El dinero que Ewan recibe del país no es mucho, pero al menos nos alcanza para comer algo. Esa misma tarde ahorramos el dinero que Ewan recogió y fuimos a comer a casa de la hermana de Thomas. No le dije nada a Ewan sobre las declaraciones que Thomas me había dicho la noche anterior; pensaba decirle esa misma noche cuando llegáramos a dormir.
-¿Regresarás a la guerra, Ewan? - preguntó Thomas.
-Posiblemente, aún no lo sé. Espero que no - contestó.
-Esperemos que no, supongo que si no es así, irán a Inglaterra, ¿cierto?.
-Así es, queremos que nuestro bebé nazca allá, como Evan - le dije.
-Qué bebé tan afortunado - dijo Thomas.
Nadie dijo nada, sólo Ewan y yo nos miramos mutuamente. Agradecímos la comida que nos ofreció Thomas y Alicia. Cargamos la maleta que teníamos en casa de Alicia y salimos de ahí. Camino al edificio, nos detuvimos a mirar el atardecer. Hacía mucho tiempo que no lo hacíamos, así que nos quedamos. Platicabamos de como sería nuestra vida cuando el bebé llegara. Ewan, como siempre, decía cosas tan graciosas. Nos quedamos hasta que el cielo se volvió negro y las luminarias se encendieron.
-¿Nos vamos? - preguntó Ewan.
-Sí - dije. Le grité a Evan que jugaba con las ramas de los árboles. Ewan cargó a Evan en sus hombros y nos fuimos a descansar.
Entramos al edificio y llegamos a nuestra habitación. Ewan se metió a bañar con Evan al salir del baño, Ewan arropó a Evan quien cayó dormido al instante. Ewan y yo nos quedamos platicando de como iban las cosas y lo que pasaría después de la guerra.
-No irás a Inglaterra con nosotros, ¿verdad? - pregunté.
-No lo sé, si no me llaman para regresar a la guerra iré con ustedes.
-Pero eso no es seguro.
-Lo sé, pero ten fé en que no me llamarán - dijo mirándome a los ojos.
-Está bien - dije con una sonrisa.
-Por cierto, ¿querías decirme algo? - preguntó.
-Sí, es sobre...Thomas - respondí con temor.
-¿Qué pasó con Thomas?
-Es...sólo que...la noche que llegamos, me dijo que...él estaba... - me detuve y miré a Ewan de manera que me entendió y respondió.
-¿Qué quiere de ti? ¿Te hizo algo? - preguntó.
-No, no me hizo nada. Está enamorado de mí, le dije que no y que me dejara tranquila pero al parecer no quiere - le expliqué a Ewan y su cara cambió.
-No lo volveremos a ver, no quiero que te haga nada ni que te separe de mí.
-Eso no pasará - le dije al abrazarlo.
-Cuando me lo encuentre sabrá...
-¿Sabes? No hablemos más de él, no es agradable. Me iré a bañar, no tardo.
-Está bien - dijo Ewan moviendo la cabeza.
Sentí un gran alivio al decirle sobre lo que Thomas me insinuó. Me duché con agua tibia y sentí descanso después de todas las cosas que pasé junto con Evan. Salí del baño, me cambié la ropa y tomé uno de los libros que había en la habitación; decidí leer un poco en lo que mi cabello se secaba, nunca me gustó dormir de esa manera. Ewan ya estaba en la cama, abrió los ojos y me vio leer. Preguntó por qué aún no me metía a la cama a lo que contesté que era por mi cabello. Ewan sonrió. Me levanté a dejar el libro en su lugar y enseguida me metí a la cama con Ewan.
-¿Sabes? Te extrañé demasiado, extrañaba verte al despertarme - me dijo mientras me abrazaba por la cintura.
-Yo también, era difícil pensar que no estabas conmigo. Me angustiaba saber que no te vería de nuevo - le dije.
Ewan me dio un beso dulce al que respondí con la misma dulzura. Comencé a quitarle la playera que tenía. Ewan no tardo en desabrochar mi blusa. Una vez más volví a mirar su pecho, pero ahora era diferente, tenía cicatrices. Ewan levantó mi cara y me besó profundamente, no dí importancia a sus cicatrices y continué. Al no tener ni una sola prenda encima de nosotros, Ewan me miró a los ojos.
-No lastimarémos al bebé, ¿cierto?
-No, Ewan. Sólo trata de no hacer ruido, por Evan - respondí
-Perfecto - dijo con una sonrisa de lado que se dibujaba en su cara.
Ewan se sentía libre al momento que le dije que no lastimaríamos al bebé y me besó. Hice que Ewan pudiera sentir mis tiernas caricias que recorrian su cuerpo. Ewan se percató de mis intensiones y se dejó llevar. Comencé a besarlo de su boca y bajé por su cuello, su piel era suave. Sentía las manos de Ewan tocar mi espalda y me volteo. Toqué sus brazos y sentí su gran cicatriz, la miré y pensé en lo que vivió Ewan estando en la guerra y que justo en ese instante, estaba tranquilo y relajado. Era el mejor hombre de mi vida, mi esposo y el padre de mi hijo y mi próximo hijo. Sentía a mi esposo nuevamente y lo disfruté más que la última vez. Cada respiración que escuchaba de Ewan, la disfruté. No nos importó nada y olvidamos el mundo en el que vivíamos.
A la mañana siguiente Evan nos despertó, tenía hambre. Ewan dijo que saldríamos a desayunar algo. Evan celebró y fue a cambiarse la ropa que tenía. Nos preparamos para salir a desayunar. Fuimos a comprar piezas de pan, las más baratas por el poco dinero que teníamos. Regresamos al edificio, Ewan quería que conociera a Alan, su amigo en la guerra. Nos encontramos con Alan pero no habrían buenas noticias.
-Le caerás bien, ya lo verás - dijo Ewan con una sonrisa
- Eso espero - dije.
-¡Alan, hermano! - gritó Ewan mientras Alan corría para acercarse a nosotros
-¡Hola!
-Alan, quiero presentarte a mi mujer y mi hijo. Klein y Evan.
-Hola Alan, mucho gusto, Klein Grimmes.
-El gusto es mio, Klein. Un placer conocerte y conocer a Evan - dijo mientras miraba a Evan - Ewan me ha contado muchas cosas de ustedes y me alegro de conocerlos.
-Igualmente - respondí.
-Si me disculpan. Ewan, ¿tienes un minuto?
-Sí, claro - dijo Ewan con preocupación - ¿Qué pasa?.
-Tengo malas noticias.
-Dime, quiero saber.
-Volveremos a la guerra - dijo.
-¿Y la otra? - perguntó Ewan.
-Albert...murió - respondió Alan con tristeza - Sucedió esta madrugada, perdió demasiada sangre y murió.
-Santo Dios - dijo Ewan atónito. Regresó para decirmos que todo volvería a cambiar de nuevo.
-¿Qué pasó? - pregunté.
-Me voy - respondió.
-¿Justo ahora?.
-No lo sé, creo que sí - dudó.
-¿Irémos a Brugge sin tí? Ewan...no, yo no puedo ir sin tí.
-Tienes que hacerlo, podrás, ¿de acuerdo?.
-De acuerdo.
Podía ir sin Ewan a Brugge, pero no quería ir por Thomas, no le dije nada a Ewan para no preocuparlo, bastante tenía con saber que volvería a batalla. Esa misma noche Ewan partiría de nuevo a la guerra. Evan y yo iríamos nuevamente solos hacia Brugge. Antes de que tomaramos caminos diferentes, Ewan le dio un presente a Evan.
-Evan, ven aquí, hijo - dijo Ewan.
-Dime, papá.
-Tóma - Ewan le dio un casquillo doblado que iba envuelto en un pañuelo sucio. Lo puso en la mano de Evan.
-¿Qué es? - preguntó Evan.
-Es un casquillo, está doblado. Fue de mi primer disparo en batalla. ¿Sabes? Es algo significativo para mi y quiero que tú lo tengas, ¿podrás guardarlo hasta que yo vuelva?
-Sí - dijo Evan con una gran sonrisa en su cara.
-Bien, cuídate, hijo. Te quiero.
-Yo también, papá - respondió Evan.
Ewan se retiró y no miró atrás pues iba llorando. El casquillo que le dio a Evan fue de su arma, una BAR que uso en su primera batalla. Ewan quería que su hijo tuviera algo significativo para él y que lo recordara, no tenía una regalo en especial así que optó por darle un casquillo doblado, algo sencillo pero con mucho valor. Me despedí de Ewan, me dijo que me cuidara y que pronto volveríamos a vernos, que él no podía morirse sin antes ver a nuestro bebé.
jueves, 3 de julio de 2008
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