Tuvimos un largo día de camino, para no aburrirnos, Thomas y yo platicamos de todo. Supe muchas cosas de él y él supo cosas de mí. Al mirar a Thomas, sentía que su mirada no era la misma que cuando salimos de la aldea, lo noté cuando me avisó que habíamos llegado a Bélgica.
-¡Viva! - gritó Evan.
-Muchas gracias, Thomas. No sé como pagarte, ya no tengo dinero - le dije.
-No te preocupes, así déjalo. Estamos en Kortrijk.
-¿En dónde? - preguntó Evan con demasiada curiosidad.
-Es una ciudad de Bélgica, lejos de ataques. Aquí será más fácil que lleguen a Brugge y luego a Oostende ahí podrán desembarcaran a Inglaterra-Ese es nuestro acuerdo, Evan. El que hice con tu papá - le dije a mi hijo.
-Disculpa, Klein. Es algo amargada y no muy amable.
-No te preocupes, mañana nos iremos, buscaremos un lugar en donde no podamos molestar a alguien -le dije.-No, no es molestia. ¿Sabes? Quiero que te quedes aquí, estás a salvo de todo - me dijo mirándome a los ojos.
-Thomas, no quiero molestar, ella no tiene la culpa de que estemos Evan y yo aquí - le dije evitando sus miradas. Thomas se acuclilló a la altura de Evan y le dijo que en la parte de atrás había un balón, Evan se emocionó y salió corriendo.-Si querías que Evan no estuviera aquí para que no escuchara nuestra conversación, le hubieras dicho la verdad, mi hijo entiende y no pone ningun pero si le hablas con la verdad - le dije.
-Lo siento pero quiero decirte algo importante - tragó saliva y dijo - Klein, estoy enamorado de ti.No sabía que decirle, me dejó helada. Me di la vuelta y no sabía cómo actuar.
-Klein, lo siento, no fue mi intención enamorarme de ti. Es sólo que tú...cuando estábamos en la camioneta y todo lo que me contaste, no sé que pasó pero...me gusta estar a tu lado, eres muy linda y quiero que estés conmigo.-Thomas, no puedo. Tengo a mi esposo, mi hijo y un hijo en camino. No puedo, lo siento. Mañana me iré con Evan - dije.
-No, no, no te vayas - suplicó. No dije nada y salí con Evan a la parte trasera de la casa. Thomas se quedó pensando en la casa.Al día siguiente Evan y yo salimos a buscar algo de comer y un lugar en donde quedarnos o buscar un transporte que nos llevara a Brugge pronto. Caminamos hasta un puente y nos quedamos a descansar por un momento. Evan jugaba con las palomas que estaban cerca, estaba tan divertido que al voltear rápidamente una paloma casi choca con él, Evan la evadió pero cayó sentado al suelo y enseguida vi sus piernas al aire, corrí a él, iba riéndome y al verlo tirado al suelo estaba muerto de risa. Después de lo que pasamos en la entrada de Trois Domaines ver muerto de risa a Evan me hizo sentir tranquila y supe que Evan estaba bien después de traumante ataque.
-Son camiones militares, Evan - le dije mientras sacudía el polvo que tenía.
-¿Mi papá está ahí? ¿Podemos ir a ver? Dí que sí - dijo Evan-No lo sé - le dije con mirada juguetona.
-Por favor, mamí. Sólo un ratito, no nos tardarémos mucho - insitió Evan
-Está bien, sólo por un rato, ¿de acuerdo? - dije.
-¡Sí!.
Caminabamos hacia donde los soldados bajaban de los camiones, antes de cruzar la calle, ví que Thomas venía hacia nosotros, no quería verlo ni mucho menos hablar con él así que apresuré el paso, cruzamos la calle y mucha gente comenzó a llegar, la calle estaba infestada de gente, era casi imposible caminar. De pronto sentí que Thomas tomó mi hombro.
-Klein, espera. Quiero hablar contigo - me dijo.
-Thomas, ahora no podemos hablar. En la tarde hablarémos - le dije. Thomas maldijo y caminó detrás de nosotros.
-¿Es ése mi papá?.
-¿Tu papá...? No creo...es... - Evan interrumpió gritando.
-¿Papá?...¡Papá! ¡Papá! - gritó y de pronto se soltó de mi mano.
-¡Evan! ¡Evan! - grité y corrí tras él.
Era dificil moverse entre tanta gente pero no perdía de vista a mi hijo. Evan, siendo tan pequeño se podía mover fácilmente entre tanta gente. Mientras corría tras Evan, me preguntaba a mi misma si Ewan estaría en Bélgica, me preguntaba cómo era que Evan pudo ver a su papá y si sería él. De pronto no ví a Evan, buscaba su abrigo café y su boina pero no estaba. Me detuve y sentí como si me hubieran paralizado, pensé que mi hijo había sido robado y derrepente ví a Ewan. Lo ví bajar del camión, no lo creía. Ewan sonrió y c agachó para abrazar a Evan. Caminé hasta ellos y Ewan me vió, su sonrisa desapareció y corrió a mí. Nos abrazamos tan fuerte que supe que no era un sueño. Ewan me tomó por mis mejillas y me miraba. No pude evitar llorar y nos besámos. Sentir sus labios otra vez me ponía muy feliz.
-Ewan...estás bien, no puedo creerlo...te extrañé tanto - le dije tartamudeando.
-Yo también, no sabes lo feliz que estoy al verlos de nuevo y de sentir...a mi bebé - dijo mientras baja a Evan de sus brazos. Se acuclilló y dio un beso en mi vientre - Estoy tan feliz de que vayamos a tener otro hijo, no sabes lo feliz que estoy.
-Yo también, Ewan. Tuve miedo de perderte y verte me pone más feliz. Te amo, Ewan
-Te amo - dijo Ewan mientras nos besábamos nuevamente y Evan nos abrazaba. Thomas nos miraba desde atrás y tan pronto como pudo se acercó. Sonreí a ojos de Ewan.
-Ewan, mira. Quiero que conozcas a Thomas, él nos trajo hasta aquí - dije.
-Hola Ewan, mucho gusto - saludó Thomas.
-Hola Thomas, el gusto es mío. Gracias por traerlos hasta aquí - dijo estrechando la mano.
-Por nada, Evan es muy buen niño y Klein es una buena mujer, tienes suerte de tenerlos Ewan.
-Gracias - dijo.
-Nos quedamos en casa de su hermana, Ewan - le dije - Evan y yo salímos a buscar un lugar en donde quedarnos para no molestar más a su hermana, vimos que los camiones militares llegaron y decidimos venir.
-Así es y vaya sorpresa que nos diste a todos, Ewan - respondió Thomas.
-Ahora me tocaba a mi darles una sorpresa - contestó Ewan.
Thomas se notaba molesto y dijo que tenía que irse. Se despidió de nosotros y dijo que nos esperaba a comer en casa de su hermana. Ewan nos llevó a un edificio en donde todos los soldados se hospedarían. Entramos a la habitación y Ewan acomodó su maleta. Habían dos camas pero el soldado que ocuparía la cama, murió en combate, así que podríamos quedarnos ahí juntos. Evan estaba feliz de ver a su papá nuevamente.
-¿Por cuántos días te vas a quedar con nosotros, papi? - preguntó Evan.
-No lo sé, Evan. Espero que muchos días - contestó Ewan.
-¿Irás con nosotros a Inglaterra? -volvió a preguntar Evan.
-No lo sé, hijo. Espero que sí.
Tan pronto como Ewan terminó de arreglar sus cosas, salímos a recoger el dinero que el gobierno le da a Ewan por servirle. Con eso tendríamos para algo de comida.
-Por favor, mamí. Sólo un ratito, no nos tardarémos mucho - insitió Evan
-Está bien, sólo por un rato, ¿de acuerdo? - dije.
-¡Sí!.
Caminabamos hacia donde los soldados bajaban de los camiones, antes de cruzar la calle, ví que Thomas venía hacia nosotros, no quería verlo ni mucho menos hablar con él así que apresuré el paso, cruzamos la calle y mucha gente comenzó a llegar, la calle estaba infestada de gente, era casi imposible caminar. De pronto sentí que Thomas tomó mi hombro.
-Klein, espera. Quiero hablar contigo - me dijo.
-Thomas, ahora no podemos hablar. En la tarde hablarémos - le dije. Thomas maldijo y caminó detrás de nosotros.
-¿Es ése mi papá?.
-¿Tu papá...? No creo...es... - Evan interrumpió gritando.
-¿Papá?...¡Papá! ¡Papá! - gritó y de pronto se soltó de mi mano.
-¡Evan! ¡Evan! - grité y corrí tras él.
Era dificil moverse entre tanta gente pero no perdía de vista a mi hijo. Evan, siendo tan pequeño se podía mover fácilmente entre tanta gente. Mientras corría tras Evan, me preguntaba a mi misma si Ewan estaría en Bélgica, me preguntaba cómo era que Evan pudo ver a su papá y si sería él. De pronto no ví a Evan, buscaba su abrigo café y su boina pero no estaba. Me detuve y sentí como si me hubieran paralizado, pensé que mi hijo había sido robado y derrepente ví a Ewan. Lo ví bajar del camión, no lo creía. Ewan sonrió y c agachó para abrazar a Evan. Caminé hasta ellos y Ewan me vió, su sonrisa desapareció y corrió a mí. Nos abrazamos tan fuerte que supe que no era un sueño. Ewan me tomó por mis mejillas y me miraba. No pude evitar llorar y nos besámos. Sentir sus labios otra vez me ponía muy feliz.
-Ewan...estás bien, no puedo creerlo...te extrañé tanto - le dije tartamudeando.
-Yo también, no sabes lo feliz que estoy al verlos de nuevo y de sentir...a mi bebé - dijo mientras baja a Evan de sus brazos. Se acuclilló y dio un beso en mi vientre - Estoy tan feliz de que vayamos a tener otro hijo, no sabes lo feliz que estoy.
-Yo también, Ewan. Tuve miedo de perderte y verte me pone más feliz. Te amo, Ewan
-Te amo - dijo Ewan mientras nos besábamos nuevamente y Evan nos abrazaba. Thomas nos miraba desde atrás y tan pronto como pudo se acercó. Sonreí a ojos de Ewan.
-Ewan, mira. Quiero que conozcas a Thomas, él nos trajo hasta aquí - dije.
-Hola Ewan, mucho gusto - saludó Thomas.
-Hola Thomas, el gusto es mío. Gracias por traerlos hasta aquí - dijo estrechando la mano.
-Por nada, Evan es muy buen niño y Klein es una buena mujer, tienes suerte de tenerlos Ewan.
-Gracias - dijo.
-Nos quedamos en casa de su hermana, Ewan - le dije - Evan y yo salímos a buscar un lugar en donde quedarnos para no molestar más a su hermana, vimos que los camiones militares llegaron y decidimos venir.
-Así es y vaya sorpresa que nos diste a todos, Ewan - respondió Thomas.
-Ahora me tocaba a mi darles una sorpresa - contestó Ewan.
Thomas se notaba molesto y dijo que tenía que irse. Se despidió de nosotros y dijo que nos esperaba a comer en casa de su hermana. Ewan nos llevó a un edificio en donde todos los soldados se hospedarían. Entramos a la habitación y Ewan acomodó su maleta. Habían dos camas pero el soldado que ocuparía la cama, murió en combate, así que podríamos quedarnos ahí juntos. Evan estaba feliz de ver a su papá nuevamente.
-¿Por cuántos días te vas a quedar con nosotros, papi? - preguntó Evan.
-No lo sé, Evan. Espero que muchos días - contestó Ewan.
-¿Irás con nosotros a Inglaterra? -volvió a preguntar Evan.
-No lo sé, hijo. Espero que sí.
Tan pronto como Ewan terminó de arreglar sus cosas, salímos a recoger el dinero que el gobierno le da a Ewan por servirle. Con eso tendríamos para algo de comida.



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