— ¿Y Alan? ¡¿Dónde carajos está Alan?! —preguntó Ewan cuando volvió a la batalla.
— ¡No lo sabemos! —gritó uno de los soldados que disparaba su arma— ¡Estaba aquí!
Ewan estaba furioso al no encontrar a su amigo. A pesar de estar en plena batalla, Ewan tenía la valentía de salir en busca de su amigo. Por suerte no fue tanto problema ya que Alan se encontraba defendiendo el lado Norte junto con diez soldados más. Ewan se unió a ellos.
— ¡Deberías avisarme cuando abandonas tu posición! —masculló Ewan.
— ¡Los besos en batalla no son muy seguros, idiota! —bufó.
Ahora que ambas personas de las que Ewan se preocupaba estaban con bien, pudo concentrarse de lleno en la batalla. Como líder de su pelotón, observó que el lado Este estaba desprotegido, por lo que distribuyó a sus hombres para cubrir aquél lado.
Todo fue inútil ya que el líder del segundo pelotón, Phelham, replegó a sus soldados y los nazis comenzaron a entrar por el lado Este.
— ¡Repliéguense! ¡Repliéguense! —gritaba Phelham a todo pulmón. Agitaba su mano libre para indicarles hacia donde moverse. Ewan al percatarse de esto, corrió para detener la acción. Era un error fatal dejar entrar a los enemigos.
— ¡Vuelvan a su posición! ¡No retrocedan! ¡Vuelvan a sus posiciones! —Ordenó Ewan. Phelham miraba con enojo, ya que estaba Ewan tomando su lugar de una mejor manera.
— ¿Qué estás haciendo, Grimmes? —estalló en rabia.
— ¡No puedes replegar a tus hombres! ¡Están dejando entrar al enemigo! —respondió con la misma intensidad. Los disparos se estaban aproximando a tal punto de que ambos se encontraban en un punto rojo. Ewan se percató e insistió a Phelham alejarse.
— ¡No me tienes que decir lo que tengo que hacer!
— ¡No te pongas así! ¡Regresemos! —insistía Ewan. Lo jaló por el uniforme pero Phelham jamás se movió.
Un disparo inmovilizó a Phelham y pronto comenzó a jadear. Ewan lo miró pasmado, podía ver en el rostro de su compañero el dolor que demostraba. Ewan lo dejó caer y abandonó tan rápido como pudo aquél punto rojo.
— ¡Cayó Phelham! —declaró Ewan cuando se acomodó junto a sus compañeros quienes no tardaron en sorprenderse. Nadie dijo nada y continuaron con la batalla.
Después de varios minutos, la batalla parecía estar llegando a su fin con la victoria por parte de los aliados. La ayuda que habían solicitado minutos antes les fue de gran ayuda al llegar justo a tiempo. Ahora la tarea era asegurar la zona nuevamente. Los disparos bajaron de intensidad poco a poco. Todos descansaron y meditaron la muerte de Phelham y varios reclutas más.
De pronto, sin tenerlo contemplado y totalmente desprevenidos, otra sección nazi volvió a contraatacar.
— ¡Maldita sea! —se quejó Alan— ¡Estúpidos nazis! ¡Mierda!
— ¡No puede ser cierto! ¡Vienen más, creo que moriremos! —gritó Bausch.
— ¡Calla y defiende! —chilló Ewan— ¡Será mejor que vaya a apoyar a otra sección! —sugirió Ewan ya que eran demasiados para proteger sólo el lado Este.
— Tienes razón —afirmó Alan— ¡Te buscaré cuando todo esto termine!
Ewan corrió al lado Noroeste. Al parecer todo estaba resultando bien, no eran tantos nazis como Bausch lo pensó. Los enemigos se retiraban ágilmente, pero no se irían sin causar algún daño permanente por lo que varias municiones estallaron cerca de donde Alan y sus compañeros se encontraban. Los estallidos fueron ensordecedores que todos en aquél campo guardaron un silencio profundo por un gran momento.
Ewan se levantó rápidamente para saber dónde había sucedido todo y una gran llama se levantó ante sus ojos.
La batalla había terminado.
—Alan —dejó escapar el único aliento que Ewan tenía.
—Estúpidos nazis... Hijos de puta —murmuró Bill, un reemplazo.
La mayoría de los soldados y médicos corrieron a auxiliar a los sobrevivientes de aquél estallido dramático. Ewan estaba totalmente atónito, no dejaba de mirar aquél incendio. Un soldado pasó corriendo y empujó a Ewan sin querer, esto hizo que Ewan aterrizara sus pensamientos y comenzó a caminar, cada paso que daba era un freno para no llegar a lo sucedido. Pensaba en aquellos grandes momentos por los cuales pasaron, las bromas que se hacían uno a otro, el día que se conocieron, las palabras de aliento que se decían y la felicidad que compartieron por haber conocido a sus hijas. Una ola de rabia enfureció a Ewan y soltó a correr hasta donde su amigo se encontraba.
Varios soldados tapaban los cuerpos de sus compañeros que habían perdido la vida. Ewan preguntó sin esperanza de quiénes eran aquellos cuerpos. Ran, Erwin, Speer, Paul y Gerald, todos reemplazos. El soldado que tapó el último cuerpo le indicó a Ewan dónde estaban los dos sobrevivientes. Ewan no esperó más y corrió varios metros al norte. Una multitud de soldados se hacía ver y supo Ewan que ahí podría estar su amigo.
Abrió paso para entrar y todos los soldados que se encontraban allí le lanzaban miradas de pena. Ewan ya avecinaba lo peor. Alan estaba recostado en el pasto. Su mano izquierda reposaba sobre sus costillas derechas, sonrió al ver a Ewan. Su respiración entre cortada daba la razón de qué tan mal herido se encontraba.
—Amigo —Ewan dejó caer sus rodillas en el suelo. Un gran nudo sentía en su garganta y a pesar de querer sonreír no lo lograba. Las lágrimas se le salieron en un parpadeo— Ánimo, amigo.
—Sí... —fue lo único que salió de su boca. Alan se quejaba de su herida tan profunda que tenía. Un metal de aquél estallido se clavó en su costado derecho, llevaba tanta potencia que el metal atravesó el cuerpo de Alan— Sue... suerte.
— ¡Vamos, Alan! ¡Por tu hija! —Ewan se acercó y tomó la mano de su compañero, éste sintió todo el apoyo que Ewan le brindaba.
—Gracias... —Alan parecía estar sufriendo o convulsionando. Se estaba asfixiando con su propia saliva y sangre. Nada estaba cuadrando, de pronto cerró los ojos y con un gesto de agonía tomó el último suspiro y se desmoronó frente a Ewan.
— ¡No! ¡No! Alan, responde, amigo. ¡Vamos! Despierta —Ewan lo sacudía con desesperación.
Los médicos tardaron en reaccionar, ya que Ewan estaba encima de su compañero tratando de traerlo a la vida nuevamente. Con todas las fuerzas que Ewan tenía, presionaba con sus dos manos el pecho de Alan. Se cansaba más de lo que realmente estaba haciendo. La furia que tenía la sacaba con gritos y exhalaba el aire bruscamente. Sus impulsos estaban siendo inútiles. Los soldados que estaban alrededor, poco a poco se fueron retirando. No había nada qué hacer pero Ewan se aferraba a su amigo incondicional. Seguía presionando el pecho con fuerza.
—Basta, Grimmes... —musitó Woley, el teniente. Ewan negaba con la cabeza.
—Grimmes... —habló otra voz, esta vez era Roger. Mientras más le hablaban a Ewan, éste se negaba rotundamente y presionaba con fuerza el pecho de su amigo sin vida— Grimmes, basta.
—No... —continuaba pero ahora con más fuerza de la que se debería usar— Alan no. ¡Vamos, Alan! Hazlo por Sofía, por tu esposa. ¡Vamos! —Sus lágrimas se derramaron en el cuerpo inerte de Alan— ¡Con un carajo! ¡Respira ya!
El teniente ordenó a sus hombres quitar a Ewan encima de Alan. Ewan se resistía y forcejeó con varios de ellos, hasta que se resignó y abrazó al soldado más próximo que tenía. Por su mente, pasaba una y otra vez la idea de que había muerto, le era increíble aceptarlo.
Ewan levantó la mano en señal de que estaba tranquilo, se acercó lentamente a Alan y arrancó la placa que llevaba en el cuello. Le susurró unas cuantas palabras al oído, se levantó y se marchó sin rumbo.
Nicole se percató de que todo había terminado y salió de su escondite. Pronto brindó ayuda a cuan herido la necesitara. Aún se escuchaban disparos, pero muy a lo lejos. Nicole buscaba con la mirada a Ewan y avanzó hasta una gran pradera. Ewan estaba sentado, con la mirada perdida en algún punto de aquella pradera, tenía los ojos hinchados y se le notaba la nariz roja a pesar de que estaba cubierta de mugre y pintura negra. Nicole lo reconoció y lo llamó, Ewan volteó al escuchar su nombre y se levantó. Ella corrió tanto como pudo, llevaba los ojos empapados en lágrimas y al llegar, lo abrazó.
— ¡Estás vivo! —celebró Nicole. Se apartó de Ewan con una sonrisa. Varios soldados le gritaban a la sanitaria para que los apoyara con sus habilidades médicas. Nicole les hizo una seña para que esperaran, juntó su dedo índice con el pulgar y los demás dedos los cerró formando un puño. Volvió su mirada a Ewan, pero este no sonreía— Escucha, iré a ayudar. En cuanto me desocupe de todo este caos, te buscaré, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —asintió Ewan. Pensó que era el momento adecuado para decirle todo lo que Alan le había sugerido— Nicole...
— ¿Sí? —Nicole volteó esperanzada al tema del beso.
—Me alegra verte.
—Yo también me alegro de verte —dijo. Ewan suspiró debido al llanto que minutos atrás experimentó. Nicole lo notó— ¿Ewan? ¿Pasa algo que quieras decirme?
—Sí
—Dime —sonrió.
—Yo... Lo que sucedió fue... —volvió a pensar en decirle toda la verdad.
—Ewan, me estás espantando. Habla ya.
—Alan murió —se arrepentía después de todo, pensó que no era lo que Nicole se merecía. Ella se quedó atónita a lo que escuchaba. El mejor amigo de Ewan no estaba más con él. Nicole sintió la necesidad de abrazar a Ewan y en verdad él lo necesitaba.
Las cosas para nosotros estaban mejorando. El trabajo era abundante y me pagaban puntualmente. Evan volvió a la escuela dos semanas atrás. Yo lo pasaba a dejar a la escuela mientras que Regina lo recogía al salir de su trabajo.
Poco a poco comprábamos los electrodomésticos necesarios, aunque fueran de segunda mano. Lo único nuevo que teníamos eran dos mudas de ropa para cada quien. Regina y yo compartíamos el dinero que nos alcanzaba para lo justo. La casa se veía tan diferente con una mesa, una estufa, sillas y dos camas.
Por la tarde de cierto día, Evan hacía la tarea mientras Regina y yo ajustábamos cuentas y administrábamos el dinero.
—No entiendo los verbos —Se quejó Evan tirando su lápiz lejos.
—Tranquilo, hijo. Ve por el lápiz, anda —le ordené. Evan se levantó de mal humor y lo recogió.
— ¿Me explicar qué son los verbos? —me pidió. Le sonreí y asentí.
—Los verbos son las cosas que haces, como comer, beber, correr, ver —dije de la manera más clara. Evan sacudió la cabeza y le volví a decir —Un verbo es cuando tú comes, tú duermes, tú gritas.
— ¿El aire es un verbo? —preguntó tontamente.
—No, hijo —solté una risilla y negué con la cabeza.
—No entiendo —suspiró y recargó su brazo en la mesa, donde acomodó su mejilla derecha en su mano derecha— Mi papá explicaba mejor que esta maestra —Regina y yo miramos a Evan con sorpresa, era la primera vez que mencionaba a su papá después de tanto tiempo.
—Bueno, ve a dormir —rompí el silencio— Y mañana le pides a la maestra que te explique mejor.
—Mamá, ¿extrañas a mi papá? —inquirió tiernamente. Su pregunta me destrozó el alma.
—Todos los días —respondí quebrando las últimas palabras.
—Yo también —dijo y se bajó de la silla para irse a dormir.
Aquella noche fue difícil. Llorar en silencio era difícil ya que no quería despertar a Regina ni a Evan. Mis llantos se hundían entre la almohada y entre las cobijas. Sentía claramente como las lágrimas recorrían mis sienes y llegaban hasta mis oídos donde desaparecían.
A la mañana siguiente, cuando llevábamos a Evan a la escuela, Regina me preguntó si alguna vez había pensado en buscar a Ewan. Le contesté afirmativamente, pero que no tenía los papeles suficientes para encontrarlo.
El 26 de diciembre llegó, Regina y yo sabíamos realmente lo que sucedía, mi Karim cumpliría un año de vida. Parte del día estuve triste, tuve varios errores en mi trabajo lo que me costó más de dos llamadas de atención seguidas.
La cicatriz de Evan que veía todos los días me recordaba lo increíble que el tiempo pasa.
Ewan cambió desde el día en que vio morir a Alan. Su rendimiento no fue el mismo a pesar de tener el apoyo incondicional de Nicole. Al teniente no le quedó más remedio que cambiar a Ewan de área, ahora estaba en el área de cocina.
Varias veces Nicole intentó levantarle el ánimo pero todo era inútil. Ewan sufrió una gran pérdida.
El 26 de diciembre, Ewan recordó el primer cumpleaños de Karim. Ese mismo día recibió una medalla por haber dirigido correctamente la batalla y por no permitir que los alemanes entraran al territorio.
Ewan dedicó su medalla a Alan.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



1 comentario:
Ahhhhh!!!!
Alan!!!!
T_______________________________T
Yo no sé qué va pasar cuándo Ewan se entere que... que... que Karim murió!!
T________________________T
Publicar un comentario