Pasarían varios días que Ewan escribió y por fin recibí una carta de él.
'Klein:
No sabes lo feliz que estoy por saber que Evan y tú están bien. Las cosas por aquí están difíciles, no podemos entrar tan fácil a Alemania. Varios soldados que conocí en el campo han muerto, a Marcus lo hirieron en la pierna y no pudo caminar. A Alan, espero que lo recuerdes, lo hirieron en el abdomen, pero está bien. A mí se me incrustó un metal en el brazo y estoy bien. Tengo muchas ganas de abrazarlos y besarlos. Quiero que te quedes en ésa aldea para cuando yo vuelva. Quiero encontrarlos con vida y no quiero que salgas por ningún motivo de ahí. Sé que es peligroso porque vives con judíos, si algo sale mal, no dudes en escribirme, por favor.
Te amo
Ewan G. G.'
Al recibir la carta dudé en escribirle sobre mi embarazo, no quería preocuparlo pero Evan notó mi preocupación.
-¿Estás triste? - preguntó Evan
-No, hijo. ¿Por qué? - le dije.
-No lo sé, tu mirada es triste. Oye mamá, ¿voy a tener un hermanito? - preguntó.
-¿Quieres tener un hermanito? - pregunté.
-Sí, para jugar con él.
-Tendremos que esperar unos meses más, ¿qué te parece? - dije sonriendole
-¿Y mi papá sabe que voy a tener un hermanito?.
-Evan, ve a lavarte las manos para cenar, ¿de acuerdo? - respondí.
-De acuerdo, pero...no contestaste mi pregunta - dijo.
-Evan, por favor, hazme caso y ve a lavarte las manos - dije enojada
-Está bien - respondió Evan bajando la cabeza y saliendo a lavarse las manos.
Supe que estuvo mal responderle de tal manera así que salí a pedirle una disculpa.
-Evan - dije.
-Mande, mamá - respondió aún con la cabeza abajo. Me arrodillé frente a él y le alcé la cara.
-Evan, siento haber contestado de mala manera - le dije mirándolo a los ojos. Se quedó callado y volvió a bajar la cabeza - Evan, no bajes la cara, hijo.
-Estás enojada conmigo - dijo.
-No, hijo, no lo estoy, es sólo que no quería contestar tu pregunta - añadí
-¿Por qué? - preguntó.
-Porque no quiero decirle a tu papá que vas a tener un hermano
-¿Por qué se lo ocultas? - preguntó algo enojado.
-Por que no quiero preocuparlo, pero le diré, cuando lo veamos -
-Ya no lo veremos nunca
-¡Evan! ¿Por qué dices eso? ¡Claro que vamos a ver a tu papá!
-Henrry me lo dijo. ¡Me dijo que mi papá está en la guerra, que moriría y jamás lo volvería a ver! - gritó mientras lloraba
-No, Evan, tu papá no va a morir, lo veremos cuando ésto termine y regresaremos a nuestra casa, te lo prometo - dije abrazándolo.
-Te quiero, mamí.
-Yo también Evan.
Ewan descansaba mirando las estrellas junto con Alan y Albert. Alan estaba triste por su hijo y su esposa, comenzó a decirle a Ewan y Albert que si algo le pasara, que le dijera a su esposa que llamara a su hijo 'Alan' como él. Ewan dijo que eso se lo diría él personalmente, Albert no sabía que decir, era algo tonto con alentar a la gente.
-Ewan, prometeme que le dirás a mi esposa si muero.
-No vas a morir, ¿de acuerdo?
-¿Quién me lo asegura? - preguntó Alan con enojo.
-Yo - respondió Ewan - y tú me asegurarás la vida a mí, para eso estamos, hermano.
-Para eso estamos - dijo Albert.
-Quiero ver a mi hijo, quiero conocerlo y quiero que él me conozca a mí.
-Por eso tenemos que salir de ésta mierda de guerra y acabar con los estúpidos alemanes -dijo Ewan encendiendo un cigarro.
-Ambos le contarán a sus hijos las hazañas que vivieron durante la guerra - dijo Albert.
Mientras seguían conversando, un misil caería en el edificio cerca. Rápidamente tomaron sus armas y se escondieron, no sabían de donde provenían los ataques. Ewan subió por las escaleras y buscó de donde salían los misiles, venían del frente. Alertó a todo el pelotón y salieron rápido de la zona roja, Ewan volvió a mirar por el hueco de la pared, vio venir una bomba directamente a él. Sintió la explosión en su pecho, cerró los ojos y se perdió del mundo.
-¡¿Y Ewan?! -preguntó Alan.
-¡No lo sé! ¡Ví que subió hacia las escaleras traseras! - respondió Albert
-¡¿Escaleras?! ¡Mierda! ¡Atacaron por detrás y Ewan estaba ahí! - gritó Alan.
-¡¿A dónde diablos vas?!.
-¡A buscar a Ewan! - gritó.
-¡Quédate aquí y ayúdame, Ewan se las arreglará solo! ¡Lo conocemos! - gritó Albert. Tenía razón, Ewan era inteligente y si algo sucedía él podría, pero si estaba en la guerra, la suerte era importante para todo. El edificio se derrumbaba, el pelotón salió de ahí y corrió en busca de refugio. Albert y Alan corrían y de pronto, Albert cayó
-¡Albert! ¡Albert! - gritó Alan
-¡¡Mi pierna!! ¡Ahhhh!! -se quejaba Albert, una bala perforó su rodilla. Alan corrió hasta donde estaba su amigo y lo jaló a salvo.
-¡Mierda, duele! - gritaba Albert - ¡Méeeedico!
-Tranquilo, viejo, estarás bien - alentaba Alan, pero la herida era profunda y no dejaba de sangrar.
-¡Alan! ¡Alan! ¡No quiero morir! - gritó.
-¡Eso no pasará! - le respondió Alan, volvió en posición de ataque y continuó disparando. Albert se estaba desangrando, una segunda bala le dio en el muslo afectando arteria principal y aún no lo sabía.
Mataban más alemanes que ingleses. Volvieron a ganar pero las bajas de soldados ingleses eran demasiadas. Un médico atendía a Albert pero estaba muy mal, la morfina no ayudaba a su dolor, Albert pensaba que si no moría por la herida, moriría del dolor, era insoportable. Entre dos soldados más llevaron a Albert a una camilla, el médico intentó limpiar la herida, rompió su pantalón y se percató de un segundo hoyo en su muslo, Albert no estaba muriendo por su rodilla, sino porque se desangraba. Rápido ató un trapo a su muslo para detener el sangrado pero no se sabía nada.
Mientras tanto, Alan buscaba a Ewan, preguntaba a cualquier soldado si lo habían visto pero ninguno lo vio. Regresó al edificio caído y entre tanto escombro se imaginaba lo peor. Gritó el nombre de Ewan con la esperanza de que éste lo escuchara, pero no fue así. No se podía imaginar a Ewan muerto. Fue en las escaleras traseras en donde Alan encontraría un pedazo de pared caído, miró con atención y una bota se asomaba. Alan no tardó e intentó alzar la pared que mataba a Ewan, con desesperación intentaba algo que no podía, se imaginaba el dolor que se sentiría sofocarse por tener demasiados kilos encima. Alan no sabía que hacer y lloraba con angustia. Regresó al pelotón y pidió ayuda.
-¡Ayuda! ¡Ewan está atrapado! - gritó desesperado y cuatro o cinco soldados siguieron a Alan - ¡A la cuenta de tres! ¡Uno...dos...tres! - contó Alan y lograron alzar la pared que cubría a Ewan.
-¿Está muerto? - preguntó un soldado
-¡No puede estar muerto! ¡Ewan, responde! - gritaba Alan mientras miraba a Ewan.
-Una baja más - dijo otro soldado retirandose del edificio caído.
Alan no lo creía, no quería aceptar que Ewan estaba muerto, se arrodilló a Ewan y le pidió disculpas.
-Ewan, disculpame por no poder salvarte. No...no sabía que estabas atrapado - dijo mientras buscaba en el cuello de Ewan la cadena con su placa - te juro que le diré a tu hijo lo valiente que fuiste y le enseñaré Francés como tú pudiste haberlo hecho.
Alan lloraba en silencio, un soldado, Roger, palmeaba la espalda de Alan mientras éste pensaba en cómo me miraría a mí cuando me entregara su placa, sin darse cuenta Ewan movió la mano intentándo decir que no estaba muerto, pero sí mal herido. Alan se levantó, limpió sus ojos y junto con Roger, se marcharon. Ewan quería gritar pero no podía, hizo un esfuerzo mayor por mover alguna parte de su cuerpo pero no lo logró, volvió a intentar y su pierna respondió. Alan y Roger giraron bruscamente y corrieron nuevamente a él, Ewan pudo abrir los ojos y Alan no lo creía, Ewan estaba vivo. Alan no sabía si reir o llorar.
-Ewan, tranquilo viejo, estarás bien, no te muevas - dijo mientras Roger le ayudaba a cargarlo.
Lo llevaron con el médico y estaba muy mal. La felicidad de Alan duró poco cuando se enteró que Albert había sido llevado de urgencias al hospital más cercano, las esperanzas no eran buenas y tenía pocas probabilidades de sobrevivir. Alan fue a ver a Ewan pero no lo dejaron pasar.
-¡Con una mierda! Quiero ver a Grimmes - dijo tomando por el uniforme a un soldado de guardia.
-Ya le dije que no puedo dejarlo entrar, lo siento - insistió el soldado. Alan se resignó y salió a fumar. No sabía cómo estaba Ewan.
Dos días después del ataque, una carta llegó a nombre de Ewan de parte mía, pero ya no estaba en el pelotón. Alan recibió la carta por Ewan, pidió perdon a Dios y la leyó.
Alan sonreía, su mejor amigo también tendría un bebé. Dudaba en decirle por la salud delicada de Ewan, pero debía saberlo.
'Ewan:
Las buenas noticias llegaron, Evan y yo estamos bien. Estoy tan feliz de poder escribirte. La vez pasada Evan y yo discutimos, le contesté de mala manera y luego le pedí disculpas. Evan me dijo que Henrry, el hijo de la señora Edna, insinuó que jamás te volveríamos a ver y que te morirías. Evan lloraba por no volver a verte, pero lo calmé como sabemos hacer. Las cosas están tranquilas y ¿sabes algo? te tengo una muy buena noticia, no sé en dónde te encuentres pero tienes que saber que serás papá nuevamente. Sí, Ewan. ¡Estoy embarazada!. Fue de la noche antes de la guerra, ¿lo recuerdas?. Evan también está feliz. Yo dudaba en decirte, pero Evan dijo que tenías que saber que tendrá un hermano. No puedo creer que en vez de salvar a Evan, también salvaría a nuestro otro bebé en camino. No quiero que te preocupes por el bebé, estoy bien, estámos bien los tres; Evan, el bebé y yo. Tengo que irme, Evan tiene hambre.
Te amo demasiado y ahora con un bebé tuyo creciendo dentro de mí, te amo mucho más.
Klein G.'



1 comentario:
aiiii mujer, es que casi me da un infarto! pobre Ewan que ya lo daban por muerto!! u_u
ojala Alan le diga que estas embarazada :) claro, si es que Ewan no se muere en el hospital xD
aii ya quiero saber mas y por eso odio que me dejes a medias xD
saludos niña y te esta quedando muy bueno!
chauu :)
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