title><content type='html'>Los días pasaba y Ewan se estaba recuperando, los doctores detuvieron su hemorragia y lo único que podían hacer por él, era esperar. Alan estaba al tanto de su amigo y preguntaba a los doctores si se recuperaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Se recuperará? – preguntó Alan.&lt;br /&gt;-Sí, tardará pero estará bien, siempre y cuando se retire un tiempo de la guerra – dijo el doctor.&lt;br /&gt;-Pero eso es casi imposible, sólo en ocasiones muy extrañas alguien consigue pase para irse a casa.&lt;br /&gt;-Lo siento, pero es lo que mi experiencia de doctor me dice, con su permiso – respondió el doctor y se retiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan no lo pensó dos veces y decidió ir a hablar con su coronel. Trataría de conseguirle un pase para que lo mandaran a casa, no lo importaba quedarse solo; tenía a Roger. La salud de su amigo le importaba, así que buscaría y esperaría lo que fuera necesario. Estuvo horas tratando de hablar con el superior. En un descuido del secretario del coronel, Alan tocó a la puerta, el coronel le permitió el paso, Alan tomó aire, entró y saludó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué desea, soldado? – preguntó el coronel mientras escribía sus documentos.&lt;br /&gt;-Señor, vengo por una petición.&lt;br /&gt;-Dígame.&lt;br /&gt;-Mi compañero, Ewan Gordon Grimmes, sufrió grandes consecuencias durante el rescate de los soldados atrapados en Bélgica y pido que sea mandado a casa, señor.&lt;br /&gt;-¿Pertenecen al mismo escuadrón?&lt;br /&gt;-Así es, señor – respondió Alan. El coronel dejó de escribir y miró seriamente a Alan.&lt;br /&gt;-¿Estará bien el soldado Grimmes? – preguntó.&lt;br /&gt;-Sí, señor.&lt;br /&gt;-No veo motivo para mandarlo a casa.&lt;br /&gt;-Pero, señor, necesita alejarse de las batallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan insistía por la salud de su amigo. El coronel era difícil de convencer, era demasiado estricto con todos. Alan no quería darse por vencido y al final consiguió un trato, fue lo que pudo hacer, un trato difícil: Ewan sería mandado a casa temporalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa, mis hermanas aún no sabían del embarazo, ese día se enterarían. Mientras comíamos comenzaron a hablar de buenas noticias, mi hermana Katia pronto entraría a la escuela y mi hermana Regina a trabajar. Lo único malo que comentamos fue sobre el puerto de Dover que fue duramente bombardeado por los alemanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dejando a un lado las malas noticias, yo quiero darles una muy buena noticia – dije.&lt;br /&gt;-¿De qué se trata, mamá? – preguntó Evan.&lt;br /&gt;-Tú ya sabes, pero guarda silencio y tú también madre.&lt;br /&gt;-Así que somos las únicas que no lo sabemos ¿eh?&lt;br /&gt;-Bueno, habla ya – dijo Katia. Miré a mis hermanas de la manera más tierna que pude. Sonreí y tomé aire.&lt;br /&gt;-¿Nos dirás?&lt;br /&gt;-Sí, pues bien, todo esto se fue formando hace unos tres meses, no sé con exactitud pero sepan que estoy esperando un bebito. Ewan y yo vamos a volver a ser padres.&lt;br /&gt;-¡Dios mío! No lo puedo creer – gritó Regina.&lt;br /&gt;-¿Otro sobrino? Qué buena noticia, Klein – dijo Katia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis hermanas estaban felices, mi madre comenzó a llorar. Me felicitaron y comenzaron a buscar nombres para el bebé. Una noche antes de dormir, me quedé platicando con mis hermanas mientras veíamos a Evan dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Ewan qué dice? – preguntó mi Katia.&lt;br /&gt;-Está muy feliz, no saben. Queríamos tener otro bebé pero cuando supimos que Ewan podría ser mandado a la guerra no quiso ponernos en riesgo, pero las cosas dieron tantas vueltas que siempre sí seremos papás nuevamente.&lt;br /&gt;-Yo quiero que sea una niña – dijo Regina.&lt;br /&gt;-No, que sea otro niño. Me gustan los niños – respondió Katia - ¿Y tú Klein?&lt;br /&gt;-No lo sé, un niño yo creo o una niña. Realmente no lo sé&lt;br /&gt;-Pues dejemos que lo pienses, nos vamos a dormir.&lt;br /&gt;-Está bien, que descansen – despedí a mis hermanas.&lt;br /&gt;-Igualmente y que no se te olvide que mañana tienen que ir al doctor – dijo Regina señalándome a mí y a Evan.&lt;br /&gt;-No se me olvida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, Evan y yo fuimos al doctor para un chequeo, mi madre y Regina insistían en que nos revisara un doctor por los ataques que sufrimos al salir de los suburbios. La doctora nos revisó y dijo que estábamos bien, sobre mi embrazado dijo que debía tener mucho cuidado, pero que estaba bien. Nos dio unas vitaminas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo único que te pido, Klein, es que hables con Evan sobre lo que sucedió – dijo la doctora.&lt;br /&gt;-Sí, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Ewan hablaba con Alan. Ewan estaba recuperándose, despacio pero lo estaba. Para dentro de unos meses estaría con nosotros en Londres, Alan quería darle la noticia pero por su salud se resistía, al final creyó correcto decirle y lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ewan, cambiando de tema, tengo una buena noticia que darte.&lt;br /&gt;-Habla, no me hagas esperar – dijo Ewan.&lt;br /&gt;-Cuando supe de lo mal que estabas, le pregunté a los doctores si te recuperarías, me dijeron que sí pero si te retirabas de la guerra, al menos por un tiempo.&lt;br /&gt;-¿De verdad? – preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Sí, sabes que es muy difícil conseguir pases estando en estas condiciones, sin embargo fui a hablar con el coronel y después de mucho insistir, me lo dio – dijo Alan.&lt;br /&gt;-¿Por qué lo hiciste? Pronto me recuperaré – respondió Ewa.&lt;br /&gt;-Sólo si te retiras de la guerra, tus heridas son profundas, tienes que creerme sólo te recuperarás si te retiras. Este es tu pase, tómalo. Aunque eso sí, es temporal y sólo cuando puedas caminar.&lt;br /&gt;-Pero si me siento bien – dijo Ewan con alegría.&lt;br /&gt;-Lo mismo dijiste hace tiempo y ¡mírate!, ahora estás peor. Yo te cuidaré, hasta que te vayas, tu pase es valido para Diciembre.&lt;br /&gt;-¿Diciembre?&lt;br /&gt;-Sí, pasarás la navidad y año nuevo con tu familia – dijo Alan con pena.&lt;br /&gt;-¿Y qué hay de ti?&lt;br /&gt;-Yo estoy bien, no pude conseguir pase. No te preocupes, debes ver a tu familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan sintió pena por Alan, no quiso quedarse con los brazos cruzados, así que mandó a llamar a Azor. Ewan ayudó a salir a Azor cuando éste quedó atrapado en una emboscada unos meses atrás. Azor tenía una gran deuda con Ewan así que para pagarle hizo que Alan consiguiera su pase, valido por una semana de noviembre, mes en el que nacería su hijo. Varios días después Ewan le daría su pase a Alan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola Ewan&lt;br /&gt;-Hey viejo, ¿qué tal? – preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-¿Querías verme?&lt;br /&gt;-Sí, así es. Te tengo una gran sorpresa – respondió Ewan feliz.&lt;br /&gt;-Dime – dijo y tomó asiento.&lt;br /&gt;-No quiero que te pierdas el nacimiento de tu hijo, conseguí un pase por una semana de noviembre. Todo tuyo.&lt;br /&gt;-No…Ewan, yo…no sé que…decirte, esto…no puede ser cierto – tartamudeaba Alan.&lt;br /&gt;-Pues créelo. Roger cuidará de mi, puedo sobrevivir sin ti durante una semana.&lt;br /&gt;-Gracias, Ewan.&lt;br /&gt;-Gracias a ti, viejo. Tú pudiste conseguir un pase de diciembre y enero.&lt;br /&gt;-Fue lo único que pude hacer – respondió Alan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de poder conseguir los pases, estos no eran seguros ya que en cualquier momento podrían ser revocados.&lt;br /&gt;Llevábamos casi un mes en casa de mi madre cuando la primera tentativa alemana de invadir Reino Unido por los puertos fue desbaratada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya estás listo – le dije a Evan cuando terminé de ponerle su pijama – ahora a dormir.&lt;br /&gt;-Mamá…&lt;br /&gt;-Dime – dije mientras lo arropaba.&lt;br /&gt;-¿Nos volverá a pasar lo mismo que en los suburbios? – preguntó.&lt;br /&gt;-¿Por qué lo preguntas? – dije al no saber qué contestar.&lt;br /&gt;-Por los ataques de los alemanes, aquí estamos seguros ¿verdad?&lt;br /&gt;-Anda, duérmete ya. Mañana hablamos – dije apagando la luz de la habitación y salí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saber que Gran Bretaña estaba en guerra con Alemania me hacía pensar en Ewan, Evan y mi bebé en camino. Evan hacía muchas preguntas de su papá, hacía tiempo que no tenía noticias de Ewan ni él de nosotros. La mañana del 8 de Agosto de 1940, nos despertó un sonido ensordecedor. Londres sería atacado por aviones alemanes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-7631789057120545105?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/7631789057120545105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=7631789057120545105' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7631789057120545105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7631789057120545105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/07/captulo-xv-nuevos-ataques.html' title='Capítulo XV // Nuevos ataques'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-382994192578810089</id><published>2008-07-12T20:30:00.000-07:00</published><updated>2008-07-12T21:55:35.911-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIV // Hogar, dulce hogar</title><content type='html'>Por la madrugada, a las cinco de la mañana tuve que despertar a Evan. Mi hijo estaba tan feliz de que estuviéramos en Inglaterra, jamás había ido. Siempre le prometía que algún día visitaríamos a su abuela, pero no teníamos suficiente dinero para viajar los tres. Ahora estábamos ahí, mi bebé nacería en Inglaterra justo para el año de 1941.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace frío.&lt;br /&gt;-Sí, abrígate bien - le ordené.&lt;br /&gt;-Mamá ¿recuerdas cuando yo era muy chiquito y me decías que algún día visitaríamos Inglaterra?&lt;br /&gt;-Sí, sí recuerdo.&lt;br /&gt;-¿Y puedes creer que ahora ya estamos en Inglaterra?&lt;br /&gt;-Sí, Evancillo. Ya estamos aquí - le dije con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre, mi hijo y yo nos abrigamos muy bien, salimos hacia la cubierta del barco, estábamos a punto de llegar. Evan miraba con asombro el puerto de Deal y preguntaba si de verdad era Inglaterra, mi madre le contaba todo lo que nos encontraríamos en el camino, Evan se emocionaba aún más. Al bajar del barco, mucha gente estaba esperando encontrarse con sus seres queridos, mi madre esperaba que mis hermanas estuvieran ahí, pero no era así. Tan pronto como bajamos, tomamos un tren que nos llevaría a Londres y por fin llegar a casa de mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abuela, ¿tienes patio? - preguntó.&lt;br /&gt;-Sí - contestó mi madre.&lt;br /&gt;-¿Y tienes balones?&lt;br /&gt;-No, Evan. ¿Sabes? No hay niños en nuestra casa, no tenemos juguetes.&lt;br /&gt;-No te preocupes, abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvimos un día y medio de viaje, el tren en el que viajamos tuvo una descompostura, pero pronto estaríamos llegando a Londres. Evan estaba desesperado por llegar, para entretenerlo en algo decidí preguntarle por qué el soldado alemán lo había aventado al suelo el día que arrestaron a los judíos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me quería quitar mi casquillo - respondió.&lt;br /&gt;-Se lo hubieras dado, hijo. Pudo haberte lastimado.&lt;br /&gt;-Pero mi papá me dijo que lo guardara hasta que él regresara de la guerra, además es mío.&lt;br /&gt;-Lo sé, sé que es tuyo pero no quiero que te hagan daño.&lt;br /&gt;-Es que tú no sabes, el casquillo es importante, mira, te enseñaré - dijo Evan y sacó su pañuelo sucio, lo abrió y sacó el casquillo. Dentro de éste había una nota que Ewan le escribió.&lt;br /&gt;-¿Puedo leerla? - pedí permiso a Evan, aunque fuera un niño y mi hijo, él también tenía su privacidad.&lt;br /&gt;-Sí - dijo. La abrí y para mi sorpresa, era algo realmente dulce de parte de Ewan. Era una pequeña nota que decía &lt;em&gt;'Te Amo' - &lt;/em&gt;¿ves por qué no quería darle mi casquillo?&lt;br /&gt;-Está bien, pero oculta eso. No quiero que vuelva a suceder, ¿entendido? - le dije. Evan contestó moviendo la cabeza y guardando su casquillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos llegados a la estación en Londres, después de tanto viaje al fin descansaríamos. Evan no dejaba de admirarse por todo lo que veía. Decidimos tomar un autobús y al abordarlo recordé cuando Ewan y yo éramos novios. Nada era parecido a todo lo que nos imaginamos cuando estuviéramos casados, pero eso sí, lo único que no había cambiado era que estuviéramos juntos. Vi la imprenta en donde Ewan trabajó por primera vez, muchas cosas se me vinieron a la mente y pensaba en Ewan que justo en esos instante cuando yo recordaba nuestro noviazgo él estaba en Bélgica pasándola muy mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan se encontraba con Roger, ambos preparando sus arma. Por la mañana los alemanes los atacaron durante dos horas y un segundo ataque estaba por venir. Su base estaba siendo destruida y era única la compañía que estaba en ese lugar. Debido a la profundidad en que estaban, un batallón entero iría su rescate. Poco menos de la mitad de los hombres habían muerto, Alan estando mal herido podía disparar pero le preocupaba Ewan quien estaba tirado inconsciente a medio campo de batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puedo dejar a Ewan ahí, ¡no puedo!&lt;br /&gt;-Tranquilo, Alan. No podemos salir, es demasiado peligroso, espera que las cosas se calmen un poco e intentaré ir - dijo Roger.&lt;br /&gt;-Ewan se está muriendo, necesita atención...¡necesita ayuda! - gritó Alan.&lt;br /&gt;-Por favor Alan, no pongas las cosas más difíciles. Pronto iremos a traer a Ewan, no te preocupes. Tu herida está muy mal y no puedes hacer movimientos bruscos, entiende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al comenzar el primer ataque, dos balas atravesaron el brazo izquierdo de Ewan, estaba rasgado y se podía ver la carne, mientras corría para llegar a la base, una bomba explotó cerca de él haciéndolo caer. Ewan perdió el conocimiento, Alan consiguió refugiarse en su zanja junto con Roger.&lt;br /&gt;A pesar de que Ewan se sentía bien después de que una pared le cayera encima y un metal se incrustara en su brazo, sus heridas por dentro aún no sanaban perfectamente. Su cuerpo estaba resintiendo todo lo anterior y ahora más por la herida tan profunda que tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Llegaron, llegaron! - gritó Alan entusiasmado. Cuando cinco tanques británicos llegaron en rescate de la compañía los alemanes no tardaron en abrir fuego.&lt;br /&gt;-¿Ewan? ¿Me escuchas? - dijo el médico. Ewan abrió los ojos e intentó hablar pero el médico se lo impidió - todo estará bien, Ewan. No trates de hablar, ¿de acuerdo? Vas a estar bien, hijo. Te llevaremos a un lugar seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin hacer tanto alboroto los soldados ingleses recogieron a sus compañeros, un médico recogió a Ewan y salieron de batalla. Los llevaron fuera de peligro, Ewan estaba mal, sus heridas eran graves y dolorosas, tardarían en sanar. Debido a esto Ewan no volvería a la guerra durante un tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre y yo contábamos sobre cómo había cambiado las ciudad desde que me mudé. Me dijo que lo único que no había cambiado era la calle en donde estaba nuestra casa y recordamos el día en que les dije a mis padres que estaba embarazada de Evan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu padre estaba furioso - dijo mi mamá.&lt;br /&gt;-Sí, aún recuerdo sus gestos de enojo. Ewan temía que le hiciera algo. Un día antes de decirles, Ewan me sugirió escaparnos sin decir nada, pero conociendo a mi papá supe que nos buscaría por todos lados, así que lo convencí de que habláramos.&lt;br /&gt;-Y eso de que tus hermanas guardaran el secreto fue lo que más enojo le dio a tu papá, claro haciendo a un lado a Ewan, que era el principal centro de furia de tu padre.&lt;br /&gt;-¿Aún sigue hablando mal de él?&lt;br /&gt;-Sí, ya sabes como es. Dice que si nunca te hubieras embarazado de él, justo ahora te tuvieramos en casa, como Regina y Katia, pero trato de calmarlo diciéndole que al menos eres feliz. Siempre quise ir a buscarlos pero tu padre me lo impedía.&lt;br /&gt;-¿Por Ewan?&lt;br /&gt;-Sí, tu padre lo odia tanto, pero menos que ese día. Al menos supo hacer bonito a Evan, aunque tenga toda su cara.&lt;br /&gt;-¿Y tú? ¿también lo odias?&lt;br /&gt;-No, hija. Yo no. Cuando supe que estabas embarazada me dio alegría, tendrían a su propio hijo. Nunca estuve en contra de ustedes, pero por tu padre tenía que disimular que su relación era mala. Ese era uno de los motivos por los cuales quería ir a verlos, para decirte como eran las cosas.&lt;br /&gt;-Entiendo, pero no te preocupes mamá. Gracias por no llevarme a América - dije sonriendo.&lt;br /&gt;-¡Mamá! ¡Mira! - gritó Evan - ¡Es el Big Ben! ¡El gran reloj!&lt;br /&gt;-Así es, Evan. ¿Ves lo grande que es? - pregunté.&lt;br /&gt;-Sí, no creí que fuera así de grande - dijo Evan mirando con asombro el Big Ben. Siempre le hablaba a Evan sobre el reloj, que era una de las atracciones de Londres, Evan me preguntaba si el Big Ben era mucho más grande que su papá o que su escuela o si alcanzaba las nubes - ¿Crees que algún día podamos ver de más cerca el Big Ben, mamá?&lt;br /&gt;-Sí, muy pronto, Evan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la estación, bajamos del autobús y caminamos para por fin llegar a casa de mi madre. El camino había sido realmente largo y no recordaba que fuera tan largo cuando me fui con Ewan. Mientras caminabamos, vi la que fuera mi escuela, en donde conocí a Ewan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Evan, ¿puedes ver esa escuela? - pregunté.&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-En esa escuela estudiamos tu papá y yo - dije.&lt;br /&gt;-¿Ahí se conocieron? - preguntó curioso.&lt;br /&gt;-Sí. Tu papá siempre me compraba galletas y las comíamos juntos durante el descanso en aquella jardinera - le dije señalándole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan siempre compraba cinco galletas, dos para mi y dos para él, la quinta galleta la partíamos por la mitad. Cuando no tenía suficiente dinero sólo compraba dos, una para él y la otra para mi. Sus amigos se burlaban de él y mis amigas se burlaban de mi pero a nosotros no nos importaba, teníamos 16 años.&lt;br /&gt;-Por fin llegamos - dijo mi madre. Sacó su llave y abrió la puerta - Pasa Evan, esta es mi casa.&lt;br /&gt;-Está muy bonita, abuela.&lt;br /&gt;-Aquí pon las cosas, hijo. En un momento más las acomodarémos en sus habitaciones, ¿bien?&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-Ay mamá, si supieras los recuerdos que ahora se me vienen a la mente. Entrar de nuevo a esta casa, me siento muy feliz - dije sonriendo.&lt;br /&gt;-Espero que no te hayas olvidado de las habitaciones o los baños - contestó mi madre con burla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evan estaba examinando la casa, entraba y salía. Vio las escaleras y decidió subir, en nuestra casa de Francia no teníamos escaleras. Al estar en la parte de arriba no esperaba que dos mujeres se asomaran por la puerta, Evan se espantó y bajó rápido. Tan pronto como mis hermanas lo vieron, lo siguieron hasta las escaleras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamá, hay dos mujeres allá arriba - dijo asustado. Yo sonreí y me asomé para verlas.&lt;br /&gt;-¡Klein! - gritaron mis hermanas. La mayor era Regina y la menor Katia.&lt;br /&gt;-Hola Regina, Hola Katia ¿cómo están?&lt;br /&gt;-Klein, no te esperábamos. Estoy bien, gracias ¿y tú? - dijo mientras bajaba de las escaleras.&lt;br /&gt;-También bien. Espantaron a mi hijo - dije.&lt;br /&gt;-¿Es Evan? - preguntó Katia.&lt;br /&gt;-Sí, es él.&lt;br /&gt;-No lo reconocí, creí que era el hijo de la vecina. Hay veces que se mete a robar pan.&lt;br /&gt;-No soy un ladrón - contestó Evan con miedo.&lt;br /&gt;-No, hijo. No se refieren a tí. Mira, ellas son tus tías, ella es Katia y ella Regina.&lt;br /&gt;-Lo siento, tías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Katia y Regina rieron. Abrazaron y besaron a Evan por mucho tiempo. Me sentía nuevamente en casa, al parecer mi hijo también estaba feliz. Mi madre preparó café, sacó unas galletas y cenamos. Mis hermanas estaban asombradas por verme y ver a Evan, tenía seis años de no verlas y no saber de ellas. Nos contaríamos las nuevas. Por fin llegamos a nuestra casa sin saber lo que pronto se venía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-382994192578810089?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/382994192578810089/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=382994192578810089' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/382994192578810089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/382994192578810089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/07/captulo-xiv-hogar-dulce-hogar.html' title='Capítulo XIV // Hogar, dulce hogar'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-8351837437329986538</id><published>2008-07-08T12:24:00.000-07:00</published><updated>2008-07-09T21:09:48.818-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XIII // Viaje a Inglaterra</title><content type='html'>La noche del primer día de Julio, la compañía en la que viajaba Ewan avanzaba hacia Amberes. Su batalla por recuperar lo que los alemanes habían tomado, estaba por comenzar. Ewan trataba de no pensar en nosotros, no quería que su Teniente se percatara, así que trataba de ocupar su cabeza en otras cosas, se preparaba mentalmente para la batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que podamos hacer algo durante la batalla? - preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Matar alemanes es una buena idea, ¿no crees? - contestó Alan con sarcasmo.&lt;br /&gt;-Qué gracioso - dijo haciendo una mueca - quiero ocupar mi cabeza en otra cosa que no sea en Klein y Evan.&lt;br /&gt;-Ohhhh, entiendo. Pues no lo sé, podríamos contar los alemanes que matamos o las balas que disparamos - Ewan se quedó pensando, pasado de unos segundos abrió sus ojos, una idea llegó a él.&lt;br /&gt;-Mataremos alemanes de un sólo balazo, más alemanes menos balas ¿entras?&lt;br /&gt;-No lo sé, ¿si me quedo sin balas y necesito de ellas?&lt;br /&gt;-Recargarás, al final veremos que tal están nuestros tiros, ¿te parece? Incluso podríamos ahorrar balas, ¿no? - dijo Ewan sonriendo. Alan se carcajeó, al parecer sus ánimos estaban subiendo&lt;br /&gt;-De acuerdo, entro contigo - respondió Alan con una sonrisa amistosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la madrugada del día siguiente, se preparaban para asaltar alemanes. Tratarían de rodearlos. Ewan y Alan estaban consientes de la batalla y del juego que tenían. Serían las 0100 horas, tomaron posiciones y esperaron la señal. Comenzó a llover.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé si con esta lluvia podamos ver bien a los alemanes así que comenzaremos con cien balas, ¿de acuerdo? - dijo Ewan.&lt;br /&gt;-Cien balas. Verás que soy mejor que tú.&lt;br /&gt;-Ya lo veremos - dijo Ewan mientras preparaba su arma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las apuestas estaban comenzando, bromeaban. El líder les indicó moverse y los soldados atendieron. Ewan contó a algunos alemanes que tenía en la mira, contó dos, cuatro, seis y ocho. Alan contó los suyos, diez. El líder soltó el primer disparo y los demás le siguieron. Ewan y Alan, aún con lluvia, disparaban de manera cautelosa, como francotiradores. Ewan mató a siete y su amigo diez. Los truenos, disparos y gritos se hicieron presentes, Ewan se sentía tranquilo, su mente estaba ocupada en el juego y en la batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Quince! ¡Quince alemanes! ¡Dieciséis! - festejaba Alan.&lt;br /&gt;-¡No cantes victoria, llevo dieciocho! - rió Ewan.&lt;br /&gt;-¡Eres un idiota! - maldijo Alan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez minutos después del comienzo, el Teniente se dio cuenta de que la batalla no avanzaba, podría ser porque los reemplazos estaban nerviosos y no disparaban o los alemanes estaban conseguiendo refuerzos. De pronto, la artillería alemana salió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Santo Dios!! ¿De dónde están saliendo? -preguntó Ewan con asombro.&lt;br /&gt;-¡No lo sé pero al parecer las cien balas que tenemos no serán suficientes! -gritó Alan mientras disparaba. Un tanque disparó cerca de donde se encontraba Ewan y Alan&lt;br /&gt;- ¡¿Estás bien?! ¡Estuvo cerca!&lt;br /&gt;-¡Sí! - respondió Ewan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos tanques más salieron en defensa de los alemanes, el Teniente al darse cuenta de que sus hombres no podrían contra ellos, pensó alejarlos pero no lo hizo. Un tanque atacó un grupo de soldados, los mató. Ewan y Alan se miraron mutuamente, la batalla iba en picada. El mismo tanque que mató al grupo de soldados disparó nuevamente hacia donde se encontraba el Teniente, todos corrieron. Sólo hubieron dos heridos. Los alemanes continuaban disparando, los ingléses se estaban quedando sin hombres, se estaban complicando las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mierda! ¡No puede ser! ¡No llevamos ni una hora, nos están cagando y con lluvia! - se quejaba Alan.&lt;br /&gt;-¡No te quejes y sigue disparando! - respondió Ewan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un soldado alertó al Teniente y aconsejó replegarlos. El Teniente se negaba. Sin esperarlo, un tanque salió por la parte de atrás del ejercito Inglés. Apuntaba a los soldados y soltó su misil. Pareciera que por segundos todo se quedó en silencio. El misil dio en donde se encontraban Ewan y Alan. Ambos salieron ilesos, tosiendo. El teniente al saber que las cosas no mejoraron decidió al fin replegarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Repliéguense! ¡Repliéguense! - gritaba. Los hombres se levantaron y se apresuraron a los camiones que los llevarían de vuelta a la base. Ewan y Alan corrían lo más que podían, mientras corrían vieron a varios de sus compañeros caer. No sabían de dónde estaban saliendo tantos alemanes. Pronto llegaron a los camiones, abordaron y partieron. La toma de Amberes no fue exitosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar, los soldados descansaron. Tuvieron muchas bajas y heridos. A pesar de que estuvieron tan poco tiempo en batalla, fue dura la pelea y aún más porque era la primera de los reemplazos. La compañía decidió retirar a los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después de que los alemanes arrestaron judíos, nos dejaron libres muy cerca de la frontera con Francia. Mi madre no había llegado a Inglaterra porque los caminos habían sido bloqueados, ella no sabía de los ataques, estuvo incomunicada varios días. Estábamos cerca de De Pann, una costa de Bélgica. Mi madre no pudo seguir caminando así que nos detuvimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes abuela? Voy una tener un hermanito - dijo Evan sonriendo.&lt;br /&gt;-¿Un hermano? - preguntó mi madre con asombro y me miró.&lt;br /&gt;-¡Sí! Voy a tener con quien jugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no pensaba decirle a mi madre hasta que estuviéramos en un lugar seguro. Para ser honesta, Evan siempre abría la boca para todo. Si no le prohibías decir ciertas cosas, Evan las decía. Nunca le prohibí nada a mi hijo, Ewan solía hacerlo en ciertos casos, por esa razón Evan dijo tal verdad.&lt;br /&gt;-¿De Ewan? - preguntó mi madre casi susurrando.&lt;br /&gt;-Sí, ¿de quién más? - contesté.&lt;br /&gt;-Pues Evan me dijo que conocieron a un tal judío llamado Thomas.&lt;br /&gt;-Sí, es cierto. Nos llevó hasta Bélgica.&lt;br /&gt;-¡Y estaba enamorado de tí! - resaltó. No contesté hacia su comentario, le dije que descansamos lo suficiente y que era tiempo de volver a caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a la plaza principal de De Pann, buscaríamos una manera de cruzar a Inglaterra. Sabíamos que las islas estaban siendo tomada por lo alemanes pero la gente de allí por una cuantas monedas más, nos llevarían a Inglaterra, según ellos 'sin ser blanco fácil para los nazis'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué tiempo llevas? - preguntó mi madre apuntando hacia mi vientre.&lt;br /&gt;-No lo sé exactamente, pueden ser tres meses o tres meses y medio, desde que Ewan se fue. Mi madre movió la cabeza y sonrió. Estábamos formadas para poder alcanzar cupo en los botes que nos llevarían a Inglaterra. Estuvimos cerca de dos horas formadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mami, tengo ganas de ir al baño - dijo Evan.&lt;br /&gt;-Hijo, aguanta un poco más, no podemos salir de la fila.&lt;br /&gt;-Está bien - respondió. Varios minutos después, Evan insistía en ir al baño.&lt;br /&gt;-Mamá, necesito ir al baño, es urgente. De verdad - decía mientras bailaba. No podía salirme de la fila y dejar a mi madre sola. Estando en esa época, separarte por unos minutos de una persona podrían alejarte por completo - Mami, es urgente. No aguanto.&lt;br /&gt;-De acuerdo, iremos al baño - le dije - ¿Dónde hay un baño?&lt;br /&gt;-No lo sé - contestó.&lt;br /&gt;-Brinca...brinca. ¡Brinca! ¡Brinca! - le dije para calmarlo. Jalaba su mano para hacerlo brincar, Evan estaba riendo, le parecía gracioso. De pronto miró un baño.&lt;br /&gt;-¡Allí hay uno!&lt;br /&gt;-Mamá, llevaré a Evan al baño, por favor no te muevas de aquí. Iremos lo más rápido posible, ya regresamos - le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino al baño Evan seguía brincando, de alguna manera sus ganas de orinar se calmarían, tan pronto como llegamos Evan corrió a un baño. Evan tardó unos pocos minutos, después le ayudé a lavar sus manitas. Al salir había mucha gente, en ese instante busqué a mi madre, era demasiada gente y dificilmente se podía ver y caminar. Tomé por la mano a Evan y caminé. Por suerte mi madre seguía ahí, no se había movido. Le pregunté si algo sucedió mientras no estuve y ella miró por detrás de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola, hija - dijo mi padre. Me quedé sin habla durante algunos segundos hasta que saludé.&lt;br /&gt;-Papá - dije sonriendo. Mi padre me abrazó y preguntó cómo estaba. Contesté que no muy bien desde que salí de los suburbios pero que ahora que lo veía estaba mejor.&lt;br /&gt;-¿Es Evan? - preguntó.&lt;br /&gt;-Sí, es él. Saluda Evan, él es tu abuelo Robert.&lt;br /&gt;-Hola - saludó Evan.&lt;br /&gt;-¿Cómo estás?&lt;br /&gt;-Bien.&lt;br /&gt;-Qué bueno, has crecido mucho - dijo acariciándole la mejilla derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre nos sacó de la fila y nos llevó a comer algo. Había regresado de la guerra por mi madre; le dieron unos días de descanso, por así decirlo. Hablámos de todo, se enteró que Ewan estaba en la guerra, supo lo que nos sucedió a Evan y a mi en los suburbios y supo también de lo de su nieto en camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la noche partiríamos a Inglaterra, mi padre consiguió pases para irnos. Agradecí lo que hacía por nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Papá, siento mucho haberte dado demasiados problemas hace unos años y cuando decidí mudarme a Francia junto con Ewan y Evan, me dijiste que algún día yo necesitaría de tí y lo negué pero ahora necesité de tí y no me negaste.&lt;br /&gt;-No llores, hija. Olvida los malos momentos, ahora deben irse, tu madre sabe que hacer en cuanto lleguen, ¿de acuerdo? - dijo y me limpió mis lágrimas.&lt;br /&gt;-Sí, gracias - dije dándole un abrazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barco en el que viajabamos tomaría una ruta diferente, por aquello de los ataques y toma de las islas del canal de la Mancha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-8351837437329986538?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/8351837437329986538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=8351837437329986538' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/8351837437329986538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/8351837437329986538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/07/captulo-xiii-viaje-inglaterra.html' title='Capítulo XIII // Viaje a Inglaterra'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-7148450247808085870</id><published>2008-07-08T05:29:00.000-07:00</published><updated>2008-07-08T15:37:16.628-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XII // Caza</title><content type='html'>-Hey, despierta dormilón. Dormiste casi todo el camino. Vamos, despierta.&lt;br /&gt;-¿Ya llegamos?&lt;br /&gt;-Aún no, pero no falta mucho, ¿quieres un poco? - ofreció Alan un trozo de pan.&lt;br /&gt;-No, gracias.&lt;br /&gt;-Un estómago vacío te dará muchos problemas. Anda, come - insistió Alan y lanzó un pan completo a Ewan.&lt;br /&gt;-¿Qué hora es? - preguntó.&lt;br /&gt;-Las 1330 - contestó Alan. Ewan se notaba preocupado - ¿Qué pasa, viejo? No te ves bien.&lt;br /&gt;-No es nada, ¿hay noticias de algo? - preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Pues supongo que cuando lleguemos a la base nos dirán algo - respondió Alan pero al parecer Ewan no prestaba atención así que dijo - Y al llegar a la base, nos mandarán a Berlín directamente o bien, nos pueden mandar a Italia para asesinar a Mussolini, los nazis están cediendo y al parecer la guerra está terminando - dijo Alan mirando de lado a Ewan.&lt;br /&gt;-De acuerdo - respondió Ewan.&lt;br /&gt;-¡¿De acuerdo?! ¡Ewan! Algo te sucede, ni siquiera escuchaste lo que te dije - dijo sacudiendo a Ewan&lt;br /&gt;-Es sobre Klein y Evan, no puedo concentrarme.&lt;br /&gt;-Tranquilo, Ewan. Tu mujer sabe lo que hace y supongo que tomará las mejores decisiones, no le pasará nada. Salieron bien de la toma de los suburbios, ¿no?&lt;br /&gt;-Sí, lo sé pero aún están expuestos a todo. No sabemos los movimientos de los alemanes - dijo Ewan.&lt;br /&gt;-Pues lo único que te queda es confiar en ella. No tienes opción, viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan tenía razón y Ewan reflexionó las cosas. Su compañía aún no tenía lugar para atacar. Las noticias no llegaban tan rápido como en un principio, las cosas se complicaban y los alemanes estaban invadiendo la mayor parte de sus objetivos. En cuanto la compañía de Ewan, llegara a la base sabrían a dónde ir.&lt;br /&gt;Mientras tanto, yo seguía pensando qué hacer teniendo los caminos bloqueados. Tenía que pensar muy bien, aunque el tiempo no estuviera de mi lado. Thomas insistía en que nos quedáramos justo en donde nos encontrábamos, pero yo tenía miedo de que los alemanes pasaran cerca y nos hicieran algo, de alguna manera me tenía que mover de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dices que hay un pueblo cerca? - pregunté.&lt;br /&gt;-Sí, pero la gente no se ve muy amigable. Es casi un pueblo fantasma.&lt;br /&gt;-¿Crees que podamos quedarnos allí?&lt;br /&gt;-No lo sé, prefiero que nos quedemos aquí. No conocemos a nadie.&lt;br /&gt;-Tienes que ayudarme a salir de aquí, Thomas. Por favor - imploré.&lt;br /&gt;-Es peligroso, Klein.&lt;br /&gt;-¡¿Qué puede ser más riesgoso si estamos viviendo en medio de una guerra?! - contesté con enojo. Thomas se quedó sin respuesta.&lt;br /&gt;-Está bien - dijo. Dentro de mí me sentía feliz por avanzar y no quedarme ahí pero también tenía miedo. Recordé que Ewan me dijo que si algo malo sucediera que no dejara que mi miedo se traspasara hacia Evan, no debía demostrarle miedo y lo estaba intentando, era difícil pero tenía que hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mamá? ¿A dónde vamos a ir? - preguntó Evan.&lt;br /&gt;-Iremos a buscar un lugar para estar seguros - dije.&lt;br /&gt;-¿Ya no vamos a visitar a mi abuela? - volvió a preguntar.&lt;br /&gt;-Sí, mi amor, pero por ahora tendremos que buscar un lugar, ¿está bien? - le respondí y Evan sólo movió su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sacamos maletas pues no estábamos seguros de qué sucedería, así que dejamos las maletas. Sólo tomé el abrigo de Evan y caminamos. Cada tramo que avanzábamos sentía miedo, miedo de que un alemán saliera y nos atacara, miedo de que arrestaran a Thomas, miedo de que me quitaran a Evan o que me llevaran lejos y lo separaran de mi. El camino al pueblo era algo lejos así que caminamos unos diez minutos, tardamos pero llegamos. Estaba vacío, se podía ver cuatro personas como máximo, todo era muy silencioso. Nos acercamos a la tienda en donde Thomas pidió información y compró algo de comer. Preguntamos si habría algún lugar en donde podríamos quedarnos, el señor que atendía dijo que no, pero señaló un edificio y dijo que allí podrían ayudarnos. Caminamos hacia el edificio y tocamos, una señora entre abrió la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas tardes, venimos de Francia y necesitamos un lugar en donde quedarnos. Nos dijeron que aquí nos podrían ayudar - dijo Thomas.&lt;br /&gt;-¿Cuántos son? - preguntó la señora que asomaba media cara.&lt;br /&gt;-Tres: un niño, una mujer y yo. La mujer está embarazada - respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora dudaba en dejarnos pasar, entre abrió más su puerta para mirar mejor y puedo ver a Evan y a mi. Nos miró de pies a cabeza. Pensé que no nos dejaría pasar, así que tragué saliva y tomé a Evan por sus hombros haciéndolo retroceder unos pasos. La señora abrió la puerta, nos dejó entrar. La casa parecía estar abandonada, un miedo me llenó completamente, el silencio era increíble. La señora nos dirigió hacia el sótano, había más personas ahí, no demasiadas pero sí suficientes para que nadie más entrara. Al ver que las personas nos miraban de manera rara, comenzaron los murmullos. El ambiente era frío y pesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pueden quedarse aquí. Hay una cama para los tres, se acomodarán bien - dijo mientras se volvía a la mesa en donde jugaban cartas. Evan se subió a la cama para que yo le pusiera el abrigo que saqué y me susurró.&lt;br /&gt;-Mamá, este lugar me da miedo.&lt;br /&gt;-Lo sé, Evan. A mi también pero por el momento nos quedaremos aquí - le dije y Evan se resignó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer, el lugar lo aterraba. Esa noche Evan lloraba, tenía mucho miedo. Trataba de tranquilizarlo, le contaba cosas lindas que pasamos junto con Ewan, me hacia preguntas que yo difícilmente podía contestar. Esa misma noche, la compañía de Ewan llegó a la base que estaba cerca de Willobrook al este de Bélgica. Tan pronto como los soldados comenzaron a bajar de los camiones que los transportaron se instalaron, pasaría la noche acampando. Al día siguiente, el Teniente Woley juntó a sus hombres, tenía algo importante que decirles. Las noticias que recibirían no serían muy buenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señores, los alemanes han tomado varias ciudades del norte de Francia, como también algunas ciudades importantes de Bélgica, entre ellas Amberes. Los superiores, nos han informado que atacaremos Amberes, trataremos de recuperar lo que han invadido - dijo. El teniente hizo una pausa, respiro hondo - Otra cosa, lo que tengo que decirles es necesario y no tiene que afectar su rendimiento en la batalla que emprenderemos. Los alemanes están ocupando las islas del canal de la mancha, de nuestra posesión. Se cree que tan pronto como ataquen, comenzarán a invadir Inglaterra o Gales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan pensó inmediatamente en su familia. La esposa de Alan no le había dicho nada de ciertos ataques que habían hecho al país, para no preocuparlo. Ewan sintió una culpa enorme, pues el trato era entrar a Inglaterra y esperarlo allí. Rompieron filas y los malos pensamientos comenzaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Invasión?&lt;br /&gt;-Debemos de calmarnos Ewan -dijo Alan, que a pesar de su miedo demostraba seguridad.&lt;br /&gt;-¿Calmarnos? ¡Klein y Evan tratarán de entrar a Inglaterra y los imbéciles están atacando las islas! ¿Cómo me puedo calmar ante eso? ¡¿Cómo!?&lt;br /&gt;-El teniente dijo que esto no debe bajar nuestro rendimiento, Ewan. Las cosas no podrán ser tan malas, ya te dije que Klein tomará las mejores decisiones, tómalo con calma y relájate. No pienses en lo peor, ¿de acuerdo, viejo? Aquí estoy para lo que necesites - dijo Alan.&lt;br /&gt;-Gracias, igualmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por nuestra parte, Evan seguía con miedo. Jamás vi a mi hijo con tanto miedo como ese día. Cierta señora se acercó y nos ofreció un pedazo de pan. Agradecí y tomé el pan, Thomas no comió, ya que el pan no alcanzaba para los tres, en este caso: cuatro. Ese día cambiaría nuestro rumbo. Serían las once de la mañana cuando escuchamos demasiado ruido afuera, a pesar de que estábamos en el sótano, refugiados, se podía escuchar. La gente que estaba ahí con nosotros comenzó a murmurar, cada vez más intenso. Comenzamos a escuchar disparos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mamá? ¿Nos volverá a pasar lo mismo que en los suburbios? - preguntó Evan.&lt;br /&gt;-No lo sé, hijo. Esperemos que no, cualquier cosa que suceda, no te alejes de mí - le dije acariciándole su cara. Thomas se acercó a mí y me dijo al oído.&lt;br /&gt;-Si algo sucede, tú tampoco te alejes de mí - dijo. Por primera vez, acepté que Thomas me dijera algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los minutos pasaban y la tensión crecía. Tenía el presentimiento de que algo malo sucedería y tan pronto como terminé de tomar un suspiro, tumbaron la puerta del sótano. Evan se abrazó fuertemente de mí y apretó sus ojos. Me quedé pasmada al ver a los alemanes entrar. Una vez más me llené de terror, comenzaron a apuntar a todos y a sacarnos de ahí. Thomas no esperó y jaló a Evan y a mí. Un alemán se dirigió al fondo del sótano, para asegurarse de que nadie se quedara en el sótano, nos empujaban y gritaban. Las mujeres comenzaron a llorar y una de ellas le suplicó a un soldado alemán que no nos hicieran nada, éste por respuesta la empujó. Evan estaba aferrado a mis hombros, no abría los ojos. Estaba aterrado y le dije al oído&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Evan, tranquilo. Nada pasará, ¿de acuerdo? No te sueltes de mí - Evan respondió moviéndola cabeza pero sin abrir los ojos. Salimos y estaban separando a la gente. Eran demasiados soldados alemanes y mucha gente judía. Toda la gente judía estaba saliendo de los edificios cercanos.&lt;br /&gt;-Están capturando judíos - dijo Thomas.&lt;br /&gt;-Di que no eres judío.&lt;br /&gt;-No puedo, no puedo negar mi religión - respondió.&lt;br /&gt;-Di que eres mi esposo ¡Di algo para que no te separen de nosotros! - Thomas me miró con tristeza.&lt;br /&gt;-No puedo - Una lágrima salió de su ojo derecho y rápidamente una segunda lágrima de su ojo izquierdo. Un alemán se acercó y mientras inspeccionaba a Thomas, él decía - ¿Recuerdas de la persona que vi morir?&lt;br /&gt;-Sí - dije avanzando lentamente.&lt;br /&gt;-Era mi esposa, la maté. No puedo estar contigo, no quiero que suceda lo mismo que pasó con ella. No puedo decir que soy tu esposo, te respeto, Klein - terminó de decir cuando el soldado alemán se dio cuenta de que llevaba puesta una cadenita que lo identificaba como judío y lo jaló por la fuerza, se lo llevaron. No sabía que decir, lo veía irse. No sabía que hacer, si salía de la fila me podrían disparar o me podrían empujar o cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un soldado alemán se acercó a Evan y a mi, me quitó a Evan.&lt;br /&gt;-¡No! ¡Mi hijo no! ¡No somos judíos!- gritaba.&lt;br /&gt;-¡Mamá! ¡Ayúdame! - gritaba Evan. El soldado sólo quería revisar a Evan. Otro soldado me revisaba a mí. En la fila que estábamos, eran demasiadas mujeres judías con sus hijos e hijas. Veía el horror con que las mujeres judías eran discriminadas. Busqué a mi hijo, el soldado aún tenía a Evan, no creía lo que estaba viendo, Evan estaba en el suelo, el soldado lo aventó por los suelos, traté de correr hacia Evan pero me detuvieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Déjame! ¡Evan! ¡Evan! - estaba desesperada.&lt;br /&gt;-¡Mamí! ¡¡Ayúdame!! - Evan pedía auxilio. No entendía por qué mi hijo estaba en el suelo. Hice lo posible y me solté. Corrí hacia Evan, empujé al alemán que lo había aventado segundos atrás.&lt;br /&gt;-¿Estás bien, corazón? Levántate - le dije mientras ayudaba a levantarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los alemanes se acercaron y rieron. Pronto nos empujaron hacia las personas que no éramos judíos. Entre la poca gente que estaba, vi una señora, parecida a mi madre. Miré bien y era ella, me sentí feliz, estaba viva. No tenía idea de porque no fue a Inglaterra, pero eso no me importó así que tomé a Evan por la mano y apresuré el paso. Los alemanes trataban de llevarnos hacia el Oeste, separarnos de los judíos. Llegué hasta donde mi madre. No dije nada y la tomé por la mano. Volteó y me miró. La mire de lado y seguimos nuestro camino. Ninguna de las dos dijimos nada, evitábamos hablar por miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thomas ya no estaba con nosotros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-7148450247808085870?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/7148450247808085870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=7148450247808085870' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7148450247808085870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7148450247808085870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/07/captulo-xii-caza.html' title='Capítulo XII // Caza'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-697218568704964232</id><published>2008-07-03T19:51:00.000-07:00</published><updated>2008-07-06T18:14:47.547-07:00</updated><title type='text'>Capítulo XI // Sin Decisión</title><content type='html'>A la mañana siguiente, Evan y yo nos preparamos para partir hacia Brugge. No sabía realmente como llegaría, sentía la necesidad de pedirle a Thomas que nos llevara hasta allá pero lo dudaba al saber que tenía otras intenciones para mí. Evan y yo salimos del edificio con la única maleta que llevábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Necesitas ayuda? - preguntó Thomas quien estaba recargado en la columna del edificio.&lt;br /&gt;-No, gracias - le dije.&lt;br /&gt;-Necesitarás ayuda, dáme esa maleta, yo la llevo - me dijo mientras tomaba la maleta - ¿Irás a Brugge sola con Evan?.&lt;br /&gt;-Así es.&lt;br /&gt;-¿Ya desayunaron?&lt;br /&gt;-No, aún no. Mi mamá dice que en el camino comeremos algo - respondió Evan con la intención de que desayunaramos.&lt;br /&gt;-Pues, vamos a desayunar algo y luego los llevo a Brugge.&lt;br /&gt;-Es mucha molestia. Evan y yo comeremos algo en el camino - dije con tono molesto. Thomas se paró frente a mi e impidió que saliéramos solos hacia Brugge.&lt;br /&gt;-No dejaré que vayas sola a Brugge, iremos a desayunar algo y luego nos vamos, ¿de acuerdo?.&lt;br /&gt;-No eres nadie para decirme que hacer, ahora déjame pasar - le dije enfrentándolo.&lt;br /&gt;-Piensa en Evan, ¿por qué no pides su opinión? Quizá tenga hambre - dijo Thomas con sonrisa pícara. Yo sabía que Evan respondería que sí, así que hice un trato con Thomas.&lt;br /&gt;-Iremos a desayunar y luego nos dejarás ir a Brugge, sin ti.&lt;br /&gt;-Hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a casa de la hermana de Thomas. Alicia no estaba, así que desayunaríamos tranquilos. Tan pronto como terminamos, apresuré a Evan para irnos, pero Thomas tenía otros planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Antes de que se vayan, ¿puedo hablar contigo, Klein? - dijo.&lt;br /&gt;-Ehhh...sí - dudé. Thomas le dijo a Evan si nos podía dejar un momento a solas, Evan accedió y salió. Me sentí algo incómoda.&lt;br /&gt;-Por favor, déjame llevarlos hasta Oostende, no quiero que nada malo les suceda, por favor Klein.&lt;br /&gt;-Thomas, no puedo. Sé que tienes otras intenciones conmigo, al parecer no te importa que tenga a mi esposo, mi hijo y un hijo en camino.&lt;br /&gt;-Claro que me importa, pero no puedo dejar que te vayas sola sin saber el camino. Te puede suceder algo - dijo. Thomas se sentía algo desesperado y dijo - Hagamos algo, en cuanto lleguemos a Oostende, te dejaré. Podrás irte a Inglaterra sola con Evan, no te volveré a molestar ni te volveré a buscar.&lt;br /&gt;-Hace unas horas hiciste un trato y no lo cumpliste, no creo en tí.&lt;br /&gt;-Te juro que así será. Entiendo que no quieras estar conmigo, pero sólo dejame llevarte a Oostende, sólo eso.&lt;br /&gt;-De acuerdo, pero si no cumples tu palabra atente a las consecuencias, Thomas.&lt;br /&gt;-No te preocupes - dijo con sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thomas escribió una nota para su hermana en la que decía que iría a Oostende. Salimos y subimos a la camioneta. Yo iba molesta, pues Thomas se había salido con la suya y dos veces.&lt;br /&gt;Ewan, por su parte, caminaba nuevamente hacia Alemania. Su compañía había conseguido reemplazos y pudieron seguir avanzando. Tanto Ewan como Alan, estaban tristes por la muerte de Albert.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Su familia ya sabe? - preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Sí, mandaron la carta y las pocas pertenencias que tenía Albert - respondió Alan.&lt;br /&gt;-Pobre Albert - lamentó Ewan - Hablando de otra cosa, ¿pudiste comunicarte con tu esposa?&lt;br /&gt;-Sí, están bien ella y el bebé.&lt;br /&gt;-Me alegro.&lt;br /&gt;-Sí, están en Inglaterra, espero muy pronto estar con ellos. ¿Y Klein? ¿Cómo reaccionó al saber que volverías a la guerra?.&lt;br /&gt;-Bien, comprendió. Ahora están rumbo a Brugge, luego irán a Oostende y de ahí pasaran a Inglaterra.&lt;br /&gt;-¿Y qué hay del tipo ese, Thomas? - preguntó Alan con un toque burlón.&lt;br /&gt;-Es un hijo de puta. ¿Si te conté lo que le dijo a Klein?&lt;br /&gt;-Sí, pero qué tipo. Aunque debo admitir que tu esposa es muy linda.&lt;br /&gt;-Cierra la boca o te pondré una bala en la cabeza - dijo Ewan riendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La compañía en la que iba Ewan, avanzaba lo más rápido que podía hacia el Este.&lt;br /&gt;Durante nuestro camino, Thomas decía incoherencias, Evan reía pero yo trataba de no hacerlo. En poco tiempo mi mal humor desaparecía. Me preguntaba una y otra vez cómo reaccionaría Ewan cuando le dijera que Thomas nos llevaría hasta Oostende. Pasaron varias horas de camino, Evan iba dormitando y decidí comenzar a platicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué haces esto? - pregunté.&lt;br /&gt;-¿Hacer qué? - devolvió.&lt;br /&gt;-Ofrecerte a llevarnos hasta Oostende.&lt;br /&gt;-Ya conoces mis razones, creo que no es necesario que las vuelva a repetir.&lt;br /&gt;-Cuéntame algo que yo no sepa de ti.&lt;br /&gt;-¿Qué quieres saber?.&lt;br /&gt;-Algo que no sepa.&lt;br /&gt;-Mi esposa murió - respondió.&lt;br /&gt;-Eso ya lo sé, otra cosa que no sepa - insistí. Thomas dejó de sonreír y se puso serio.&lt;br /&gt;-Vi a alguien morir cierto día que llegué a mi casa, era de madrugada. Fue hace unos meses - respondió.&lt;br /&gt;-¿Y después?&lt;br /&gt;-No supe qué pasó, sólo entré a mi casa y había una persona muriendo.&lt;br /&gt;-¿No supiste quién era? ¿No preguntaste?&lt;br /&gt;-Era demasiado tarde, no podía hablar, estaba muriendo.&lt;br /&gt;-¿No lo conocías?&lt;br /&gt;-No, jamás había visto a esa persona - respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sabía que algo ocultaba, sentía que era ilógico ver a una persona morir sin saber quién era y por qué estaba en su casa muriendo. No quise preguntar más. La noche cayó y decidimos descansar, Thomas no podría manejar más. Llegamos a un pueblo casi vacío, no conocíamos a nadie así que para no arriesgarnos nos quedamos a orillas del pueblo y dormiríamos en la camioneta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ya llegamos, mamá? - preguntó Evan que aún no despertaba bien.&lt;br /&gt;-No, hijo. Sigue durmiendo, sólo pasaremos la noche aquí, ¿de acuerdo? - dije. Evan se recostó en mi brazo y sus piernitas descansaban en el asiento. Thomas se acomodó sentado, cubrió su cara con su boina y durmió. Yo tomé mi abrigo y tapé a Evan, ambos dormiríamos calientitos esa noche. A la mañana siguiente, toqué el rostro de Evan para despertarlo, me sonrió y me dio los buenos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Thomas, mamá?&lt;br /&gt;-No lo sé, debe de estar por aquí - le dije mientras bajábamos de la camioneta. Miré hacia todos lados pero no estaba, me preocupé y pensé que nos había abandonado. Lo odié esos instantes y me odié a mi misma por creer en él, pensaba en la razón que yo tenía al saber que no cumpliría su palabra y que ahora estaba con Evan en un lugar solitario y que no conocía. Pensaba una y otra vez en lo tonta que fui al confiar en él, en que era un desgraciado al dejarme sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eres un imbécil! - le grité al verlo. No sabía si alegrarme o enfurecerme por lo que sentí.&lt;br /&gt;-¿Por qué? ¿Qué hice? - preguntó confundido.&lt;br /&gt;-¡Cómo se te ocurre irte sin decirnos nada! ¡Pensé que nos habías abandonado! - le grité.&lt;br /&gt;-Oye, tranqulizate. Fui a buscar información y traje algo de comida. No te alteres - se defendió.&lt;br /&gt;-¿Qué trajiste de comer? - preguntó Evan.&lt;br /&gt;-Hay un pueblo cerca de aquí, así que traje algo de fruta y atún enlatado ¿Quieres comer?&lt;br /&gt;-Sí - respondió Evan. Thomas sacó un cuchillo y comenzó a abrir el atún enlatado. Abrió completamente la lata y Evan comió. Thomas sacó dos latas más y comenzó a abrir una mientras me decía.&lt;br /&gt;-Necesito hablar contigo, ¿vienes? - recorrió unos pasos atrás.&lt;br /&gt;-Dime.&lt;br /&gt;-No podemos continuar.&lt;br /&gt;-¿Qué?...pero ¿por qué? No salgas con alguna de tus idioteces porque ya te he soportado bastante.&lt;br /&gt;-No te preocupes, no es nada de eso. Los alemanes tomaron varias ciudades del norte de Bélgica. Están bloqueados los caminos y al parecer, están capturando judíos - dijo estirándome una lata de atún.&lt;br /&gt;-Gracias - acepté - ¿Y ahora? ¿Por dónde nos podemos ir?&lt;br /&gt;-Me temo que a ningún lado - lamentó.&lt;br /&gt;-Tengo que llegar a Inglaterra, Thomas. ¡Prometiste ayudarme!&lt;br /&gt;-¡Lo sé, pero los alemanes están atacando el país, no puedo dejarte ir! ¿Sabes el riesgo que corres al irte? No permitiré que te vayas - dijo. Quedé atónita ante lo que había escuchado de los ataques. Sabía que mi madre estaba allí con mis hermanas y me preocupaban&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Atacando el país?&lt;br /&gt;-Al menos el sur, sí - respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía habla. No sabía que hacer, las cosas no estaba resultando como lo planeamos Ewan y yo. Me senté en una roca que estaba cerca, tenía un nudo en la garganta y no pude más; me solté a llorar. Thomas estaba cerca de mí, se acercó y me tomó del hombro. Se acuclilló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Klein, lo siento mucho pero no debes ir. Piensa en Evan y en tu bebé. ¿Recuerdas que Evan se desmayó cuando estuvieron en los ataques de los suburbios? ¿Quieres exponer a tu hijo?&lt;br /&gt;-¿Y si Ewan no nos encuentra en Inglaterra? ¿qué? Nos buscará ¿y al no encontrarnos?&lt;br /&gt;-Puedes quedarte aquí, hasta que las cosas se calmen ¡puedes escribirle a Ewan!&lt;br /&gt;-Me estás diciendo que los alemanes tienen bloqueados los caminos ¡mis cartas no llegarán! - grité. Thomas notó mi reacción de desesperación.&lt;br /&gt;-Está bien, tranquila. Vamos a pensar tranquilos, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thomas me abrazó, sentí su abrazo extraño, pareciera que él tenía más miedo que yo y era verdad. Thomas temía que los alemanes lo arrestaran tarde o temprano y me dejara sola con Evan. Cualquier camino que tomáramos, sería peligroso. Los alemanes estaba entrando por doquier y eso lo preocupaba más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-697218568704964232?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/697218568704964232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=697218568704964232' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/697218568704964232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/697218568704964232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/07/captulo-xi-sin-decisin.html' title='Capítulo XI // Sin Decisión'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-6051631411198181777</id><published>2008-07-03T02:07:00.000-07:00</published><updated>2008-07-03T00:07:28.447-07:00</updated><title type='text'>Capítulo X // Départ</title><content type='html'>El dinero que Ewan recibe del país no es mucho, pero al menos nos alcanza para comer algo. Esa misma tarde ahorramos el dinero que Ewan recogió y fuimos a comer a casa de la hermana de Thomas. No le dije nada a Ewan sobre las declaraciones que Thomas me había dicho la noche anterior; pensaba decirle esa misma noche cuando llegáramos a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Regresarás a la guerra, Ewan? - preguntó Thomas.&lt;br /&gt;-Posiblemente, aún no lo sé. Espero que no - contestó.&lt;br /&gt;-Esperemos que no, supongo que si no es así, irán a Inglaterra, ¿cierto?.&lt;br /&gt;-Así es, queremos que nuestro bebé nazca allá, como Evan - le dije.&lt;br /&gt;-Qué bebé tan afortunado - dijo Thomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie dijo nada, sólo Ewan y yo nos miramos mutuamente. Agradecímos la comida que nos ofreció Thomas y Alicia. Cargamos la maleta que teníamos en casa de Alicia y salimos de ahí. Camino al edificio, nos detuvimos a mirar el atardecer. Hacía mucho tiempo que no lo hacíamos, así que nos quedamos. Platicabamos de como sería nuestra vida cuando el bebé llegara. Ewan, como siempre, decía cosas tan graciosas. Nos quedamos hasta que el cielo se volvió negro y las luminarias se encendieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Nos vamos? - preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Sí - dije. Le grité a Evan que jugaba con las ramas de los árboles. Ewan cargó a Evan en sus hombros y nos fuimos a descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos al edificio y llegamos a nuestra habitación. Ewan se metió a bañar con Evan al salir del baño, Ewan arropó a Evan quien cayó dormido al instante. Ewan y yo nos quedamos platicando de como iban las cosas y lo que pasaría después de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No irás a Inglaterra con nosotros, ¿verdad? - pregunté.&lt;br /&gt;-No lo sé, si no me llaman para regresar a la guerra iré con ustedes.&lt;br /&gt;-Pero eso no es seguro.&lt;br /&gt;-Lo sé, pero ten fé en que no me llamarán - dijo mirándome a los ojos.&lt;br /&gt;-Está bien - dije con una sonrisa.&lt;br /&gt;-Por cierto, ¿querías decirme algo? - preguntó.&lt;br /&gt;-Sí, es sobre...Thomas - respondí con temor.&lt;br /&gt;-¿Qué pasó con Thomas?&lt;br /&gt;-Es...sólo que...la noche que llegamos, me dijo que...él estaba... - me detuve y miré a Ewan de manera que me entendió y respondió.&lt;br /&gt;-¿Qué quiere de ti? ¿Te hizo algo? - preguntó.&lt;br /&gt;-No, no me hizo nada. Está enamorado de mí, le dije que no y que me dejara tranquila pero al parecer no quiere - le expliqué a Ewan y su cara cambió.&lt;br /&gt;-No lo volveremos a ver, no quiero que te haga nada ni que te separe de mí.&lt;br /&gt;-Eso no pasará - le dije al abrazarlo.&lt;br /&gt;-Cuando me lo encuentre sabrá...&lt;br /&gt;-¿Sabes? No hablemos más de él, no es agradable. Me iré a bañar, no tardo.&lt;br /&gt;-Está bien - dijo Ewan moviendo la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí un gran alivio al decirle sobre lo que Thomas me insinuó. Me duché con agua tibia y sentí descanso después de todas las cosas que pasé junto con Evan. Salí del baño, me cambié la ropa y tomé uno de los libros que había en la habitación; decidí leer un poco en lo que mi cabello se secaba, nunca me gustó dormir de esa manera. Ewan ya estaba en la cama, abrió los ojos y me vio leer. Preguntó por qué aún no me metía a la cama a lo que contesté que era por mi cabello. Ewan sonrió. Me levanté a dejar el libro en su lugar y enseguida me metí a la cama con Ewan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes? Te extrañé demasiado, extrañaba verte al despertarme - me dijo mientras me abrazaba por la cintura.&lt;br /&gt;-Yo también, era difícil pensar que no estabas conmigo. Me angustiaba saber que no te vería de nuevo - le dije.&lt;br /&gt;Ewan me dio un beso dulce al que respondí con la misma dulzura. Comencé a quitarle la playera que tenía. Ewan no tardo en desabrochar mi blusa. Una vez más volví a mirar su pecho, pero ahora era diferente, tenía cicatrices. Ewan levantó mi cara y me besó profundamente, no dí importancia a sus cicatrices y continué. Al no tener ni una sola prenda encima de nosotros, Ewan me miró a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lastimarémos al bebé, ¿cierto?&lt;br /&gt;-No, Ewan. Sólo trata de no hacer ruido, por Evan - respondí&lt;br /&gt;-Perfecto - dijo con una sonrisa de lado que se dibujaba en su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan se sentía libre al momento que le dije que no lastimaríamos al bebé y me besó. Hice que Ewan pudiera sentir mis tiernas caricias que recorrian su cuerpo. Ewan se percató de mis intensiones y se dejó llevar. Comencé a besarlo de su boca y bajé por su cuello, su piel era suave. Sentía las manos de Ewan tocar mi espalda y me volteo. Toqué sus brazos y sentí su gran cicatriz, la miré y pensé en lo que vivió Ewan estando en la guerra y que justo en ese instante, estaba tranquilo y relajado. Era el mejor hombre de mi vida, mi esposo y el padre de mi hijo y mi próximo hijo. Sentía a mi esposo nuevamente y lo disfruté más que la última vez. Cada respiración que escuchaba de Ewan, la disfruté. No nos importó nada y olvidamos el mundo en el que vivíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente Evan nos despertó, tenía hambre. Ewan dijo que saldríamos a desayunar algo. Evan celebró y fue a cambiarse la ropa que tenía. Nos preparamos para salir a desayunar. Fuimos a comprar piezas de pan, las más baratas por el poco dinero que teníamos. Regresamos al edificio, Ewan quería que conociera a Alan, su amigo en la guerra. Nos encontramos con Alan pero no habrían buenas noticias.&lt;br /&gt;-Le caerás bien, ya lo verás - dijo Ewan con una sonrisa&lt;br /&gt;- Eso espero - dije.&lt;br /&gt;-¡Alan, hermano! - gritó Ewan mientras Alan corría para acercarse a nosotros&lt;br /&gt;-¡Hola!&lt;br /&gt;-Alan, quiero presentarte a mi mujer y mi hijo. Klein y Evan.&lt;br /&gt;-Hola Alan, mucho gusto, Klein Grimmes.&lt;br /&gt;-El gusto es mio, Klein. Un placer conocerte y conocer a Evan - dijo mientras miraba a Evan - Ewan me ha contado muchas cosas de ustedes y me alegro de conocerlos.&lt;br /&gt;-Igualmente - respondí.&lt;br /&gt;-Si me disculpan. Ewan, ¿tienes un minuto?&lt;br /&gt;-Sí, claro - dijo Ewan con preocupación - ¿Qué pasa?.&lt;br /&gt;-Tengo malas noticias.&lt;br /&gt;-Dime, quiero saber.&lt;br /&gt;-Volveremos a la guerra - dijo.&lt;br /&gt;-¿Y la otra? - perguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Albert...murió - respondió Alan con tristeza - Sucedió esta madrugada, perdió demasiada sangre y murió.&lt;br /&gt;-Santo Dios - dijo Ewan atónito. Regresó para decirmos que todo volvería a cambiar de nuevo.&lt;br /&gt;-¿Qué pasó? - pregunté.&lt;br /&gt;-Me voy - respondió.&lt;br /&gt;-¿Justo ahora?.&lt;br /&gt;-No lo sé, creo que sí - dudó.&lt;br /&gt;-¿Irémos a Brugge sin tí? Ewan...no, yo no puedo ir sin tí.&lt;br /&gt;-Tienes que hacerlo, podrás, ¿de acuerdo?.&lt;br /&gt;-De acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podía ir sin Ewan a Brugge, pero no quería ir por Thomas, no le dije nada a Ewan para no preocuparlo, bastante tenía con saber que volvería a batalla. Esa misma noche Ewan partiría de nuevo a la guerra. Evan y yo iríamos nuevamente solos hacia Brugge. Antes de que tomaramos caminos diferentes, Ewan le dio un presente a Evan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Evan, ven aquí, hijo - dijo Ewan.&lt;br /&gt;-Dime, papá.&lt;br /&gt;-Tóma - Ewan le dio un casquillo doblado que iba envuelto en un pañuelo sucio. Lo puso en la mano de Evan.&lt;br /&gt;-¿Qué es? - preguntó Evan.&lt;br /&gt;-Es un casquillo, está doblado. Fue de mi primer disparo en batalla. ¿Sabes? Es algo significativo para mi y quiero que tú lo tengas, ¿podrás guardarlo hasta que yo vuelva?&lt;br /&gt;-Sí - dijo Evan con una gran sonrisa en su cara.&lt;br /&gt;-Bien, cuídate, hijo. Te quiero.&lt;br /&gt;-Yo también, papá - respondió Evan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan se retiró y no miró atrás pues iba llorando. El casquillo que le dio a Evan fue de su arma, una BAR que uso en su primera batalla. Ewan quería que su hijo tuviera algo significativo para él y que lo recordara, no tenía una regalo en especial así que optó por darle un casquillo doblado, algo sencillo pero con mucho valor. Me despedí de Ewan, me dijo que me cuidara y que pronto volveríamos a vernos, que él no podía morirse sin antes ver a nuestro bebé.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-6051631411198181777?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/6051631411198181777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=6051631411198181777' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6051631411198181777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6051631411198181777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/captulo-x-dpart.html' title='Capítulo X // Départ'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-5118419963343460587</id><published>2008-06-16T15:25:00.000-07:00</published><updated>2008-06-17T21:27:28.830-07:00</updated><title type='text'>Capítulo IX // Kortrijk</title><content type='html'>&lt;div&gt;Tuvimos un largo día de camino, para no aburrirnos, Thomas y yo platicamos de todo. Supe muchas cosas de él y él supo cosas de mí. Al mirar a Thomas, sentía que su mirada no era la misma que cuando salimos de la aldea, lo noté cuando me avisó que habíamos llegado a Bélgica.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;-Llegamos, Klein - dijo con una sonrisa en sus labios.&lt;div&gt;-¡Viva! - gritó Evan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Muchas gracias, Thomas. No sé como pagarte, ya no tengo dinero - le dije.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-No te preocupes, así déjalo. Estamos en Kortrijk.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿En dónde? - preguntó Evan con demasiada curiosidad.&lt;/div&gt;-Es una ciudad de Bélgica, lejos de ataques. Aquí será más fácil que lleguen a Brugge y luego a Oostende ahí podrán desembarcaran a Inglaterra&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Ese es nuestro acuerdo, Evan. El que hice con tu papá - le dije a mi hijo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Eran casi las siete de la noche, buscamos en donde poder quedarnos. Thomas nos ayudó a buscar algo seguro. Las calles se veían tranquilas, muy turístico, todo era relajado y la gente parecía amable. Pronto llegamos a una casa, era la casa de la hermana de Thomas. Alicia nos recibió no muy bien, era una mujer amargada. Evan y yo saludamos pero no respondió, Thomas entró a la cocina con ella y pareció decirle que fuera amable con nosotros. Alicia salió y preparó algo de cenar para todos. Después preparó una cama en donde yo dormiría con Evan. El ambiente con Alicia no era muy bueno y tan pronto como terminó de cenar, salió a la calle.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Disculpa, Klein. Es algo amargada y no muy amable.&lt;/div&gt;-No te preocupes, mañana nos iremos, buscaremos un lugar en donde no podamos molestar a alguien -le dije.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-No, no es molestia. ¿Sabes? Quiero que te quedes aquí, estás a salvo de todo - me dijo mirándome a los ojos.&lt;/div&gt;-Thomas, no quiero molestar, ella no tiene la culpa de que estemos Evan y yo aquí - le dije evitando sus miradas. Thomas se acuclilló a la altura de Evan y le dijo que en la parte de atrás había un balón, Evan se emocionó y salió corriendo.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Si querías que Evan no estuviera aquí para que no escuchara nuestra conversación, le hubieras dicho la verdad, mi hijo entiende y no pone ningun pero si le hablas con la verdad - le dije.&lt;/div&gt;-Lo siento pero quiero decirte algo importante - tragó saliva y dijo - Klein, estoy enamorado de ti.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No sabía que decirle, me dejó helada. Me di la vuelta y no sabía cómo actuar.&lt;/div&gt;-Klein, lo siento, no fue mi intención enamorarme de ti. Es sólo que tú...cuando estábamos en la camioneta y todo lo que me contaste, no sé que pasó pero...me gusta estar a tu lado, eres muy linda y quiero que estés conmigo.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Thomas, no puedo. Tengo a mi esposo, mi hijo y un hijo en camino. No puedo, lo siento. Mañana me iré con Evan - dije.&lt;/div&gt;-No, no, no te vayas - suplicó. No dije nada y salí con Evan a la parte trasera de la casa. Thomas se quedó pensando en la casa.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Al día siguiente Evan y yo salimos a buscar algo de comer y un lugar en donde quedarnos o buscar un transporte que nos llevara a Brugge pronto. Caminamos hasta un puente y nos quedamos a descansar por un momento. Evan jugaba con las palomas que estaban cerca, estaba tan divertido que al voltear rápidamente una paloma casi choca con él, Evan la evadió pero cayó sentado al suelo y enseguida vi sus piernas al aire, corrí a él, iba riéndome y al verlo tirado al suelo estaba muerto de risa. Después de lo que pasamos en la entrada de Trois Domaines ver muerto de risa a Evan me hizo sentir tranquila y supe que Evan estaba bien después de traumante ataque.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;-¡Mira mamá! - gritó Evan, señalando unos camiones militares&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Son camiones militares, Evan - le dije mientras sacudía el polvo que tenía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;-¿Mi papá está ahí? ¿Podemos ir a ver? Dí que sí - dijo Evan&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-No lo sé - le dije con mirada juguetona.&lt;br /&gt;-Por favor, mamí. Sólo un ratito, no nos tardarémos mucho - insitió Evan&lt;br /&gt;-Está bien, sólo por un rato, ¿de acuerdo? - dije.&lt;br /&gt;-¡Sí!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminabamos hacia donde los soldados bajaban de los camiones, antes de cruzar la calle, ví que Thomas venía hacia nosotros, no quería verlo ni mucho menos hablar con él así que apresuré el paso, cruzamos la calle y mucha gente comenzó a llegar, la calle estaba infestada de gente, era casi imposible caminar. De pronto sentí que Thomas tomó mi hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Klein, espera. Quiero hablar contigo - me dijo.&lt;br /&gt;-Thomas, ahora no podemos hablar. En la tarde hablarémos - le dije. Thomas maldijo y caminó detrás de nosotros.&lt;br /&gt;-¿Es ése mi papá?.&lt;br /&gt;-¿Tu papá...? No creo...es... - Evan interrumpió gritando.&lt;br /&gt;-¿Papá?...¡Papá! ¡Papá! - gritó y de pronto se soltó de mi mano.&lt;br /&gt;-¡Evan! ¡Evan! - grité y corrí tras él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era dificil moverse entre tanta gente pero no perdía de vista a mi hijo. Evan, siendo tan pequeño se podía mover fácilmente entre tanta gente. Mientras corría tras Evan, me preguntaba a mi misma si Ewan estaría en Bélgica, me preguntaba cómo era que Evan pudo ver a su papá y si sería él. De pronto no ví a Evan, buscaba su abrigo café y su boina pero no estaba. Me detuve y sentí como si me hubieran paralizado, pensé que mi hijo había sido robado y derrepente ví a Ewan. Lo ví bajar del camión, no lo creía. Ewan sonrió y c agachó para abrazar a Evan. Caminé hasta ellos y Ewan me vió, su sonrisa desapareció y corrió a mí. Nos abrazamos tan fuerte que supe que no era un sueño. Ewan me tomó por mis mejillas y me miraba. No pude evitar llorar y nos besámos. Sentir sus labios otra vez me ponía muy feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ewan...estás bien, no puedo creerlo...te extrañé tanto - le dije tartamudeando.&lt;br /&gt;-Yo también, no sabes lo feliz que estoy al verlos de nuevo y de sentir...a mi bebé - dijo mientras baja a Evan de sus brazos. Se acuclilló y dio un beso en mi vientre - Estoy tan feliz de que vayamos a tener otro hijo, no sabes lo feliz que estoy.&lt;br /&gt;-Yo también, Ewan. Tuve miedo de perderte y verte me pone más feliz. Te amo, Ewan&lt;br /&gt;-Te amo - dijo Ewan mientras nos besábamos nuevamente y Evan nos abrazaba. Thomas nos miraba desde atrás y tan pronto como pudo se acercó. Sonreí a ojos de Ewan.&lt;br /&gt;-Ewan, mira. Quiero que conozcas a Thomas, él nos trajo hasta aquí - dije.&lt;br /&gt;-Hola Ewan, mucho gusto - saludó Thomas.&lt;br /&gt;-Hola Thomas, el gusto es mío. Gracias por traerlos hasta aquí - dijo estrechando la mano.&lt;br /&gt;-Por nada, Evan es muy buen niño y Klein es una buena mujer, tienes suerte de tenerlos Ewan.&lt;br /&gt;-Gracias - dijo.&lt;br /&gt;-Nos quedamos en casa de su hermana, Ewan - le dije - Evan y yo salímos a buscar un lugar en donde quedarnos para no molestar más a su hermana, vimos que los camiones militares llegaron y decidimos venir.&lt;br /&gt;-Así es y vaya sorpresa que nos diste a todos, Ewan - respondió Thomas.&lt;br /&gt;-Ahora me tocaba a mi darles una sorpresa - contestó Ewan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thomas se notaba molesto y dijo que tenía que irse. Se despidió de nosotros y dijo que nos esperaba a comer en casa de su hermana. Ewan nos llevó a un edificio en donde todos los soldados se hospedarían. Entramos a la habitación y Ewan acomodó su maleta. Habían dos camas pero el soldado que ocuparía la cama, murió en combate, así que podríamos quedarnos ahí juntos. Evan estaba feliz de ver a su papá nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por cuántos días te vas a quedar con nosotros, papi? - preguntó Evan.&lt;br /&gt;-No lo sé, Evan. Espero que muchos días - contestó Ewan.&lt;br /&gt;-¿Irás con nosotros a Inglaterra? -volvió a preguntar Evan.&lt;br /&gt;-No lo sé, hijo. Espero que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan pronto como Ewan terminó de arreglar sus cosas, salímos a recoger el dinero que el gobierno le da a Ewan por servirle. Con eso tendríamos para algo de comida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-5118419963343460587?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/5118419963343460587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=5118419963343460587' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5118419963343460587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5118419963343460587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/captulo-ix-kortrijk.html' title='Capítulo IX // Kortrijk'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-9089048011690472127</id><published>2008-06-12T22:24:00.000-07:00</published><updated>2008-06-16T15:33:43.999-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VIII // A Bélgica</title><content type='html'>Varios días pasaron desde que una pared cayera encima de Ewan. El pelotón no había avanzado debido a los pocos hombres que sobrevivieron. Alan entró a ver Ewan, se veía bien, sus heridas sanaban rápidamente y al ver a Alan, sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo te sientes? - preguntó Alan.&lt;br /&gt;-Adolorido - respondió.&lt;br /&gt;-Pero mejor que estar bajo una pared ¿no? - le dijo, ambos rieron.&lt;br /&gt;-Basta, no me hagas reír, me duele cuando rió.&lt;br /&gt;-Ewan, quiero que me perdones - dijo Alan.&lt;br /&gt;-¿Perdonarte? ¿Por qué? - preguntó Ewan confundido.&lt;br /&gt;-Toma, te llegó esto dos días después del ataque - le dijo Alan mientras le entregaba la carta que le mandé. Ewan miró a Alan y preguntó&lt;br /&gt;-¿Son buenas noticias?.&lt;br /&gt;-Sí, las mejores - dijo Alan seriamente.&lt;br /&gt;-Antes de que abra la carta, dime ¿por qué quieres que te perdone?.&lt;br /&gt;-La leí. No sabía si hacerlo o no, pero sabiendo que estabas mal decidí leerla por si sucedía algo saber que hacer, disculpame.&lt;br /&gt;-¿Conoces lo que es la privacidad, Alan? - preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Ewan, claro que sí pero...disculpame, no lo hice con el afán de...lo siento, viejo - dijo Alan apenado, Ewan lo miró enojado y Alan respondió a su mirada, de pronto una sonrisa se dibujó en cara de Ewan dando a entender que lo que preguntó fue una broma.&lt;br /&gt;-No tienes de que preocuparte, Alan.&lt;br /&gt;-Por un momento creí que había hecho mal en leerla - dijo al dar un respiro de alivio.&lt;br /&gt;-Gracias por recibirla - agradeció Ewan mientras abría el sobre. Ewan comenzó a leerla y Alan estaba al pendiente de su cara, quería saber cómo reaccionaba cuando supiera que sería papá nuevamente. Ewan fruncía las cejas, poco a poco dejaba de hacerlo y comenzaba a sonreír, la noticia lo puso contento, sonreía enseñando los dientes y miró a Alan.&lt;br /&gt;-Te dije que serían de las mejores noticias - respondió Alan con una sonrisa&lt;br /&gt;-No...no puedo creerlo, ¿está embarazada? ¿no estoy soñando?.&lt;br /&gt;-No, estás vivo y ¡seremos papás! - gritó Alan. Todas las personas que estaban alrededor de ellos voltearon al escuchar a Alan gritar. Ewan no dejaba de sonreír, estaba más que feliz y comenzó a hacer cuentas, dedujo que yo tendría unos dos o tres meses de embarazo. No podía creer que sería papá nuevamente y tenía ganas de verme, de verme embarazada nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron varias semanas y estaba algo preocupada, pues no recibía noticias de Ewan. Quería saber qué pensaba de nuestro embarazo. La señora Edna me decía que no me preocupara, por mi bebé. Pareciera que desde que supe que estaba embarazada, mi bebé se dejó notar y los síntomas eran más frecuentes, pero la señora Edna me ayudaba, ella era enfermera retirada. Una semana después recibí noticias de Ewan, supe lo de la pared, lo de Alan y Albert, me tranquilicé al saber que Ewan se recuperaba y que no avanzaría junto con su pelotón. Por mi parte, mi embarazo tendría unos tres meses y medio y una buena noticia llegaría a la aldea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mamá! ¡Mamá! - entró Evan gritando a la casa.&lt;br /&gt;-¡Hola! ¿Qué pasa, pequeñín?.&lt;br /&gt;-Mamá, un hombre dice que irá a Bélgica...¡A Bélgica, mamá!&lt;br /&gt;-¿Quién?&lt;br /&gt;-Allá afuera, corre, corre - me decía Evan mientras me empujaba para salir - ¡Ése señor! - señaló. Me acerqué y dije.&lt;br /&gt;-Buenas tardes.&lt;br /&gt;-Dígame, dama - me saludó.&lt;br /&gt;-Escuché que irá a Bélgica, ¿es cierto?&lt;br /&gt;-Así es, partiré hoy por la tarde ¿por qué? - preguntó.&lt;br /&gt;-¡Iremos a ver a mi abuela a Bélgica! - gritó Evan feliz.&lt;br /&gt;-Ohhh ya veo, ¿quieren que los lleve? - volvió a preguntar.&lt;br /&gt;-Bueno...si no será molestia... - dije casi tartamudeando.&lt;br /&gt;-¡Claro! Así tendré quien me haga compañía - dijo el joven mientras despeinaba a Evan.&lt;br /&gt;-Somos tres, no importa, ¿cierto? - dijo Evan.&lt;br /&gt;-¿Tres? - preguntó con confusión&lt;br /&gt;-¡Sí! Mi mami va a tener un bebé - dijo con una sonrisa.&lt;br /&gt;-¡Evan! - grité insinuando que debía guardar silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven tendría 25 años, un año menos que yo. Judío, pero su aspecto no era al de un judío. Era alto y delgado, tenía ojos azules y su cabello era castaño. Llegó a la aldea para visitar a su mamá. Thomas, era viudo, su esposa fue llevada a un campo de concentración y murió allí. Era un buen hombre, pero reflejaba tristeza.&lt;br /&gt;Evan y yo regresamos a empacar las pocas cosas que teníamos, Edna no quería que nos fueramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De verdad se van? - dijo la señora gorda.&lt;br /&gt;-Sí, Edna. Tengo que llegar a Bélgica, ahí será más fácil escapar a Inglaterra y estaremos muy seguros.&lt;br /&gt;-Pero aquí están bien, tienen comida, tienen ropa, una cama y agua tibia para bañarse - dijo limpiándose los ojos.&lt;br /&gt;-Lo sé y te agradezco la ayuda que me diste estos meses, te lo agradezco, Edna - tomé la mano de ella y la abracé. Evan se dio cuenta y también corrió a abrazarnos. Edna lloraba y su hijo, Henrry, también lloraba.&lt;br /&gt;-No te vayas, Evan. ¿Con quién jugaré? - preguntó Henrry.&lt;br /&gt;-Pues, ¿sabes? Lo siento mucho, pero tengo que ver a mi abuela, prometo venir a verte, ¿de acuerdo? - dijo Evan, su mano estaba en el hombro de Henrry.&lt;br /&gt;-Que no se te olvide, es una promesa eh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes del atardecer, escribí una carta a Ewan diciendole que nos ibamos a Bélgica, le expliqué quien nos llevaría y que estabamos bien, que no se preocupara por nosotros. Terminé y fui a ponerla al buzón con la esperanza de que le llegara a Ewan.&lt;br /&gt;Comímos por última vez con Simon, Edna y Henrry. Evan y yo estabamos felices, iríamos a Bélgica y luego a Inglaterra, estaríamos tranquilos y solo esperaríamos a Ewan para volver a estar juntos y con nuestro bebé. Terminamos de comer y salímos, Thomas nos esperaba en su camioneta color gris, era vieja y sucia pero aguantaría hasta Bélgica. Subimos nuestra única maleta y nos despedimos. Abordamos la camioneta y partimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que...irá a Bélgica - dijo Thomas.&lt;br /&gt;-Sí - respondí.&lt;br /&gt;-El clima es muy frío por allá, antes de llegar pasaremos a recoger unos abrigos para ustedes.&lt;br /&gt;-No, no tienes que hacer eso por nosotros, Thomas. Los que llevamos nos servirán - dije.&lt;br /&gt;-No le diré nada, cuando menos vea tendrán abrigos nuevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thomas y yo platicamos para no aburrirnos. Evan se durmió en mis piernas, el camino era largo y mucha conversación abriría la confianza.&lt;br /&gt;Ewan también recibió buenas noticias. Los doctores tenían muy buenas esperanzas de su salud, se recuperaba muy bien y pronto saldría de la camilla para comenzar a caminar. Alan llegó con Ewan y le dijo que sus pelotón regresaría a Bélgica, debido a las bajas de soldados. No tenían soldados para seguir avanzando y que otra compañía avanzaría por ellos. Ambos festejaron y estaban felices. Ewan pensó en irme a buscar a la aldea, tenia ansias de verme y sentir a nuestro bebé, tenía ganas de abrazar a Evan y jugar con él. Alan quería ver a su esposa y saber cómo seguía el embarazo, ver a su mamá y hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Iré a buscar a Klein y Evan...y a mi bebé, por supuesto - dijo Ewan emocionado.&lt;br /&gt;-Sé la felicidad que sientes, ¿sabes? podrías conocer a mi esposa y yo podría conocer a tu esposa y tu hijo, ¿qué te parece? - dijo Alan.&lt;br /&gt;-Me parece perfecto - dijo Ewan sonriendo. Tres días pasaron, Ewan recibió mi carta en donde le decía que Evan y yo ibamos a Bélgica, era seguro el viaje, puesto que Thomas no parecía judío, mucho menos Evan y yo, así que estaríamos algo seguros. Nos encontraríamos en Bélgica, yo no lo sabía pero Ewan sí, ahora era tiempo de que Ewan me diera una sorpresa a mí. Ewan pudo caminar, Alan estaba feliz de ver a su amigo recuperarse. Fueron a ver a Albert, no se recuperaba, estaba delicado y perdió demasiada sangre. Albert no tenía muchos días de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Albert...Soy Ewan, recuperate pronto, viejo - le dijo al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan estaba triste por su amigo, pues lo había salvado de una muerte y rezaba a Dios para que se recuperara. Alan y Ewan tan pronto como pudieron, partieron a Bélgica para olvidarse de alguna manera de la guerra y ver a sus seres queridos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-9089048011690472127?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/9089048011690472127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=9089048011690472127' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/9089048011690472127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/9089048011690472127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/captulo-viii-partiendo-blgica.html' title='Capítulo VIII // A Bélgica'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-6085415114775367628</id><published>2008-06-12T18:48:00.000-07:00</published><updated>2008-06-12T22:18:34.348-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VII // Promesas</title><content type='html'>Tres días habían pasado desde Ewan recibió mi primera carta pero durante ésos tres días, se enteró que los alemanes destruyeron gran parte de los suburbios. Algo le decía que estábamos bien. Ewan y su pelotón entraron a unos edificios abandonados, se instalaron y pasarían la noche ahí. Nuevamente el cartero llamó a los soldados que tenían correo y Ewan obtuvo otra carta de mí, estaba feliz de saber que seguíamos con vida y leyó con emoción. Supo que fuimos atacados por los alemanes y salimos con vida, le dí la dirección de la aldea en donde podría escribirnos y no tardó en hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasarían varios días que Ewan escribió y por fin recibí una carta de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;'Klein:&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;No sabes lo feliz que estoy por saber que Evan y tú están bien. Las cosas por aquí están difíciles, no podemos entrar tan fácil a Alemania. Varios soldados que conocí en el campo han muerto, a Marcus lo hirieron en la pierna y no pudo caminar. A Alan, espero que lo recuerdes, lo hirieron en el abdomen, pero está bien. A mí se me incrustó un metal en el brazo y estoy bien. Tengo muchas ganas de abrazarlos y besarlos. Quiero que te quedes en ésa aldea para cuando yo vuelva. Quiero encontrarlos con vida y no quiero que salgas por ningún motivo de ahí. Sé que es peligroso porque vives con judíos, si algo sale mal, no dudes en escribirme, por favor.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;Te amo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ewan G. G.'&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Al recibir la carta dudé en escribirle sobre mi embarazo, no quería preocuparlo pero Evan notó mi preocupación.&lt;br /&gt;-¿Estás triste? - preguntó Evan&lt;br /&gt;-No, hijo. ¿Por qué? - le dije.&lt;br /&gt;-No lo sé, tu mirada es triste. Oye mamá, ¿voy a tener un hermanito? - preguntó.&lt;br /&gt;-¿Quieres tener un hermanito? - pregunté.&lt;br /&gt;-Sí, para jugar con él.&lt;br /&gt;-Tendremos que esperar unos meses más, ¿qué te parece? - dije sonriendole&lt;br /&gt;-¿Y mi papá sabe que voy a tener un hermanito?.&lt;br /&gt;-Evan, ve a lavarte las manos para cenar, ¿de acuerdo? - respondí.&lt;br /&gt;-De acuerdo, pero...no contestaste mi pregunta - dijo.&lt;br /&gt;-Evan, por favor, hazme caso y ve a lavarte las manos - dije enojada&lt;br /&gt;-Está bien - respondió Evan bajando la cabeza y saliendo a lavarse las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supe que estuvo mal responderle de tal manera así que salí a pedirle una disculpa.&lt;br /&gt;-Evan - dije.&lt;br /&gt;-Mande, mamá - respondió aún con la cabeza abajo. Me arrodillé frente a él y le alcé la cara.&lt;br /&gt;-Evan, siento haber contestado de mala manera - le dije mirándolo a los ojos. Se quedó callado y volvió a bajar la cabeza - Evan, no bajes la cara, hijo.&lt;br /&gt;-Estás enojada conmigo - dijo.&lt;br /&gt;-No, hijo, no lo estoy, es sólo que no quería contestar tu pregunta - añadí&lt;br /&gt;-¿Por qué? - preguntó.&lt;br /&gt;-Porque no quiero decirle a tu papá que vas a tener un hermano&lt;br /&gt;-¿Por qué se lo ocultas? - preguntó algo enojado.&lt;br /&gt;-Por que no quiero preocuparlo, pero le diré, cuando lo veamos -&lt;br /&gt;-Ya no lo veremos nunca&lt;br /&gt;-¡Evan! ¿Por qué dices eso? ¡Claro que vamos a ver a tu papá!&lt;br /&gt;-Henrry me lo dijo. ¡Me dijo que mi papá está en la guerra, que moriría y jamás lo volvería a ver! - gritó mientras lloraba&lt;br /&gt;-No, Evan, tu papá no va a morir, lo veremos cuando ésto termine y regresaremos a nuestra casa, te lo prometo - dije abrazándolo.&lt;br /&gt;-Te quiero, mamí.&lt;br /&gt;-Yo también Evan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan descansaba mirando las estrellas junto con Alan y Albert.  Alan estaba triste por su hijo y su esposa, comenzó a decirle a Ewan y Albert que si algo le pasara, que le dijera a su esposa que llamara a su hijo 'Alan' como él. Ewan dijo que eso se lo diría él personalmente, Albert no sabía que decir, era algo tonto con alentar a la gente.&lt;br /&gt;-Ewan, prometeme que le dirás a mi esposa si muero.&lt;br /&gt;-No vas a morir, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;-¿Quién me lo asegura? - preguntó Alan con enojo.&lt;br /&gt;-Yo - respondió Ewan - y tú me asegurarás la vida a mí, para eso estamos, hermano.&lt;br /&gt;-Para eso estamos - dijo Albert.&lt;br /&gt;-Quiero ver a mi hijo, quiero conocerlo y quiero que él me conozca a mí.&lt;br /&gt;-Por eso tenemos que salir de ésta mierda de guerra y acabar con los estúpidos alemanes -dijo Ewan encendiendo un cigarro.&lt;br /&gt;-Ambos le contarán a sus hijos las hazañas que vivieron durante la guerra - dijo Albert.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras seguían conversando, un misil caería en el edificio cerca. Rápidamente tomaron sus armas y se escondieron, no sabían de donde provenían los ataques. Ewan subió por las escaleras y buscó de donde salían los misiles, venían del frente. Alertó a todo el pelotón y salieron rápido de la zona roja, Ewan volvió a mirar por el hueco de la pared, vio venir una bomba directamente a él. Sintió la explosión en su pecho, cerró los ojos y se perdió del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¿Y Ewan?! -preguntó Alan.&lt;br /&gt;-¡No lo sé! ¡Ví que subió hacia las escaleras traseras! - respondió Albert&lt;br /&gt;-¡¿Escaleras?! ¡Mierda! ¡Atacaron por detrás y Ewan estaba ahí! - gritó Alan.&lt;br /&gt;-¡¿A dónde diablos vas?!.&lt;br /&gt;-¡A buscar a Ewan! - gritó.&lt;br /&gt;-¡Quédate aquí y ayúdame, Ewan se las arreglará solo! ¡Lo conocemos! - gritó Albert. Tenía razón, Ewan era inteligente y si algo sucedía él podría, pero si estaba en la guerra, la suerte era importante para todo. El edificio se derrumbaba, el pelotón salió de ahí y corrió en busca de refugio. Albert y Alan corrían y de pronto, Albert cayó&lt;br /&gt;-¡Albert! ¡Albert! - gritó Alan&lt;br /&gt;-¡¡Mi pierna!! ¡Ahhhh!! -se quejaba Albert, una bala perforó su rodilla. Alan corrió hasta donde estaba su amigo y lo jaló a salvo.&lt;br /&gt;-¡Mierda, duele! - gritaba Albert - ¡Méeeedico!&lt;br /&gt;-Tranquilo, viejo, estarás bien - alentaba Alan, pero la herida era profunda y no dejaba de sangrar.&lt;br /&gt;-¡Alan! ¡Alan! ¡No quiero morir! - gritó.&lt;br /&gt;-¡Eso no pasará! - le respondió Alan, volvió en posición de ataque y continuó disparando. Albert se estaba desangrando, una segunda bala le dio en el muslo afectando arteria principal y aún no lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mataban más alemanes que ingleses. Volvieron a ganar pero las bajas de soldados ingleses eran demasiadas. Un médico atendía a Albert pero estaba muy mal, la morfina no ayudaba a su dolor, Albert pensaba que si no moría por la herida, moriría del dolor, era insoportable. Entre dos soldados más llevaron a Albert a una camilla, el médico intentó limpiar la herida, rompió su pantalón y se percató de un segundo hoyo en su muslo, Albert no estaba muriendo por su rodilla, sino porque se desangraba. Rápido ató un trapo a su muslo para detener el sangrado pero no se sabía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Alan buscaba a Ewan, preguntaba a cualquier soldado si lo habían visto pero ninguno lo vio. Regresó al edificio caído y entre tanto escombro se imaginaba lo peor. Gritó el nombre de Ewan con la esperanza de que éste lo escuchara, pero no fue así. No se podía imaginar a Ewan muerto. Fue en las escaleras traseras en donde Alan encontraría un pedazo de pared caído, miró con atención y una bota se asomaba. Alan no tardó e intentó alzar la pared que mataba a Ewan, con desesperación intentaba algo que no podía, se imaginaba el dolor que se sentiría sofocarse por tener demasiados kilos encima. Alan no sabía que hacer y lloraba con angustia. Regresó al pelotón y pidió ayuda.&lt;br /&gt;-¡Ayuda! ¡Ewan está atrapado! - gritó desesperado y cuatro o cinco soldados siguieron a Alan - ¡A la cuenta de tres! ¡Uno...dos...tres! - contó Alan y lograron alzar la pared que cubría a Ewan.&lt;br /&gt;-¿Está muerto? - preguntó un soldado&lt;br /&gt;-¡No puede estar muerto! ¡Ewan, responde! - gritaba Alan mientras miraba a Ewan.&lt;br /&gt;-Una baja más - dijo otro soldado retirandose del edificio caído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan no lo creía, no quería aceptar que Ewan estaba muerto, se arrodilló a Ewan y le pidió disculpas.&lt;br /&gt;-Ewan, disculpame por no poder salvarte. No...no sabía que estabas atrapado - dijo mientras buscaba en el cuello de Ewan la cadena con su placa - te juro que le diré a tu hijo lo valiente que fuiste y le enseñaré Francés como tú pudiste haberlo hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan lloraba en silencio, un soldado, Roger, palmeaba la espalda de Alan mientras éste pensaba en cómo me miraría a mí cuando me entregara su placa, sin darse cuenta Ewan movió la mano intentándo decir que no estaba muerto, pero sí mal herido. Alan se levantó, limpió sus ojos y junto con Roger, se marcharon. Ewan quería gritar pero no podía, hizo un esfuerzo mayor por mover alguna parte de su cuerpo pero no lo logró, volvió a intentar y su pierna respondió. Alan y Roger giraron bruscamente y corrieron nuevamente a él, Ewan pudo abrir los ojos y Alan no lo creía, Ewan estaba vivo. Alan no sabía si reir o llorar.&lt;br /&gt;-Ewan, tranquilo viejo, estarás bien, no te muevas - dijo mientras Roger le ayudaba a cargarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo llevaron con el médico y estaba muy mal. La felicidad de Alan duró poco cuando se enteró que Albert había sido llevado de urgencias al hospital más cercano, las esperanzas no eran buenas y tenía pocas probabilidades de sobrevivir. Alan fue a ver a Ewan pero no lo dejaron pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Con una mierda! Quiero ver a Grimmes - dijo tomando por el uniforme a un soldado de guardia.&lt;br /&gt;-Ya le dije que no puedo dejarlo entrar, lo siento - insistió el soldado. Alan se resignó y salió a fumar. No sabía cómo estaba Ewan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después del ataque, una carta llegó a nombre de Ewan de parte mía, pero ya no estaba en el pelotón. Alan recibió la carta por Ewan, pidió perdon a Dios y la leyó.&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;'Ewan:&lt;br /&gt;Las buenas noticias llegaron, Evan y yo estamos bien. Estoy tan feliz de poder escribirte. La vez pasada Evan y yo discutimos, le contesté de mala manera y luego le pedí disculpas. Evan me dijo que Henrry, el hijo de la señora Edna, insinuó que jamás te volveríamos a ver y que te morirías. Evan lloraba por no volver a verte, pero lo calmé como sabemos hacer. Las cosas están tranquilas y ¿sabes algo? te tengo una muy buena noticia, no sé en dónde te encuentres pero tienes que saber que serás papá nuevamente. Sí, Ewan. ¡Estoy embarazada!. Fue de la noche antes de la guerra, ¿lo recuerdas?. Evan también está feliz. Yo dudaba en decirte, pero Evan dijo que tenías que saber que tendrá un hermano. No puedo creer que en vez de salvar a Evan, también salvaría a nuestro otro bebé en camino. No quiero que te preocupes por el bebé, estoy bien, estámos bien los tres; Evan, el bebé y yo. Tengo que irme, Evan tiene hambre.&lt;br /&gt;Te amo demasiado y ahora con un bebé tuyo creciendo dentro de mí, te amo mucho más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Klein G.'&lt;/blockquote&gt;Alan sonreía, su mejor amigo también tendría un bebé. Dudaba en decirle por la salud delicada de Ewan, pero debía saberlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-6085415114775367628?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/6085415114775367628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=6085415114775367628' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6085415114775367628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6085415114775367628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/vii-promesas.html' title='Capítulo VII // Promesas'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-804125920103827856</id><published>2008-06-11T17:29:00.000-07:00</published><updated>2008-06-12T15:34:32.076-07:00</updated><title type='text'>Capítulo VI // Sorpresa</title><content type='html'>&lt;div&gt;-¿Dormiste bien? - pregunté a Evan quien apenas abría los ojos. Lo llevaba cargando. &lt;/div&gt;-¿Dónde estamos? - preguntó levantando la cabeza y mirando a ambos lados.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Lejos del ataque - respondí.&lt;br /&gt;-¿Por qué nos atacaron? ¿Les hicimos algo?. &lt;/div&gt;-No, hijo, los alemanes están en guerra y atacaron los suburbios. Pero ahora estamos bien.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿A dónde vamos? - volvió a preguntar. &lt;/div&gt;-A buscar en dónde podamos quedarnos y comer algo - le dije mientras lo bajaba de mis brazos - a ver, déjame ver tu frente.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¡Ouch! - gruñó Evan - No toques, duele.&lt;br /&gt;-Tienes abierta la frente. ¿Te duele sólo cuando toco? -pregunté. &lt;/div&gt;-Sí, si no tocas no duele -me respondió con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Muy bien, creo que puedes aguantar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;La misma madrugada que recibimos el ataque de los alemanes, Ewan seguía intentando entrar a Alemania.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Alan, su amigo, conoció a un soldado nuevo, su nombre era Albert, un jóven de 18 años que había mentido sobre su edad para entrar a la guerra, tenía espíritu de ser valiente pero llevaba poca experiencia, temblaba al disparar su arma así que veía a Alan como un maestro del cual aprender. Entró al pelotón después de cruzar la frontera de República Checa y conoció a Alan cuando éste le regaló unas cuantas municiones. Alan y Albert hicieron muy buena amistad, platicaron de todo. Alan no tardó en señalar a Ewan como su otro gran amigo, Albert al ver a Ewan quedó impactado pues era muy parecido a su hermano muerto y le intrigaba saber cómo era Ewan. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;-Ewan, quiero presentarte a Albert - dijo Alan.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Hey Albert, ¿cómo va? - dijo Ewan fríamente. &lt;/div&gt;-Hola, todo bien ¿y tú? - preguntó Albert intentando ser amable pero Ewan no respondió, acomodó su arma y camino aprisa.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-No te sientas mal, Albert. ¿Sabes? Ewan está así desde que se enteró que los suburbios de París serían atacados por los alemanes, su esposa e hijo viven o vivían ahí - dijo Alan mientras palmeaba la espalda de Albert. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Ewan estaba enojado y triste por no saber de Evan y yo. Temía perdernos y jamás volver a vernos. Se sentía impotente al no poder ir a los suburbios.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mientras el pelotón caminaba por la madrugada, percataron de la presesencia de alemanes y no tardaron en abrir fuego contra ellos, rápidamente dos soldados del pelotón de Ewan cayeron muertos. Ewan los vió, se agachó y preparó su arma y tan pronto como pudo, disparo contra ellos. Los disparos pasaban cerca de Ewan quien podía escucharlos mientras pensaba si los alemanes nos habrían matado a Evan y a mí, Ewan recargó su arma y disparó con odio. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;-¡Estúpido alemán, hijo de puta! ¡Muere! - gritó Alan matando a un alemán de dos tiros.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¡Alan! ¡No tengo municiones! - gritó Albert. &lt;/div&gt;-¡¿Bromeas?! ¡No puedo darte más justo ahora! -respondió Alan.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Albert buscó en la mochila de Alan, sacó balas y recargó su arma. El odio de Ewan por los alemanes crecía, cada que disparaba avanzaba un paso hacia ellos sin saberlo. Albert notó lo que Ewan hacía, miró a sus alrededores y disparó antes de que un alemán matara a Ewan, le evitó la muerte. Ewan dejó de disparar y corrió a la zanja en donde Alan y Albert estaban. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;-¡Eres un idiota! ¡Casi mueres frente a ellos! - gritó Alan furioso.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¡Deja de cagarme y dispara! - respondió Ewan. Albert no sabía que decir, le incomodaba escucharlos pelear, de repente notó que algo había caído en su zanja y abrió los ojos tanto como pudo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡¡¡Granada!!! - gritó saliendo de la zanja a toda prisa. Ewan y Alan salieron a prisa, pero un pedazo de metal lastimaría a Ewan. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡Creo que me dieron! ¡Diablos! - dijo Ewan tratando de soportar el dolor. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¡Médico! - gritó Albert para ayudar a Ewan.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡No necesito un...! - dijo mientras se acomodaba para disparar nuevamente pero no llegó a la última palabra, ya que una bomba caería en los árboles donde se refugiaban. Ewan sacudió su cabeza y quedó sordo. Su brazo lo mataba, el dolor era insoportable y supo que algo malo le sucedió. Se quedó quieto por un momento, miró a ambos lados pero Albert no estaba, la bomba los separó. Ewan tomó fuerzas para salir a disparar nuevamente, a pesar de la herida tan grave que tenía, poco a poco su dolor disminuía. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Los disparos se escuchaban cada vez más lejos. Y Ewan supo que habían derrotado a los alemanes, escuchaba a sus compañeros reírse y gritar groserías a los alemanes que escapaban corriendo. Se recargó en un árbol, sacó un cigarro y lo encendió.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Estás bien? - dijo Alan - Oh dios, mira tu brazo &lt;/div&gt;-¡Diablos! El metal se incrustó más después de que la bomba cayera sobre mi y sobre Albert - dijo mirando la herida.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-¿Dónde está Albert? - preguntó Alan mientras rompía el uniforme de Ewan. &lt;/div&gt;-No lo sé, no lo ví después de que la bomba cayera, nos separó.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Iré a buscarlo, un médico vendrá a verte - dijo Alan saliendo en busca de Albert. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Albert se encontraba tirado boca arriba a pocos metros de donde estaba Ewan&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- ¿Albert? ¿Estás bien?. &lt;/div&gt;-De maravilla, viejo -respondió.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ewan llevaba vendado su brazo después de que le sacaran el metal que se le incrustó, vio a Albert y se acercó a él. &lt;/div&gt;-Gracias - dijo.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Por nada - respondió Albert - me enteré de lo de tu esposa y tu hijo. &lt;/div&gt;-Sí, aún no sé si están con vida, espero que sí y que los imbéciles de los alemanes no ataquen - respondió Ewan mientras miraba al cielo.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Espero lo mismo. Sabes que cualquier cosa, aquí estoy -dijo Albert &lt;/div&gt;-Gracias - dijo Ewan estrechando la mano con Albert.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Soldado Grimmes. &lt;/div&gt;-Sí, señor - respondió Ewan.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-El teniente quiere verlo - dijo un soldado quien dio media vuelta. Ewan lo siguió. El teniente Woley estaba esperando a Ewan.&lt;/div&gt;-Soldado Grimmes -dijo el teniente&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Sí, señor.&lt;br /&gt;-¿Supo lo que hizo hace unos momentos mientras disparaba? -preguntó el teniente.&lt;br /&gt;-No, señor. Lo hice sin intención - se defendió Ewan.&lt;br /&gt;-¿Sin intención? ¡Fue peligroso, soldado Grimmes! ¡Se acercó a los alemanes! - le gritó el teniente a Ewan, casi escupiendo - ¡¿Quería morir, acaso?!&lt;br /&gt;-Lo siento, señor.&lt;br /&gt;-¡Aquí no se siente nada! ¿Es por su familia? ¿Es por la toma de los suburbios?&lt;br /&gt;-Señor...yo...- tartamudeó Ewan.&lt;br /&gt;-Sáquese eso de la cabeza y concéntrece, quiero su mente aquí y no con su esposa, ¿entendido?&lt;br /&gt;-Entendido, señor - respondió Ewan bajando la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Al amanecer Evan y yo seguíamos caminando para encontrar un pueblo. Iba respondiendo a todo lo que Evan me preguntara. Serían las 7 de la mañana cuando escuché a alguien venir. Jalé a Evan y nos escondimos en unos arbustos, al mirar era un campesino, tenía aire de ser judío. No sabía si salir a pedirle ayuda o quedarme escondida hasta que se fuera, pero cuando me vi estaba saliendo de los arbustos.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;-¡Buenos días! - saludé. El hombre se asustó pero en pocos segundos el miedo se fue.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;-Buenos días, señora, ¿puedo ayudarle en algo? - preguntó con acento raro.&lt;br /&gt;-Sí, busco un pueblo cerca de aquí, mi hijo y yo necesitamos comer algo - dije mientras Evan salía de los arbustos.&lt;br /&gt;-Claro que sí, hay una pequeña aldea, todos somos judíos, espero que no le incomode, usted no parece ser alemana ni judía.&lt;br /&gt;-No, no somos alemanes, somos ingleses, vivíamos en los suburbios pero los alemanes atacaron ésta madrugada y escapamos.&lt;br /&gt;-Ohhh ya veo - dijo el señor - entonces fue cierto. Vengan por aquí.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;El hombre era delgado, tendría unos 50 años, barba y cabello blanco. Llevaba un perro que era flaco de color café. Llegamos a la aldea y varias personas nos miraban con rareza, el señor Simón nos dirigió hasta su casa en donde su señora Edna nos recibiría. Edna era una mujer grande y gorda pero muy amable, usaba trapos en la cabeza y reía sin parar. Simón le contó lo que nos pasó a Evan y a mi, Edna miró a Evan y al ver su herida en la frente, fue por unos trapos y agua tibia. Curó a Evan, al parecer era una enfermera. Nos dio de comer y algo de ropa, la ropa que me dio era de su hija que había huido con un alemán y la ropa de Evan pertenecía a su hijo, Henrry. Tenía 10 años de edad y era un niño mal hablado y malcriado. Llevábamos tres días en la aldea, nos estábamos acostumbrando pero no podía quedarme ahí hasta que la guerra pasara. La señora Edna y yo platicamos demasiado, así que tomé confianza rápidamente. Cierto día decidí pedírle una pluma y papel para escribirle a Ewan.&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las cosas con Ewan parecían no estar bien, Ewan estaba aún más enojado y triste, cada vez se acercaban más a Alemania, las peleas que tenían la mayoría las estaban ganando, después del regaño que Ewan recibió, decidió no decepcionar a su teniente y comenzó a hacer mejor las cosas, de mala manera pero con buenos resultados. Su enojo y tristeza se irían cuando un cartero se unió al pelotón y comenzó a entregar cartas. Ewan esperó a que lo llamaran y al escuchar su apellido, corrió por la carta. Leyó el remitente y sonrió, no tardó en abrir la carta y leerla. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;           'Ewan:&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cariño, espero que estés bien y puedas leer esta carta. Evan y yo estamos bien, vamos rumbo a Bélgica para escapar de la toma de los suburbios. Mi madre vino a visitarnos, se fue y regresó alertándonos de los alemanes, no me fui con ella; me fui aparte, sólo con Evan. Te extrañamos mucho, Evan pregunta cuándo volverás, tiene ganas de verte. Estas cartas las dejé en la oficina de la entrada del suburbio, tal como me dijiste, así que estas noticias serán de tres, dos o un día de retraso. Aún no tengo dirección para que tu me escribas, yo lo seguiré haciendo para tenerte al tanto. En cuanto llegue a Bélgica, buscaré la manera de que me escribas. Cada parada que haga te escribiré una carta, ojalá no tarden en llegar, no te preocupes por nosotros. Te amo tanto, cuídate. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Klein G.'&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;Dobló la carta y se tranquilizó. Comenzó a pensar en un lugar tranquilo para Evan y para mí, en donde estuviéramos tranquilos, sin guerra. Ewan estaba feliz, pero ahora la tristeza se apoderaría de Alan, quién recibió una carta en donde decía que su esposa estaba mal por el embarazo y que el bebé estuvo a punto de nacer antes de los 9 meses. Su esposa Dana estaba en peligro como lo estaba el bebé. Ewan trató de ayudar a alentar a Alan, ahora Ewan tenía que ayudar a su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los días pasaban, ayudaba a la señora Edna a lavar ropa, de tal manera podría pagar lo que nos estaba dando. Comenzaba a sentirme mal, podría ser porque no había estado comiendo ni durmiendo bien, pero no era así.&lt;/p&gt;                    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;-¿Estás bien, niña? – preguntó Edna&lt;br /&gt;-Sí, es sólo que me siento cansada – respondí llevándome la mano a la frente.&lt;br /&gt;-Pues no te ves muy bien, eh.&lt;br /&gt;-Ya se me pasará – dije. La tarde caía y al colgar la ropa en una cuerda, sentí que el piso se movía, me desconcentré y caí al suelo. Desperté en cama y Evan estaba a un lado mío.&lt;br /&gt;-¡Mamá! ¿Cómo estás? – dijo Evan acercándose a mis ojos.&lt;br /&gt;-Bien, hijo. Estoy bien – respondí.&lt;br /&gt;-Ay niña, ¿sabes qué creo? – preguntó la señora Edna&lt;br /&gt;-Dígame.&lt;br /&gt;-Creo que estás embarazada, tienes todos los síntomas – dijo mientras me daba un té. Me preguntaba a mí misma si sería cierto, al principio lo negué pero al hacer memoria recordé que una noche antes de que Ewan se fuera a la guerra hicimos el amor. Ewan no lo sabía y tendría que decirle de alguna manera y pronto.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-804125920103827856?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/804125920103827856/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=804125920103827856' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/804125920103827856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/804125920103827856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/captulo-vi-sorpresa.html' title='Capítulo VI // Sorpresa'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-5062822628287517684</id><published>2008-06-11T11:39:00.000-07:00</published><updated>2008-06-11T17:02:05.618-07:00</updated><title type='text'>Capítulo V // Trois Domaines</title><content type='html'>Caminamos hacia la entrada principal de nuestro suburbio, Evan estaba cansado y arrastraba sin intención las bolsas que llevaba, decidí caminar más lento para que Evan no se cansara aún más. No tenía idea a donde ir y rezaba para que los alemanes no llegaran por donde Evan y yo caminabamos. Mi hijo no podía más y pidió que descansaramos un momento. Me daban ganas de cargarlo y seguir caminando pero por más que quisiera no podría con tantas cosas a la vez, así que descansamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Falta mucho, mami? -preguntó Evan.&lt;br /&gt;-No lo sé, espero que no, avanzamos algo de camino así que la entrada debe de estar cerca - le dije alentandolo a seguir caminando.&lt;br /&gt;-Dijiste que cuando mi papá regresara de servir al país, iríamos a ver a la abuela ¿mi papá regresó?.&lt;br /&gt;-No, Evan. Tu papá sigue sirviendo al país - dije, no quería seguir mintiéndole.&lt;br /&gt;-¿Cómo sirve al país? - preguntó nuevamente con la curiosidad que lo distinguía.&lt;br /&gt;-Ehhhhh...tu papá sirve...- pensaba si decirle la verdad o mentirle, pero no sabía cómo - tu padre...&lt;br /&gt;-¿Como un mesero?.&lt;br /&gt;-¿Mesero? - me pregunté. La imaginación de un niño de 6 años de edad puede impresionar demasiado - ¿Cómo es que te imaginas a tu papá de mesero, Evan?.&lt;br /&gt;-Sí, se pone un traje con moño y sirve de comer a los otros Ingléses como nosotros - respondió. No sabía si decirle que eso era exactamente lo que su padre hacía o decirle que había entendido mal.&lt;br /&gt;-Bueno, eso no lo sé, podríamos preguntarle cuando lo veamos ¿te parece bien?.&lt;br /&gt;-¡Sí!&lt;br /&gt;-Muy bien, ahora sigamos para ganarle tiempo al tiempo.&lt;br /&gt;-Sí que sí, ganar tiempo al tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, Ewan avanzaba hacia Alemania, habia cruzado la frontera de República Checa y por ahí entraría a atacar, ya que no pudieron entrar directamente por Polonia. La voz corrió rápidamente y varios soldados comentaban sobre la emboscada que Alemania haría a los suburbios de Francia. Alan no pudo evitar escuchar y preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Los alemanes atacaron los suburbios de París? -preguntó.&lt;br /&gt;-Aún no, pero lo harán. Medios pelotones irán a tomar los suburbios antes de que los alemánes, hijos de puta, lo hagan - respondió uno de los soldados presentes.&lt;br /&gt;-Gracias - dijo Alan y fue en busca de Ewan para avisarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan se encontraba platicando, bebiendo y fumando con otros soldados. Alan lo vió entre la multitud y corrió a él.&lt;br /&gt;-¡Ewan! ¡Ewan! - gritó.&lt;br /&gt;-¡Hey! ¿Qué pasa, viejo? - respondió Ewan dándole una palmada en la espalda.&lt;br /&gt;-Ewan, escuché que los alemanes tomarán los suburbios que están cerca de París.&lt;br /&gt;-¡¿Qué?! ¡¿Cuándo?! - gritó Ewan quién botó su cigarro al suelo y obligó a Alan a decirle lo que sucedía.&lt;br /&gt;-¡Tranquilo! No lo sé, dicen que pronto, aún no atacan. Medios pelotones ingléses irán a tomar los suburbios antes de que los alemanes lo hagan, tranquilo viejo. Tu esposa estará bien, no creo que se quede a correr el riego, ¿verdad?&lt;br /&gt;-Pero ¿si no saben y los atacan?, tenemos que avisarles - gruñó Ewan.&lt;br /&gt;-Oye, oye oye, si no lo supieran ahora estaríamos hablando de que atacaron, mas no que atacarán, relájate.&lt;br /&gt;-Tienes razón - dijo tranquilo.&lt;br /&gt;-¿Lo ves? Ahora busca tus armas que ésta noche partiremos.&lt;br /&gt;-Sí, yo te alcanzo - dijo mientras pensaba en cómo estaríamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué con Evan a la entrada de nuestro Suburbio &lt;em&gt;'Trois Domaines'&lt;/em&gt;. La gente se veía muy amable, pregunté a un comerciante que pasaba por ahí dónde encontraría las oficinas principales y el señor me señaló el rumbo. Entrámos a las oficinas y pedí información&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas tardes, una pregunta, ¿sabe si algún camión pasará por aquí con destino a Bélgica? - pregunté un tanto miedosa. Un señor gordo y con bigote blanco salió a responder.&lt;br /&gt;-Buenas tardes, no, por el momento ningún camión pasará, los recorridos han sido cancelados por el rumor de la emboscada a nuestros suburbios - dijo mientras revisaba notas en su cuaderno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí que mis esperanzas habían muerto, me sentí mal y pensé en por qué estaba haciendo todo ésto si ya no teníamos salida. El señor notó mi angustia.&lt;br /&gt;-Disculpe, señora. Por esa calle existe una casa de hospedaje, creo que podrá quedarse ahí mientras los camiones vuelvan nuevamente.&lt;br /&gt;-Muchas gracias - dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé mis cosas y a Evan, salímos para hospedarnos en la casa que nos habían dicho. Al llegar, la señora Rosy nos recibiría muy amablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pasen por aquí, cuidado con el suelo, está húmedo, apenas terminaron de fregarlo -dijo mientras nos guiaba a nuestra habitación.&lt;br /&gt;-Gracias. Evan, pisa con cuidado - le dije mientras hacía maniobras con la bolsa y maleta que llevaba.&lt;br /&gt;-Ésta es su habitación, sencilla pero muy cómoda.&lt;br /&gt;-Gracias señora Rosy, le agradezco - dije mientras le daba unas monedas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosy salió y cerró la puerta, Evan se quitó los zapatos, se tiró en la cama y descansó. Busqué las cartas que había escrito, busqué por todos lados pero no encontraba nada. Ví el pequeño abrigo que Evan llevaba puesto y dos papeles se asomaban, me acerqué y los tomé. Evan sintió y abrió los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cierto, habías dejado las cartas en la mesa de la casa justo cuando tomaste la fruta - me dijo.&lt;br /&gt;-Gracias por guardarlas, Evan. Iré a depositarlas al correo, no tardo.&lt;br /&gt;-Yo quiero ir contigo, quiero conocer por aquí - dijo entusiasmado.&lt;br /&gt;-Muy bien, pónte los zapatos y vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salímos a buscar la oficina de correo que Ewan nos había dicho antes de que se fuera a la guerra. Dejaría las cartas necesarias sólo si la situación se complicaba, era uno de los acuerdos que tuvimos Ewan y yo. La encontramos y no tardamos en entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas tardes -saludé para que alguien saliera a atender.&lt;br /&gt;-Buenas tardes, señora. ¿En qué le puedo ayudar? - dijo un jóven de unos 23 años de edad.&lt;br /&gt;-Vengo a dejar éstas dos cartas...¡no!, espere, sólo ésta.&lt;br /&gt;-Ahhh entiendo, cartas secretas. Espere un momento.&lt;br /&gt;-Muy bien - dije. El jóven se metió nuevamente, de pronto salió un señor.&lt;br /&gt;-Buenas tardes, ¿viene a dejar cartas? - preguntó.&lt;br /&gt;-Sí, sólo ésta - respondí dándole mi carta.&lt;br /&gt;-Muy bien, ¿apellido?.&lt;br /&gt;-Grimmes. Doble eme - dije.&lt;br /&gt;-Listo, ¿sabe el movimiento de ésta carta, verdad?.&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-De acuerdo, eso es todo - respondió amablemente. Dí las gracias, dos monedas y salí, había dejado la carta de Ewan, era más importante que llegara. Evan y yo teníamos hambre, así que nos apresuramos antes de que la noche nos alcanzara. Llegamos a nuestra habitación y saqué una botella de leche y dos piezas de pan. Evan comió todo y tan pronto como lo hizo, lo metí a bañar. Cuando salímos del baño se recostó en la cama y cayó rendido, yo hice lo mismo pero la madrugada sería larga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la tensión que tenía sobre los ataques a los suburbios, cada ruido me despertaba, fuera un perro o un hombre borracho que hiciera ruido, abría los ojos para saber qué era. Pensaba si sería demasiada preocupación, pero me dí cuenta que no. Escuché que varias personas corrían cerca de la ventana de nuestra habitación, decidí asomarme cuidadosamente y al mirar, dos alemanes rondaban cerca, me asusté. Desperté silenciosamente a Evan, le dije que guardara silencio y me siguiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Evan, camina sin hacer ruido, por favor - le dije mientras tomaba nuestros abrigos.&lt;br /&gt;-Mamá, ¿por qué hacemos esto? - preguntó Evan en voz baja.&lt;br /&gt;-Shhh, pronto te diré pero guarda silencio - le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salímos de la habitación. Pensaba irme a ocultar a unos arbustos o arriba de un árbol en donde los alemanes no pudieran encontrarnos pero no llegamos a tiempo. Un estallido se escuchó muy cerca, un misil dio en el edificio que estaba a un lado del nuestro, tan pronto como escuchamos, la gente salió de sus casas corriendo y gritando. Evan pretendía hacer lo mismo, pero lo tomé de la mano y le dije que estaríamos bien. Un segundo misil volaría la oficina a la que llegamos para pedir informes sobre los camiones, la gente gritaba y los disparos comenzaron a escucharse. Rogaba porque los alemanes no destruyeran nuestra casa en donde nos hospedabamos, veía a la gente de nuestro edificio salir y gritar desesperadamente, me levanté y les gritaba que guardaran la calma, que buscaran un refugio pero parece que todo fue en vano, Evan gritó y jaló mi mano fuertemente que me hizo agacharme, lo abracé y escuchamos un sonido ensordecedor, sentí como si un mueble cayera encima de nosotros. Quedamos sordos y entre tanto polvo por los escombros pude ver a Evan, su cara estaba gris y en sus ojos podía ver que estaba llorando, me sujetaba de los brazos, a pesar de no escuchar nada, leía sus labios, me decia 'mamá'. Limpié sus ojos con mis manos y miré hacia arriba, la mitad de la casa estaba destruída, pedí en mi mente que los alemanes dejaran la casa así. Volví a mirar a Evan y le dije que todo saldría bien, que no tuviera miedo y lo abracé. Justo cuando comenzabamos a volver a escuchar, una bomba terminaría de destrozar lo que quedaba de la casa. Volvímos a quedar sordos y sentí a Evan desvanecerse en mis brazos, busqué su cara y lo sacudí, no quería ver morir a mi hijo. El mueble que nos cayó encima, nos cubrió del segundo ataque, escuchaba mi respiración y sentía mi corazón latir a mil por hora. Pensaba en Ewan, pensaba si lo que yo estaba viviendo él también lo vivía, pensaba en que Ewan tenía que salir entre disparos y bombas a atacar, sin ninguna otra opción, con miedo o sin miedo. Quería sobrevivir a los ataques, de pronto comencé a escuchar de nuevo; gritos de mujeres, disparos, bombas, alemanes corriendo, sería cerca de las tres de la mañana. Tenía que buscar la forma de salir de los suburbios, miré a Evan y sentí un gran alivio cuando noté que respiraba de nuevo. Agradecí a Dios y abracé a mi hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Logré salir del mueble, Evan estaba asustado, le dije que todo saldría bien,que tenía que confiar en mi.&lt;br /&gt;-Evan, ven conmigo hijo, tenemos que salir de aquí - le dije.&lt;br /&gt;-Tengo miedo, mamá - dijo aferrandose.&lt;br /&gt;-Evan, hijo, tenemos que salir. Puede pasar lo mismo, hazme caso, cariño, no pasará nada, ven - le dije, Evan accedió a salir de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que Evan, yo también estaba muerta de miedo. Me asomé cuidadosamente, cargué a Evan y salí corriendo a unos arbustos, sentía como Evan suspiraba. Salímos vivos de la toma de los suburbios, creo que era tiempo de decirle a Evan todo lo que sucedía, poco a poco, explicándole las cosas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-5062822628287517684?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/5062822628287517684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=5062822628287517684' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5062822628287517684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5062822628287517684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/captulo-v-trois-domaines.html' title='Capítulo V // Trois Domaines'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-5636219421903460920</id><published>2008-06-10T19:22:00.000-07:00</published><updated>2008-06-10T21:17:32.809-07:00</updated><title type='text'>Capítulo IV // Los Suburbios</title><content type='html'>Mi madre se había ido, Evan y yo volvíamos a estar solos en casa. Los días pasaban y me sentía tranquila pero por las noches pensaba si estaría peleando, descansando, bebiendo o no sé. El sueño me venció y quedé pensando nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras yo dormía, Ewan estaba refugiado en una zanja en Polonia, platicando con Alan. Alan era su nuevo compañero, tenía 20 años de edad y estaba casado, esperaba a su primer bebé. Le aterraba no volver a ver a su esposa y menos a su bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Fue gracioso todo porque justo un día antes de venir a la guerra, mi esposa me dijo que estaba embarazada - dijo Alan sonriendo.&lt;br /&gt;- Creeme que eso no es lo único gracioso - dijo Ewan recordando aquella noche.&lt;br /&gt;-¿No? ¿Por qué? Espera, no me digas, ¡tu esposa también está embarazada! - Alan reía a carcajadas porque pensó que estaban en la misma situación.&lt;br /&gt;-No, que va. Justo un día antes de partir, le hice el amor, ¿puedes creerlo? Tener cabeza para hacer el amor y hacer a un lado la guerra, dificil, ¿no? - dijo Ewan tomandolo a broma.&lt;br /&gt;-¡No! ¿en serio? - Alan pensaba que Ewan bromeaba, pero éste movía la cabeza afirmando lo que decía - ¿Sabes? No puedo esperar a ver a mi bebé.&lt;br /&gt;- ¿Para cuándo nace? - preguntó Ewan.&lt;br /&gt;-Dentro de 7 meses, estoy muy felíz - respondió Alan.&lt;br /&gt;- Sí, un bebé te cambia la vida, mi Evan me cambió la vida - dijo.&lt;br /&gt;-¿Dices que tiene 6 años? ¿Nació en Francia? - preguntó Alan con curiosidad.&lt;br /&gt;- Si, tiene 6 años, cuando yo tenía tu edad nació. Nació en Inglaterra, un mes después nos mudamos a Francia y comenzamos a vivir como una familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan recordaba todo lo que habíamos pasado juntos y extrañaba vernos. De pronto se escucharon disparos y rápidamente Ewan, Alan y los demás pelotones abrieron fuego. Alan estaba un poco asustado pero disimulaba, Ewan mató a tres alemanes seguidos. Una granada cayó cerca de la zanja de Alan y Ewan, se reincorporaron rápido y siguieron disparando. Varias granadas explotaron muy cerca de los alemanes y mató a muchos de ellos. Los pocos que quedaban salíeron corriendo, Alan y Ewan volvieron a sentarse y a respirar tranquilos. Su ataque no fue riesgoso a excepción de la granada cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, Evan me levantó. Tenía hambre y parecía estar desesperado.&lt;br /&gt;-¿mamá? ¿estás despierta? - me dijo mientras levantaba uno de mis párpados - mamá, tengo hambre.&lt;br /&gt;-Evan, déjame dormir un ratito más, porfavor - le dije mientras cubría mi cabeza entre las almohadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evan se levantó y se dirigió a la cocina, tenía tanta hambre que no podía esperar a que me levantara y preparara todo. Sacó un vaso del mueble alto y sirvió leche, la botella de leche era pesada y Evan no resistió el peso y la dejó caer, la botella cayó a la mesa y rodó hasta llegar al suelo. El ruido me despertó y corrí a saber si Evan estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Evan! ¿qué pasó? - Dije asustada.&lt;br /&gt;-Yo quería servirme leche pero la botella estaba muy pesada y la solté - dijo asustado también.&lt;br /&gt;-Ay Evan, no te muevas de ahí ni te bajes de la silla, para que no te cortes - le dije mientras buscaba la escoba para recoger los vidrios.&lt;br /&gt;-¿Mamá, te enojaste? - preguntó Evan.&lt;br /&gt;-No, hijo, fue un accidente. No te bajes hasta que termine - le dije mientras limpiaba todo.&lt;br /&gt;-Está bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salímos a comprar más leche, el último litro que tendríamos para dos semanas, dudaba si nos alcanzaría pero yo no tomaría leche, si acaso un sorbo del vaso de Evan. Mientras estabamos en la tienda, una señora comenzó con lo que sería un rumor muy fuerte. Decía que los alemánes atacarían nuestro suburbio, lo había escuchado de una mujer quien le había vendido sexo a un soldado que pasaba por ahí. Traté de no hacer caso a lo que mis oídos escuchaban pero una persona respaldaría lo que escuché. Entrámos a nuestra casa y nuevamente mi madre estaba ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Abuela Emilie! - gritó Evan corriendo hacia ella.&lt;br /&gt;-Hola Evan - respondió.&lt;br /&gt;-Mamá, pensé que estarías rumbo a Inglaterra, no te esperaba.&lt;br /&gt;-Yo tampoco pensaba volver. Necesito hablar contigo, ¿podemos? - me dijo mientras me tomaba del brazo.&lt;br /&gt;-Evan, puedes salir un momento, porfavor - le dije - Dime madre mía.&lt;br /&gt;-Klein, tienes que salir del suburbio e irte conmigo.&lt;br /&gt;-¿qué? ¿por qué? - le pregunté pensando en lo que había escuchado.&lt;br /&gt;-Hija, los alemanes van a atacar los suburbios de París que colinden con Bélgica, Luxemburgo y Alemania. Ví a tu padre hace unos días y él me dijo todo eso.&lt;br /&gt;-¿Por qué habría de creerte? - dije algo enojada recordando que hace tiempo pensaron en separarnos a Ewan y a mi.&lt;br /&gt;-Klein, por favor, estoy salvando la vida de Evan y la tuya - insistió.&lt;br /&gt;-Pero si me voy, Ewan seguirá escribiendo aquí y no recibiría sus cartas, ¿qué pensará si no respondo a lo que me escribe?. No sabría en dónde buscarnos, madre. No puedo irme, además si mal no recuerdo, hace tiempo trataste de llevarme a América para separarme de Ewan cuando supe que estaba embarazada de él, ¿lo recuerdas?.&lt;br /&gt;-Tu esposo ya se separó de tí al irse a la guerra, así que no te pongas terca y jala tus cosas para irnos - dijo retandome.&lt;br /&gt;-No me iré de aquí, si llegan los alemanes me esconderé en no sé dónde, pero no me muevo de aquí.&lt;br /&gt;-Bueno, allá tú, pero piensa en Evan y en como se pondrá Ewan cuando se entere que los alemanes tomaron los suburbios de Francia. Yo no me quedaré aquí a morir sólo porque tu quieres - dijo mientras salía nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evan vió salir a su abuela enojada y decidió gritarle un adiós. Salí por él y la preocupación volvió a llenarme de pies a cabeza. No sabía si irme o quedarme. La noche cayó y Evan preguntaba porque su abuela se había ido tan enojada, le dije que discutímos porque no la iba a visitar, Evan respondió que era necesario visitarla porque cuando él estuviera grande, yo me molestaría si él no me visitaba. Le dije que tenía razón y que pronto iríamos a visitar a su abuela, en cuanto su padre volviera de servir al país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, los rumores crecieron más y más, tanto que me dio miedo si un alemán mataba a mi Evan y decidí que no arriesgaría a mi hijo a ser asesinado. Le dije a Evan que juntara la ropa necesaria y la pusiera en una maleta, saldríamos a ver a su abuela. Evan se puso felíz y preparó la ropa entusiasmado mientras yo escribía dos cartas; una para Ewan y otra para el cartero. Las cartas las dejaría a la entrada del suburbio, dónde el cartero pasaría a recogerlas sin ser percibido por los alemanes. La del cartero contenía la nueva dirección al igual que la de Ewan en dónde describía las razones de porque había salido de la casa. Tomé unos cuantos alimentos y salímos alrededor de las dos de la tarde, sin saber a dónde, pero fuera del camino de los alemanes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-5636219421903460920?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/5636219421903460920/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=5636219421903460920' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5636219421903460920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/5636219421903460920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/captulo-iv-los-suburbios.html' title='Capítulo IV // Los Suburbios'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-227733367377161075</id><published>2008-06-10T15:29:00.000-07:00</published><updated>2008-06-10T18:25:20.098-07:00</updated><title type='text'>Capítulo III  /  Cartas.</title><content type='html'>A la mañana que despertamos, me sentí felíz por lo sucedido la noche anterior pero ver que Ewan arreglaba los últimos detalles me daba pena. Un camión militar pasaría a recoger a los nuevos soldados, debía apresurarse porque no debía llegar tarde. Ewan salió de nuestra habitación con maletas en mano. Salímos a la puerta para despedirnos y no pude evitar llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Evan - dijo mientras se ponía en cuclillas - ahora tú eres el hombre de la casa y debes cuidar a tu mamá, ¿de acuerdo? Pórtate bien y no hagas travesuras.&lt;br /&gt;- Está bien, te quiero papí - Evan abrazó a su padre y éste le dio un beso. Ewan se levantó y me miró.&lt;br /&gt;- Estaré bien, no te preocupes, te amo.&lt;br /&gt;- Yo también, cuídate por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan tomó sus maletas y caminó hacia la calle principal del pueblo por donde los camiones llegarían. Tomé la mano de Evan quién saltaba y gritaba que se cuidara, que lo extrañaríamos y lo queríamos mucho. Ewan volteó por última vez con una gran sonrisa en su cara y agitó la mano diciendo adiós. Tendrían que pasar al menos 5 días para recibir la carta en donde nos informarían que Ewan entraría en guerra. Los días pasaron y al cuarto día llegó una carta, era de Ewan más no del país:&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="font-style: italic;"&gt; &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;'&lt;/span&gt;Klein:&lt;br /&gt;Espero que Evan y tú estén muy bien. Los extraño mucho. ¿Sabes? Estoy tranquilo respecto a la guerra, nos han dicho cosas muy alentadoras. En dos días salímos del campo y entraremos por Polonia para patear traseros alemanes. Estoy entusiasmado, recordé lo que había aprendído hace dos años en París. Me encontré a Marcus, el hijo de la hermana de Joss, ¿lo recuerdas? Al parecer me tocarán las guardias con él. Gracias por los dulces de cajeta que me pusiste, me he comído 4 y los demás los guardo para el camino. Cuídate y cuída a Evan. Pronto estaré con ustedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amo&lt;br /&gt;Ewan G. G.&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;'&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;La carta me había levantado los ánimos, sabía que me decía la verdad y estuve tranquila. Tan pronto como Evan llegó de la escuela, le leí la carta de su padre, sin mencionar las palabras 'guerra' y 'alemanes'. No quería que supiera del todo sobre la guerra. Evan estaba felíz y despreocupado, ojalá hubiera estado así como lo estaba Evan.&lt;br /&gt;Esperé los dos días que Ewan me había escrito en su primera carta, esperaba la carta del país para terminar con mis ansias que me comían pero la carta nunca llegó. Pensaba en por qué no había llegado, si habría pasado algo malo con Ewan o con el cartero. Al día siguiente el cartero vino, yo esperaba fuera de mi casa, fumaba para calmar mis nervios y en cuánto lo ví, corrí a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenas noches, ¿tendrá algo para Klein Grimmes? - pregunté ansiosa&lt;br /&gt;- Klein Grimmes, Klein...Grimmes, no. Ahora solo llegó la letra A y C, lo siento - dijo mientras se subía a su bicicleta. Maldije y boté el cigarro con enojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré a la casa y Evan pedía de cenar, quedaba algo de la comida y se lo dí. Parecíera que Evan no había comido en días, devoró en poco tiempo lo que le serví y quedó satisfecho, yo por mi parte no tenía hambre, solo quería que la maldita carta llegara y saber que pasaría, si no llegaba en dos días más, me moriría de las ansias, no podía esperar más. Pasaron dos días y quería volverme loca, quería escribirle a Ewan pero no tenía dirección, en la carta del país vendría para poder escribirle, me tranquilicé y esperé a Evan para comer juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Mamá? ¿estás bien? - preguntó Evan un tanto miedoso.&lt;br /&gt;- Evan, sí hijo, claro. ¿Quieres comer? - le dije amablemente para eliminar el miedo que tenía.&lt;br /&gt;- Sí - respondió y corrió a sentarse a la mesa - No ha llegado la carta ¿verdad? - preguntó nuevamente con miedo.&lt;br /&gt;- ¿Carta? ¿de qué hablas? - contesté con indiferencia&lt;br /&gt;- Anoche te escuché hablar con Joss, hablaban de una carta y de un país, perdón por espiar pero no podía dormir, mamá.&lt;br /&gt;- No te preocupes, Evan, no te regañaré. Y no, la carta del país no ha llegado.&lt;br /&gt;- ¿para qué sirve esa carta? - preguntó nuevamente pero ésta vez sin miedo.&lt;br /&gt;- Es para saber sobre tu padre, el país nos informa de manera oficial - respondí&lt;br /&gt;- Ahhhh...no entendí pero suena bien - dijo Evan antes de dar su primera cucharada. Le sonreí y me senté a comer con él. Después de comer, hicimos su tarea juntos y terminando, salímos a comprar algunos víveres a la plaza. De camino a casa, veníamos jugando y al entrar a la casa, me sorprendí de ver a mi madre sentada a mi mesa. Era increíble volver a verla nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿mamá? ¿qué...cómo estás? - saludé mientras dejaba los víveres en la mesa.&lt;br /&gt;- Hola hija, bien, gracias. He venido a saber cómo has estado - respondió levantándose de la mesa y dándome un abrazo.&lt;br /&gt;- Muy bien, gracias - le dije mientras me sentaba a la mesa.&lt;br /&gt;- Veo que Evan ha crecido mucho y tiene la misma cara de su padre.&lt;br /&gt;- Sí. Evan, ven aquí - le dije mientras se acercaba desconcertado - Evan, ella es tu abuela, se llama Emilie, saluda.&lt;br /&gt;- Hola abuela Emilie - dijo extendiendo su mano.&lt;br /&gt;- Hola Evan, has crecido mucho - respondió al saludo dándole un abrazo caluroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos a hablar de cómo había estado la familia desde que dejé Inglaterra. Mi tía Esther se había vuelto a casar, después de sus tres fallidos matrimonios. Mi prima Dina había tenido gemelos y eso que era su primer embarazo. Mi padre, lamentablemente, había sido llamado para la guerra. Tenía seis meses desde que se fue, estuvo en Francia pero jamás nos visitó por Ewan. Mis dos hermanas seguían solteras y en casa. Hablamos tanto que la noche se nos vino encima y no nos dimos cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y Ewan? ¿Qué acaso no piensa venir ese hombre a su casa? ¿O se fue de borracho otra vez sólo porque es viernes? - dijo mi madre sin saber lo que le contestaría.&lt;br /&gt;- Bueno fuera lo que dices, mamá. Ewan se fue a la guerra.&lt;br /&gt;- ¡¿Se fué?! ¿Desde cuándo? - preguntó asombrada.&lt;br /&gt;- Hace más de una semana, nueve días - contesté.&lt;br /&gt;- ¿le cuentas los días? Hija mia, estás loca de verdad - dijo - ¿recibiste la carta oficial del país?.&lt;br /&gt;- No, aún no llega. Sólo espero que Ewan esté bien - respondí con algo de pena.&lt;br /&gt;- Ay Klein, nunca creas en lo que te dice y menos si se trata de esperar tantos días. Lo mismo me pasó con tu padre, la carta me llegó diez días después, deberías estar tranquila hasta cuando recibas la carta en donde te digan que Ewan fue un buen soldado y que sus restos llegarán en una semana a su ciudad natal.&lt;br /&gt;- ¡¡Mamá!! ¡¿Cómo puedes decir eso?! Ewan no morirá - respondí enojada.&lt;br /&gt;- Ay hija, la vida no la tenemos segura, debes prepararte para lo que sea, por cierto ¿dormiré contigo?, digo, tu esposo no está.&lt;br /&gt;- No, dormirás en cama de Evan, Evan dormirá conmigo - le dije de la manera más fría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre tenía algo de razón, no debía preocuparme hasta que recibiera ésa carta, mientras no fuera así sabría que Ewan sigue con vida.&lt;br /&gt;Mi madre me ayudó a preparar la cena y cenamos tranquilos. Evan nos hacía reír con sus bailes y chistes que aprendía en la escuela. Mi hijo tenía sangre dulce, no era pesado con nadie y muy atento con todos. Ewan le enseñó a ser así. Para el día siguiente, recibí por fin la carta oficial del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días, carta para la señora Klein Grimmes - dijo el cartero.&lt;br /&gt;- Sí, soy yo. Gracias - dije sonriente y temerosa a la vez.&lt;br /&gt;- Su carta por fin llegó, señora. Y le aseguro que son buenas noticias - dijo el cartero amablemente.&lt;br /&gt;- Sí y disculpe mi indiscreción pero ¿por qé tardo en llegar? - pregunté.&lt;br /&gt;- Las bodegas en donde llegan los paquetes y cartas, fueron asaltados por un grupo de niños jugando a ser Nazis, ya sabe. Mientras revisaban carta y paquete a la vez se retardo la entrega y si me permite, tengo que llevar buenas noticias a más casas.&lt;br /&gt;- Ahh entiendo, muy bien, muchas gracias. Hasta luego - dije cerrando la puerta con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta oficial por fin había llegado, mi esposo Ewan Gordon Grimmes había salido a Polonia, justo como él me lo había dicho. Estuve más tranquila. Y las cosas estaban tranquilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cartero? ¿por fin te llegó la carta? - preguntó mi mamá.&lt;br /&gt;- Sí, ya llegó - contesté en tono felíz.&lt;br /&gt;- Me alegro, hija. Oye.&lt;br /&gt;- Dime.&lt;br /&gt;- ¿No tuvieron más hijos? ¿Sólo Evan? - preguntó en voz baja.&lt;br /&gt;- Sólo Evan, madre mía - respondí entre risas.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué? ¿No me digas que a Ewan ya no le funciona...&lt;br /&gt;- ¡Mamá! Por favor - dije con mirada retadora - Puede que luego tendrémos más.&lt;br /&gt;- Ay hija, es que de la manera en cómo lo conocí, con su docena de mujeres tras él, pensé que estarían llenos de hijos - contestó en defensa.&lt;br /&gt;- Pues ya ves que no lo conoces tan bien. ¿Sabes? creo que estaría bien que fueras por Evan a la escuela, no tarda en salir.&lt;br /&gt;Mi madre fue por Evan, nos sentamos a comer y mi madre se preparó para irse. Tomó su pequeña maleta y se despidió de nosotros. Cuando entramos a la casa, Evan me dijo que la mujer ésa le había caído muy bien, a pesar de que era algo tonta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-227733367377161075?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/227733367377161075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=227733367377161075' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/227733367377161075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/227733367377161075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/captulo-iii.html' title='Capítulo III  /  Cartas.'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-7381283003167094799</id><published>2008-06-10T13:49:00.000-07:00</published><updated>2008-06-10T15:00:33.116-07:00</updated><title type='text'>Capitulo II   //  Dulces de Cajeta</title><content type='html'>Sabíendo que Ewan iría a la guerra no podía pensar en otra cosa. No dormía porque la preocupación me llenaba de pies a cabeza. Esa noche disfruté ver dormir a Ewan, era algo que comenzaba a disfrutar a pesar de que mi cabeza se llenaba de dudas por la guerra. Trataba de que Ewan notara lo menos posible, no quería preocuparlo aún más y mucho menos perderlo, así que lo abracé fuertemente y le susurré al oído un 'te amo' y traté de conciliar el sueño. A la mañana siguiente otra mala noticia llegaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días, mi amor - me saludó Ewan abrazandome por la cintura&lt;br /&gt;- Buenos días, tu desayuno está servido - dije&lt;br /&gt;- Mmmm huele muy bien, ¿verdad Evan? - Evan respondió moviendo la cabeza de arriba hacia abajo, Ewan miraba a nuestro hijo con preocupación, no sabía como decirle a su hijo que su padre iría a la guerra y que no sabría cuando volvería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Saldré a la plaza a comprar unas cosas antes de que te vayas y a comprar los víveres de la semana - dije&lt;br /&gt;- Muy bien, sabes que si necesitas algo, puedes irme a buscar al trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan terminó su desayuno, me dio un beso en la frente y salió al trabajo como todos los días. Tan pronto como se fue, salí con Evan y lo dejé en la escuela, mientras me fui a la plaza, compré todo lo necesario y al final ví que aún me sobraba dinero así que fuí a comprar dulces de cajeta, los dulces que Ewan amaba. Al llegar a la dulcería ví que la señora Metfor estaba muy mal y con mal me refería a que lloraba ríos enteros. Entré a la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días señor Wides, me da un cuarto y medio de dulces de cajeta - dije mientras miraba de reojo por la ventana para saber si alcanzaba a ver algo de más.&lt;br /&gt;- Con mucho gusto, ¿cómo está Evan? - preguntó el señor Wides&lt;br /&gt;- Muy bien gracias - contesté amablemente&lt;br /&gt;- Que bueno, la vez pasada vino a comprar cuatro barras de chocolate -&lt;br /&gt;- ¡¿Cuatro barras?!!&lt;br /&gt;- Sí, de hecho le hice descuento ya que pocas personas compran cuatro barras de chocolate el mismo día.&lt;br /&gt;- Ahhh que niño - dije sonriendo&lt;br /&gt;- Aquí tiene, señora - dijo el señor Wides mientras me daba la bolsa con los dulces&lt;br /&gt;- Muchas gracias, hasta pronto&lt;br /&gt;- Hasta pronto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí de la tienda y decidí acercarme para saber si podía escuchar algo de la señora Metfor pero fue una mala idea, lo que escuché no fue nada bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entienda doña Metfor, su hijo ahora está mejor - dijo una de las comerciantes mientras acariciaba la espalda de la señora para reconfortarla&lt;br /&gt;- pero ¿por qué mi hijo? ¿por qué mi Donnie? - se lamentaba&lt;br /&gt;- ¿sabes qué le pasa a la señora Metfor, Klein? - dijo Joss, una amiga y vecina mía.&lt;br /&gt;- Ehhhh no, ¿tú sí? - pregunté&lt;br /&gt;- Sí, su hijo Donnie se fue a la guerra - me dijo mientras caminabamos de regreso a casa&lt;br /&gt;- Ohh eso sí es una mala noticia - dije pensando en Ewan&lt;br /&gt;- No, esa no es la mala noticia. ¿Sabes? Su hijo murió&lt;br /&gt;- ¡Santo Dios! - dije llevandome una mano a la boca - ¿hace cuánto que se fue?&lt;br /&gt;- Hace un mes, no tenía mucho. Ayer vino el cartero a dejar solo noticias malas&lt;br /&gt;- Sí, tienes razón&lt;br /&gt;- A mi hermana le llegó una notificación de la fuerza armada en donde solicitaban a Marcus para la guerra&lt;br /&gt;- Pobre de Marcus ¿se irá? - pregunté curiosamente&lt;br /&gt;- Sí, de lo contrario el país no le dará trabajo y mucho menos dinero&lt;br /&gt;- Lo sé, entiendo muy bien&lt;br /&gt;- ¿muy bien? Ewan irá también a la guerra ¿cierto? - me dijo&lt;br /&gt;- Sí, ayer llegó la notificación también&lt;br /&gt;- Era de esperarse, pero Inglaterra necesita a sus hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la casa comencé a preparar las cosas que Ewan llevaría. Dos años antes, Ewan asistió a un entrenamiento en un campo militar, en París. Lo hizo por obligación que por gusto, entrenamiento tenía sólo que iría nuevamente durante una semana a otro entrenamiento antes de entrar de lleno a la guerra.&lt;br /&gt;Al dar las 7.20 de la noche, Ewan entró cargando y jugando con Evan todo parecía indicar que Ewan hablaría con nuestro hijo sobre su ida. No sabíamos si lo entendería, apenas tenía 6 años de edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hijo, quiero hablar contigo - dijo Ewan&lt;br /&gt;- Te escucho - respondió Evan sentandose y juntando sus pies&lt;br /&gt;- Mañana por la mañana me iré... -&lt;br /&gt;- ¿ A dónde? - preguntó Evan&lt;br /&gt;- A servir al país, ayudar a otros ingléses, como nosotros&lt;br /&gt;- ¿Por mucho tiempo?&lt;br /&gt;- No lo sé...no sé cuánto tiempo estaré allá...yo...sólo quiero&lt;br /&gt;- Está bien, sólo promete que regresarás a enseñarme francés&lt;br /&gt;- Te lo prometo - dijo Ewan mientras abrazaba a su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos sentamos a cenar, tan pronto como Evan terminó se fue a dormir. Ewan y yo nos quedamos platicando sobre el hijo muerto de la señora Metfor. Temía tanto que le pasara lo mismo a Ewan y quedara sola. Ewan decía que eso no sucedería jamás, no mientras estuviera en esa guerra. Nos fuimos a dormir, teníamos que descansar para la partida del día de mañana pero las cosas cambiarno de rumbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te he dicho que te ves hermosa? - preguntó Ewan mientras ayudaba a quitarme la blusa.&lt;br /&gt;- Sí, muchas veces. Siempre - contesté.&lt;br /&gt;- Pues ahora te ves más hermosa - dijo mientras me besaba mi cuello. No podía resistir a ese beso tan profundo y respondí quitándole su camisa lentamente.&lt;br /&gt;Tratábamos de no hacer mucho ruido, por Evan. Me desconecté por un momento de sus besos e intenté calmarlo, pero no pude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ewan, espera, espera - dije apartándome de él&lt;br /&gt;- ¿Qué? - dijo&lt;br /&gt;- Espera, no lo harémos cuando estás a un día de irte a la guerra, ¿verdad?.&lt;br /&gt;- ¿no? pero...sólo déjame amarte una vez más, antes de que me vaya... - dijo mientras se acercaba nuevamente a mi quitándome el sostén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era irrsistible no besarlo, tan atractivo sin su camisa y su pecho desnudo. No tardamos en instalarnos en la cama donde habíamos pasado tantos momentos. Ewan parecía estar algo apresurado por quitarse la ropa, tanto que maldecía al hombre quién inventó los botones del pantalón. Al quitarse los pantalones, zapatos y calcetínes sentí sus piernas tibias en las mías, amaba tanto sentir su calor humano. Sus manos tocaban mi fría espalda y mis manos estaban enredadas en su cabello. Nos movíamos coordinadamente y en cierto instante, estábamos sonriendo por lo que hacíamos, hacíamos el amor justo un día antes de que el se fuera a la guerra. Más que besarnos, nos comíamos, no queríamos separarnos, no queríamos desperdiciar segundos y así sucedió.&lt;br /&gt;Ewan no dejaba de besarme ni tocarme, parecíera que sería su última vez, dió una vuelta brusca y quedé encima de él. Ahora era mi turno, besárlo hasta que mi boca no pudiera más, recorrí de su cuello a su ombligo, no más. Regresé a su boca mientras me acomodaba de una cierta manera fácil y cómoda para mi y para Ewan. Ewan volvió a dar una vuelta brusca y ahora él había quedado encima de mi. Tomaba mi pierna y la jalaba hacia él, tenía tantas ganas de gritar pero no podía, apenas y podía escuchar los jadeos de Ewan cerca de mi oído. Ewan comenzó lo que sólo él podía hacerme, me tenía al borde de la locura, sentía su aliento de cansancio y una gota de sudor rodó por su naríz. Nos miramos fíjamente y Ewan exhaló el aire que por segundos habia contenido por su orgasmo. Todo se calmó, Ewan descansó en mi hombro derecho respirando lentamente, de pronto nos quedamos dormidos, era cerca de la una de la mañana, tendríamos siete horas para descansar y ahora sí a descansar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-7381283003167094799?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/7381283003167094799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=7381283003167094799' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7381283003167094799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/7381283003167094799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/capitulo-ii-dulces-de-cajeta.html' title='Capitulo II   //  Dulces de Cajeta'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6158502202556168391.post-6900662915795362672</id><published>2008-06-10T13:36:00.000-07:00</published><updated>2008-06-10T13:46:28.842-07:00</updated><title type='text'>Capítulo I    //   Pase</title><content type='html'>Aquella mañana no sería la misma que todas las demás mañanas comunes, Evan, mi hijo de apenas 6 años de edad entró corriendo a la casa, agitándo en su pequeña mano una carta, la carta más triste que Ewan y yo recibiríamos en ésa época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡papá! ¡papá! Es para tí, ¿puedo leera? ¿sí? - dijo Evan mientras entregaba a su padre, la carta.&lt;br /&gt;- A ver, déjame leer - dijo Ewan&lt;br /&gt;- Yo quiero leerla, quiero practicar mi lectura, dí que sí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan leyó el remitente y su rostro cambió al instante, era de esperarse que la noticia no tardara en llegar. Ewan tomó asiento y comenzó a leerla cuidadosamente, cada palabra que leía era exactamente lo que esperábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿qué lees, amor? - pregunté&lt;br /&gt;- Lo que esperabamos - me respondió doblando la carta y mirandome&lt;br /&gt;- Lo que...¿tan pronto? es una broma, ¿verdad?&lt;br /&gt;- Cómo crees que bromearía de tal manera&lt;br /&gt;- Pero es que no quiero que vayas&lt;br /&gt;- Yo tampoco, pero ya hemos hablado de esto y si mal no recuerdo, tenemos un acuerdo&lt;br /&gt;- Lo sé, lo sé pero no quiero que mueras ¿qué haré sin tí? ¿qué hará Evan sin tí?&lt;br /&gt;- Oye, tranquila - dijo Ewan mientras tomaba mis mejillas, me miró a los ojos y dijo que nada malo pasaría, todo saldría bien y que pronto estaría en casa pero era incierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ewan era jóven como yo, ambos teníamos 26 años de edad, teníamos un hijo de ojos verdes como los de Ewan, era muy activo y nos hacía reir muy a menudo. Ewan trabajaba en una librería de gobierno francés, a pesar de que éramos ingléses, Ewan tuvo que aprender algo de francés y así pudo entrar. Nos habíamos mudado de Inglaterra a las afueras de la ciudad de París cuando Evan nació, ni mis padres ni los padres de Ewan habían estado de acuerdo con lo nuestro así que decidímos mudarnos.&lt;br /&gt;Ewan se había enamorado de mi desde los 16 años durante la escuela. Dice que le parecí la mejor mujer y la niña más linda e inteligente. Ewan por su parte era más inteligente que yo, tenía popularidad de tener tras él a docenas de mujeres, pero su corazón sólo me pertenecía a mi. Era bromista por naturaleza, divertido y responsable, responsable cuando estaba sobrio, cuando estaba ebrio solía llegar los viernes cantando a todo pulmón por la calle, tenía que salir a callarlo antes de que los vecinos lo hicieran de mala manera, a pesar de sus borracheras, lo amaba. Lo amaba tanto que me dolió el día en que recibimos esa carta, la carta que era su pase a lo incierto, porque así era. No sabíamos hasta cuando volvería, o si volvería alguna vez, no sabríamos cuando volvería de la guerra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6158502202556168391-6900662915795362672?l=grimmes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://grimmes.blogspot.com/feeds/6900662915795362672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6158502202556168391&amp;postID=6900662915795362672' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6900662915795362672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6158502202556168391/posts/default/6900662915795362672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://grimmes.blogspot.com/2008/06/captulo-i-pase.html' title='Capítulo I    //   Pase'/><author><name>Alexandra</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
